Los personajes de Naruto NO me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

"Un hogar"

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Nota: Quizá ya sepan o no jajauaj xD hay un personaje que nombré "Miles" cuya pronunciación es Mails ok? Creo que ya sabían así que ignorenme :3

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Llevaba despierto varios minutos, sentía curiosidad por el lugar donde se encontraba y por el como había llegado hasta allí, sin embargo el miedo, el terror que le cala los huesos lo mantenía inmóvil en la cama, buscando la manera de escapar si se tratase de una trampa, buscando maneras de sobrevivir y de escapar de allí.

El sonido de pasos del otro lado de la puerta le erizaron la piel, tenía miedo de que llegasen para tratar de sesinarlo, golpearlo y maldecirlo una y otra vez, quería que esa pesadilla se detuviese lo mas pronto posible, quería dejar de sufrir.

La puerta se abrió anunciada por un chirrido, Naruto tembló aun tumbado sobre la cama, dos hombres de complexión delgada y vistiendo uniformes le saludaron con una reverencia mientras él buscaba protegerse en una esquina de la cama, ambos chicos que eran idénticos, le sonrieron buscando calmarlo, mostrar que no pensaban hacerle daño, aun que claramente no era un trabajo muy fácil.

—¿Quiénes son ustedes?, ¿qué quieren?, ¿por qué estoy aquí? -preguntaba aterrado el rubio-

—Yo soy Ulpi y él es mi hermano Lope -saludó el mayor-, somos asistentes reales al servicio de la reina, ella nos ha mandado a atenderle.

—¿La reina?

—Si, nuestra señora le ha traído a su castillo y ha pedido que se le atienda a la altura, hemos curado sus heridas y es momento de ayudarle en su baño, la cena estará lista pronto y debemos darnos prisa.

—¿Co-Comida? -dijo con el rostro iluminado mientras su estómago hacía ruidos por el hambre-

—Así es, debemos darnos prisa para no hacer esperar a la reina -aclaró el menor-

Naruto obtuvo un poco de confianza, tenía tanta hambre que su estómago dolía, si había una mínima probabilidad de que fuesen a alimentarlo no la desaprovecharía sin importar que tuviese que morir después de eso, poco a poco se levantó de la cama y comenzó a caminar guiado por los dos hermanos hasta una pequeña habitación conectada por una puerta hasta dónde él estaba, allí observó con detenimiento que era un lugar bastante amplió, llenó de colores tenues.

Sintió las manos delgadas y los dedos fríos rozar su piel en los hombros mientras la delgada tela que lo había estado cubriendo era retirada, Lope lo acercó hasta dónde un gran contenedor de agua estaba, era brillante y parecía que podría romperse, el agua lucía tibia y muy limpia, en el reflejo pudo ver a Lope a su espalda, entonces los recuerdos de aquél hombre inundaron su mente, el terror le recorrió desde la punta de los pies hasta la última hebra de cabello, los recuerdos de las noches frías y las incobrables ocasiones en las que casi muere ahogado quebrantaron su confianza y su corazón, estaba tan aterrado que sólo quería escapar de ese lugar, huir y mantenerse con vida tanto como le fuese posible, en un acto reflejo se empujó hacía atrás golpeando fuertemente a Lope que terminó con sangre en su nariz, se asustó aún mas con la sangre que tenía de carmín el suelo y emprendió la huida empujando a su paso a Ulpi.

Akime caminaba en calma por los pasillos del castillo, sabía que Naruto no se encontraba bien, pasaron siete años desde su aparición, siete largos años en los que lo buscaron sin buenos resultados, siete años en los que Naruto había llorado y sufrido mas que nadie, lo sentía, lo sabía y lo lamentaba con todo el corazón, lamentaba no haber podido hacer mas por él.

Los pasos pesados y veloces llamaron su atención, Akime levantó la mirada y se topó con la mirada aterrada de Naruto que corría tan rápido como su débil cuerpo de lo permitía, las lágrimas comenzaban a inunsar au rostro y sus ojos se notaban llenos de dolor por amargos recuerdos, ella se vio afligida por tal imagen, realmente él había sufrido mucho, tanto que le dolía verlo así, en calma y tratando de apaciguar sus sentimientos se acercó a Naruto para detenerlo, rodeó el cuerpo delgado y tembloroso entre sus brazos y lo dejó llorar, temblar y abrazarla con fuerza buscando detener su terror.

Poco a poco Naruto comenzó a tranquilizarse, Akime no decía nada, solo se limitaba a consolarlo y darle un poco de espacio, permitirle que tomase confianza para luego ayudarlo a superar todo aquello que lo estaba matando en vida, le sanaría el cuerpo y la mente, el corazón y su alma eran algo que a ella no le correspondía en lo absoluto.

