los personajes como ya saben son de la señora S. MEYER... yo solo juego ellos, la historia si es mia.


Para borrar nuestras faltas a los ojos de los

hombres son precisos torrentes de sangre; pero ante Dios una sola lágrima basta

EPOV

-¡Demonios!- exclame cuando el reproductor de audio y video se encendió, esa era la manera de despertar todos los días, lo cual me indicaba que ya eran las cinco de la mañana. El dia de ayer había sido todo un caos mental, entre el recuentro con el desgraciado de James, comprobar que Seth era inocente y luego recibir a mi hermana con su mejor amiga homicida, se habían encargado de dejarme muy mal; una vez ellas se fueron, caí rendido en mi cama, desperté en eso de las siete de la noche, fui al baño y luego a la cocina por un vaso de leche, después de eso recuerdo haber caído nuevamente en la inconsciencia de los sueños, o debo decir, pesadillas. En la noche Bella y su rostro bañado en lagrimas me persiguieron, esa mirada fría y triste de la chiquilla se encargo de hacerme pasar muy malos ratos, no podía dejar de pensar en porque se había puesto así, al fin y al cabo era una asesina. Esas lagrimas que derramaba no deberían ser de ella, esas lagrimas, debían pertenecer a la familia de su víctima, bueno victimas, porque Alice dijo "asesino a dos criaturas", cosa que pensándolo bien era extraña, ¿criaturas?, -¿por Dios seria que acabo con la vida de unos niños?- gritó mi conciencia, no entendía como mi hermana pretendía ayudarla, debía haberla entregado a las autoridades, tendría que hablar seriamente con ella.

Me levante de la cama y apagué el bendito aparato que había terminado con mi sueño, aproveché de una vez en desactivarlo, tenia quince días de descanso y lo que menos deseaba era estar todos los días a las cinco de la mañana con los ojos abiertos. Aproveche también para hacer ejercicio hasta eso de las seis y treinta, durante la universidad odiaba ir a los gimnasios, por eso cuando me gradué y compre este dúplex, adecue uno en el sótano con varias maquinas, las necesarias para mantener muy bien mi físico.

Estaba a punto de irme a bañar cuando el teléfono sonó desde algún lugar de la sala, esa llamada tan, pero tan matutina, no podría ser de otra que de Alice, ya me iba a escuchar, Alice se estaba ganando una larga y no muy amable conversación conmigo, y no pensaba ayudarla si era eso por lo que llamaba. Encontré el teléfono debajo de los cojines que se encontraban en el piso, lo tome y me sorprendió ver el identificador registrando, la llamada desde la casa de mis padres, ¿estaría Ali con ellos?, devolví la llamada y en el segundo repique respondieron.

-¿Bueno?- pregunto la voz de mi madre al otro lado de la línea

-madre, soy Edward ¿Qué pasa?- me apresure en responder al notar su tono preocupado

-hijo, te necesitamos, es Alice y ¡oh! Dios hijo ¡Bella!- escuche sollozos, ¿sería que ya se la llevaron detenida?, no podía creer que Alice pusiera en esta situación a mi madre

-mamá cálmate y dime que pasa- pedí, Alice me iba a escuchar, sí señor, como que me llamo Edward Anthony Cullen

-hijo ven a casa, no sabemos qué hacer, Dios Alice está destrozada, ven hijo pronto- pase una mano por mi cabeza terminando de desordenar mi indomable cabello

-estaré allí en minutos- colgué sin despedirme. Me apresure, la ducha fue rápida y ni siquiera me fije en mi ropa cuando me vestí, tome lo primero que vi y salí de mi casa. Durante el camino, planee muy bien que palabras utilizar con ese pequeño demonio que se hacía llamar mi hermana, porque no iba a permitirle que le causara más dolor a mis padres, suficiente tenían ya con la muerte de Chris y con mi distanciamiento.

Aparque frente a la gran casa en donde residía mi familia, gracias a Dios aun conservaba las llaves, así que entere sin más dispuesto a darle su buen regaño a mi hermana, pero todo eso acabo cuando la vi pálida y con los ojos cerrados recostada en el regazo de Emmett, mi madre tenía la mirada perdida y papá le daba ligeras caricias en la espalda, hasta Emmett tenía cara de funeral, y en sus mejillas había rastros de llanto, solo una vez los había visto así, y fue cuando murió mi hermano… en ese momento me percate de algo: Bella no estaba.

-¿qué paso? –sentí seis ojos clavados en mi, Ali ni se inmutó, mamá era incapaz de hablar, no podía ser lo que estaba pensando, ¿sería que Bella…? santo cielo.

-¡Bella!- dijo papá con la voz entrecortada, y sus ojos anegados en lágrimas,

-¿dónde está?- pregunte con voz de preocupación, que me sorprendió, de inmediato su cara, sus ojos tristes llegaron a mi memoria, Em levanto su mirada, y en sus ojos vi rabia y desconcierto

-¿ahora si te preocupas?, ¿cuando tu no quisiste ayudarla?, ¡no está!, ¡no está!- grito y su voz se quebró

-hijo por favor- escuche la voz de mi madre, voltee hacia ella y en sus manos tenía un papel rosa, estaba doblado a mitad y claramente arrugado, lo tendió hacia mí, y no dude en tomarlo. Lo abrí lentamente y respire profundo, una carta… de Bella.

