BROWNIES
Los personajes no me pertenecen, ellos fueron creados por obra y gracia Masashi Kishimoto.
Eran las nueve de la noche cuando había conseguido ordenar mi habitación. Realmente solo debía desempacar mi ropa y como esta era muy escasa no me demoró mucho acomodarme en la que sería mi habitación por los siguientes 9 meses.
Eran las 10 de la noche cuando salí de la ducha con una toalla alrededor de mi cuerpo y otra en mi cabello. Al pasar por delante del espejo me detuve a observar mi cuerpo no era algo que hiciera regularmente pero aquella noche tenía curiosidad. Observé mi vientre plano y mis piernas largas, esas eran las partes que me gustaban de mi cuerpo. Sin embargo, ahí estaban mis enormes pechos y mis anchas caderas arruinando lo que podía haber sido un bonito cuerpo ya que ambos elementos solo hacían que me viera bastante llamativa, lo cual no era para nada mi estilo, es decir, ya tenía demasiado con mi apellido y mis ojos para llamar la atención.
De repente la imagen del cuerpo de la chica que vi esa tarde atravesó mi mente y no pude evitar compararme con ella. Maiko tenía una silueta delgada y sus pechos no hacían más que resaltar su belleza, a diferencia de los míos que solo hacía que me viera más bien vulgar. Aquella chica tenía el cabello dorado como el de una muñeca y lo cierto es que realmente la rubia podía pasar por una. Yo en cambio, con un cabello tan aburrido y común era casi invisible y eso estaba bien pero a veces, solo a veces, envidiaba a las chicas como Maiko.
Un momento, esa chica me había invitado a una fiesta a las 9 y yo seguía en mi cuarto perdiendo el tiempo. Nunca había asistido a una fiesta, bueno si había asistido a fiestas formales relacionadas con la empresa Hyuga pero sabía que las fiestas en la escuela no tendrían nada que ver.
Rápidamente busqué entre mi ropa algo decente que ponerme pero recordé que no era precisamente una guru de la moda por lo cual necesitaría ayuda de alguien, además Maiko había dicho que podía llevar amigos, así que ate cabos y pensé en Ten-ten, la novia de mi primo Neji, era la única que podía considerar mi amiga, así que corrí por mi teléfono para llamarla pero recordé su último mensaje de texto:
"Mi vuelo se postergó. Llegaré mañana. Échame de menos"
Eso significaba que mi única amiga estaba en China, tendría que sobrevivir sin ella.
Lo cierto es que no lo pensé mucho y agarré un vestido lavanda, al menos combinarían con mis zapatillas favoritas. Pero al ponérmelo y verme al espejo descubrí que parecía una berenjena pálida andante. No tenía otra opción, a demás podría ir peor.
Eran las diez y media de la noche cuando me encontraba ante un panorama desolador. Muchos de mis compañeros e incluso alumnos de cursos inferiores caminaban borrachos por los alrededores del lugar de la fiesta. Algunos vomitaban, otros se tambaleaban, muchos gritaban y algunas parejas se besaban intensamente en el césped. Realmente no quería estar ahí por mucho tiempo Y aquel panorama, extrañamente, me trajo a la mente las palabras de mi padre "Tonterías adolescentes", con que a eso se refería. Sin embargo, seria descortés de mi parte rechazar la invitación de Maiko ya que no me encontraba en posición para ser selectiva con invitaciones a fiestas.
Con la esperanza de encontrar lo antes posible a mi nueva amiga y poder irme pronto, me adentré en el edificio de la piscina climatizada. Ya había estado ahí en otras ocasiones pero el lugar estaba irreconocible. Cientos de luces de colores lo iluminaban, estas incluso iluminaban la piscina que se encontraba en el centro y la música del lugar ensordecía los pensamientos de mi cabeza.
Parecía imposible atravesar la pista de baile improvisada alrededor de la piscina pero de todos modos intenté hacerme paso entre la multitud. Por supuesto, fallé. Pronto me encontré rodeada de un montón de chicos que saltaban y gritaban al ritmo de la música. Entonces, vi una brecha entre la multitud y cuando parecía llegar al final tropecé y justo antes de que mi cara llegará a golpearse con el suelo, mis reflejos reaccionaron y puede apoyar mis manos en el suelo de cerámica. De modo que ahí estaba yo a cuatro patas y en el suelo, por lo menos había conseguido salir de entre la multitud.