—¿Qué ha pasado? -le cuestionó cuándo finalmente se encontraba tranquilo-

—Quieren matarme, ellos quieren matarme

—¿Quiénes quieren matarte?

—Todos en el pueblo, quieren matarme, el viejo ha venido hasta aquí para matarme

—Él, ellos no están aquí, nadie de ellos puede entrar aquí -le aclaró mientras comenzaban a caminar de regreso a la habitación-, su majestad, los guardias reales y yo no lo permitiríamos.

—Pero el quería ahogarme en esa agua humeante

—Es una tina con agua tibia, es para relajar tus músculos, para que te sientas bien y estoy segura que no buscaban ahogarte, Ulpi y Lope sólo querían ayudarte a tomar un baño.

—¿Tomar un baño? -preguntó confundido-

—Sí, ¿no solías bañarte en el pueblo?

—Si, bueno a veces por las noches para que no me vieran.

—Ya veo, pero el agua era muy fría ¿cierto?

—Sí, en invierno no podía bañarme por que entonces moriría

—¿Te gusta bañarte?

—si

—Entonces también te gustará este baño, el agua es tibia para no quemarte y para que no tengas frío

—¡Mi señor, disculpe nuestras acciones! -hablaron Lope y Ulpi de pronto mientras se mantenían en una reverencia frente a Naruto que estaba junto a Akime-

—¿Eh?

—Ulpi, Lope -les habló Akime-, Naruto-san está un poco confundido, no han hecho nada malo, así que ayudenle a tomar un baño y a vestirse adecuadamente para la ocasión y acompañenle hasta el comedor.

—Entendido -respondieron al unísono-

Naruto se hallaba mas tranquilo, sin embargo convencerlo de entrar al agua y de que nadie pensaba hacerle daño en ese lugar, fue toda una odisea, el baño les tomó mas tiempo de programado y vestirlo aún mas, era normal y ya se lo esperaban, después de todo, hasta hacía varías horas atrás, Naruto apenas iba vestido y que ahora tuviese que llevar un traje bastante grueso con detalles costosos, frágiles, reales, historicos y pesados era difícil, a eso sumemos la curiosidad infantil del hombre, toda una misión, un milagro que pudiesen bajar al comedor con Naruto en una pieza, el traje intacto, casi a tiempo y con los nervios en menos pedazos de lo esperado.

—Nos retiramos mi señor -se despidieron los hermanos con una reverencia-

—Buenas noches -la suave voz se escuchó seguido de suaves pasos detrás de él-

—Bu-Buenas Noches -respondió nervioso al ver a una pequeña mujer con enorme vestido y un pequeño velo que le cubría el rostro-

—La cena está servida, por aquí por favor -les guió Akime hasta la enorme mesa con tres platos servidos-

—Gracias Kimi -respondió la pequeña mujer mientras tomaba asiento-

—G-Gracias -dijo Naruto imitando a su compañera-

Naruto y Akime estaban a los costados de Hinata, el rubio se encontraba muy nervioso, no sabía que hacer o decir, la mesa estaba repleta de comida, carnes, verduras, frutas, té, café, leche y muchas cosas mas, su estómago comenzaba a hacer ruidos, estaba a nada de morir de hambre, pero no quería ser reprendido por lanzarse sobre la comida como un cerdo.

Una joven mujer se acercó junto a un hombre alto de traje negro, ella colocó un poco de comida sobre los platos incluyendo el de él, el hombre llenaba las copas de un líquido rojo que salía de una botella extraña, Naruto miró su plato, lucía muy bien lo que allí había pero era muy poco para saciar su hambre, pero era mejor que no comer nada, así que babeando y a punto de encajarle el diente al filete, escuchó a las dos mujeres susurrar, llevó su mirada hasta ellas y las vio con sus manos juntas cerca de sus rostros y los ojos cerrados, sintiéndose un poco de lugar decidió imitar su acción.

Después de aquélla extraña acción -al menos para él-, las dos mujeres comenzaron a comer de forma silenciosa y un poco complicada, tomaban diferentes cosas para comer, cortar la carne y cosas como esas, él en cambio no tenía ni idea de lo que debía hacer, tenía hambre pero no quería que lo reprendieran por hacer las cosas mal, que tal si las nujeres se molestaban y decidían matarlo, sería horrible mas sin haber comido aún.

