Me pase media mañana intentando crear un plan "B" que me ayudará a conseguir que trunks se fijara en mi, más como una novia que como amiga y la verdad es que... No se me ocurrió nada, es decir, yo no tenia nada a mi favor, yo no soy el tipo de chica de su agrado. No soy Marrón. Suspiré tan fuerte que Bra se dio cuenta de que mi atención estaba afuera de ese salón de clases, ni siquiera había escuchado lo que los profesores decían, no tome apuntes solo miraba hacia la ventana, viendo como caían los pétalos de cerezo. Me encantaba esa época, cuando las calles eran tapizadas por el color rosa y el olor... Era de lo más agradable. Fantaseaba salir a pasear por las tardes tomada de la mano de Trunks, disfrutando de nuestras compañías, observando el atardecer, platicando cosas sin sentido o simplemente abrazándonos y diciéndonos que nos queríamos. Sonrei. Bra decía que cuando lo hacía se iluminana todo a mi alrededor porque era la sonrisa más sincera del mundo. Una sonrisa llena de amor, sueños e ilusiones. Una sonrisa de una chica enamorada. Creó que mi amiga era una clase de gurú del amor, porque siempre me decía ese tipo de cosas y casi nunca se equivocaba. En la pizarra habían algunas anotaciones que el profesor había explicado en clase, debía copiarlas antes de que los borrara y también debia dejar de pensar en trunks. Nunca me perdonaría a mi misma si mis notas bajaran. Otro punto menos a mi favor: yo era una nerd. Bueno aunque creó que eso no importaba mucho por que el era un excelente estudiante. ¿Que tal si eso era una ventaja? Porque marrón apenas y sabia escribir su nombre. Volví a sonreír y bra lo noto denuevo pero esta vez ella también sonrío, ¿acaso leía mi mente? Por la forma en que me miraba podría apostar que así era.
-¿estas lista para el viernes? - me pregunto después de que la campana sonará anunciando el final de tercera clase. Yo nisiquiera lo había notado y mi libreta seguía en blanco - pan... Ya vuelve - insistió
-si, he practicado un poco en casa - la mire a los ojos y le jure en silencio que estaba poniendo mi mayor esfuerzo y que no la defraudaría. Menti. Y no era porque me creyera toda una Gimnasta experta y me estuviera confiando. No. La verdad era que al principio puse todo mi esfuerzo, pero, algo sucedió y mis fuerzas se habían agotado, solo lograba conseguir hacer una rutina y después caía inconciente, estaba fuera de forma, eso era todo - Aunque estoy algo nerviosa y ansiosa
-yo estaba igual la primera vez audicione, y mi mama me dijo que no tuviera miedo porque yo era muy buena haciendo mi rutina y que si no podía con los nervios que me imaginara al público desnudo - ambas terminamos carcajeadonos en medio del pasillo, ver a todos desnudos seria algo difícil de digerir tal vez seria el peor consejo que te pueden dar, y es que solo vean a su alrededor. Había chicos de buen gusto al igual que chicas obvio, pero, que me dicen de ese chico regordete que sacaba sus libros del casillero, ¡dios! Que imagen tan... Horrenda. O la chica que usaba aparatos en todo su cuerpo para arreglar su postura, tampoco sería nada agradable verla desnuda... Y eso solo era el inicio. ¿Que me dicen de los maestros? ¡Por Dios! El estómago se me revuelve tan solo de imaginarlos.
-creo que eso me complicará más las cosas ja, ja, ja yo prefiero usar el consejo de mi vieja amiga Liz: solo imagínate a los jueces haciendo tu rutina y, vaya que funcionaba - sonreí tan solo de recordar la última vez que competi para clasificar en la competencia nivel 10. Los jueces por lo regular eran señores mayores de 40 años tal vez 50, tanto hombres como mujeres e imaginármelos vestidos con el leotardo de colores muy pegados y dando vueltas mal hechas en los aparatos me daba mucha risa. La gimnasia era mi vida, llevaba practicandola desde los 3 años y nunca me he arrepentido. Practicaba con Liz coreografías de futuras rutinas Olimpicas en los pasillos de mi antigua casa, ¿que las niñas normales no lo hacen? Pues nosotras si. Mis entrenadores siempre me decían que tenias que caerte antes de poder volar y pues yo vivía en el suelo de tantas caídas que sufrí, porque entrenaba mucho y ahora... Ya no puedo aguantar una simple rutina de piso. Tenía cuatro años sin entrenar, solo corría por las mañanas pero no era lo mismo...
