Bien aqui comienza la historia, espero les guste.

Las mismas advertencias de siempre mal lenguaje y violencia.


Capitulo 1. Ella

Acaba de sonar el despertador, bienvenida a otro día mas en el infierno, ayer fue otra de esas noches, donde mi "padre" me dio lo que merecía por ser una mala hija, tonterías, lo que paso fue que al llegar el del trabajo mi madre no tenía la cena lista y eso enfureció a ese sujeto, como estaba enojado se acerco a mi madre para golpearla por ser una inútil yo acababa de entrar a casa y al ver como se acercaba amenazante le grite desde donde estaba que era un hijo de puta por atreverse si quiera a pensar en golpear a una mujer, el enfurecido fue directo hacia mí y no me importo sentir su puño en mi mejilla tampoco que me golpeara en el estomago y por tal acto cayera al suelo, después de que estuviera en el suelo todavía distinguí que tenía intenciones de golpear a mi madre así que levantando mi cabeza escupí directo a sus zapatos ganándome otros par de golpes y jalones de pelo, nada que no soportara por mi madre, así fue todo lo que paso ayer en la noche.

Al levantarme de mi cama y caminar al espejo veo claramente un par de hematomas en mi mejilla derecha, el labio inferior roto, y el cabello naranja revuelto. Bien creo que no comencé muy bien a relatar mi vida, soy orihime inoue, tengo 17 años, tengo el cabello naranja, ojos grises, estatura promedio, y cuerpo delgado y cada curva en su lugar, pasando a cosas más importantes, me aparto del espejo y voy directo al baño para tomar una ducha y así relajar la tensión en mis músculos y estar preparada mentalmente para un arduo día en el instituto, porque ahí también era un infierno en definitiva no se que hice en mi vida anterior para merecer esto pero imagino que tuvo que ser algo sumamente horrendo porque de no ser así no entiendo porque tengo que vivir esta maldita vida.

Al salir de la ducha tomo una toalla la cual enredo alrededor de mi cuerpo y me voy a mi habitación para "arreglarme", una vez ahí tomo una playera negra de manga corta que en si no es mi muy justa ni muy floja con unas letras en la espalda que dicen "fuck you" y unos pantalones de mezclilla que me quedan algo grandes y me pongo mis convers negras, una vez todo esto está listo me paro una vez más frente al espejo para tratar las heridas de ayer, me pongo una pequeña cinta adhesiva en el labio roto para que no se vuelva a abrir y aplico una especie de pomada para los hematomas con esto listo procedo a recoger mi cabello en una coleta y me pongo unos pasadores para el cabello que parecen flores de color azul para que eviten que dos mechones de mi cabello tapen mi rostro, cuando todo está listo veo la hora en el reloj y me doy cuenta que se me está haciendo tarde para ir al instituto así que tomo mi mochila y bajo las escaleras para ir a la cocina y comer algo.

Al llegar a la cocina agarro un pan, lo tuesto y le pongo mantequilla, saco un vaso y me sirvo jugo de naranja cuando acabe, deje el vaso en el fregadero y me fui camino a la escuela ignorando la mirada de todo el mundo, porque la verdad es que lo que ellos piensen es lo que menos me importa, con unos cuantos comentarios indeseables llego al instituto, en la puerta me detengo un momento observando todo, y cuando por fin me decido a entrar suelto un suspiro, con pasos lentos entro al salón donde veo a mi gran amigo Chad, un joven alto con piel algo morena cabello color café oscuro que tapa un poco de su rostro, sentado en la última fila junto a la ventana, me dirijo a donde esta él y dejo mi mochila en el asiento de enfrente.

-Orihime, ¿Qué te paso?- me pregunta Chad con preocupación en su tono de voz.

-nada, tú sabes lo de siempre una pelea callejera - le digo moviendo mi mano en un intento de restarle importancia.- y como veras no salí ilesa- termine señalando mis heridas.

-no mientas, si hubiera sido así me hubieras llamado- me dijo mirándome directo a los ojos- o será más bien ¿que no confías en mi?- me pregunto mientras apretaba sus puños en seña de impotencia.

-sabes que no es nada de lo que dices- respondo relajando mi semblante pues mientras me hablaba me había tensado- simplemente no te llame porque creí que no era necesario- me volteé dándole la espalda para que no notara la mentira en mis ojos- eran insignificantes, una total molestia- termine soltando un bufido.

