Nota: Como siempre, la cosa sigue, con tanta confusión como siempre... por fin se ve algo del pasado, o mejor dicho, algo más, una escena perdida.
Yo..!: Pues, esta es la secuela de tonos de negro, pero si tienes alguna duda sobre el otro ffic, solo tienes que mandarme un privado y si te lo puedo explicar, lo haré.
Abi: Como siempre, un placer de saber que sigues la serie Tonos... y si, luego del negro y el gris queda el blanco, ¿No? con suerte llegaré a esa instancia!
Sin más,
Besos y Cuidense,
Luna Ming
Eterno Gris II
Nexus, El Hilo Invisible
Se estiró lentamente, no recordaba como había llegado hasta allí, pero definitivamente estaba en su habitación y no en la enfermería como generalmente solía suceder luego de cada luna llena.
Trató de recordar si había pasado algo como para que la enfermera le hubiera llevado allí, pero apenas había flashes de imágenes vagas…
Un ciervo… tres zorros, varios lobos…
Había una perra mestiza y un perro… ¿Sirius? No, estaba yendo detrás de él, así que no podía ser él, sin contar que este tenía un collar en el cuello, como el de la nueva.
Sin considerarlo mucho, tomó su ropa y fue a bañarse.
Esas ventajas que traía el hecho de que la luna llena hubiera caído un día viernes eran incalculables.
Como el hecho de que todos habían bajado a desayunar y podría tomarse su tiempo…
Luego de unos agradables 20 minutos bajo el agua caliente, decidió que era hora de bajar a comer algo, aunque no tenía tanto hambre como recordaba tener siempre que se despertaba después de una de esas agotadoras noches…
Lo único que permanecía fielmente era el deseo de chocolate que acompañaba al malestar mensual.
Negando con la cabeza, salió de la habitación, el viernes anterior había sido demasiado extraño para su gusto y no estaba seguro de que le traería ese par de días de descanso.
Inmediatamente al salir vio pasar a un grupo de cuatro chicos pasándole mientras bajaban las escaleras.
Sus ojos se cruzaron por un segundo con los del tal Jhon, era como ver ojo líquido, algo extraño…
La luna llena, por eso era que ellos se les unirían durante la luna llena… el chico, Jhon Thomas era un hombre-lobo al igual que él.
Deseaba hablarle, pero tan rápido como la conexión apareció, desapareció sin dejar rastro cuando el otro muchacho se giró al tal Orión, que le había pasado un brazo sobre los hombros y se reía ante algo, mientras uno de los chicos, Harry, le pasaba una tableta de chocolate con una sonrisa.
"Hey, chico de la luna, ¿Dónde crees que se metió tu princesa?" Bromeaba Ronald a la cabeza de la comitiva.
"Los gemelos tampoco están acá, así que supongo que castigándoles por alguna nueva e ingeniosa idea que acaban de llevar a termino mientras el resto dormíamos…" Se encogió de hombros Jhon, siguiendo adelante.
Dejó pasar unos segundos antes de comenzar a descender las escaleras con destino al gran comedor para ver si aun quedaba algo de comida, descubriendo al llegar que los cuatro jóvenes miraban la puerta con preocupación.
"¿Qué sucede? ¿Por qué no entran?" Preguntó al ver las caras entre divertidas y preocupadas de todos.
"Se podría decir que los gemelos esta vez se pasaron, no creo que sea buena idea entrar ahí…" Señaló Ronald, que entreabrió la puerta para que pudiera escuchar los gritos.
"¡SUFICIENTE! ¡No solo arruinaron nuestra primer noche en Hogwarts, sino que ahora la convirtieron en una maldita guardería!"
"¡Perdón! ¿Está bien? ¡Perdón! Solo queríamos que no te sintieras tan mal por lo de ayer. ¡No sabíamos que iba a salir así!"
"Solo queríamos que no estuvieras tan enfadada… No queremos que te enojes. Sé que fuimos muy tontos al intentar algo así, pero realmente… perdónanos." Se quejó otro niño.
Finalmente abrieron las puertas, para ver a un montón de niños pequeños en todo el comedor, mirándose unos a otros sorprendidos.
En el centro, los gemelos Granger estaban rogando perdón con una cara realmente apenada sobre dicho 'fallo'.
En la mesa de profesores podían ver a Dumblendore y el resto de los allí sentados con claramente 10 años menos… agradeció mentalmente que solo hubiera dos niños de primero que ahora parecían tener solo 1 año de edad y los de segundo eran también pocos…
Sino, literalmente Hogwarts sería una guardería.