—¿Cuál es su nombre? -se dirigió a él la mujer bajita de vestido muy vistoso que lo había observado un largo rato-

—Na-Naruto -respondió intimidado-

—Naruto-san -le confirmó ella-

—Sólo Naruto

—Mmm... ¿Naruto-kun? -dijo a forma de pregunta a lo que él solo asintió-, puedes comer de la manera mas cómoda para ti, come tanto como quieras, este banquete es para celebrar tu llegada -le explicó con una mirada suave pero con el rostro serio-

—Bien -respondió él-

La cena pasó con tranquilidad, Naruto pudo comer hasta saciar su hambre y sin tener que utilizar cosas raras que no sabía para que eran, el liquido rojo de la copa sabía horrible por lo que había optado por tomar jugo y leche, comió hasta que estuvo completamente satisfecho, estaba feliz por que jamás había podido comer tan bien y cosas tan ricas y en buen estado sin tener que pelearlo con los animales de las calles, se dijo a si mismo que podría dormir muy bien esa noche y que si después de ellos moría, al menos moriría feliz.

Unos momentos después de terminar de cenar, Akime y la mujer de rostro tapado se pusieron de pie, agradecieron por los alimentos y se retiraron de la mesa, el rubio pensó que era momento de irse a dormir, sin embargo Akime le hizo una seña con su cabeza para que siguiera a la dama de esponjoso vestido, así que rendido comenzó a caminar tras de ella.

Llegaron a una pequeña sala, la mujer bajita de vestido grande se sentó en uno de los sillones frente a la chimenea mientras Akime le señaló el sillón siguiente para que él se acomodara, en medio de ambos había una mesita con dos tazas de té, dos trozos de pastel y unas flores, Naruto se sintió feliz pero triste a la vez, el pastel lucía muy bien, muchísimo mejor que las migajas que había logrado probar en la basura, mismas que estaban hechadas a perder.

Hinata tomó su taza de té de forma elegante, tomó solo un poco y alejó de nuevo la taza de sus labios, suspiró mientras observaba a la chimenea arder, el velo en su rostro se movió suavemente pero aún así su rostro no se vio descubierto, giró su cabeza levemente y miró al rubio que la observaba detenidamente.

—¿El té no es de su agrado?, puedo pedir que le preparen algo mas si gusta.

—N-No, estoy bien con el té

—Grandioso.

Silencio incómodo, la habitación se vio inundada por un gran silencio incómodo, él no conocía a la mujer que tomaba té a su lado y ella tampoco lo conocía a él, como erradicar la incomodidad si no se conocían y no había forma de terminar con ese horrible silencio.

—Naruto-kun -habló finalmente la dama-, he escuchado que usted es...

—¡Soy Naruto y no soy un demonio! -aclaró molesto alzando la voz-

—No veo por que habría de confundirlo con uno -le aclaró amable la mujer-, he escuchado que es huérfano.

—¿Qué?

—Que no tiene padres, Naruto-kun ¿por que se empeña en aclarar que no es un demonio?

—No, por nada, sólo...

—Kimi me ha dicho que durante sus delirios repetía una y otra vez no ser un demonio, ¿no puede contarme?

—No, no es eso, es sólo que todos es el pueblo solían llamarme un demonio, pero le juro que no lo soy, yo soy Naruto, no soy un demonio.

—Yo soy Hinata y no soy una bruja -le respondió divertida-

—Bueno, no parece una bruja -respondió mas tranquilo Naruto-

—Y usted no parece un demonio, que lo llamen de esa manera no significa que lo sea o se parezca a uno.

—Tiene razón -dijo sonriente-, muchas gracias.

—¿Por que me agradece?

—Por haber curado mis heridas, por darme comida y ropa, yo me iré sólo digame por dónde salir y...

—Lo siento Naruto-kun, no puede retirarse

—¿Eh? ¿Por qué?, ¿hice algo malo?, ¿va a golpearme? -preguntó asustado-

—Por supuesto que no Naruto-kun, a partir de hoy este también es su hogar, no puede volver al pueblo a dormir debajo de un puente o mendigar por ahí, este es su hogar.

—¿Un hogar?, ¿Yo?, ¿A caso merezco tal cosa?

Los ojos azules de Naruto se vieron cristalizados, Hinata se sorprendió, ¿a caso había dicho algo malo?, no podía ser así, ¿quizá sonó mas ruda de lo debido?, imposible, ella siempre tenía una voz suave al dirijirse a Kimi y sus mas allegados y fieles asistentes, incluso con Naruto había sido mucho mas suave de los acostumbrado, entonces, ¿por que el lindo rubio estaba llorando?

