Capítulo II
Esa mañana Draco se preguntó si debía acusar al tipo por lo que le había hecho, mas recordaba su posición y no solo la de fiscal si no como heredero de los Malfoy y suspirando resignado, negó, arreglándose para ir a laborar y… visitar al hombre en la celda.
El fiscal realizó su trabajo sin permitir que lo sucedido nublara su juicio, no podía ceder a la presión; más en cuanto la hora de ver a ese mago se acercaba, sus nervios se estaban poniendo en su contra.
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Poco después de que las labores concluyeron; el moreno vio bajar y avanzar en su dirección al rubio y sonrió radiantemente.
–Bien, has venido. Empecemos por cambiar ese gesto de molestia que siempre tienes.
–Yo no…
–Sí, sí; mira solo intenta sonreír sin burla o de lado.
–…
El de ojos verdes rió divertido:
–Empecemos entonces con algo más fácil. –Atrajo de nuevo a Draco hacia los barrotes y lo miró con descaró– Si así eres hermoso, imagina como lo eres cuando estás en éxtasis.
Los colores carmines adornaron el rostro y cuello del rubio que se quiso separar del hombre, mas este no se lo permitió y no lo soltó, iniciando con el ritual de desnudarlo.
Al momento de tenerlo con la parte inferior sin prenda que lo cubriera, el de ojos verdes veneraba el agujerito al que le susurraba lascivamente…
–Esta es la llave para tener a ese auror a tus pies, si sabes cómo usarlo…
Draco estaba sonrojado y sintiendo como la lengua de ese delincuente lo profanaba, mas ya no tenía fuerzas, ni ganas de resistirse y comenzó a gemir…
Con esas clases durante tres días, Draco visitaba al reo y a pesar suyo notó que este ya no se le hacía ni remotamente indeseable e incluso anhelaba esos encuentros como nunca lo creyó posible.
En ese instante sintiendo los dedos del moreno dentro y escuchando la voz ronca de este, Draco llegó al clímax. El moreno se irguió y besó el cuello pálido, susurrando…
–Cuando ese día te vi entrar con esos ojitos llorosos y tu rostro afligido, no tienes idea de cómo tuve envidia de ese Sirius Black.
Draco se giró y sintió los labios del moreno en los suyos, por lo que pensó…
…No todos los acusado actúan de mala fe… tal vez la hija de los Granger sintió lo que ahora yo siento por este hombre y por eso huyeron ella y él…
Más el contacto se terminó y el rubio fue sacado de esos pensamientos…
–Ya estás listo –dijo el moreno de ojos verdes, aunque algo en su voz no sonaba ni de lejos complacida, más su picardía salió a flote y agregó– Cuando estés con él, pídele que me saque de aquí.
Draco se vistió algo molesto por lo insinuado por el reo y al terminar, cuestionó al de la celda.
–¿Y para que quieres salir? ¿Para chantajear a alguien más, como a mí?
El rubio no quiso sonar dolido y celoso, más falló totalmente. El moreno respondió tomando las manos de Draco entre las suyas y besándolas.
–No, para poder tomarte completamente, en una cama grande, con sabanas limpias y poder quedarme con tu cuerpo entre mis brazos hasta el amanecer.
–Yo… –dudó un poco el rubio– No te creas mucho, que solo estoy aquí por tus amenazas.
–No mientas.
–No lo hago.
–Draco…
–Si.
–Ven –El mago preso lo jaló y lo sentó a su lado, separados por los barrotes– siéntate a mi lado.
El rubio aceptó sintiendo el calor del cuerpo contrario contra el suyo y supo que no había nadie más para él, que… Harry, ese mago que lo abrazaba en ese instante, quien borró a Sirius Black hasta de sus pensamientos.
Pero… ¿Qué pensaba el moreno?
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Un día más en el atareado Ministerio y Sirius se dirigía a los tribunales escuchando la conversación de sus asistentes.
–La chica Granger ha venido todos los días a ver al Weasley, pero que no le han permitido pasar. –opinó Kingsley.
–Pero no decían que la forzó a huir con él –comentó el moreno Black.
–Pues parece que no, porque ella no desiste. –aseguró Dawlish.
–El padre fue el que levantó la demanda, seguro que ella no quería eso. –comentó Sirius– Yo creo que debo hablar con Draco…
–¿Crees que te escuche? En su alegato dijo que el supuesto amor no era una excusa. Yo estuve ahí. –concluyó el hombre de color.
–Con la fama que tiene de no tener corazón. –agregó Dawlish.