La niña que era la chica Granger se alisó la falda de su uniforme en miniatura, seguramente preparado antes, ya que esta mencionó que los gemelos solían hacer esto cada dos semanas, y se giró a ver a los gemelos con lágrimas en los ojos.
Estos inmediatamente fueron a abrazarle, sin importar que seguramente esta les mandaría una maldición o algo por el estilo, pero al contrario de lo que creía, esta se abrazó a ellos como si la vida se le fuera en eso.
"Desgraciados, saben que siempre les perdono sin importar lo que hagan… les detesto por siempre salirse con las suya."
El director al verlos entrar se paró de su asiento, llamando la atención de todos en el comedor, que le vieron como este miraba con incredulidad su barba de un color castaño rojizo con varias canas.
"Eh…" Por primera vez el director se encontraba sin palabras, algo completamente nuevo y por segunda vez se maravilló ante la capacidad de los recién llegados para lograr lo impensable. "Creo que lo mejor será una semana de descanso hasta que todo se arregle, los de 1ro, 2do y 3ro estarán bajo la responsabilidad de los años superiores y los no afectados…"
El hombre mayor se quedó viendo a todos y luego a los tres que estaban abrazados en el pasillo en el centro de las mesas.
Cuando había pensado que esto sería interesante, jamás se pensó que tanto…
"Los culpables pasarán una semana en detención con la profesora McGonagall… y espero que me puedan enseñar este hechizo, es realmente interesante."
Una Minerva en sus tempranos 20 años le dio un codazo desaprobador ante semejante sugerencia, mientras los tres hermanos se separaban con grandes sonrisas.
"Cuando quiera aprenderlo solo avísenos y allí estaremos."
"Cierto, Hermano. Y tenemos unos dulces de trucos que le encantarán."
La chica les dio un golpe burlón en sus brazos y pronto los tres estaban en la mesa ayudando a los de primero para que pudieran comer algo.
Pronto los otros hermanos y amigos se fueron a sentar, cada quien ayudando a uno o dos de los más jóvenes, mientras charlaban amigablemente con estos y con el 'grupo' suyo.
Girándose, fue a sentarse donde sus amigos comían, o mejor dicho uno comía y el resto lo miraban incrédulos.
"¿Cómo puedes comer tan tranquilo?" Preguntó Wormtail viendo como Prongs había conjurado un almohadón para estar más alto y había seguido con el desayuno como si nada pasara.
"Me lo han hecho antes… no tantas veces como a Hermione, pero esta broma es una de las favoritas de los gemelos." Se encogió de hombros y se giró a su izquierda donde una Lily pequeña de grandes ojos verdes trataba de comer sin mucho logro a la vez que tiraba miradas asesinas a los gemelos, los cuales cada uno tenía sentado en una silla alta un 'bebé' de primer año y les estaban alimentando con algo de esfuerzo entre carcajadas. "¿Qué pasa, amor?"
"Esos gemelos son peor que ustedes cuatro, ahora veo el porque de tu siempre presente arrogancia. ¡Voy a matarlos si les pongo las manos encima! Compadezco a la hermana de esos, ¿Cómo puede soportar esto todo el tiempo?" Se notaba que no estaba contenta, así que le abrazó con un brazo reconfortante mientras con su mano de la varita conjuró un almohadón para que ella también llegara más cómoda a la mesa.
"La verdad que ella no lo soporta, te aseguro que un derechazo de ella es más que suficiente para que esos dos se calmen." Dijo pasando una mano por su quijada ante el doloroso recuerdo de que tan buenos eran los golpes de la anteriormente castaña.
Con un asentimiento de la pelirroja en agradecimiento ante el cojín, esta bufó.
"Se lo tienen merecido…"
"Si, cada cosa que reciben se la merecen, son una manada de lobos y como tal ese es su comportamiento."
Ante la última respuesta, Remus solo pudo alzar la mirada de su plato y verle extrañado.
Hacía años que era un hombre-lobo, pero la verdad que nunca había prestado mucha atención al comportamiento del animal en que se transformaba. ¿Para que querría saber la lógica detrás del lobo?
Sin embargo, cuando James había descrito a la nueva familia como 'manada de lobos', algo le despertó el interés… quizá por eso de ser manada el nuevo residente licántropo era tan extraño para él.
"¿Manada de lobos?" Preguntó interesada Lily. "¿Qué tienen que ver con los lobos?"
"Una vez Jhon me explicó como era que funcionaban, es algo simple, primer error una advertencia, segundo error una amenaza y tercer error un doloroso pero merecido castigo. Te aseguro que si ahora fueras a ellos y les dieras un bofetazo a cada uno, nadie te detendría, ni siquiera ellos mismos."
