RELATO DE UNA PASIÓN

CAPITULO 1 RENACER

Me sentía reviviendo la peor noche de mi vida mientras caminaba a pasos largos por el pasillo del hospital, la gente mirándome con compasión como si eso me hiciera sentir mejor, era como si esperaran que me echara a llorar en frente de ellos y les dijera "es todo tan injusto, me siento tan vacío sin ella, ay Dios duele tanto!", era ridículo, esas cosas solo las expreso en el secreto de las cuatro paredes de mi habitación y así seria siempre, nadie tiene porque verme destrozado y lleno de dolor…

-Buenas noches doctor Cullen –me saludo Jessica la recepcionista con cautela pero de una forma muy amable con una pequeña sonrisa

-Buenas noches Jessica –le respondí el saludo tratando de sonreír, aunque aquella sonrisa no llegara a mis ojos –algún paciente por atender a esta hora? –

-no doctor, esta noche no hay mucho movimiento –respondió mirando la planilla en sus manos, esta semana no me tocaba turno en la noche pero igual quería estar ahí para cualquier cosa que se necesitase, aunque en realidad era la única forma que tenia para poder visitar a mi paciente preferida y a la vez para no tener tiempo libre en el cual pudiera pensar en lo gris que es mi vida

-está bien, cualquier cosa estaré en la ha… –

-en la habitación 302 –terminó ella tímidamente mirándome a los ojos

-así es, en la habitación 302 –

No tenía nada más que hacer allí así que empecé a caminar hacia el elevador sintiendo como mi corazón empezaba a agitarse.

-Doctor Cullen que milagro verlo por acá –la voz aguda de campana se hizo presente una vez estuve en el tercer piso con su habitual sentido del humor

-Hola Alice –dije serio ante su peculiar saludo

-uy pero que serio hermanito, de verdad te digo que debes sonreír más seguido, ya pareces un ogro –la mire que la fulminaba ella sabia mejor que nadie porque estaba así –ya sé lo que vas a decir Edward y tu también sabes lo que yo voy a refutarte así que mejor no me hagas hablar –continuo cuando dedujo en mi mirada lo que me disponía a darle como respuesta, suspire pesadamente

-si sabes lo que te diré, porque te empeñas en sacar este tema a relucir? –le reclamé

-porque sé lo que es mejor y quiero que veas que solo el día en que recuperes tu esencia harás que las cosas cambien –dijo con suavidad –créeme Edward dejar de ser un muerto en vida es lo que necesitas para que suceda un milagro –miró su reloj y casi que corrió hacia el elevador –Jasper me espera quedamos de encontrarnos a las ocho y el tiempo se me paso en la visita –explicó para mandarme un beso mientras el elevador se cerraba –

Ja! Disque de visitas a esta hora pensé moviendo mi cabeza en negación, solo mi pequeña hermana lograba hacer que las enfermeras la dejaran pasar en horas que no eran de visita, si que tiene sus mañas la enana.

Continue mi camino y mientras caminaba pensaba en las palabras de el pequeño monstruo, debía admitir que tenía razón, me había convertido en un zombi en estos últimos meses, no reía, no salía de casa a otra cosa más que para venir al hospital, no daba señal de nada, pero como podía ser diferente cuando la única razón de mi vida no estaba a mi lado?, tomé una gran bocanada de aire para seguidamente exhalarla cuando estuve en frente de la puerta de la habitación que buscaba, la que se había convertido prácticamente en mi hogar…

Giré la perilla y abrí para encontrarme con Ángela una de las enfermas del hospital chequeando como iba todo, suspiré pesadamente y sentí la decepción invadirme ante aquella imagen…la mujer más hermosa e increíble del mundo seguía postrada en aquella cama sumida en un sueño profundo del cual no tenía la más remota idea de cuándo acabaría, a pesar de que la ciencia no apostaba absolutamente nada porque que ella viviría, yo guardaba una pizca de esperanza de que uno de estos días la encontrara con aquellos hermosos ojos chocolate mirando fijamente a la puerta esperando por mí.

-Buenas noches Doctor Cullen –me saludó Ángela una vez se percato de mi presencia

-Buenas noches –respondí fuerte y seguro como si nada pasase, sin embargo mi voz sonó totalmente apagada, sin vida…

-Sabe una cosa Doctor Cullen? –empezó a hablar para mi sorpresa, Ángela era una gran amiga de mi bella y ella siempre se había caracterizado por su timidez, prudencia y sabiduría, una chica realmente agradable que solo habla cuando es necesario, y en todo este tiempo se había limitado a saludarme y a cuidar de mi princesa mientras yo no estaba, tal vez por mi actitud pero hoy había algo diferente en ella

-que cosa? –me dio pude decir, estaba realmente sorprendido, levantó su rostro para mirarme fijamente a los ojos