–Si lo sé, pero creo que me escuchara, además lo que creen de él no es tal; es solo que mi sobrino no se ha enamorado.
Los tres aurores llegaron a los juzgados y vieron como el joven Weasley salía corriendo de estos para ser recibido con los brazos abiertos por una chica de cabello castaño y alborotado; estos se besaban y se miraban muy enamorados.
Del otro lado del pasillo Draco salía también de la sala y miró la escena con una hermosa sonrisa plasmada en su boca y con las mejillas algo arreboladas…
Sirius y sus dos acompañantes se quedaron mas que sorprendidos por lo encantador de la imagen del rubio sonriendo, más el moreno tuvo que recordarse a su Sev y salir de ese ensueño para caminar y llegar hasta el fiscal.
–He visto que has hecho algo por el señor Ronald Weasley. –dijo a Draco.
–Oh si, hice que reabrieran su caso y hubo muchas atenuantes para considera su libertad bajo palabra.
–Ya veo. –El Black sonrió comentando– Hoy te ves especialmente atractivo.
Draco se sonrojó, más pensó… Tal vez si eso me lo hubieses dicho antes de conocer a... Harry…, mas respondió.
–Gracias.
El grupo miró de nuevo a Ronald Weasley y Hermione Granger… Están enamorados, como yo lo estoy, volvió a pensar el rubio, suspirando sin darse cuenta y por ese gesto casi hizo babear a muchos de lo que por ahí circulaban.
El heredero Malfoy salió de su ensoñación para pedirle a Sirius…
–Por cierto Sirius, hay un prisionero en las celdas que ya no se usan, en el piso…
–Oh cierto, sí; ya salió esta mañana.
–¿Que?
¡No se despidió de mí!, pensó el menor y se sintió morir, pues eso solo significaba que para Harry lo que ellos pasaron no fue importante y que lo había olvidado sin mirar atrás. Sin notar al dolor del rubio y los ojos algo llorosos de este, Sirius siguió su explicación.
–Es un joven que solo necesitaba una lección de obediencia, tal vez tú no lo conoces, puesto que aseguraste que estar aquí trabajando debía ser por tus propios méritos, no por las influencias de tus padres o mía y por eso al Ministro, a James Potter, solo lo ves en su oficina.
–Si ¿Y?
–Él es su único hijo, él es Harry James Potter, de hecho ese bribón es mi ahijado.
–…
Draco pensó que para el mago en esa celda todo había sido una broma pesada o una burla.
Mas en ese momento se escucharon unos pasos fuertes, decididos y apresurados, llegar….
–¡Hey Black aléjate de mi prometido!
Se escuchó gritar sin pudor alguno a cierto personaje. Draco volteó veloz en esa dirección y vio a...
–Harry…
El moreno apartó –poco delicadamente a Sirius de su rubio–, el mayor vio feo a su ahijado, pero los dejó estar. Harry tomó de la mano a Draco atrayéndolo en un abrazo muy apretado.
–¿Dónde estabas?
–Solo fui a ponerme presentable para ti, mi… fiscal o si quieres ser mi novio y mas.
–Yo…
Harry no esperó respuesta de Draco y lo besó en medio del pasillo, sin importarle la molestia de alguien que llegaba en ese instante…
–Ese mocoso Potter que se tarda en arreglarse más que una bruja –masculló cierto pocionista.
Sirius caminó hasta Severus y lo tomó de la cintura.
–Gracias por sacarlo y llevarlo a su casa.
–Pero que sea el último favor que me pida ese Potter.
–Sev, James es el Ministro.
–¿Y eso debería interesarme?
Sirius suspiró resignado.
–No, amor.
Mientras tanto Harry le susurraba en el oído a Draco:
–Vámonos.
–¿A dónde?
–En donde se encuentra esa cama donde te hare mío hasta el amanecer.
El moreno de ojos verdes guió a su novio a la salida, no sin antes agitar la mano en dirección de su mejor amigo… Ronald Weasley. La joven pareja de magos salían del Ministerio…
–¡Harry James Potter no olvides que él es heredero de Lucius Malfoy! –advirtió el Black.
La mano agitándose del aludido fue la respuesta a Sirius.
Severus solo se miró las uñas.
–Lo sabe, sabe que si le hace un poquito de daño a Draco, ya no será Harry si no Henrieta.
–Sev…
Se quejó Sirius, pero no agregó más, sabedor que esos Slytherin no eran de los que amenazaban de en balde.
–Vamos con James y que este se arregle con los Malfoy.