La chica lo miró horrorizada.
"¡Esos es simplemente cruel! ¡Todos tienen derecho a defenderse!"
"Lily, nuestra forma de vida es diferente a la de ellos, tu no lo comprenderías porque nunca has convivido con esos siete…"
"Lo dices porque soy una 'sangre-sucia', ¿verdad?" Interrumpió con ácido en sus palabras, a lo cual el chico trató de calmarle.
"No, no… no tiene nada que ver con eso." A pesar de sus palabras, Evans no se veía tan segura de lo que el chico le decía. "Verás, Ronald puede hacer sentir mal a Remus en un partido de Ajedrez antes de que digas quidditch y todos sabemos que Remus es el mejor en ese juego. Harry sabe tantos hechizos que vencería en un duelo a Snape sin siquiera intentarlo, los gemelos son fantásticos creando cualquier clase de objeto mágico sin contar que son excelentes con las pociones… No es un tema de sangre, si te hubieras fijado, los siete tienen apellidos muggle."
Le chica no le vio muy convencida, pero decidió no agregar más a la charla.
Remus se giró para ver al grupo de adolescentes que comían nuevamente, captando una mirada color verde esmeralda que estaba viendo en su dirección en esos momentos con expresión entre triste y pensativa, para luego posarse en los otros dos niños. Notó que realmente, si no fuera porque su cabello era indudablemente más largo y sus ojos de un color diferente, sería la viva imagen de Padfoot.
Trató de agudizar el oído para captar la conversación, pero más que algunas palabras, poco más entendía.
"… tener… castigar… hacen…" se escuchaba de la única chica que acercaba el plato y reducía los cubiertos para que los niños que aparentaban solo un año pudieran tomarlos fácilmente.
"… sala… antes de la cena…" Respondía uno de los gemelos tratando de imitar la acción de la más joven.
Desvió la mirada, ¿Realmente así trataban los lobos a sus crías?
Por un momento agradeció que el ministerio estuviera en contra de que los hombres-lobo se reprodujeran, le dolería tener que hacer algo así a sus hijos por el simple hecho de un comportamiento descarriado.
Y más si se trataba de instinto…
A pesar de ello, James parecía relajado con la idea.
Debería tratar de preguntarle sobre el tema y a que se refieren precisamente con 'castigo' esa extraña pandilla. No le gustaría cruzarse con estos de una forma desfavorable, especialmente si uno de ellos era un licántropo como él sospechaba.
Los gemelos y la niña de los trillizos se pararon de sus asientos, colocando a los pequeños niños en el suelo con algo de dificultad, para luego tomarles las manos y salir del comedor después de saludar a todo el resto.
Aparentemente tenían algo que hacer, así que llevarían a los 'bebés' a la torre para luego irse de allí.
Cuando quiso preguntarle a su amigo sobre ellos, como tenían idea de hacerlos con Sirius desde la noche anterior, solo se encontró con un Padfoot miniaturizado y un niño regordete que era Wormtail, sin lugar a dudas tratando de llegar a la mesa de forma frustrada.
Con un suspiro conjuró los almohadones mientras veía por el rabillo del ojo como el otro chico estaba saliendo del comedor.
Con sorna pensó que eran como una versión en miniatura de los merodeadores de siempre…
'Valla, mira Fred. Pero si son los mini merodeadores.'
Sacudió la cabeza con fuerza, le juraría que había escuchado eso en algún lado.
"¡Quiero mi venganza!" Exclamó el niño Sirius, que trataba de meter un pedazo más grande de manzana en su boca. "Nosotros hacemos las bromas, ¡¡no al revés!!"
"Calma, Padfoot, no es para tanto, realmente parecían lamentarlo…"
"Moony, estoy de acuerdo con Padfoot." Exclamó la voz chillona de Peter. "Tu no pareces un renacuajo de 7 años. Nosotros somos los Merodeadores, lo justo es que les regresemos la jugarreta."
"Pero chicos, ustedes hablan de jugársela a TODOS ellos y solo los gemelos son los que hicieron algo…" vio preocupado como los otros dos intercambiaban cierta mirada.
"Ellos vienen en grupo, así que no creo que sea justo que solo ellos sean los castigados." El dejo de malicia de su amigo Sirius no le pasó desapercibido, pero la idea de 'castigo' por un momento le dejó pensando, mientras veía que los otros dos trillizos se paraban también. "Aunque siempre podemos dejar afuera a la muñeca…"
Una extraña electricidad de miedo cruzó su espalda, despertando algo en su instinto de lobo, pero lo despidió encogiéndose de hombros.