-pues insignificantes no eran, pues mira como te dejaron- dice cediendo a pesar de saber que era una completa mentira.- pero si vuelve a pasar algo como esto no dudes en llamarme y estaré ahí- dice esto mientras se para y se pone frente a ella- te prometo que hare cuanto esté a mi alcance para ayudarte y no dejarte sola- termina diciendo esto mientras toma sus manos.

-lo sé y lo agradezco- le digo mientras muestro una sonrisa- ahora ve a sentarte que ya va a empezar la clase- suelto mis manos de las suyas y vuelvo a fijar mi vista al frente pues el profesor ahí se encontraba.

Durante el transcurso de la clase no presto la mas mínima atención solo oí algo de un nuevo alumno y que lo tratáramos bien, lo mismo de siempre, sinceramente no recuerdo su nombre y tampoco su apariencia, pues estaba pensando en cómo seguir manteniendo esta mentira, una vez más pierdo mi vista en el cielo el cual poco a poco se va nublando, fantástico solo esto faltaba para que mi día fuera completamente feliz, que se note el sarcasmo, bufe y volví a prestar atención a lo que quedaba de clase, aburrido fue lo único que pensé.

Así pasaron las horas hasta que por fin sonó el timbre del receso, me paro junto con Chad y nos fuimos al comedor, una vez ahí, cogimos nuestros almuerzos y nos sentamos en una mesa platicando de temas triviales, hasta que ella apareció.

-mira nada más lo que tenemos aquí- me dijo, una joven cabello negro corto y ojos negros- si es la gata de Orihime- me sonrío con arrogancia.

-tan temprano y fastidiando, Rukia, que placer tenerte aquí- le sigo mirándola con sorna- vienes a fastidiar para no aburrirte de tus incompetentes amigos.-termine diciendo con una sonrisa burlona.

-cállate zorra, tú no sabes de qué estás hablando- le replica un joven de cabello rojo largo con tatuajes en su cara y ojos de color café, su nombre Abarai Renji- ten más respeto, estúpida- termina chasqueando la lengua.

-cuidadito con cómo me hablas- lo amenazo con una pequeña navaja, que siempre cargo conmigo, en su cuello- porque no querrás vértelas con migo me oyes- agarro su mentón y lo miro directo a los ojos- ya me quitaron el hambre, me largo- lo suelto y guardo mi navaja. – un placer sostener tan agradable conversación contigo Rukia-le digo con sarcasmo- espero que no se vuelva a repetir, vamos Chad, ya es hora de clase, adiós- me despido mientras camino y levanto un mando en seña de despedida.

-esa maldita me las va a pagar- dice Rukia mientras sus manos forman puños- le voy a dar en donde más le duele. –termina diciendo con una sonrisa maliciosa.

-¿Por qué la odias tanto?- le pregunta Renji.

-por el daño que le causo a mi familia- dice mientras frunce el seño.

-¿Qué es lo que piensas hacer?-le pregunta sabiendo que es necesario cambiar el tema.

-eso no te incumbe- lo mira por sobre su hombro con desprecio mientras camina para ir a clases.

-me incumbe porque se trata de ti- dice con voz baja y un tono de melancolía, mientras el también toma rumbo para sus clases.

Mientras que Orihime seguía metida en sus pensamientos rumbo a su salón, Chad la miraba preocupado pues sabía que ella volvía a sumergirse en medio de sus recuerdos, así que para romper el silencio decide entablar una conversación.

-¿piensas dejar que continúe haciendo todo lo que le plazca?- le pregunta Chad.- o ya tienes algo en mente para que te deje en paz- le dice mientras la mira.

-no lo sé- le dice mirándolo con ojos opacos, muertos y ahogados en dolor- por un lado siento que me lo merezco- le dice con una sonrisa rota- pero sé que a pesar que le permita que me trate así nada va a cambiar el pasado- termina suspirando y mirando al frente.

-se que eres una buena persona- la mira con melancolía- pero sabes que aceptando todo el peso sobre tus hombros no arreglara nada- le dice con voz firme- no arreglara tu pasado ni tu vida, la vida de ella o la de él- le dice mientras pone una mano sobre su hombro- será mejor que entremos- al decir esto abre la puerta y camina directo a su lugar.

-lo sé, créeme que me arrepiento de todo, pero tengo que enfrentar mis errores y sus consecuencias por más duras que sean y no importa si tengo que sufrir o morir por ello- dice esto en voz baja mientras aprieta una mano sobre su pecho- pero te agradezco tu preocupación, eres un buen amigo Chad- dice con una sonrisa y un suspiro mientras ella toma asiento.


Bien espero lo hayan disfrutado y dejen comentarios, ideas, etc.