Capitulo 1

El Lobo

Las calles de la ciudad de los elfos oscuros estaba inusitadamente silenciosa, más que en cualquier otro día en todos los siglos que el negro castillo había estado desde que la familia Discordia lo alzo entre la nada del bosque.

Los elfos y monstruos que habían traicionado a su reino por la oportunidad de hacer lo que desearan con el cuerpo de cualquier mujer yacían en el suelo, nada reconocible de ellos a excepción de los que tuvieron la suerte de ser partidos a la mitad y tuvieron una lenta muerte, aquellos que se opusieron a los perros negros fueron asesinados sin piedad.

Las mujeres, las elfos oscuros que eran conocidas por su belleza sin igual, donde las elfo de la luz tenían una belleza inocente, las elfo de la oscuridad tenían una belleza sensual y erótica, estaban en los profundos calabozos del castillo, su reina se supone que debería haber sido la primera en ser "usada" por los mercenarios.

Lo único que se podía oír era un sonido metálico de pisadas.

Naruto caminaba tranquilamente por las desoladas calles de ese reino, arrastrando un cadáver desollado, sin piernas, sin brazos, ojos o piel, todo en el cuerpo que aquel chico de armadura negra arrastraba parecía haber sido arrancado, dejando solo una masa roja sin nada discernible en ella.

El Ootsutsuki parecía increíblemente calmo en comparación con la bestia que era hasta hace pocos minutos, parecía como una especie de vagabundo tranquilo que iba por las calles de forma pausada, dejando un rastro de sangre por donde fuese por el cuerpo arrastrado.

Fue cosa de unos minutos, pero llego finalmente al castillo, en vez de subir las escaleras al cuarto del trono, fue a los calabozos, donde las decenas de cientos, o mejor dicho miles de mujeres elfos estaban encerradas.

Multitud de ojos se abrieron en la oscuridad, colores exóticos que brillaban en cada celda, emociones mescladas de la ira y el miedo se podían distinguir.

Naruto balanceo la enorme espada que cargaba como si nada con una mano, una poderosa onda de aire se disperso de forma circular, los candados de las celdas siendo destrozados por un simple movimiento de la espada.

Hubo un silencio monumental mientras Naruto caminaba con la masa de carne en una mano de regreso a las escaleras, y luego de que ya no pudieran verlo, un revuelo se escucho cuando las elfos oscuras trataban con desesperación de salir de las celdas que sin más, cayeron ruidosamente.

El guerrero de armadura negra llego a las grandes puertas del trono, lentamente las abrió, viendo a Olga y Chloe en una esquina de la habitación, en una pose en la que ambas trataban de ser lo menos visible posible, acurrucando sus cuerpos la una con la otra, era como una madre protegiendo a su hija y viceversa.

Cualquier otro hombre habría sentido algo al ver los dos sensuales y curvilíneos cuerpos pegados de las dos mujeres, de como sus pechos y muslos estaban apegados y apretados, Naruto se limito a tirar lo que quedaba de Vault enfrente de ellas dos.

—¡Ahh!— chillaron ambas al no haber notado antes la presencia del Ootsutsuki, la armadura con su casco que parecían un lobo de metal daba la ilusión de que les sonreía con sus colmillos de acero.

—Me he encargado… de su líder— hablo pausadamente, con su voz normal y tranquila, la reina y su guardaespaldas levantándose con algo de nerviosismo en su mirada.

—¿Qué… qué eres?— pregunto Olga, vio los ojos de la armadura brillar de un tono amarillento por un segundo al ser llamado un "que", pero al ver que ellas seguían temblando, era obvio que le tenían miedo.

El Ootsutsuki se llevo la mano al casco, tensando a las dos antes de jalar hacía atrás, un miasma negro se podía ver pegada a la piel como venas enfermizas, hasta que logro jalar completamente el casco, arrancando la sustancia negra de su cara.

Chloe y Olga se quedaron congeladas al ver el rostro de su salvador.

Era un joven de cabello plateado erizado, algo largo, que le caía por sobre la espalda y algo enfrente de la cara, lo más llamativo de su cara era que además de que tenía facciones atractivas y que enamorarían a cualquier mujer, era el hecho de los rasguños y cicatrices que parecía tener por todos lados, sus ojos heterocromos –azul y rojo– con esa pupila dorada y rasgada eran unos ojos sin duda hermosos, pero una mirada descorazonadora de insensibilidad quitaba gran parte de su belleza, era los ojos de un veterano de guerra.

—No soy un que, soy un alguien, elfa maleducada— le dijo Naruto cerrando uno de sus ojos, el rojo.

Chloe quería gritarle a ese humano por atreverse a hablarle de esa forma a su reina, pero apenas trato de hablar su voz no salía.

