Naruto no me pertenece.
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¿Cuánto vale tu corazón?
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Resumen: No todos poseen red de chakra, no a todos los sana el ninjutsu médico. Cuando la vida ninja acabe -porque el exterminio de los ninjas se acerca-, quien se haya esforzado por aprender de medicina podrá encontrar su lugar en el nuevo mundo.
Nota 1: Lanza de Tierra: se trata de un ninjutsu elemento tierra. Endurece el cuerpo. Técnica de Kakuzu.
Nota 2: Atsugai: los bichitos lindos hechos de hilo, cuyo rostro es una máscara, que Kakuzu invoca.
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¿Cuánto vale tu corazón?
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Capítulo II
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Sakura, después de una rápida ducha, ingresó a la antesala de la oficina de la Hokage, donde también estaban Shino Aburame y Neji Hyuga.
Los saludó con un leve movimiento de cabeza y no trató de iniciar ningún tipo de conversación. Aun estaba conmocionada por los eventos que había vivido.
Sin embargo, a los pocos minutos de tenso silencio, la ansiedad estaba por desquiciarle los nervios. Tenía demasiadas preguntas y consideró, acertadamente, que las habilidades de rastreo y espionaje de los dos shinobis en la sala podrían ser útiles para resolver algunas dudas.
Se acercó a Shino y le tendió la mano. En su palma, estaba el cuerpo de un Kikaichu que logró rescatar de la morgue.
Shino se sorprendió y agradeció, sinceramente, el gesto.
Gracias a una misión que Sakura hizo con él y con Hinata, sabía que Shino se preocupaba por recuperar los insectos muertos. En esa ocasión, los cadáveres que Hinata le entregó desaparecieron bajo la manga. Sin embargo, esta vez, Shino observó el insecto sobre su palma. Al cabo de unos segundos, caminó hasta una mesa y lo dejó ahí.
Sakura pensó que lo había ofendido, y estuvo a punto de murmurar una disculpa, cuando notó que Shino ejecutaba un jutsu sobre el insecto, y ante Sakura y Neji, el insecto fue desmembrado: patas, alas, exoesqueleto, abdomen, cabeza…
Observaron la autopsia que Shino realizaba para averiguar cómo murió.
—Destruyeron el centro de la red de chakra—informó Neji Hyuga. Tenía el Byakugan activo y su dedo señalaba el centro del abdomen.
—Todos los insectos están conectados: siempre sé que sucede con ellos, sin importar dónde estén—susurró, con gravedad—. Sin embargo, con la colmena que vive en el hospital… perdí el contacto. La mayoría fue aniquilada al mismo tiempo. Y los insectos que llegaron a mí, no sabían qué había ocurrido con sus compañeros.
—Kak…—empezó Sakura, se detuvo temerosa de dar más información, pero confiaba en los dos shinobis—, Kakuzu, miembro de Akatsuki, lo atravesó con su hilo. Solo necesitó un golpe…
Shino asintió, y una vez más agradeció. El cuerpo del insecto desapareció bajo su manga.
Sakura percibió que Neji aun mantenía el Byakugan activo y lucía concentrado, con el ceño exageradamente fruncido. Al cabo de unos segundos, deshizo su dojutsu y se masajeó las sienes.
—Hay movimiento en los territorios del Clan Nara: varios escuadrones Anbu rodean la zona—informó—. No alcancé a ver por qué.
Los otros dos giraron la cabeza hacia la ventana, el bosque del Clan Nara no se veía desde la Torre.
—Tal vez…—susurró Sakura—, podamos averiguarlo después.
Los otros dos asintieron y, sin recibir órdenes superiores, decidieron convertirse en un equipo. Al fin y al cabo, estaban enterados de lo que ocurría. Y quizá eran los únicos fuera del alto mando que tenían una idea del peligro que acechaba a Konoha.
El silencio se hizo presente, mientras cada uno analizaba los acontecimientos de la última hora.
Shino Aburame fue quien propuso que una colmena de Kikaichus viviera en el hospital, por razones de secreto, fue instalada en los desolados pasillos de la morgue. Los insectos se reproducían rápidamente y mantenían una constante vigilancia. Además, estaban entrenados para pedir refuerzos en caso de emergencia… y, ante esta invasión, no fueron efectivos.
