Aquí está el segundo capítulo, ha llegado pronto ¿eh? En principio iba a ser un poco más fluff, pero luego cambié algunas cosillas, ¡quiero que la historia sea divertida, no tierna! Por cierto, algunas veces será muy predecible quién va a recibir el beso, pero está pensado para que otras veces no lo sea en absoluto.


Un timbre sonaba insistentemente. La persona que tenía pegado el dedo al botoncito no paraba de mover los pies y golpear el suelo denotando impaciencia. Mientras tanto, dentro de la casa, un italiano caminaba despacito hacia la puerta.

-Ve~ ya voy~

Veneciano abrió la puerta y se encontró con un sonriente español al otro lado.

-¡España, qué sorpresa! –Dijo Veneciano con una sonrisa casi tan grande como la del hispano.

-¡Hola Vene!

España se lanzó a abrazar a Veneciano, pero cuando iba a darle un beso a modo de saludo, le apartó rápidamente de si, sorprendiendo al italiano.

-L-lo siento, pero ahora no puedo darte un beso, ¿está tu hermano?

El italiano señaló hacia el salón. España entró y se encontró a Romano tirado de mala manera en el sofá, comiéndose un tomate mientras veía anuncios en la tele.

-¿Qué haces tú aquí? –preguntó Romano sin mucho interés.

-He venido a darte un beso.

Y antes de que el italiano pudiese procesar la frase, España ya le había quitado el tomate de la boca y le estaba dando un profundo beso. Romano, una vez superada la sorpresa , se vio invadido por la rabia por el asalto producido a su boca y apartó al español con brusquedad.

-¡¿Pe-pero qué haces? – Romano estaba rojo de furia, o de vergüenza, o de una mezcla de las dos.

-Sólo te estaba pasando el beso…

-¡¿Y a ti te parece normal eso de irrumpir en una casa para besar a alguien sin su permiso?

-No he irrumpido, Vene me ha abierto. Y hablando de Vene… ¡ahora ya sí que puedo besarte!

-¡Me da igual que te hayan abierto! –Romano seguía regañando a España -¡No puedes andar besando a la gente porque sí!

Entonces Romano observó una escena un tanto desconcertante. España estaba frotando su nariz contra la de su hermano.

-Se puede saber qué estáis haciendo.

-Le estoy dando un besito de esquimal –Contestó España sonriente. Romano puso cara de "¿qué cojones…?" – Es que no quiero que se me quite el sabor a tomate de la boca.

"No va a haber psicólogo que te cure", pensó Romano. Veneciano se dio cuenta del absurdo de la razón de la visita del hispano.

-¿Y has vendo sólo para darle un beso a mi hermano?

-Sí.

-¿Por qué?

-Oh, verás…

Entonces España les contó la tarde que había pasado con Francia sin omitir ningún detalle. A Veneciano le hizo gracia el juego pero, como es lógico, a Romano no.

-Ve…hermano, ¿a quién se lo vas a pasar? –Preguntó el menor emocionado.

-A nadie. Es un juego estúpido inventado por el estúpido de Francia.

-Oh, vamos Roma, no seas así, dinos a quién se lo vas a pasar.

-¡Ya os he dicho que a nadie! –Se levantó del sofá visiblemente molesto- Me voy a echar la siesta, no me molestéis con vuestras tonterías.

Veneciano y España pusieron cara de decepción. La verdad es que el juego había durado muy poco, pero España, en su infinita inocencia, no creía que el juego fuese a terminar de verdad en Romano.

Veneciano y España se quedaron un rato en silencio, se miraron a los ojos y Veneciano decidió proponerle hacer un poco de "ejercicio".

-¿Jugamos al wii sports?

España aceptó la propuesta con enorme alegría. Al final sí se divertiría esa tarde.


Bueno, lo primero decir que España está acertado en su intuición. Esto no va a acabar aquí.

Lo segundo es que los personajes de la portada irán cambiando según quien tenga el beso. Por ejemplo el próximo capítulo, Romano estará en portada.

Por último, quiero agradecer los reviews recibidos, los favoritos y las alertas y, por qué no, gracias también a los que leen mis historias y las disfrutan anónimamente.