CAPITULO I

El Hostal Repollo

El capitán anunciaba, ya en un perfecto Ingles, que estábamos llegando a Londres, la temperatura variaba bastante de la de España pero al menos, el cielo estaba despejado.

Recorrí los largos pasillos del aeropuerto hasta donde tenía que recoger mi equipaje, espere a que salieran las dos maletas rebosantes de ropa, libros y objetos de aseo.

Y, después de rezar para que no se hubieran perdido y comprobar que estaba todo en su sitio, me perdí un par de veces en busca de cómo llegar a King's Cross.

El tren tardo lo suyo hasta llegar a la dicha estación, mi estomago revoloteaba como si hubieran cientos de mariposas, ¡Estaba en King's Cross! El lugar donde siempre empezaban las aventuras de mi trío favorito…

Eran mariposas o… ¡Necesitaba urgente ir al baño!

Arrastre las maletas corriendo a través de la multitud pidiendo perdón y quejándome a veces con malas maneras a la gente que no me dejaba pasar… ¡¿No veían mi urgencia?

No veía el baño por ningún sitio, así que me decidí a preguntar.

"¿Perdona?" toque el brazo de un chico rubio un poco mas alto que yo cercano a mi, pero no se giro, así que impaciente le solté "¡Eh Tu!" el chico me miro como si fuera la primera vez que alguien se dirigía a él de esa manera "¿Dónde esta el baño?"

Y sin pronunciar una palabra me señalo hacia la derecha, un cartel que ponía muy claramente la señal de Servicios.

Aliviada, salí del baño con mis dos maletones detrás… ¡Y como me gustaría en esos momentos saber el hechizo levitador para que estas me siguieran sin ningún esfuerzo!

Dos voces se escuchaban por encima del griterío de un lugar tan abarrotado como la estación.

"Carol, Por el amor de dios, ¡ya es la décima foto que te haces con esa pared!" decía una de las voces gritando.

"Pero… Sol, es que, ¡Mira!, es la Plataforma nueve y tres cuartos" Se quejo Carol, apoyada como una niña pequeña en una pared en la que había medio carrito empotrado en ella.

"Me parece genial, pero May…" murmuro Sol buscando a su alrededor mientras mordía su carnoso labio inferior.

"¡May ya os ha encontrado!" grité soltando mis maletas y corriendo hacia ellas con los brazos extendidos de lado a lado para abrazar a la primera que se pusiera en mi camino. Cuando las hube achuchado lo suficiente me apoye en la pared mirándola con admiración… "Me parece muy fuerte, que me hayáis abandonado por una pared con un carrito empotrado" dije con el ceño fruncido.

"Es que…" intento arreglar Carol "No es cualquier pared".

Las chicas me ayudaron a cargar las maletas en un taxi, en dirección al centro de Londres, sus caras, aunque era una leve impresión, me parecían preocupadas, como si me ocultarán algo.

"¿Va todo bien? Habéis estado muy calladas durante el trayecto en el taxi" les dije cuando subíamos las maletas a la habitación del hostal.

Pero me olvide de todo en el cuando note como olía el Hostal, como si hubieran cocinado repollo durante varios días seguidos, y arrugué la nariz al pensar que gran aventura podía llegar a vivir en un lugar que olía así de mal. Y es que, ¿Qué esperaba? En una calle céntrica de Londres y por lo barato que costaba… ¿No esperaría hospedarme en el Ritz?

Al menos, la primera noche, iba a pasarla con las chicas, que habían accedido a sufrir ese odioso olor para poder hablar tranquilamente durante la noche. A la mañana siguiente me dirigiría a la oficina para matricularme en la escuela de idiomas con la que mis padres habían contactado.

"¿Verdad o prenda?" Pregunto Carol haciendo que saliera de mi ensoñación, eran casi las 2 de la madrugada y me negaba a dormirme.

"¡Verdad! Por supuesto" le sonreí incorporándome en la cama.

"Si pudieras hacer que algún personaje de ficción existiera… ¿Quién sería?" dijo Carol, Sol levantó las cejas en señal de estar interesada en la respuesta.

"Es fácil" dije sonriente "no me da ninguna vergüenza decir, que si Draco Malfoy fuera real… me encantaría…." Deje la frase al aire dejando que las mentes perversas de mis amigas hicieran el resto.

"¿En serio? ¿Un Slytherin?" dijo Carol indignada, fiel, como siempre a su querido Gryffindor.

Nunca me había preguntado por que me sentía atraída por ese personaje, estaba claro que había otros, los Merodeadores eran un punto muy fuerte en esos libros, pero siempre me había gustado el rollito perverso de Draco, la ambición, el ser el chico malo…

"Friki" murmuro Sol. "Sois las dos unas frikis de cuidado". Y sin venir a cuento se metió en su cama y giro su cuerpo hasta darnos la espalda.

Al poco tiempo caímos rendidas Carol y yo.