-he estado pensando mucho en la forma en cómo has manejado esta situación y…y siento que es por eso que bella no ha regresado…ella necesita que vuelvas a hacer el mismo de antes a pesar de la tristeza y el dolor que hay en tu corazón… –continuó mientras se acercaba hacia donde yo estaba – Edward el motor de bella siempre has sido tú, tu y ese amor tan puro que los ha mantenido por encima de todo unidos, y solo si te abres de nuevo y le haces sentir a ella todas las razones que tiene para volver aquí, el milagro sucederá…bella siempre me decía que su amor era tan grande y fuerte que podía hacer milagros –estas últimas palabras las dijo mientras miraba a mi princesa, una lágrima apareció en sus ojos y ella rápidamente la retiro, se giró y de nuevo me miró fijamente –la ciencia solo llega hasta a un punto Doctor Cullen, a partir de ahí sigue Dios para hacer de lo imposible posible…recuérdalo siempre –me dio un pequeño abrazo y se retiró dejándome solo con mi bella, conmocionado por sus palabras "bella siempre me decía que su amor era tan grande y fuerte que podía hacer milagros", miré a mi amada Isabella en aquella cama y lentamente caminé hasta que estuve a su lado, tomé su mano derecha y deposité en ella un pequeño beso

-bella…mi amada bella –las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas sin cesar mientras contemplaba el anillo en su dedo anular, sentí el dolor venir a mí y esta vez no pude hacer nada para evitar que el hueco en mi pecho apareciera, el vacío empezaba a hacer mella y pronto sentí el nudo en mi garganta ahogando el grito desesperado de mi alma que luchaba por salir, entonces recordé todas las palabras que había escuchado hoy, atraje una silla sin soltar la mano de mi bella y me acomodé, respiré hondo durante un par de minutos tratando de recuperar el control hasta que por fin lo logré.

Me quedé en silencio perdido en su angelical rostro pensando en que debía hacer, buscando las palabras justas para hacerle sentir la inmensidad del amor que mi corazón y mi alma entera profesaba por ella, para explicarle que la necesitaba para respirar, para caminar…para vivir!...Hacia tanto tiempo que no expresaba lo que sentía, que era como si se me hubiera olvidado de cómo hacerlo, pasaron varios minutos y aun seguía sin encontrar las palabras que lograran decir todo lo que quería que ella supiera, era realmente frustrante…entonces una brisa llenó la habitación y golpeó mi rostro, era fría pero el roce agradable, mi cuerpo se estremeció ante aquella sensación, cerré mis ojos y por unos instantes me deje llevar por aquella brisa que corría y acariciaba mi rostro, unos segundos después mis labios se abrieron y las palabras fluyeron

-el primer día en que te vi mi corazón se aceleró y se detuvo al mismo tiempo, nunca había visto una belleza igual, eras todo lo que había deseado para mi, "la diosa de mis sueños", eso fué lo primero que se vino a mi mente cuando vislumbre tu hermoso rostro en aquel parque de diversiones, tu cuerpo frágil y perfecto se mecía de una forma tan condenadamente tentadora con cada paso que dabas, que empecé a sudar como jamás lo había hecho, mis piernas temblaban, mis ojos no podían apartarsen de ti y sentí una necesidad tan fuerte y desconocida de tenerte entre mis brazos que desde ese momento supe que eras la mujer de mi vida, que serias mi esposa, la madre de mis hijos –una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios al recordar aquel día –debiste ver tu carita cuando amenacé con tirarme de aquel juego sino aceptabas salir conmigo, tus ojos por poco se salen de orbita, estabas aterrorizada y sin pensarlo mas en un grito dijiste la palabra más dulce para mis oídos en aquel momento "si!", mi corazón brinco de alegría cuando aceptaste, me parecía increíble que me hubieras dicho sí … y luego aquel brillo tan especial en tus ojos cuando me acerque de nuevo a ti, tu rostro alumbrado por la tenue luz de sol de aquella tarde te hacía ver como lo que eres…un ángel, el ángel que desde ese instante se convirtió en la luz de mis ojos, la razón de mi respirar…no tienes idea de lo nervioso que estaba en nuestra primera cita, pase horas el día anterior pensando en que haríamos, a donde te llevaría a cenar, que ropa debía usar, parecía una chica, hasta le pedí ayuda a Alice…aun no puedo creer que haya hecho eso –moví mi cabeza de un lado para otro al recordar la satisfacción de el pequeño monstruo cuando recurrí a ella por ayuda –si que hiciste mella en mí princesa, hice cosas que jamás pensé que haría solo para conquistarte…sabes aquel día en que te fuiste, lo que te dijo Emmett fue mentira, jamás di por terminado lo nuestro, jamás pude arrancarte de mi cabeza un solo segundo, la verdad era que…que no me creía digno de ti, aun no me considero suficiente para un ser tan hermoso y magnifico como tú…cuando llegué a la construcción y supe que hacía solo unos minutos tu habías estado ahí para arreglar las cosas la desolación me tumbo…te fuiste creyendo que habías sido mi amor de verano, cuando en realidad fuiste, eres y siempre serás mi único y gran amor, la dueña de mis latidos, de mi alma, de mi corazón…bella eres todo para mi, eres todo lo que necesito para ser feliz y…-ahí venían de nuevo las lágrimas sin que pudiera contenerlas, me incliné hacia adelante un poco y apoyé mi cabeza en la cama –te extraño –fue lo único que pude decir en medio de aquel mar de lágrimas, debía ser fuerte lo sabia pero…pero me dolía demasiado su ausencia –por favor vuelve mi vida, sin ti los días más soleados son fríos e insípidos, sin ti nada tiene sentido, te amo bella, te amo y te necesito como la noche necesita de la luna, como el día del sol, tu vida está ligada a la mía mi pequeña, como el fuego y el volcán, como el hierro y el imán, como la nube y el monte, como el mar con el delfín, sencillamente si tú te vas yo iré contigo…prometiste llegar a la vejez a mi lado y hacerme inmensamente feliz hasta el último día de mi vida, cumple tu promesa…vuelve a mí, vuelve mi ángel que sin ti la vida se me va…-no pude seguir hablando solo me deje llevar por las emociones y sentimientos que me invadían como hacía mucho no lo permitía…