"Si le hacen algo a ellos, ella va a ser quien les responda…"
Los dos chicos le miraron anonadados, dando a notarle lo que había dicho, sorprendiéndose a si mismo.
No los conocía, ¿Cómo sabía que ella no estaría feliz si les pasaba algo a ellos?
"Moony, la última luna llena fue ayer… ¿Por qué tus ojos están dorados?" Preguntó por lo bajo Padfoot para que nadie le escuchara.
Rápidamente tomó una cuchara para usarla de espejo, viendo que efectivamente el color de sus ojos no era miel, sino dorados.
Alarmado buscó con la vista al otro chico, que le estaba mirando…
Jhon también tenía los ojos dorados.
Volvió a fijarse en sus amigos y luego de tartamudear un momento, logró sacar la respuesta de sus labios.
"No lo sé… es… raro, no sé porque."
"¿No deberías ir a la enfermería? ¿Te sientes mal?" Preguntó dudoso Peter, mientras veía asustado la mirada de Remus, pero decidió que no era peligroso tras notar que no se comportaba como alguien que estaba a punto de comer carne humana para el almuerzo.
"No, de hecho, me siento mejor que nunca, como si ayer no hubiera sido… mi tiempo del mes." Se corrigió al ver que la pelirroja les veía interesada por la extraña discusión.
"Entonces será mejor que vallamos afuera a disfrutar del día, ¿Dónde se metió Prongs?"
"Fue a ver como estaban sus primos." Respondió la pelirroja que trataba de bajarse con cuidado de la silla.
"Yo te acompaño, ustedes vallan yendo afuera, yo buscaré a Prongs para que venga al lago con nosotros."
Sirius pronto estaba saliendo del comedor con Lily, dejándole con Wormtail.
"Espero que no haga algo tonto…"
"Estoy de acuerdo, Moony, realmente estoy de acuerdo."
Entraron en la sala común en silencio, ambos tenían ganas de ponerles las manos encima a esos gemelos, pero al parecer eso no sería en ese momento.
El lugar estaba extrañamente vacío, pero eso tranquilamente podía ser a causa del 'pequeño' incidente del comedor o porque era un hermoso día y tenían la semana libre como para quedarse encerrado.
A un costado de la sala se encontraba James, esperando algo…
Lily trató de acercársele, pero Sirius le detuvo y le hizo señas de que viera las escaleras de los chicos.
Allí, bajando, se encontraba la pequeña Hermione, que con paso solemne bajaba como si se tratara de una pequeña princesa.
"Prongs, ve a ayudarles, no soy tan buena con la sanación como Ronald…"
El otro chico alzó los ojos castaños a la niña, asintiendo levemente.
"James Harold, Bestiae novato. ¿Cual es el estado?"
"Fred: Múltiples contusiones y un dedo roto. George: Múltiples contusiones y tobillo torcido." Respondió de forma mecánica la niña, llegando abajo y parándose frente a Prongs, el cual le colocó una mano en el hombro.
"Sabes que era necesario…" Luego de ello, comenzó a escalar las escaleras hacia el último cuarto.
"A veces desearía no saberlo."
Los otros dos se quedaron mirando el intercambio desde detrás de un sillón, no entendían nada de lo que decían, pero dejaron pasar el tema por un momento, debía ser algo de familia…
La niña se fue a un sillón, subiendo de un salto y hundiéndose en él, pronto su pequeña figura estaba temblando con el rostro hundido entre los almohadones.
"Soy igual a él… maldición, soy igual que ese bastado."
Escuchaban con claridad a causa del silencio que les rodeaba, sintiendo que algo les apretaba el pecho ante tanta tristeza que rodeaba a la niña.
Vieron como el cabello negro azulado le rodeaba como si de un aura se tratara, rodeando los rasgos pálidos de labios sensuales y grandes ojos almendrados.
Con un suspiro se había girado sobre si misma, mirando la chimenea donde un ligero fuego estaba encendido, extendiendo una mano a las llamas.
Se habían quedado como embobados, viendo a la pequeña muñeca de porcelana, que lentamente se acercaba al fuego como atraída por un encanto silencioso e invisible, las llamas danzando y ella acercándose lentamente.
Algo rojo detuvo el encanto de la escena.
"Mía, ni lo pienses."
Al momento, los hermanos gemelos de la chica habían saltado y la habían alejado del hogar, dejando ver los ojos en blanco de la chica.
"Tu eres nuestra, nunca nos podrás dejar atrás…"
"… Si es posible, no nos dejarás nunca, ya verás, crearemos una piedra filosofal solo para que no te puedas ir tan fácilmente…"
"… y si no lo logramos, haremos que te muerda un vampiro…"
"Pero no irás haciendo esas tonterías, no te dejaremos."