Al ponerme en pie pude observar frente a mí a un trió bastante peculiar conformado por un rubio sonriente, una hermosa pelirosa y un chico moreno muy atractivo. De hecho, yo conocía a este último. Él era Uchiha Sasuke. Era mi salvación. Él debía saber donde estaba Maiko ya que por como los había encontrado esa tarde, ellos eran algo más que amigos
Decidida, me levanté para poder preguntarle por mi rubia amiga, sin embargo, a medida que me acercaba la decisión se desvanecía y los nervios y la vergüenza se apoderaban de mi cuerpo.
"No te eches para atrás ahora" me repetía internamente cuando pasé frente a sus dos acompañantes e hice una reverencia en modo de saludo hacia el moreno. Tragueé saliva.
- ¡ESTOY-Y B-BUSCANDO MA-AIKO!- grité con todas mis fuerzas para hacerme oír mientras me maldecía por tartamudear- ¡¿USTED-D SABE DÓNDE ESTÁ?!-
El chico bebió de su vaso y continúo observando hacia el vacio sin dirigirme si quiera un gesto. ¿Me estaba ignorado? No entendía por qué, yo no había sido grosera con él. Entonces, unas palabras volvieron a mi cabeza "Él no se fijaría en alguien como tú" y solo eso basto para que me sintiera como una basura. ¿Tan poca cosa era que no merecía ni que me dirigiera la palabra? La rabia y frustración se movían en mí hasta localizarse en mi garganta y pronto esos sentimientos se convertirían en lágrimas.
Estaba a punto de salir corriendo cuando sentí una mano en mi hombro y el acercamiento de un cuerpo para localizarse cerca de mi oído me sorprendió.
- ¡SASUKE SIEMPRE ES UN IDIOTA!- gritó el muchacho para hacerse oír entre la bulla.- Yo soy Naruto y ella es Sakura. – señaló a la pelirosa y esta solo movió la mano en señal de saludo cuando vio que la observábamos.
- Yo soy Hinata Hyuga – contesté mientras hacia una reverencia.
- Lo sé. Compartimos muchas clases.
Aquel chico resultaba agradable, tenía una sonrisa esplendida y además sabía quien era yo. Me reproché por haberme aislado tanto de la escuela hasta el punto de no conocer a mis compañeros de clase. De pronto, recordé que encontrar a Maiko era prioridad.
- Estoy-y b-buscando a Maiko. Ella es r-rubia y….
- ¿Buscas a esa bruja?- pregunto extrañado el rubio. Pero pronto su rostro se iluminó - Ohh ya veo, pensaste que Sasuke sabría donde está.- soltó una carcajada-Espera aquí y yo la traeré para ti.
- ¿En serio? ¡Muchas gracias!
- Quédate aquí.
Asentí y giré para ver como el rubio desaparecía entre la multitud.
- Toma. –era la chica pelirosa que me ofrecía un vaso rojo lleno de algún líquido transparente- Es vodka.
- Gracias. – Dije mientras recibía el vaso aunque en realidad no quería, pero sería descortés rechazarlo.
- Dime ¿de qué conoces a Sasuke? –dijo mientras señalaba al moreno.
No pude evitar seguir el dedo de la chica y me encontré con unos ojos ónix que me observaban con rabia, así que volví a girarme hacia Sakura.
- Yo solo confundí mi habitación con la suya esta tarde. En realidad no lo conozco.
- Pero…le preguntaste por Maiko. ¿Por qué?
- Yo los vi juntos en su habitación y pensé que eran novios, porque…
- Ya veo – me cortó la pelirosa mientras su mirada se entristecía y daba un sorbo a su bebida.
Permanecimos en silencio después de eso. Y justo cuando el ambiente se tornaba incómodo, Naruto apareció con una rubia tras él que no paraba de gritar.
- HINATA, AQUÍ LA TIENES.- gritó el rubio mientras hacia una señal de victoria con los dedos.
- ¡CABEZA HUECA! ¡SUELTAME!- reclamaba Maiko.