Estaba confundida, no sabía que hacer para consolarlo y el pobre hombre dejase de llorar, había pensado en abrazarlo pero al verlo tan delgado le daba miedo, ¿que haría si se rompía?, iba a hablarle, era lo mejor, unas palabras de aliento seguro que lo calmaban, la cuestión ahora era, ¿que le diría?, estaba pensando arduamente en que decirle cuando por suerte Akime entró.

—Hinata-sama, Naruto-san, ¿desean mas té?

—Si, por favor -respondió veloz Hinata-

—El mil esta frío, ¿me lo cambias? -pidió llorando Naruto-

—Por supuesto -respondió amable la mujer-

—Naruto-kun, ¿te encuentras mejor?

—Si, muchas gracias.

Después del incómodo momento, ambos quedaron sumidos en el silencio, sin embargo no era incómodo como lo fue al inicio, fue mas bien un silencio tranquilo, lleno de paz, tranquilidad y puede que hasta un poco de confianza.

Pasó una semana desde que Naruto fue brutalmente golpeado y lanzado contra la guardia real golpeando a la reina, en el pueblo se extendieron rumores de que la bruja de hielo había terminado de manera brutal con la vida de aquél demonio de nueve colas, sin embargo dicho rumor fue acallado por los mas supersticiosos, mismo que decían que era el demonio quién había sobrevivido con el deseo de tomar venganza y cumplir con su misión de destrucción.

Con el pasar de dos semanas, los rumores salieron de control y las recientes plagas que atacaron los sembradios terminó de volver locos a todos, la reina no había dado ni un solo recorrido, lo cual era muy extraño pues solía recorrer el reino al menos una vez a la semana, las tropas no fueron desplegadas tampoco en ningún momento y nadie sabía nada de lo que pasaba dentro de los muros que separaban al castillo, ¿sería posible que la reina haya muerto?, si era así, entonces todo lo malo que comenzaba a acontecer en el reino, era por obra de aquél demonio que anunciaba con vítores la destrucción de todo lo que encontrase a su paso.

—¡Buenos días, Hinata-sama! -saludó Naruto a la mujer que esperaba por él en la mesa-, suplico me perdone por hacerle esperar.

—No se preocupe Naruto-kun -accedió mientras le hacia una seña para que tomase asiento-, veo que sus clases de modales reales va de maravilla

—En efecto, mi rector opina que pronto podremos comenzar con el aprendizaje de modales en el comedor

—Suena estupendo, pero le recuerdo que no debe exigirse demasiado, aún no está totalmente recuperado de sus lesiones y su cuerpo está aun débil por la desnutrición.

—Lo tendré muy en cuenta, pero realmente me siento mucho mejor.

—Eso me alegra, pero aún así debe tener cuidado.

—Lo tendré mi señora, si con ello consigo su calma, no dude en que lo haré.

Debajo de aquél velo, sus mejillas ardieron, no podía explicarse como es que con pequeños detalles, él podía hacerle pintar el rostro de colores, debía considerar hablar de ese tema con Akime, por que por su parte ella se encontraba por demás confundida, ¿eso es a lo que llaman amor?, imposible, ella no estaba en lo absoluto enamorada, simplemente Naruto era una pieza muy importante para la protección del reino, además no había forma de que se fijara en ella, ni siquiera le había visto a la cara ni una sola vez, ¿debería quitarse el velo?, no, lo mejor era mantener todo como hasta ese momento.

—Naruto-kun

—¿Si?

—¿Le gustaría sar un paseo?

—¿Un paseo?

—Sí, claro que sería con Kimi y la guardia real -aclaró rápidamente-

—Suena divertido, ¿a dónde podemos ir de paseo?

—Podríamos recorrer los jardines, el lago, el bosquecillo o si está a gusto podríamos salir a recorrer el pueblo central o alguno de los pueblos lejanos.

—Preferiría conocer el jardín, me gustan las flores.

—Naruto-kun, sólo para que no se sienta presionado o algo así, cuando se sienta listo para ir por el pueblo, quiero que no se preocupe por las personas que le dañaron, que no se preocupe y tema por su pasado por que no volverá a vivirlo.

—Si ellos me ven van a matarme -afirmó con tristeza-

—Nadie va a hacerle daño, la guardia real está para protegerle

—La guardia real es para proteger a la reina

—En este reino es también para protegerle, lamento mucho no haberle encontrado mucho antes, de haber buscado con mas ímpetu, le habría evitado mucho sufrimiento, lastimosamente no puedo hacer nada para remediar el pasado, al menos puedo asegurar y proteger su futuro, es por eso que nadie va a dañarlo mientras esté en este reino.