Sintieron como alguien les tiraba de los brazos, para que salieran de la sala común, pero no fue antes de que Sirius pudiera ver a la chica desarmarse en los brazos de sus hermanos, llorando y pidiendo perdón por razones desconocidas.
Al momento en que notó que estaba fuera, giró para ver a James con Harry, que les habían sacado del lugar.
"Vamos, Lily, el día es maravilloso, Jhon y Orión me pidieron que les mostráramos los terrenos." Era un tono que no admitía réplica, así que no le quedó otra que quedarse mirando como su amigo de la infancia arrastraba a su novia hacia fuera, sintiendo una mirada clavada en su nuca.
Giró para ver los ojos pardos de Harry, devolviéndole la mirada.
"No le digas a nadie lo que vistes." Le advirtió.
Tragó pesadamente, conciente de que era más una amenaza que un simple pedido, sin embargo, como un gryffindor inconsciente, tenía que cuestionar.
"¿Sucede seguido?"
"Cada vez…" Le respondió dejando en el aire el verdadero significado de sus palabras.
Estaba sentado en el pasto cerca del lago junto a James, habían dando un largo paseo por fuera del pasillo con Lily y Jhon, como en los viejos tiempo, hablando de nada en particular, Remus y Lily intercambiando sobre libros, él y James hablando sobre quidditch.
Era como un respiro de vida…
Un respiro que sabía no duraría.
La realidad es que habían salido a pasear porque sabían que llegaba la hora de que Fred y George recibieran su castigo, lo cual solo podía significar que Hermione pasaría un mal rato, lo que ninguno de los dos soportaba ver.
Siempre era igual, cada vez que tenía que levantarle la mano a uno de sus seres queridos el tumulto emocional que cargaba dentro salía a flote y luego de haberle visto con la mirada perdida durante semanas mientras trataban de buscar una solución para la maldición 'dementia'… no podrían resistir el quebrarse ellos frente a la idea de volver a perderla.
Así que por lo general esperaban a que los mismos gemelos hablaran con ella y que le dijeran que lo entendían, que le abrazaran y le controlaran hasta que esta que ella pudiera recobrar algo de la compostura que tanto le caracterizaba…
"¿En que piensas?" Le llamó la atención James con un gesto de la mano.
Suspiró tratando de aliviar el peso que sentía en el pecho.
"En Hermione… Temo que un día la culpa la mate."
"No creo que eso pase." Respondió seguro su amigo, al cual le dio una mirada para que se explique. "No la conozco desde hace mucho, lo sé, pero si debo decir la verdad, creo que es una de las personas más fuertes que conozco. Piénsalo, ¿Quién adopta a un chico de su propia edad y no se vuelve loco? ¿Quién es capaz de dirigir un colegio con mano de hierro y a la vez ganarse el amor y la confianza de todos sus amigos?"
Lentamente asintió, sabiendo que era verdad lo que decía.
"Solo Hermione podría salir airosa de esas cosas con su cordura intacta… o casi."
"Por cierto," Volvió a interrumpir sus pensamientos el otro muchacho. "Hay algo que quería preguntarte desde hace tiempo, pero siempre estaban en grupo y apenas pude verles antes de regresar…"
"Deja de dar vueltas, Prongs, que empiezo a creer que se trata de algo peligroso…"
"Pues, verás… Remus… tu… ella…" Se veía nervioso y no parecía comprender realmente lo que quería preguntar, así que giró la cabeza para verle y luego a Remus que estaba a unos metros con Lily, Moony y Wormtail. "¿Cómo pueden estar los tres juntos?" finalmente soltó.
Sirius se giró a él y alzó una ceja, sin gastarse en preguntar como sabía.
"Es que… bueno, yo al principio creí que Remus y ella eran pareja, pero luego la vi contigo y una vez… te vi besando a Remus."
"No hace falta que te expliques. Recuerda siempre, nunca des explicaciones a menos que te las pidan directamente." El más joven de los dos asintió ante la orden. "Es difícil… se podría decir que desde ya hay cierta tensión entre Remus y yo." Ante esto señaló con la mano a Moony que veía ansioso la puerta a pesar de estar hablando con otras personas. "Pero ninguno estaba dispuesto a admitir nada. Nosotros no éramos homosexuales y nada de lo que dijeran nos haría cambiar de idea. Hasta que él se enamoró de Hermione y cuando me enteré de su trato en la casa no pude más que ofrecerme a pasar por el ritual de unión de las antiguas usanzas."
"¿Quién fue?"
"Mi padre."
"¿Cómo puede alguien hacer algo así?"
