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#02 - You Are My Love


Las cosas pasaban por una razón

Todas ellas, sin excepción, a pesar de que las causas variaran en el extremo de las opciones

La suya, a decir verdad, no contaba con sentido alguno. Ni visible ni coherente

Quizá estaba perdido, absolutamente loco

Quizá era un intento por expiar pecados que no rememoraba, o por asumir un modo de vida que, se suponía, debería concordar con la que se forjó a consciencia

Como fuera, ahí estaba todo. Sin remedio. Sin salida. Sin la opción de desaparecer tan rápido como lo percibió

Porque ahí estaba él, frente a la ventana de algún hotel que no se le hacía conocido, en una parte de la ciudad poco llamativa, justo como la mujer que yacía dormida en la cama desnuda y con su notable belleza creciendo conforme la luz se filtraba

No importaba, de todos modos no era a lo que le prestaba atención

Volar por el cielo. Caer. Estrellarse y volver a levantar las alas casi en un acto de dulzura…

Las cosas serían más fáciles si no tuviese que pensar en tantas estupideces, a pesar de que las causas no le eran desconocidas

Volar por el cielo. Caer. Estrellarse y no abrir los ojos de nuevo sería mucho mejor que esa basura de sobreponerse

Igual que él lo intentó hacer con la chica que se removía adormilada

No se arrepentía, así eran las relaciones de una noche, y francamente, el placer que brindó y fue brindado no se dibujó como un desperdicio

Más bien, fue la prueba de que tenía que levantarse, aunque no quisiera

Antonio hizo lo mismo, seguramente

No era diferentes, pero no compartían lo que él hubiese considerado importante

Tal vez, ni siquiera tenía idea de lo que era

Movió la vista del cristal y la pasó a la habitación

Los típicos rastros de una velada muy buena se esparcían por el sitio, junto con el olor del cigarro, alcohol y sexo que no dejaba de ser rutinario. Consecuencia de pasarse casi todas las noches de esa forma, anunciando que su suerte con las damas no podía ser mejor

Antonio también era así

Lo recordaba y lo seguía comprobando, como en la velada previa a ese hotel en que las causas de una acción se le fueron de la mente

Bueno, nada era novedad, y menos la forma en que demostró la justificación para llamarlo tan jodidamente "El país de la pasión"

Y una mierda, aquel beso…

Buscó sus ropas, vistiéndose en silencio y con la diligencia suficiente que no dejaba huellas

Le parecía de lo más incómodo despertarse con la mujer de turno, sobre todo cuando no tenía la intención de volverla a ver

Claro, se tomaba la delicadeza de dejar un recado, tal vez algún presente improvisado, pero ese era el protocolo. Besarla después de la noche era estúpido y tampoco lo deseaba. Nada personal

No como con Antonio

No como a él, en que un momento sin causa juntó los labios por inercia, disfrutando la textura y la humedad de esa boca que le respondió al grado de dejarlo sin respirar

Un beso, sólo eso era

Todo lo que quería y todo lo que obtuvo

Mentira

Una vez listo escribió algo en un papel, saliendo sin el mínimo recuerdo que apreciar de verdad, exactamente parecido al breve encuentro sostenido con la boca de Fernández que seguía saboreando

Añorando

Para España fue sólo un beso, tan rápido y tan poco creíble como para guardarlo en alguna parte de la memoria

En cambio él…

La causa no fue pensada, porque no existía

En cambio él…

Querer verlo y repetirlo tampoco lo tenía

Y el mismo no le atribuía nada

Mentira

No había razón, salvo querer caer y no volver a levantarse

Eso era demasiado pedir