-Edward? –escuché a lo lejos la voz de…Emmett?

-Edward –me volvió a llamar, esta vez la voz se escuchó mas cercana y si definitivamente era Emmett, sentí mi cuerpo ser sacudido y fue cuando me di cuenta que me había quedado dormido, abrí mis ojos y levante mi rostro para encontrarme con mi mejor amigo mirándome de brazos cruzados, parecía algo molesto

-hola grandulón –le saludé sintiendo una extraña paz, Emmett puso los ojos como platos y de inmediato se acerco a mí y puso el torso de su mano en mi frente como mirando si tenía fiebre

-no tienes fiebre –estaba sorprendido, que tenia de raro que le dijera grandulón?

-qué? –no entendía porque su alboroto

-qué?... y todavía lo preguntas?, no te das cuenta de cómo acabas de saludarme? –estaba incrédulo a mi confusión

-sí y?, siempre te he dicho así –me levante de la silla y me estire un poco, me dolía la espalda, había dormido en una mala posición aunque había sido el mejor sueño que había conciliado desde hacía más de un año

-corrección así me llamabas siempre, porque en el último año y medio solo me llamas por mi nombre y siempre estas con cara de yeso, serio y sin expresión alguna, pero hoy…no tienes cara de yeso y me volviste a decir grandulón! –vaya no había caído en cuenta pero ahora que lo decía Emmett, es cierto…me sentía diferente

-gracias por lo de cara de yeso, no sabía que así me veía mi mejor amigo –dije de forma trágica bromeando un poco

-ay Dios –dijo de forma demasiado dramática y me empezó a examinar, no lo detuve deje que lo hiciera y cuando terminó me revente de la risa

-qué raro todo está en orden...pero definitivamente si tienes algo, me saludaste como solías hacerlo antes, no tienes cara de yeso, bromeaste y hasta te estás riendo! –

-sabes? Tienes razón si tengo algo…se llama la esperanza del amor –una enorme sonrisa se formo en sus labios y me abrazo

-que bueno es tenerte de vuelta –me soltó y escudriño mi rostro –y por cierto eso sonó muy cursi "la esperanza del amor" –dijo imitando mi voz, le di un buen golpe en su brazo

-ausch! –

-eso es para que no te vuelvas a burlar de mi…ahora si dime para que venias? –

-Cierto –se recompuso y tomó su primera postura de medio molesto –doctor Cullen porque carajos no está usted en su casa descansando?, siga jugando con su salud y dentro de poco este hospital tendrá un nuevo paciente –levante una ceja antes sus palabras

-ahora eres mi mamá o qué? –le moleste

-es enserio Edward debes dormir bien, sabes que a bella la cuido yo, Ángela o quien sea que este por aquí de turno, no es necesario que pases las noches aquí –estaba realmente serio

-está bien tienes razón, iré a casa a descansar un poco pero esta misma tarde estaré de regreso –

-está bien, solo quiero que descanses o me veré forzado a encerrarte en tu propia casa -amenazó

-si claro –era divertido ver a Emmett en esa posición parecía una madre regañona, me despedí de mi bella depositando un beso en sus labios y salimos de ahí, me sentía como nuevo, había una llama nueva dentro de mí, me sentía tranquilo, relajado, lleno de fuerzas para seguir luchando y algo me decía que pronto ocurriría mi milagro…