"¿Cómo la antiquísima y honorable casa de los Black puede desheredar a sus herederos? ¿Cómo un padre puede abandonar a su familia porque su hijo fue mordido por un hombre-lobo?"
"No es lo mismo, niña. Se esperaba de mi que fuera un Slytherin y que siguiera las tradiciones familiares…"
"Y de mi se esperaba que fuera dentista y principalmente normal." Le cortó agresiva la chica, pero fue calmada por una mano de su ex-profesor
"Sirius, creo que estas subestimando a Hermione por su edad… Sé que no te agrada el hecho de que te lo recuerden ni mucho menos, pero los prejuicios no nacieron en el mundo mágico entre sangre-pura e hijos de muggles. Todos estamos sujetos a ellos. Yo por hombre-lobo y ella por bruja."
"¿Y tu como sabes lo que pasa en su casa?"
"Cuando los encontré en la casa de los gritos, yo ya sabía que ella estaba al tanto de mi 'pequeño problema peludo', la encontré en el baño de Myrtle la noche después del regreso de las vacaciones de navidad. Amenazó con decirle a todos si le comentaba a alguien sobre nuestro encuentro."
"Pero eso no explica la pequeña familiaridad que tienen."
"¿Qué querías que hiciera? ¿Qué la dejara morir? Era mi alumna, no podía dejar que nada malo le pase…"
"No me refiero a eso. Sin embargo parece que el 'no podía dejar que nada malo le pase' te salió un poco mal, ¿no crees? Si no, no la habríamos encontrado semimuerta en este mismo cuarto."
"Quisiera poder hacer más por ella, pero soy un hombre-lobo, no hay nada que pueda hacer…"
"¿A que te refieres?"
"Es menor de edad, Padfoot. No puede irse de la casa sin una emancipación."
"Entonces hay que ir por una."
"¿Y decir que? 'Hola señor Juez, he venido por una emancipación a causa de que mi padre me maltrata por ser una bruja.' El mundo Muggle no es tan sencillo como el nuestro, su padre no le entregará la emancipación voluntariamente mientras pueda disfrutar de torturarla durante unos años más… Y en nuestro mundo, la emancipación no existe, solo podría conseguirla en el mundo muggle." Con un suspiro resignado, miró a su amigo. "Y aun así, los del ministerio tienen un seguimiento del mundo muggle lo suficientemente bueno como para evitar que yo le ayude…"
"Eso solo puede significar una cosa. Que ya sabes como ayudarle, pero no puedes por tu condición." El otro hombre asintió desesperanzado. "Dime cual es."
"Matrimonio bajo las antiguas tradiciones. Es el único ritual mágico que solo necesita que la mujer esté en edad de consentir y acepte llevar a cabo el ritual. Sin contar que automáticamente luego de este, ella sería considerada como adulta tanto en el mundo mágico como en el otro."
"Lo has estado considerando, ¿verdad?"
El hombre de cabello color arena simplemente negó con la cabeza de una forma más triste si era posible.
"No, yo no puedo pasar por el ritual, tengo sangre mancillada en mis venas, si bien realizarlo le salvaría a ella, se niega a verme morir luego de completarlo. Solo he podido considerar quien sería capaz de pasar por él. Y hasta ahora no encuentro a nadie en quien ella confíe lo suficiente como para dejarles saber de su secreto."
"¿Qué hay de Harry y su amigo Ronald? Según sé son bastante cercanos, seguramente alguno de los chicos puede casarse con ella…"
"¿Y ponerles en riesgo ante la mirada de quien-ya-sabes? Ella es demasiado noble como para hacer eso."
"¿Qué tal alguno de los otros Weasley? Creo que hay suficientes como para que alguno pueda casarse con ella."
"Bill está saliendo con una chica, Charlie está en Rumania, Percy abandonó la familia, los gemelos… bueno, son amigos, pero tienen su fama. Ya hablamos de Ron y Ginny es una chica, la magia antigua no las reconocería como pareja, ya sabes como funcionaban las cosas antes." Alzó una mano ante el hombre para que no le interrumpiera. "Albus y Moody están fuera de consideración. Kingsley está casado, Snape… Bueno, es Snape. Dung y el resto, apenas los conoce. Incluso Longbottom es imposible, la magia antigua toma gran parte del poder del individuo y si bien el chico tiene potencial, sería dejado casi como un squib por la falta de magia en su sangre."
"¿Qué hay de mi? La magia no distingue entre criminales y convictos."
"Jamás consideré en preguntarte. Acabas de escaparte de Azkaban, nunca lo pensé…"
"Yo lo haré." Lupin hizo un gesto de sorpresa y Sirius agregó: "Les debo la vida a ella y a Harry, sin contar que estaré aquí encerrado durante algún tiempo, no habría de que preocuparse. Pero primero que nada, ¿Te aseguraste que la niña no haya…?"