En cuanto sintió la disminución del chakra, Shino se puso en camino hacia el hospital –el único lugar donde había una colmena fuera de su clan-. Antes de llegar, se reunió con los pocos insectos que habían alcanzado a huir, pero murieron rápidamente.
Buscó la colmena y, para su sorpresa, lo que encontró fue el cuerpo de un ninja de la Aldea del Sonido escondido en un armario. Informó inmediatamente a Anko, ubicaron a los (no identificados) perpetradores del crimen saliendo del hospital y aunque los persiguieron, no pudieron darles caza.
Por su parte, hacía dos horas Neji Hyuga se encontraba al lado de su tío, mirando reprobatoriamente como la Hokage se servía más alcohol, cuando un papel marrón de escasos centímetros, cayó en el centro de la mesa.
Inmediatamente, su tío y él activaron el Byakugan, pues las defensas de la casa habían sido burladas. Su tío le pidió a la Hokage que no tocara el papel; sin embargo, la mujer lo ignoró y su semblante palideció al leerlo. Antes de salir por la ventana, les pidió que la acompañaran.
"Bajo ninguna circunstancia intervengan" les ordenó. Y mientras saltaban de techo en techo, Neji pudo leer que el papel que Tsunade apretaba en su puño llevaba escritas solo dos kanjis: "muerte" y "serpiente".
Al llegar a su destino: el hospital, Tsunade les pidió que vigilaran (Neji no detectó ningún paciente urgente) y ella bajó al sótano. En cuanto su tío y él descubrieron la presencia en la morgue de Orochimaru, de Kabuto y de otro que nunca habían visto, Hiashi le hizo jurar que si atacaban, regresaría a la mansión y protegería a sus primas.
Después de la breve conversación de Sakura con Shizune, esta le pidió que regresara a su casa y se tranquilizara, que hablarían después. Y hacía 10 minutos, un mensajero le había entregado a Sakura una citación formal a una audiencia con los miembros del Consejo de la Aldea.
Tanto Shino como Neji, tenían el pergamino de la citación atado en sus fajas.
—Un Akatsuki—murmuró Neji, al cabo de un rato de silencio: Sakura había dicho que se llamaba Kakuzu y él recordaba haber leído de él: Naruto lo había derrotado—. Nunca he enfrentado a uno—los ojos de ambos se clavaron en Sakura—. Sin embargo, ahora somos nosotros quienes debemos pelear contra ellos.
Ya ellos no eran la generación de chunnins que debían ser protegidos. Ahora eran ellos –los once de Konoha- quienes debían proteger y ser los primeros en batallar. Ya no estarían Kakashi, Gai o Kurenai peleando por ellos.
Ya no estaría Chiyo…
Ya no estaría Asuma…
—Kakuzu ya ha sido vencido por la estrategia de Shikamaru y el poder de Naruto—repuso Shino.
Neji asintió.
Sin embargo, Sakura no se sintió tranquila. Eso no era suficiente.
Kakuzu murió. Kakuzu fue asesinado. Su corazón… todos sus corazones, fueron destruidos, pero volvió a caminar sobre la tierra. Y se atrevió a enfrentarse a la Hokage: se atrevió a cobrarle una deuda.
Aquellos hombres, sin ningún temor, entraron a Konoha y obligaron a Tsunade a negociar con ellos.
Otra vez la acosó la angustia, apretó los puños y juntó mucho las cejas. ¿Por qué no se giraron órdenes de detección? ¿A caso eran tan poderosos? ¿No eran enemigos de la Aldea? ¿No figuraban los tres en su Libro Bingo? ¿No debían esforzarse siempre por vencerlos?
—¿Qué viste, Sakura?—preguntó Neji, al notar el nerviosismo de la mujer.
—A un muerto caminar como los vivos.
—Shinobis—llamó la potente voz de Danzo Shimura.
Los tres se giraron hacia el hombre, que les hizo una seña para que ingresaran a la oficina.
—Konoha agradece sus servicios—inició el anciano, examinándolos con atención—. Shinobis como ustedes son muy preciados. Sin embargo, sus faltas merecen sanción e iniciaremos un proceso disciplinario. No podemos permitir que den falsas alarmas. La protección de la Aldea no es un juego, y no aceptaremos que reporten falsamente la intromisión de enemigos.
Sakura no pudo evitar la sorpresa: los obligaban a mentir sobre lo que habían visto. Aceptó la culpa al igual que sus compañeros.