-pues has lo que te haga sentirte segura, se que lo lograras - dijo y tomo una Bandeja del almuerzo - ¿y ya tienes una cita para la graduación?
-pues...
-que no sea trunks - apunto deprisa, antes de que pudiera decir el nombre de su hermano - pan, no quiero lastimarte al decirte esto, pero, será mejor que te olvides de mi querido hermano, el solo te ve como una hermana - espera, ¿que? ¿Bra me estaba diciendo que me rindiera? Si ella fue la primera en decirme que nosotros dos quedaríamos juntos
-¿porque me dices esto? - tome otra bandeja pero no tome nada de la comida que había en el menú, solo camine junto a ella mirándola con una expresión de incredulidad ¿acaso ella sabia algo? - bra ¿que sabes? - dejo su bandeja a un lado y suspiro. Tenía esa mirada en el rostro. Era la mirada que mis padres me habían puesto cuando me dijeron que teniamos que mudarnos de ciudad. Lo que sea que me fuera a decir seria algo malo
-escuche... En el baño que trunks le iba a pedir a marrón que fuera su novia oficialmente - si escucharon que algo se quebró seguro fue mi corazón. Esas eran las segundas peores palabras que había escuchado en mi vida. ¡Trunks le pediría a la odiosa de Marrón que fuera su novia!. Senti como mis ojos se humedecían. Deje caer la bandeja y el sonido irritante del plástico rebotando en las baldosas del suelo resonó por toda la cafetería, no faltaron los chismosos que voltearon a vernos para saber lo que estaba pasando - escucha, puede que lo haya dicho solo para molestar, ya sabes como es - recogí mi bandeja y la puse con los demás, estaba dispuesta a salir corriendo pero unas manos me detuvieron, era Goten; venia acompañado de Trunks y... Marrón. Ellos venían abrazados... Tal vez ya había hecho la pregunta y obvio que ella había dicho que si
-¿estas bien?
-yo... - titube y mire a trunks con una inmensa tristeza, no supe que decir solo baje la cabeza y me di la vuelta. Bra estaba detrás de mi, así que estaba rodeada, correr no era un opción - si - respondi con una enorme sonrisa en el rostro. - tengo hambre - tome denuevo la bandeja y serví mucha comida, mucha en verdad. Camine deprisa alejándome de ellos antes de que mis lagrimas salieran sin permiso al ver al hombre que amaba con otra mujer. Llegue a la mesa y me puse a comer rápidamente y de forma desesperada mientras los demás llegaban detrás y tomaban asiento alrededor de mi, pase un gran bocado y deje de comer. Bra me miraba por el rabillo del ojo, esperaba a que yo hiciera algo inadecuado o que solo me pusiera a llorar pero, no lo hice. Trunks se sentó enfrente de mi y no dejaba de mirar mi comida - ¿quieres? - pregunté con la boca llena, lo cual provoco que el sonriera angelicalmente. ¿Como era posible que ese hombre pudiera hacerme sentir triste y feliz a la vez? Suspiré.