Querida Alice:

¿Recuerdas cuando vimos la película Titanic?, llevábamos poco de conocernos pero ya nos considerábamos las mejores amigas, ese dia prometimos que estaríamos juntas hasta que EL de arriba nos llamara a su lado, recuerdo que dijiste que no importaba nada, las dos seriamos Rose y ninguna Jack, lo importante era que ambas estuviéramos en el mismo bote y dado el caso en la misma tabla para vivir o morir juntas, desde ese momento jure que te protegería como a la hermana que nunca tuve, "mi pequeña hermanita Alice".

Lamentablemente ya no tenemos quince años, y no podremos seguir juntas, es hora de que cada una tome sus propias decisiones, y hoy yo he tomado la mía, ya no podre seguir así, no puedo imaginarme vivir tras las rejas por algo que se me salió de las manos, eso truncaría todos mis sueños, y a pesar del amor que me das tú y tu familia me siento sola… sabes que el poder de ese hombre es muy grande y ¡tengo miedo!… así, que llego la hora de cumplir mi promesa y te protegeré, hoy, yo tomare el papel de Jack, te dejare a ti a salvo, y partiré feliz al saber que en mi vida tuve tu amistad… te pido que no llores por mí ausencia, aunque sé que lo harás de todas maneras, no puedo pedir que perdones mis actos, porque sé que eres tan o más testaruda que yo. Hoy dejo mi corazón con todos ustedes, (aunque mi cuerpo no esté presente mas), este seguirá latiendo en cada uno de sus pensamientos.

Dile a mamá Esme que ha sido la mejor de las madres, que nunca podría haber pedido una mejor compañía que la suya cuando reía o lloraba, que fue es y será siempre mi segunda madre.

A papá Carlisle que no tengo palabras de agradecimiento por todo el amor que me brindo, es un ser maravilloso y único, dile también que le recomiendo mucho a la pequeña Sara… no le digas nunca que siempre quise ser medico como él, porque se enojaría mucho (a estas alturas ya lo debe saber).

A mi pequeño oso verde, que lo amo, aunque sé que no es necesario decirle eso, él lo sabe. Que lo llevo en mi alma bien guardadito como uno de mis mayores tesoros, y que amé ser su pequeña Fiona y el mi gran príncipe sherk. Que nunca lo olvidare y que hasta mi último aliento seguiré con él.

Si en la Push te preguntan por mí, diles que me fui a un paseo muy largo, y que algún dia nos volveremos a encontrar.

No sé porque escribo esto, pero a tu hermano Edward, a quien solo conocí ayer, dile que siga defendiendo a quienes lo merecen, y que no juzgue sin saber antes el móvil de los actos.

Por último a ti hermanita, te quiero mucho, mucho y mucho, gracias por tus interminables horas en el centro comercial, gracias por acompañarme en las noches de tormentas y gracias por tu amor y tu amistad.

Los llevo conmigo…hasta siempre Bella.

Leí una y otra vez esas líneas, y me sentía miserable, esa pequeña no tenía nada más que miedo y yo no fui capaz de escucharla, era verdad, ni siquiera supe que había pasado. Sus palabras de amor para mi familia, me hacían comprender el porqué todos estaban así, "Hoy dejo mi corazón con todos ustedes, (aunque mi cuerpo no esté presente mas), este seguirá latiendo en cada uno de sus pensamientos." ¿Acabo con su propia vida?, ¿cómo?, ¿cuánto?, las preguntas se amontonaban en mi cabeza

-¿donde está su cuerpo?- pregunte de repente, todos me miraron, no quería verlos así, me acerque a Alice, que abría lentamente los ojos, tristes y vacios, sin decir nada la tome en mis brazos y ella se aferro a mí, su cuerpo daba fuertes espasmos a causa de sus sollozos.

-no… no, lo sabemos- dijo mamá conteniendo el llanto- Alice encontró la carta en la mañana minutos antes de llamarte, dijo que escucho un golpe que provenía de la sala, como si la puerta se cerrara y no supo mas- eso ha de ser apenas dos o tres horas, pensé, ¿quizás?, en mi nació la una pequeñísima esperanza, tal vez aun pudiéramos evitarlo.

-busquémosla- dijo Emmett interrumpiendo mis pensamientos, su cara ahora tenía un semblante diferente, al parecer pensó lo mismo que yo- ¡ahora!- concluyó.

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Después de analizar todo y barajar las posibles opciones, salimos a buscarla, Emmett se dirigió hacia el lado norte, papá y Jasper –quien se ofreció a ayudarnos cuando le conté lo que pasaba- se fueron hacia el sur; por otra parte Alice y dos de los policías a quienes acudimos viajaron hacia el occidente, mamá decidió quedarse en casa, con la esperanza de verla entrar por la puerta y no pudimos negárselo, aunque no queríamos dejarla sola, por ello otro policía se quedo con ella; mientras tanto yo iba hacia el oriente, pasando antes por el centro, no sé que me movía, pero algo me decía que debíamos buscarla, que ella aun vivía, necesitaba verla bien, y pedirle perdón por no escucharla, aun no sabía que había pasado, pero si todo salía como yo creía, la ayudaría, de eso estaba seguro.