La chica lucía furiosa pero su rostro cambio a uno de sorpresa y alegría al dirigir su mirada hacia el moreno que se encontraba tras Sakura y yo.
- ¡Sasuke! – corrió hacia él mientras nos apartaba de su camino con un fuerte empujón.- Yo quería disculparme contigo, veras lo cierto es que…
- Largo. Ni siquiera me interesa lo que tengas que decir. Eres asquerosa- Dijo calmadamente el chico.
Uchiha Sasuke se marchó del lugar con las manos en los bolsillos. Él había sido muy cruel y sin embargo en su semblante no podía apreciarse ni rastro de emoción alguna. Muy contrario a la expresión horrorizada y llena de dolor de Maiko. Instintivamente me acerqué hacia ella para consolarla.
- ¿Se encuentra bien? – pregunté aunque me sentí tonta ya que sabía que no. –Puedo hacer algo…yo….
Maiko no respondió. Las lágrimas amenazaban con salir pero al apoyar mi mano en su hombro ella salió de aquel estado de trauma y una sonrisa exagerada se marcó en su rostro.
- ¡Hinata viniste! Estoy muy feliz. ¡Vamos a bailar!
La rubia me jaló del brazo a la pista de baile y comenzó a zarandearme como si fuera un muñeco. Yo aún sostenía mi vaso con vodka por lo que fue inevitable que con los movimientos derramara todo su contenido y en consecuencia, mojara a mis vecinos en la pista de baile.
Maiko se contoneaba de una forma muy exagerada y yo ni siquiera me molesté en seguir su ritmo, la vergüenza no me lo permitía, así que solo me balanceaba de forma torpe. Estuvimos de esa forma por lo que me pareció una eternidad hasta que ella volvió a jalarme del brazo. Esta vez me arrastró al otro extremo de la pista de baile hacia un espacio donde había tumbonas de plástico blancas.
- Eso fue divertido.- dijo agitada mientras se abanicaba con la mano.- Traeré bebidas.
Me senté en una de las tumbonas y la seguí con la mirada y no pude evitar envidiarla. Maiko llevaba un vestido palabra de honor, negro, ceñido y con un largo que solo cubría la mitad de sus muslos. En mí ese vestido podría verse vulgar pero en ella el vestido lucia tan elegante.
Sentí que alguien se sentaba a mi lado, así que me giré y me encontré con un sonriente castaño con extrañas marcas con forma de colmillos en la cara que sostenía una bandeja llena de brownies.
- ¡Hey! Hinata Hyuga, jamás creí que te vería en una fiesta.
- L-lo siento. Yyo no sé…
- ¿No sabes quién soy?- Preguntó confundido- Ouch, nunca había sentido el dolor de la indiferencia antes. En fin, me presento. Soy Kiba Inozuka me siento a tu lado en literatura.
- Es un placer- sonreí ante lo seria que había sonado su presentación y a modo de burla hice una pequeña reverencia.
- No hagas eso.- dijo avergonzado mientras se rascaba la cabeza.
Era un chico muy agradable y él también sabía mi nombre. Al parecer era más popular de lo que creía.
Un extraño olor llamó mi atención y mi mirada se dirigió hacia la bandeja que cargaba. Esa noche no había cenado por lo que los brownies parecían un manjar de dioses.
- ¿Quieres? Son especiales. Toma todos los que quieras- me ofreció el chico adivinando mis pensamientos
- Por favor. – Dije mientras tomaba uno entre mis manos- Gracias.
Y sin más demora devoré aquel postre. La textura era perfecta, el olor extraño y el sabor…era casi insípido. Me sentía como si hubiera comido un trozo de césped y aún así disfruté hasta el último bocado.
- ¿Qué te parece? Quizás no tengan el mejor sabor pero créeme que eso es lo menos importante. Ten. Come otro.
Aún tenía la boca llena por lo que no pude responder pero acepté el otro trozo de brownie que me ofreció.
- Bien. Ya veo que has conocido a alguien- era Maiko con dos copas en la mano. Me ofreció un vaso- Es Wisky con ginebra.
- Gracias.- dije mientras daba un mordisco a mi segundo brownie.- Él es Kiba, tiene brownies.