-si que tienes hambre linda
-no me sorprende - comento marrón tomando una papa frita de mi bandeja - ahora entiendo por que pareces una cerdita - se bufo haciendo gruñidos como los cerdos mientras mantenia contacto visual conmigo, eso me hizo sentir mal y sobre todo por que Trunks se río de su broma. Este día no podía empeorar. Pregunta: ¿Porque siempre que dices algo así las cosas empeoran? Por que eso fue lo que paso. Trate de no darle importancia a los insultos que continuo lanzándome en todo el almuerzo, tuve que soportar todo y aveces Goten y Bra le pedían que se callara aunque no les hacia caso, creó que pensaba, que, por ser novia de Trunks era intocable. Muy molesta por todo empuje la bandeja y salí de ahí, mi tío quiso detenerme o ir conmigo a lo que yo le pedí que mejor se quedara y terminará de almorzar que a mi esas cosas no me importaban... Que sabia que no eran verdad... Pero la verdad era que si me afectaban y mucho, desde hacía 2 años. Camine de prisa al baño de niñas y me encerré en un cubículo. Me senté sobre el inodoro y deje caer todas las lágrimas que había reprimido por casi media hora y que había compenzado con comida. No lo soportaba más, me levante y subí la tapa del escusado y mire. ¿Que estaba haciendo conmigo? Esa no era yo... Me incline hacia el y metí dos dedos hasta el fondo de mi garganta rosando mi campanilla. Eso era muy efectivo para provocarme el vomito aunque, después de tanto tiempo de hacerlo ya no necesitaba hacer ningún esfuerzo para vomitar, solo me bastaba una concentración brusca de los músculos que rodeaban el estómago, de modo que no sentia dolor ni tensión. Mi esófago se convirtió en un camino de ida y vuelta. Mi rostro no se congestionaba, ni se alteraba el tono de mi voz. Vomitaba con la misma facilidad y desesperación con la que ingeria la comida. Si la comida había sido demasiado seca, bebía un vaso de agua para facilitar el proceso. Vomitaba en silencio, sin permitirme arcadas, porque a veces temía que me oyeran mis padres, y otras veces, como ahora me encontraba en esos baños públicos, sin techos y con el considerable hueco bajo la puerta. Aprovechaba el ruido de los grifos y me aseguraba de estar sola al momento de vomitar. Era capaz de mantener una conversación con alguien que me esperará afuera mientras vomitaba al mismo tiempo. Pero esta vez... No recordé el esconderme, no recordé que podían oírme, que tenía que ocultar el sonido y solo deje salir todo. Me senti liberada de todos mis males. Ya solo tenía el odioso sabor amargo en mi boca que me recordaba lo que acababa de hacer y que no me importaba en absoluto. Me levante y jale la cadena antes de salir para enguajarme la boca. Cuando salí lo primero que vi fueron un par de ojos azules sumamente preocupados por mi, pero yo en mi loca etapa de negación los ignore y fui directo al lavabo donde recogí agua con mi mano y la lleve hasta mi boca para enjuagarla un poco.
-¿estas enferma? ¿Algo te cayó mal en el estómago? - me pregunto con una increíble inocencia, yo no dije nada solo pase de largo y la deje atrás porque ¿que podría decirle? Ella no podría entender el por qué hacia eso... Ni yo lograba hacerlo, solo sabia que me hacia sentir alivio conmigo misma. - pan...
-comi demasiado - respondi - iré a la enfermería a recostarme un rato
-¿quieres que te acompañe?
-no... Ve a clase, estoy bien. Te lo prometo
-siento mucho haberte dicho lo de Trunks...
-bra. Ve a clase
-la campana ya sonó señoritas, deberían estar en clases - regaño el director nakamura, el era un buen hombre que siempre andaba al pendiente de sus alumnos y en cada cambio de clase se paseaba por los pasillos esperando encontrar a Chicos rezagados tratando de escaparse de las clases y era por eso que siempre traía consigo su block de notas detención. - señorita Brief, vaya a su salón antes de que la mande a detención
-vamos pan
-no, la señorita Son me tiene que acompañar a mi oficina - si amigos ahí estaban las cosas perores que antes les habia dicho. Yo y mi gran bocota. Vi marcharse a mi amiga hasta perderse en una vuelta y después me dirigí al director, tenía la mirada más seria que había visto en mi vida, seguramente estaba metida en un enorme problema el cual yo nisiquiera recordaba. Me hizo una seña con su mano derecha para que caminara junto a él por el pasillo hasta llegar su oficina. Nunca había estado ahí, al menos no sola. Y no por portarme mal.
-¿hice algo malo? - no dijo nada solo abrió la puerta y me dio paso. Ahí adentro se encontraba un chico sentado en una de las sillas frente al escritorio del director, de espaldas no pude reconocerlo hasta que tome asiento junto a él, era Dai y tenía una cara muy mala. Me miro con coraje y después desvío la mirada hacia el director que acababa de sentarse frente a nosotros. Nadie dijo nada y solo se podía oír el clak, clak de la manecillas del viejo reloj que estaba colgado junto a la ventana. - ¿estoy en problemas? - volví a insistir, pero solo recibí una mirada inquietante
-no - respondio al fin con un gran resoplido - quiero que ayudes al joven kinomoto a pasar sus materias... Tengo entendido que el campeonato de fútbol americano ya esta a la vuelta de la esquina y el no podrá jugar si no mejora en sus calificaciones
-bueno - dije mientras cruzaba los brazos y negaba con la cabeza - eso debió pensarlo antes de andar vagando y molestando a los demás en lugar de ponerse a estudiar - pude escuchar un jadeo de su parte mientras tapaba su boca, a mi no me engañaba, lo que el quería era estar a solas conmigo para desquitarse de esa vez en que los metí en problemas, a él y a sus amigotes. - lo siento director nakamura pero no puedo, tengo mucha tareas pendientes y estoy entrenando para las pruebas de porrista que...