Incluso aunque quisiera decir algo, su cuerpo y mente recordaban bien lo que él había hecho, después de todos estaban parados sobre la masacre que ese chico había causado, tenía que tener cuidado para no pisar los órganos de algún ogro o mercenario.

—Usted fue quien respondió a mi llamado, ¿verdad?— pregunto Olga de forma pausada, era la única forma de disfrazar su miedo con estoicismo.

Un asentimiento de parte del peliplata fue seguido de las siguientes palabras—Una simple gota de mana no serviría para invocarme, así que tuve que transportarme aquí por mis propios medios.

Eso al menos explico porque solo apareció de repente, sin ningún circulo mágico o entrada lujosa.

—…Ningún dios de alto nivel respondería mi llamado con tan poco mana… ¿eres acaso un demonio?— estando segura de quien estaba enfrente de ella no era una deidad, ella dejo de hablarle como "usted" y le pregunto más calmada.

El peliplata se quedo callado unos instantes, la palabra demonio le hizo quedarse viendo a la reina de los elfos oscuros por un largo rato antes de simplemente soltar una risa—Pues se que estoy feo, ¿Pero tanto para llamarme un demonio? ¡Jajaja! Ahh, ni siquiera fue por tu magia lo que me hizo venir a este lugar— declaro el Ootsutsuki.

Olga, que se había dado cuenta de lo irrespetuosa que fue con un ser que seguía siendo mucho más fuerte que ella, se lleno de nerviosismo al creer que el Ojimixto respondería de forma agresiva.

Él solo se rio.

—La lagrima que soltaste— respondió el Ootsutsuki con una sonrisa que mostraba sus dientes afilado—. Un puro sentimiento de desesperación que se genero al sentirte sin ayuda, con un llamado a cualquier dios que te escuchara, se como es eso. Así que solo respondí tu llamado— Naruto se limito a tirar el cadáver de Vault enfrente de ellas, tratando de no reír al oír chillar a Chloe y ver la mirada espantada en la cara estoica de Olga.

—¿Eso… eso que es?— pregunto Chloe recomponiéndose del miedo inicial.

Naruto se llevo una uña a los dientes, el metal negro de sus guantes rascando trozos de carne entre las encías—Lo que sea que quede del líder de estos perros— dijo mientras lograba quitarse trozos del deltoides derecho entre los colmillos.

—Lo has… hecho bien— Olga trato de ocultar su asco mientras veía el cadáver del líder de los mercenarios—. Mi reino te debe las gracias.

—Un reino de ahora solo mujeres por lo que veo.

Mientras Naruto decía eso, se giro para ver a las mujeres elfo que se escondieron detrás de las puertas para espiar la conversación.

—¿Qué… quieres decir con eso?— pregunto Chloe de forma desconfiada, creyendo que las había liberado de los mercenarios porque planeaba hacerle lo mismo personalmente.

—Digo que ahora solo hay mujeres elfo porque: A. Los que trataron de pelear contra los mercenarios están muertos, y B. Mate a los que se unieron a ellos.

Habían más de 500 mil elfos oscuros que me traicionaron, y casi 2 millones de monstruos de todo tipo, ¿y él los mato a todos mientras seguía al mercenario? Pensaba Olga con su cara cubriéndose de sudor, viendo de pies a cabeza al Ootsutsuki—Eso significa… ¿Qué te quedaras?— pregunto ella, creía que el Ojimixto diría un si.

Pensó que él como un hombre, un humano cuanto menos, sentiría algo de atracción hacía algunas de las elfos o hacía ellas dos por ser las que más veía, y considero que decidiría quedarse y ser "recompensado" por ellas.

Un ser como él, capaz de diezmar ejércitos con facilidad sin duda daría una descendencia poderosa.

Su pensamiento se reforzó al ver al peliplata mirarla de pies a cabeza con una mirada analítica.

Sin embargo, la mirada de Naruto no era la de un hombre al que le gustaba lo que veía, era la de un hombre confundido por lo que veía.

—No— respondió dándose la vuelta sin más.

—¿Eh?— fue el sonido emitido por Olga, Chloe y las elfo que estaban detrás de la puerta—¿Qué acabas de decir?— pregunto la reina de los elfos oscuros incrédula.

Naruto le vio por encima del hombro, con una expresión aburrida—¿Me oíste tartamudear? No— le dijo de forma simple, la espada enorme que llevaba en su espalda era lo único que veían.

—¿Cómo es que dices que no? ¡Vivirás en las mejores condiciones aquí! ¡Y nos ayudarías a…!

—¿Repoblar tu población?— pregunto Naruto sin siquiera darse la vuelta, pateando el cadáver de un ogro—. Vi las memorias de Vault, estos ogros no son subordinados de él, sino que eran tuyos. El 60% de tus subordinados eran monstruos o criaturas que no fueran elfos.