- Lo sé. Lo sé. Lo conozco y él me conoce. Dime ¿cuántos trozos comiste?
- Este es el segundo. - Kiba contestó por mí al ver que yo tenía la boca llena.
- Bien. Deberías ofrecerle más. A ella le encantan los brownies.- guiño a Kiba
Yo solo observé confundida, pero tenía razón, los postres me encantaban. Cómo conocía tanto de mí en tan poco tiempo.
- Aunque no deberían tardar en hacer efecto, además con 3 bastaran para conseguir un buen viaje.- me explicó Kiba aunque yo no entendía nada.
Iba preguntarle a que se refería cuando Maiko levantó su copa bruscamente.
- ¡Brindemos por nosotras, Hinata!
Yo levanté mi copa para seguirle la corriente. Ella chocó mi copa y bebió. Yo la imité pero solo el olor a alcohol hizo que mi nariz se arrugara, aun así di un pequeño sorbo y quise alejar la copa de mi boca lo antes posible, pero mi rubia amiga estaba sujetando mi vaso e inclinándolo para que yo terminara la bebida. Pude sentir como el alcohol quemaba mi garganta y mi pecho, era un sabor desagradable y la sensación era aún peor. Al terminar solo cerré mis ojos con fuerza, agité la cabeza y comencé a toser.
Kiba me ofreció otro brownie que yo devoré para quitarme el mal sabor que el alcohol había dejado en mi boca. Pronto todo comenzó a dar vueltas. Me sentía adormilada como si no pudiera controlar mi cuerpo. Quizás solo estaba cansada. Intenté levantarme pero enseguida el mundo dio muchas vueltas y solo caí bruscamente.
- ¡HINATA!- grito Kiba mientras me sostenía. No entendí por qué. Solo era un pequeño tropiezo. – Será mejor que te lleve a tu habitación.
- NO. YO LA LLEVARÉ. ALÉJATE. – gritó Maiko.
¿Por qué todos gritaban? ¿Por qué no dejaban de moverse? ¿Y desde cuando tenía yo la capacidad de hacer vibrar mi piel? ¿Por qué las luces brillaban tanto?¿Por qué la música perforaba mis oídos?
Esas eran las preguntas que rondaba mi cabeza y eran tan serias como estúpidas. El contraste hizo que estallará en carcajadas. Y mi alegría continuó incluso cuando sentí como mi amiga rubia jalaba de mí de forma muy brusca, lo cual me supuso un fuerte vértigo.
Nos adentramos en la pista de baile y el estar rodeada de tantas personas hizo que sintiera pánico y que incluso el aire me faltara
- Quiero salir de aquí- grité desesperada mientras intentaba librarme del fuerte agarre de Maiko.
- NO.- dijo apretando más su agarre y acercándome a ella- No eres más que una gorda mojigata que busca alejarme de Sasuke. Si no nos hubieras interrumpido esta tarde, él y yo estaríamos juntos ahora. Pero lo arruinaste todo. Tú si eres asquerosa y además eres estúpida. ¿Creías que quería ser tu amiga? Nadie querría ser amigo de alguien como tú.
Estaba adormecida y la voz de Maiko se oía lejana pero puede sentir todo el odio en su mirada y pude entender todo lo que dijo. Cada palabra se había clavado en mi cabeza y cada una dolía más y más. El pánico volvió a invadirme, y las fuerzas para respirar se marchaban lentamente.
- ¡MUÉRETE!- gritó entre carcajadas y me empujó.
Resignada, cerré los ojos esperando el impacto con el suelo, sin embargo este nunca llegó, al contrario, pude sentir mi cuerpo flotar así que me dejé llevar por aquella sensación y lo último que pude sentir antes de que mi conciencia se nublara fueron burbujas a mi alrededor.
Mil gracias por leer mi historia. Me hace mucha ilusión que dejaran comentarios y que muchos fueran de críticas constructivas que intentaré poner en práctica.
Siento la demora, intentaré no tardar tanto con el próximo capítulo.
Recuerden: Se reciben gustosamente críticas, sugerencias, correcciones, etc... (^-^)/ Pero no sean muy crueles (u.u)
Háganme saber en los rewies si les gusto el capitulo.
¡Hasta la próxima!
Próximo capítulo: Burbujas.