-no te estoy preguntando si puedes o no - su voz se volvió demandante y severa, no se molesto siquiera en voltear a verme y aún así yo me sentia intimidada por el. - necesita de tu ayuda o perderá su beca - volteé a verlo y Dai no decía nada, mantenia la mirada al vacío mientras recargaba su mentón en su mano derecha, sin duda alguna estaba muy preocupado por ese asunto porque se veía muy pensativo, hice una mueca y parpadeé un par de veces. ¿Que debería hacer? ¡Ay! Pero que preguntas hago, si el director ya me condeno, ¿que otra cosa podía hacer? - quiero que termines todas sus tareas y trabajos que no ha entregado, lo quiero todo para dentro de 3 semanas, después lo ayudaras a estudiar para los exámenes finales - ¿mis oídos escucharon bien? ¿Quería que yo hiciera todo el trabajo? ¿Y Dai que demonios iba hacer?
-perdón, creo que no entendí bien lo que dijo... ¿Quiere que YO le haga los deberes a este? - volteé a verlo de nuevo y ahora el si estaba prestando atención, me miro y aunque quiso esconder ese maldito gesto de satisfacción yo logre verlo al igual que escuche una estúpida risita que le hacia mover sus hombros de arriba abajo. Ese maldito desgraciado, deseguro lo había planeado todo.
-me escucho bien señorita Son
-pero... ¿Y el que va hacer?
-entrenar, necesita todo el entrenamiento posible - no se si era mi imaginación, pero el director veia a Dai de una manera extraña, lo único en lo que podía pensar era en que deseguro estaban deacuerdo en hacerme la vida miserable por 3 semanas. ¿Que otra cosa podía hacer? Además ¿porque pedírmelo ami? Había otras chicas inteligente en la escuela, Bra incluida. Esto era plan con maña. - pueden retirarse. - Dai tomo su mochila y salió deprisa, nisiquiera se detuvo cuando le hable para pedirle sus libretas, si iba hacer esto debía apurarme porque estaba segura de que seria muchísimo trabajo y esas 3 semanas era muy poco tiempo. Adiós a entrenar como era debido.
Antes de volver a clases lo busque por todas partes y ni rastros de el, parecía que la tierra se lo había tragado.
-espero que no se haya marchado aún - susurre mientras tomaba asiento junto a Bra, había perdido otra clase, dios ¿que me estaba ocurriendo?
-¿estas bien? Pensé que te quedarías en la enfermería - lo había olvidado, bra me había escuchado vomitar - le dije a Goten que te sentías mal y fue a verte
-esque no llegue a la enfermería
-¿porque? ¿El director te castigo?
-si - resoplé - algo así...
-¡guarden silencio si no quieren que las saque del salón! - ambas callamos, sabíamos que la profesora misuri hablaba en serio y no quisimos tener problemas, en especial yo. Ya tenía suficientes.
Cuando la campana sonó yo fui la primera en salir del salón. Camine hasta la cancha de fútbol que había atrás de la escuela, era el único lugar donde no había buscado y la verdad es que no se porque no lo había pensado antes, el debía estar ahí entrenando con los demás pero no, el no estaba ahí y aunque me hubiera encantado quedarme a ver a trunks jugar me di la vuelta y regrese al edificio, ya casi no había nadie, era la hora de salida y pensé que tendría que esperar hasta mañana para pedirle sus apuntes, si es que tenía alguno. Me sorprendí cuando lo vi caminar con torpeza hacia su casillero, siempre con la cabeza baja, maldiciendo en voz baja una y otra vez cosas que no alcance oír. Parecía estar enfadado como si todo le saliera mal. Hasta llegue a sentir un poco de empatía por el.
-¿que diablos quieres son? - su voz parecía la de un hombre al que le habían arruinado la vida, la voz de un hombre cansado y molesto con todo el mundo - ¡¿que demonios quieres?! - grito esta vez asustandome un poco, podría jurar que hasta brinque cuando retacho la puerta de su casillero para cerrarlo pero esta se negó a hacerlo y quedo media abierta. Sus ojos apesar de ser verdes se veían negros, ensombrecidos y tristes
-yo... Amm - no se cuando fue que se seco mi boca y mi lengua parecía estar trabada por que no podía decir bien las palabras, le tenía un poco de miedo y es que al parecer eramos los unicos que quedabamos en el instituto - so-solo vine p-po-por tus... Apuntes
-no los tengo, luego te los doy
-¿como que no los tienes? ¡Ahí está tu mochila y estamos en tu casillero, deberías tenerlos allí, ¿no?