—…— lo único que la pelinegra pudo hacer fue guardar silencio al ver la mirada en los ojos del Ootsutsuki.

—También vi que tampoco es que fueras una inocente princesa, estabas bastante cómoda con que tus subordinados violaran mujeres humanas para reproducirse por siglos— declaro el Ootsutsuki aplastando con su pie la cabeza del ogro, un baño de sangre y sesos bañando su pie, y pisando el cerebro con un sonido viscoso, se dio la vuelta para ver a Olga a la cara—. Y los humanos hacían lo mismo con las elfos oscuras que capturaban— dijo mientras ni se molestaba en ver y pateaba los restos de humanos y monstruos hasta llegar enfrente de Olga—. ¿Y que mierda vistes por cierto?

La cara de la reina se contrajo por el disgusto—¿¡Disculpa!?

—¿¡Como te atreves a hablarle así a Olga-sama!?

—Puedo verte los pezones desde aquí, y estoy a 3 metros, ni siquiera es ropa interior, estas literalmente desnuda— le dijo apuntándole a su pecho y a la tanga negra que usaba para tapar su feminidad—. Ella se supone que es tu guardaespaldas, y sin embargo, esta tan desnuda como tu, ¿al menos has pensado en usar un armadura?— le dijo hastiado mientras apuntaba a Chloe y por ultimo a la puerta—. La mayoría de ellas estaban desnudas porque iban a ser violadas, algunas de hecho lo fueron, pero viendo como visten habitualmente ¿enserio se preguntan porque los humanos las tratan de violar?

Todas las elfo en el lugar se quedaron calladas en sus lugares al escuchar lo que bien podrí ser un regaño de una figura paterna, Naruto solo negó antes de suspirar—Mi mente de protagonista de seinen es incapaz de entender este lugar— dijo de repente antes de ir caminando hacía las puertas.

—Eso no responde, ¿Por qué tu no… no deseas quedarte?

—¿Cuántas son ustedes? Cientos, miles, ¿cientos de miles? Ni siquiera es un asunto de si no aguanto con tosas. ¿has follado alguna vez con alguien con la resistencia para pelear con ejércitos sin descanso? Podría follarlas a todas hasta literalmente matarlas por días, eso no significa que eso al menos ayude, sería el mismo tipo follando con cientos de miles de mujeres, sería ustedes usándome como semental de cría, ni que decir que de seguro planean usar a los niños que nazcan de igual forma, eso y que no tengo tiempo para idioteces como esa, consíganse a un par de monstruos del bosque y follenselos.

La respuesta de Naruto fue ruda y desinteresada, abriendo las puertas y dejando que las que se escondían detrás de ellas cayeran al suelo sin más, el resto retrocediendo apenas verlo.

—¡Espera!— exclamo Chloe de repente, generando un gruñido exasperado del peliplata que se giro para verla—. Déjame… déjame ir contigo.

—¿Chloe?— pregunto Olga con sorpresa ante lo que escucho.

—No— dijo el peliplata volviendo a darse la vuelta.

Chloe se crispo ante la inmediata respuesta—¿¡Por qué no!?

—Primero, no tengo tiempo para estarte cuidando, segundo, a donde quiera que vayas resaltaras demasiado y tercero, no tengo las gana— le dijo ya afuera de la habitación, para de repente ser agarrado por una mano pequeña.

Era la mano de una niña elfo de cabello negro y ojos rojos, que al igual que el resto de mujeres estaba desnuda, ella le agarraba la mano derecha con sus dos manos pequeñas, atrás de ella, su madre estaba congelada—Gra-Gracias por salvarnos, señor guerrero… y… gracias… por vengar a mi papá— dijo ella nerviosa y tímidamente.

Los ojos de Naruto no cambiaron en absoluto al verla agradeciéndole, ni tampoco lo hicieron al ver a Chloe pararse enfrente suyo con una expresión determinada—No te digo esto como una elfo oscura, sino como una mujer… entiendo que hemos cometido actos aberrantes para sustentarnos, pero sin la reina para controlarlos, todos los monstruos y demonios que no están en este mundo se descontrolaran, mataran y violaran todo a su alcance… y nuestra ciudad solo fue el comienzo, hay cientos de miles, incluso millones de esos bastardos mercenarios que ya han planeado hacer un imperio sobre los cuerpos de todas las mujeres que violaran y todos a quienes mataran. ¡Quiero venganza contra los que hicieron esto con mi gente!

—…Chloe— hablo Olga una vez más, su tono de voz era más suave que antes.

El peliplata se le quedo viendo unos segundos después de ese soliloquio, antes de darse la vuelta sin más, y alzar una mano al aire.