Concluyó el jefe de aurores.
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En tanto, en cuanto los jóvenes salieron del Ministerio; Harry los apareció en su casa y llevó hasta su habitación al rubio, quien reconoció que la cama y sábanas, aparte de limpias estaban cubiertas con pétalos de rosas.
Draco sonrió y se giró para estar de frente al moreno, que si bien estaba casi de la misma altura era un poco más alto que él.
–Eres un…
–¿Si?
El rubio no respondió, pero abrió la túnica y camisa de Harry al mismo tiempo y con un solo movimiento, lo que fue una invitación para que este siguiera… Harry quitó la ropa del de ojos gris con tranquilidad, pero sin dejar de acariciar la piel descubierta y de besar los labios carnosos que lo recibían sin traba alguna.
Fueron a la cama y pronto las epidermis quedaron sin nada que los cubriera y el moreno –sin rejas que lo importunaran– pudo lamer cada pedazo del cuerpo de su rubio fiscal, quien serpenteaba en el lecho gimiendo el nombre de su amante.
Draco acostumbrado a que el moreno introdujera los dígitos en él, no sintió mucha molestia y por eso el momento anhelado por ambos, de estar unidos, pudo darse sin dilación, sin intenciones de estar muy separados se abrazaron y de ese modo las penetraciones iniciaron con un moreno que juraba por Merlín que con ninguna otra pareja sintió lo que en ese instante con su rubio. Para Draco que no tenía con que comparar lo que sucedía, era algo sorprendente y que también estaba seguro, no repetiría con nadie más que con Harry.
Draco sonrió al notar que ese sentimiento que lo embargaba, no se comparaba a lo que infantilmente creyó abrigar por su tío Sirius.
Unidos y besándose alcanzaron el orgasmo y cuando el del moreno se liberó en Draco, este lo hizo en su vientres.
Esa entrega se repitió varias veces más y ya era de madrugada cuando se estaban quedando dormidos…
–Draco cásate conmigo.
–…
–Hoy mismo.
El fiscal de hierro sonrió y sintiendo el abrazo posesivo de Harry, respondió:
–Bien, pero no quiero ni siquiera un rumor de ti con alguien más.
–¡Jamás mi amor!
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En la gran sala de Malfoy Manior; los presentes se miraban unos a otros con cierta desconfianza o por lo menos dos de ellos.
Lily suspiró resignada al ver el comportamiento infantil de su esposo y optó se dirigirse a Narcissa.
–Bueno, ellos se quieren.
–Sí, eso parece, no le veo impedimento a… –decía la rubia.
–Tu hijo tiene fama de mujeriego –picó el patriarca Malfoy.
–Solo es la fama –respondió James.
–¿Cómo sé que no será infiel con mi Dragón?
–Lucius –rogó Narcissa– Draco es mayor y si él aceptó al joven Potter, solo nos resta apoyarlo.
Lily volvió a decir.
–Mi hijo está muy enamorado del suyo, nunca creí verlo de ese modo, pero es así y estoy tan feliz por ello.
–Que sean felices es lo que importa ¿no? –opinó Sirius.
Pero un codazo de su pareja –Severus– evitó que siguiera opinando.
Los padres tuvieron que aceptar que los hijos de ambos eran ya mayores para tomar sus decisiones y ellos serían parientes políticos lo quisieran –el empresario y el ministro– o no.
…
El fiscal y futuro miembro del Wizengamot, Draco Malfoy salió de los tribunales. Muchas miradas le seguían, pues se veía más que atractivo y el motivo era…
Harry corrió al encuentro de su esposo y lo abrazó, echando una mirada asesina a su alrededor para que todos los atrevidos supieran que ese rubio con barriguita redonda, era solo suyo.
–¿Esperaste mucho? –pregunto el rubio.
–Oh no, por mis dos tesoros, nunca espero mucho.
Draco sonrió radiantemente confirmándole a Harry Potter que era en mago más que afortunado por ser su esposo y futuro padre de su hijo.
Fin
Terminó, espero que les haya gustado. Como siempre les recomiendo que lean el manga, es muy bueno.
Muchas gracias.
Alba marina, Gabriela Cruz, sakura1402 y Ying Fa Malfoy de Potter.
De nuevo yo XD
Tuve que regresar y hacer esta observación. Yo se que la universidad o el trabajo nos quitan tiempo, pero hago un llamado a las Fanwriter maduras de Fanfiction que regresen a subir algún fic, aunque sea un one-shot... ¡Por amor a Merlín!