-no, los deje en casa. Luego te los doy
-los necesito ahora para empezar de una buena vez,
-no se de que te preocupas... Tenemos 3 semanas
-no, YO tengo 3 semana tu no tienes nada de presión, solo debes entrenar tu estúpido fútbol
-asi es... Eres mía por 3 largas semanas, espero poder disfrutarlo
-eres un maldito imbécil - gruñí. Esa actitud de "me da igual todo" me hartaba y me estaba desesperando. Yo no era suya, no soy un objeto que podía conseguir en cualquier lugar, soy una persona que tiene demasiadas cosas que hacer, cosas importantes y no podia perder el tiempo con un maldito mediocre como el. Le arrebate su mochila del hombro y comencé a revisarla por todos lados. No llevaba ningún libro solo medicamentos y un cambio de ropa, en ese momento ni me importó solo continue con lo mio hasta que el me jaloneo con brusquedad para quitármela de las manos, yo termine por rebotar contra su casillero con un fuerte dolor de cabeza y hombro. Cuando levante la vista lo vi a los ojos, estaba furioso tanto así que hasta estaba apunto de llorar. Nunca lo había visto de esa manera y lo más extraño fue que no me dio miedo... Me dio lastima. Y nisiquiera se porque
-¡¿quieres seguir espiando?! ¡Bien! - me tomo del brazo y me arrojó contra su casillero, metió mi cabeza a la fuerza inclinandome sobre las cosas que tenía dentro de este - ¡¿te gusta lo que vez?! - la verdad era que nisiquiera lograba distinguir algo, solo quería que me soltara, me tenía sujeta de la cabeza había metido sus dedos entre mis mechones y los jalaba cada vez que me movía. Apesar de eso yo no pedí que me soltara, de hecho ni podía hablar. Sentí un tirón y por fin mi cabeza salió de ese lugar tan estrecho, pensaba que el había terminado con esto pero no, alguien lo tenía sometido en el suelo golpeándolo con fuerza, mi sorpresa fue mayor cuando escuche la voz de Trunks decir :
-¡ELLA ES MIA! ¡MALDITO HIJO DE PERRA! ¡NI SE TE OCURRA VOLVERLA A TOCAR! - mis ojos se abrieron tanto que pensé que se me saldrían de las órbitas; a mi lado estaba marrón igual o más sorprendida que yo cuando escucho a Trunks decir aquello. Mi corazón palpitaba rápidamente que parecía que estallaría y las mariposas en mi estómago parecían querer salir deprisa abriendose paso por todos lados. De seguro me golpe muy fuerte la cabeza por que no había manera de que Trunks Brief dijera eso de mi. - estas advertido - rumio y se dirigió a nosotras, por un minuto pensé que tomaría a marrón y se marcharon los dos pero en lugar de eso... Tomo mi mano y de un tirón me llevo hasta la salida, la chica rubia nos seguía de cerca queriendo decir algo que jamás pudo salir de su garganta por lo sorprendida que se encontraba. Cuando llegamos a la acera vi su motocicleta estacionada, nunca me había subido en una y no estaba segura de que el me llevaría en ella en casa. Se volteo hacia mi y acomodo mi blusa que estaba chueca y ancha por los tirones que Dai me había dado, deslizó sus manos por mi cabeza y cepillo mi cabello con ellas hasta echar mis mechones hacia atrás - perfecta - dijo o eso entendi - me puso el casco extra que tenía y despues subió a su moto. Yo no sabia que hacer, mis padres no me tenian permitido subirme a una motocicleta, era algo peligroso para ellos; y además ahí estaba marrón viéndolo todo con esa cara de pocos amigos, estaba furiosa conmigo, podía sentir su mirada en mi nuca aún sin voltear para confirmar que solo me miraba a mi - andando
-yo... Amm - sin pensarlo más, sonreí y subí detrás de él enroscado mis brazos en su cintura, disfrutando del aroma de su ropa combinado con su loción que, en verdad ers una exquisites...