Un agujero hecho de oscuridad pareció abrirse en el aire, donde él metió su mano y saco un enorme manto que parecía estar hecho de cuero y pelaje negro. Seguidamente, lo lanzo a la elfo rubia mientras el portal se cerraba—Ese es el pelaje de un Daeva, ocultara tu apariencia y tu presencia, al menos con eso puedes seguirme— le dijo para luego mirar a la reina de cabello negro—…¿Cuánto tiempo te tomara recargar toda tu magia?

—Dos meses cuando mucho— respondió la Ojidorada mientras Naruto veía a las cientos de mujeres por las paredes del castillo, sin mencionar las que no alcanzaba a ver.

—Estoy seguro de que deben de haber otros elfos oscuros además de aquí, ¿verdad?— pregunto, pues de no ser así, esa raza estaba condenada.

—…Hay tribus, pueblos y otros reinos algo lejanos donde tal vez tengamos una esperanza de encontrar a otros de nuestra raza si los de Kuroinu no las han tomado…

—¿Conoces magia de teletransportación?

—Esa es magia de nivel 3, conozco algunas que permitan moverse por portales ya que soy del cuarto nivel— dijo ella, con algo de orgullo al hablar sobre su nivel.

—Así que… este mundo también usa la magia clasificada por niveles— murmuro el peliplata mientras se ponía el casco de la armadura.

En su mundo la magia existía, más sin embargo, había la posibilidad de que fuera diferente a la que conocía.

Estaba el Ninjutsu en las Naciones Elementales, que era lo que se conseguía al usar el Chakra, energía física y espiritual, y estaba el Fūhado (Senda de la Destrucción de Sellos) que era practicado en Jikan, el País del Tiempo, un continente entero al otro lado del mundo.

La magia era la combinación de la energía natural y la energía espiritual, uniendo lo interno con lo externo sin ninguna interacción física como los tenketsu o la red de Chakra.

A diferencia de los Jutsus que usaban sellos de mano para usarse, el Fūhado usaba Kotodama (Palabras del Alma) que era su equivalente a los sellos de mano, pero en vez de usar sus manos, se usaban palabras especificas y oraciones exactas para un efecto deseado.

Básicamente era como la magia de un RPG, decías el nombre, usabas Od –como se le llamaba a la combinación de energía espiritual y natural– para efectuarlo.

El poder de una magia se clasificaba por niveles, para lo que era importante, los tipos de magia eran tantos que, para que la reina dijese que tenía nivel 4 con orgullo era algo confuso para Naruto. Sin embargo, bien podría ser que la magia de allí era mejor y por eso estaba tan orgullosa, y para que fuera vencida con tal facilidad por unos mercenarios, no debía de se muy fuerte.

Dejando eso de lado, el peliplata se quedo conforme con lo que escucho. Dándose la vuelta para dejar que Chloe se despidiese—Hare un par de barreras para que no sean invadidas en el tiempo que te toma recuperar tu magia.

—Espero que esta no sea la ultima vez que nos vemos.

—No reciproco— susurro el Ootsutsuki cubriendo la armadura con la larga capa negra que llevaba. Chloe despidiéndose de Olga con un abrazo que la sorprendió y que luego fuera a toda velocidad a seguir al guerrero de armadura negra.

—¡Nunca nos dijiste tu nombre!— exclamo la reina de los elfos oscuros, con expresión contrariada, pero el guerrero estaba tan lejos que probablemente no le escucho.

—¡Me llamo Naruto Ootsutsuki, elfa maleducada!— exclamo el peliplata ya afuera del castillo, y con una elfo rubia siguiéndole con una espada.

Se fueron sin mirar atrás, dejando solo a una reina que había perdido su reino, su más confiable guardaespaldas y amiga, además de ahora tener una responsabilidad de…

—¡Ay, al carajo!— escucho de repente la voz del Ootsutsuki detrás de ella, para cuando se giro, vio como sus súbditas eran consumidas todas por unos portales negros en el suelo y paredes, antes de poder gritar, vio al guerrero de armadura que mantenía una mano alzada—. Les enviaré a un lugar seguro por mientras nos deshacemos de los perros, pueden formar un reino nuevo cuando terminemos o lo que sea… y ponte esto por mi dios no existente— le dijo sacando otro manto negro mientras la ultima de las elfos oscuras de su reino era consumida por esos portales.

Lo que se podía ver segundos después, era a un ser con una armadura que le hacía ver como un lobo de metal, cargando a una persona en un manto de oscuridad, dentro de dicho manto, los ojos amarillos de Olga solo pudieron ver a los ojos rojos que veían al frente, una expresión descolocada y sorprendida en su cara.

¿Qué… fue lo que traje a este mundo?