—No lo entiendo, la señorita Akime-san dijo lo mismo, aún así no lo entiendo

—Es normal, mas adelante lo entenderá Naruto-kun, por ahora déjeme decirle que en los paseos nadie podrá vernos, al menos así será en el pueblo, la guardia no permite que nadie fuera del castillo e incluso dentro de éste logre vernos mas que los pies.

—Pero me gustaría evitar el pueblo, al menos por ahora

—Esta bien Naruto-kun, después des desayuno daremos un paseo por los jardines.

—¿Preparo su traje y utensilios de sembrado? -interrumpió Akime-

—Por ahora no, Naruto-kun quiere conocer el jardín, pero por la tarde si me gustaría sembrar un poco, mis rosales están creciendo de maravilla

—¿Puedo ayudarle? -inquirió interesado el rubio-

—Sería un honor Naruto-kun -espetó emocionada-

Akime sonrió satisfecha, a pesar de que los primeros días fueron difíciles y de que muy difícilmente se dirijiesen la palabra, la relación de ambos comenzaba a desarrollarse, Hinata ya no tenía la manía de encerrarse o decirse enferma sólo para evitar desayunar, comer o cenar con él, mas bien se veía bastante feliz de poder estar en compañía de alguien mas, de reír por las ocurrencias o tragedias del pobre chico cuándo apenas comenzaba su formación de modales.

En la segunda semana, la relación se volvió un poco mas estrecha, tanto que Hinata decidió postergar sus recorridos al reino para esperar a que él accediese a salir con ella, todo con la excusa de ayudarlo a distraerse, tan bien iba todo que Hinata había dejado de culparse y castigarse a si misma frente a la tumba de sus padres, no es que haya dejado de hacerlo, pero la severidad de los castigos y la continuidad fue en decadencia poco a poco, algo que tranquilizaba su ponre corazón.

Quizá Naruto haya sido en su vida mucho mas que solo una pieza en el enorme ajedrez para la protección del reino, quizá Naruto fuese mas que una predicción, un acontecimiento importante, quizá también proteger a Hinata y su pobre corazón era su mas grande misión.

Akime llevó su mirada hacia dónde las montañas cubrían parte del reino, el lado oscuro de Miledoni, su entrecejo se vio fruncido y suspiró cansada mientras observaba a Naruto feliz caminando en compañía de la reina mientras veía maravillado las flores, mientras tanto Hinata se hallaba sonriendo con las mejillas arreboladas, todo debajo de su velo, aquél velo con el que buscaba cubrir mas que su cara, sus sentimientos, su humanidad, su corazón.

—Se demanda toque de queda a las seis de la tarde -le dijo a unos de los capitanes-

—¿Por qué? -inquirió grosero-

—Por que así lo ordena la reina -le afirmó Akime con severidad-

—Entiendo

—Miles -habló al general de la guardia real-

—Digame, señorita.

—La reina convoca a su batallón y los consiguientes líderes a una reunión en su sala de guerra en dos horas.

—Entendido, comenzaré las preparaciones para la batalla

—Despliega a tu ejército por las montañas, que cubran el cielo

—¿Ha visto algo?

—No, es una simple corazonada, la reina te lo agradecerá, después de todo, ¿no ha evitado que alguno de tus hombres muera?

—La vida de mis hombres y la mía es y será para proteger a nuestra amada reina

—y la reina ha decidido que nadie perderá su vida en vano en tanto pueda evitarlo

—Comenzaré los preparativos.

—Gracias Miles.

Hinata sonreía mientras observba los ojos azules brillar, en ese momento Hinata no lucía como una reina que lleva en su espalda el peso de un reino entero, de miles de vidas, en ese momento Hinata lucía como lo que realmente era, una joven hermosa, con una vida por delante, con el derecho de ser feliz.

—Mientras no se llegue el momento, voy a protegerte, cuidarte, procurarte y mantenerte en protección, a ti y tu amor, mientras pueda evitarlo voy a dejarte la vida que tu corazón añora, voy a regresarte aquello que te arrebaté... Voy a cuidarlos Hina, Naruto.


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Hola 7u7

Mientras "trabajaba" he graficado mis fics, osea que ya se cuantos capítulos habrán en todos mis fics, es que jamás lo hacía jajajJa solo escribía las ocurrencias del día :3

He desarrollado dos fics NaruHina :3 y un NejiHina que iré publicando apenas termine todos estos fics.

Weno muchas gracias por leer

Estoy trabajando en el nuevo capítulo de "Mi Jefa Pervertida"

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¡Besitos!❤💋