"Aun soy virgen, Black, si a eso te refieres." Llegó la respuesta cansada desde el sillón. "Pero la pregunta real a todo esto: ¿Por qué quieres hacerlo?"
"Es lo justo. Un intercambio… tú me salvaste de los dementotes y yo te salvo de su vida muggle. Ahora, entiendo la parte de Moony acá presente. Pero no me han dicho todo y no se gasten en negarlo."
"Relación ilícita." Respondió rápidamente la fémina.
"De todas las respuestas que pensaba recibir… esa no era una de ellas."
"¿Entonces? ¿Lo harás?"
"¡Pues claro! No puedo dejar que la chica de Moony caiga en desgracia si puedo ayudarlo." Finalmente apareció una sonrisa pícara en sus labios mientras miraba de uno a otro, pero luego torció los labios de forma seria. "Eso no quita que crea que estás enfermo, amigo. Tiene 15 años, ¿Cómo se te puede ocurrir algo así?"
"Sirius, cállate. Será mejor que la dejes de ver como a una niña pequeña y dejes el tema de edades de lado. Recuerda, yo tengo tu edad y tu te vas a casar con ella por medio de rituales antiguos."
"Mientras más rápido mejor..."
"¿Cómo es alguien capaz de hacer algo así?" Preguntó con disgusto James ante la idea de que le levantaran una mano a alguien, peor aun, no era cualquier persona, era Hermione, la chica que siempre estaba dispuesta a ayudar a todo el mundo.
"Yo me preguntaba lo mismo, pero con el tiempo me di cuenta que ellos tenían razón, las discriminaciones no vienen solo de los magos por la pureza de la sangre… el gran ejemplo es Severus." Le señaló el otro chico.
"Pero con Snape es diferente… él es…"
"Él es la persona que se niega a darle la espalda a una deuda a pesar de que la persona esté muerta. Es la persona que protegerá a tu hijo a pesar de ponerle en riesgo a él mismo… Tal vez aun no me agrade, pero lo que él ha arriesgado cada día al regresar al lado de Voldemort para asegurarse de que Harry saliera victorioso es algo que se merece más que un simple aplauso. Será un orgulloso slytherin, malhumorado, irritante y ni hablar que desagradable… pero es honrado y con un honor que es más grande que el de varios Gryffindor."
"Eso no hace que me agrade más… Severus es una cosa, pero el Snape de este tiempo es diferente."
"¿Solo porque practica las artes oscuras?"
El otro chico solo asintió sin saber si realmente esa era la verdad o solo era un arrogante como tan amablemente Hermione le hizo notar en los últimos meses.
"¿Sabes que todo Pyramide también las practica?" El chico alzó la cabeza sorprendido. "En ciertas ocasiones el fuego no se apaga con agua, sino con otro fuego. Es como tratar de hacerle cosquillas a un dragón… este no dudará en comerte de un bocado… uno lo que hace es lanzar un dragón entrenado para que se enfrente al otro."
"Entonces, todos ustedes son magos oscuros…" El chico más joven le miró entre sorprendido y asustado, lo cual fue recibido con una carcajada que sonaba demasiado parecida a un ladrido.
"Se podría decir que es así…"
Los dos se giraron a ver al grupo que parecía discutir sobre algo, mientras Jhon alzaba la cabeza, guiñándole un ojo a Sirius y luego volviéndola a bajar mientras le señalaba algo a Lily en un libro que esta tenía abierto en sus piernas.
"Dejemos las discusiones filosóficas. Ahora entiendo lo de Remus y Hermione y lo tuyo con ella, pero por separado… ¿Cómo terminaron los TRES juntos?"
El otro se pasó una mano por la cabeza, dejando la larga cola de pelo caer por su hombro hacia delante para que no se arrastre por la tierra donde estaban sentados.
"No fue tan difícil, sabes como funciona el ritual… ella amaba a Remus y por el ritual me ama a mi… Remus y yo, fue algo que arrastramos desde bueno, ya te dije, estos años, pero en si todo comenzó cuando Hermione y los chicos me sacaron del velo…"
Se sentía débil y con un gran dolor de cabeza, como si hubiera estado dormido por mucho tiempo.
Trató de moverse, pero su cuerpo parecía de piedra, solo pudo emitir un sonido ahogado de frustración.
Al instante sintió que alguien fuerte le levantaba la cabeza y presionaba algo contra sus labios que no tuvo más opción que tragar, sintiendo como aire caliente salía por sus oídos y el sabor fuerte y salado que quedaba en su lengua.