Ya eran pasadas las tres de la tarde, y aun no encontrábamos rastro de ella, nos comunicábamos constantemente, y aunque los demás estaban perdiendo las esperanzas, Emmett y yo manteníamos la ilusión viva; estaba esperando que el semáforo cambiara cuando mi celular sonó, al ver el número desconocido mi corazón se altero, esperaba buenas noticias, aparque donde no interfiriera la movilidad de los demás conductores y respire profundo antes de contestar.

-hola-dije lo más calmado que pude al responder

-mi querido Cullen- se burló una voz al otro lado de la línea- ¿estás muy preocupado por Isabella? - ¿Isabella?, quien es Isabella... Isabella… ¡oh cielos Bella!

-¿tú que sabes de ella?- pregunté con voz esperanzadora

-al parecer si estas preocupado- afirmó- ¿Qué harías si te digo que está conmigo?… ¡viva! –terminó, y sin ser exagerados el alma me volvió al cuerpo, está viva, pero también duda, ¿quién era ese hombre y porque estaba el con Bella?

-dime donde está- exigí, no me iba poner con palabritas bonitas

- las cosas a mi manera Cullen, pero ya ves, como soy buena persona, te diré que está bien…por ahora- ¿por ahora, que quiso decir?

-¡no te atrevas a tocarla!-grité, ¿de donde salió mi sentido protector por Bella?, no lo sé, pero no podía evitarlo.

-no lo hare- afirmo y agradecí a Dios por ello- con una condición-ya decía yo

-lo que quieras- ¡wow Edward!, me dije, jamás había usado esas palabras, pero una cosa ¿Quién es ese hombre?

-¿quién eres?- está claro que yo no reconocía esa voz

-digamos, que un viejo amigo tuyo… de quien en estos momentos no tienes porque saber el nombre- juega sucio, bien, es bueno saberlo –vas a venir a verme y te diré lo que debes hacer- al grano, bien otra vez.

-¿dónde?- yo también iba al grano

-así me gusta, bien, vas a salir de la ciudad, tomaras la vía hacia el norte, hacia la vieja villa de salint, ¿sabes donde es?- pude sentir su risa al otro lado, como no saberlo, ese lugar era maldito para mi, y también podría imaginarme quien estaba detrás de todo esto

-allí estaré,- tendría que apresurarme, estaba bastante lejos,

-bien- respondió y colgó.

Respiré varia veces, llame a Emmett y le expliqué de la llamada, se puso muy bien al saberla con vida, le pedí su compañía ya que necesitaría refuerzos y discreción, sin pensarlo más el aceptó. Salvaría a bella así fuese lo último que hiciera, le entregaría mi libertad a James a cambio de la suya, si era eso lo que el quería.

-voy por ti Bella- dije claro y convincente, cuando puse el motor en marcha.

El futuro tiene muchos nombres: para el débil es lo inalcanzable, para el miedoso, lo desconocido. Para el valiente, la oportunidad.

BPOV

Se supone que cuando la muerte llega a nosotros, no se siente nada, o eso decían mis maestros en la escuela, pero yo sentía miedo, no veía por ningún lado los ángeles del cielo o las llamas del infierno, estaba en la nada. Pensé que la muerte seria más lenta, pero no, al contrario llego muy rápido, y aquí estaba yo renegando mi cobardía, porque si, era una cobarde, acabe con mi vida, mi existencia se limitó a veinte años, dejé a Alice y al oso. Quería gritar, pero no podía, aun así ¿desde cuándo los muertos lloran?, estaba llorando, los ojos me picaban, en ese momento sentí un fuerte dolor en mi cabeza, y la luz empezó a colarse por mis ojos ¿no estoy muerta?, quería gritar, quería creer que aun respiraba y seguía en la tierra, enmendar mis errores, ver mejor el futuro, ¡oh Dios Isabella estas viva!, pensé con euforia cuando logre ver donde me encontraba, atada de pies y manos, con un trozo de cinta industrial cubriendo mi boca, podía sentirla atirantando mi piel, pero aun así viva.

El sitio parecía una bodega, totalmente gris, muy desordenada, al fondo una puerta grande de madera, y por debajo de esta se colaba la luz, por lo menos estoy viva, sentí pasos cercanos, entonces cerré los ojos, calme un poco de respiración y me paralice.

-bienvenida al infierno Isabella-me dijo una voz grave, luego sentí un pinchazo en mi brazo, y de nuevo al mundo de la inconsciencia. Si estaba muerta y en el infierno.

Esto es la muerte, una dimensión desconocida, un lugar lúgubre donde habitan fría y silenciosamente todas las almas.


bien un capitulo mas..!

que tal les parecio.. haganmelo saber

besos

00 . diane . 00

=D