Pronto su cuerpo pareció recobrar las energías, cuando alguien le ayudó a sentarse lenta y cuidadosamente, de una forma que hasta parecía amorosa.
Cuando abrió los ojos solo pudo ver la mirada miel con dejos dorados que por un momento de desconcierto le aprisionó.
"Lo logró, Sirius… ella lo logró, te trajo de regreso."
Asintió desconcertado, para sentir en ese momento dos brazos fuertes que le atrapaban.
"¿Qué pasó?"
"Merlín, Sirius, caíste por el velo… creí que te había perdido para siempre." Le respondió el otro hombre le dijo amargamente mientras escondía su rostro en su hombro, rozando involuntariamente una pequeña cicatriz.
El cuerpo del hombre comenzó a temblar como si tratara de ahogar el llanto.
Aun sin entender realmente lo que le había dicho, comenzó a dibujar círculos en la espalda del hombre, tratando de tranquilizarle.
Cuando finalmente se apartó, pudo ver que Remus tenía unas enormes ojeras violetas de no haber dormido por varios días seguidos, la barba estaba crecida y el cabello como si no conociera el significado de 'peine'.
"¿Sabes? Ella tenía razón…" Le dijo finalmente con expresión entre sorprendida y soñadora.
"¿A que te refieres?"
"Hermione… ella, me dijo que no eras solamente mi amigo."
Sirius alzó una ceja tan perdido como cuando se había despertado.
"Sirius, no sé como te tomes esto, especialmente luego de regresar de la muerte… pero… creo que te amo." El hombre al darse cuenta de lo que había dicho, desvió la mirada al otro lado sin querer mirarle a los ojos. "Creí que lo mejor era que lo supieras, especialmente luego de lo que pasó."
Finalmente comprendiendo algo de toda la tirada, Sirius miró sorprendido a Remus.
"¿Qué hay de Hermione?"
"A ella también la amo." Respondió avergonzado por lo admitido hasta que una mano hizo que volviera a verle.
"Está bien, recuerda, yo también la amo."
Esa fue la primera vez que sus labios se unieron, la única respuesta que podía dar de momento.
"Y bueno… desde entonces las cosas funcionan así. Yo no puedo vivir sin ninguno de los dos y eso se aplica a ellos también de una forma u otra."
"¿A que te refieres? Quiero decir, entiendo de ti y de Hermione, ambos aman a Remus y a la vez están atados el uno al otro. Pero, ¿Qué hay de él?"
El chico de pelo largo bajó el cuello de la camisa para dejar su hombro al descubierto y se giró dándole la espalda para que lo viera bien.
Allí, había una marca de una mordida de algún ser humanoide.
"Esa cicatriz es una marca de reclamo. Al parecer algo malo salió en la noche de matrimonio, tengo una más pequeña en el otro hombro… Remus nos reclamo como parejas suyas. Apenas recuerdo la mordida de Hermione brillar durante el final del ritual y luego nada… Hermione fue la primera en despertar, al parecer estábamos los tres desnudos esparcidos por el suelo en posiciones… comprometedoras."
James arrugó la nariz ante la imagen mental, tapándose los oídos.
"¡Demasiada información personal!"
Se escuchó la carcajada de Orión y Jhon, lo que hizo que los chicos con los que se encontraba el segundo alzaran la cabeza del juego de Snap Explosivo y le vieran como si estuviera loco.
"Tranquilo, no iba a darte detalles, pero si los quieres, te los doy…" exclamó divertido.
Se acercó a la mesa que se encontraba bajo la ventana, donde reposaba un cofre con todas las pertenencias importantes que habían recogido en los últimos años.
Lo abrió, recorriendo con la mirada los cuatro cofres más pequeños que se encontraban allí, finalmente extrayendo el último.
Era pequeño y de cristal con diamantes, dentro solo descansaban dos esferas, pequeñitas y de un rosado oscuro veteado con rojo, como si se trataran de carne viva.
Al posar su mano sobre la caja pudo sentir el ligero pulso de vida que les rodeaba y deseó abrir el cofre, pero se recordó que no debía aun hacerlo.
Los gemelos se había recostado un rato, aun adoloridos por el último castigo y en esos momentos estaban durmiendo placidamente en sus camas. Por otro lado, Harry se había llevado a Sirius para unirse con los otros…
'Tubimos que extraer todo tu útero, pero usamos uno de los inventos de los gemelos… solo pudimos salvar dos.'
Las palabras aun le resonaban con brutal fuerza en la cabeza.
Solo dos…
Pero dos era más que suficiente.