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—¡Shizune!—llamó Sakura con voz fuerte.
Estaba harta de que la mujer se escurriera cada vez que la veía. Tenían que hablar. Ella merecía una explicación.
Shizune suspiró, realmente avergonzada.
—Sakura, lo lamento tanto—susurró.
—¿Por qué Tsunade…?
—Tengo tanto miedo de que mi respuesta afecte tu percepción de Tsunade.
—Me esforzaré por entender—prometió Sakura, sincera.
No soportaba la distancia que la separaba ahora de su maestra y de Shizune, ni los intentos de ambas por evitarla. Estaba preocupada por su aldea, pero no podía soportar que las mujeres, que eran como su familia, huyeran de ella, ni que se sintieran incómodas en su presencia.
Sabía bien que la relación entre Tsunade y Orochimaru siempre sería tensa y que ella no tenía ningún derecho de juzgar a Tsunade por su pasado. Sin embargo, quería demostrarle a su maestra que era de confianza y que podía ayudarla si era necesario.
Shizune se mordió los labios, temerosa, pero accedió a hablar.
—Kakuzu no volverá a Akatsuki—aseguró, apurada—. Orochimaru y Kabuto tampoco.
Era muy difícil explicar por qué Tsunade había ignorado la presencia de tres poderosos enemigos en el centro de la Aldea. Cualquier persona podía ver que hubiera sido sencillo enfrentarlos: si todos los shinobis de la aldea participaban. Sin embargo, Tsunade aceptó todos sus términos y los dejó marchar.
Y Shizune temía que Sakura dudara de la lealtad de la Hokage a la aldea.
Sakura también se mordió los labios. Comprendía por qué Shizune hablaba de Akatsuki. En ese momento, ellos eran sus verdaderos enemigos…
—Sé que Akatsuki busca el demonio de Nueve Colas que está en el cuerpo de Naruto—confesó Sakura, revelando que conocía el misterio que rodeaba la vida de Naruto.
Shizune esbozó una pequeña sonrisa. Los ancianos preferían seguir guardando el secreto sobre el demonio de Nueve Colas y el peligro que se cernía sobre Naruto; pero le tranquilizaba enormemente descubrir que Sakura estaba al tanto. Sabía que la chica tomaría las medidas necesarias para proteger a Naruto de Akatsuki.
—No sabemos exactamente cuáles son los planes de Orochimaru—murmuró Shizune—, pero los de Kakuzu son fáciles de determinar. Es un caza recompensas. Y cada ninja que figure en el Libro Bingo de alguna aldea, se encuentra en riesgo.
Sakura frunció el ceño. Entendía que dejaran pasar a Orochimaru porque llevaba muchos años de estar quieto. Sin embargo, muchos ninjas de su aldea, muchos amigos suyos, estaban en los libros Bingo de las Aldeas ninjas.
—Es una amenaza… ¿Por qué no lo detuvimos?
—Porque revivió—susurró Shizune, con la voz temblorosa—. Sakura, nunca has perdido a un ser querido. No sabes… no sabes la necesidad…
Sakura gimió angustiada. Recordó la depresión de su maestra al perder a su novio, la vida de Naruto al ser huérfano, la soledad de Kakashi por ser el único superviviente de su equipo, el odio de Sasuke por tener que vengar la muerte de su familia…
Y descubrir que Kakuzu, declarado muerto hacía más de cinco años, había regresado a la vida… parecía revivir alguna llama esperanzadora en el corazón de Tsunade y Shizune.
¿A caso pensaban descubrir cómo…?
Se alejó un poco de Shizune, incapaz de ofrecerle algún apoyo, y con el fin de cambiar de tema, murmuró:
—¿Por qué Tsunade le debía dinero? Yo no entiendo ese asunto…
Shizune arrugó un poco la frente.
—Kakuzu solo entiende de dinero… y a Tsunade le gusta obtener dinero fácil. Son una mala combinación: no logran entenderse entre ellos, pero hasta cierto punto tienen una relación simbiótica. Tsunade encuentra el dinero que necesita, y Kakuzu recibe más dinero que el que prestó. A su modo… los dos ganan.
—Ya veo—murmuró pensando que para algunas personas el dinero era una droga.
—Lo del casillero…—insistió Shizune—. Tsunade respeta mucho tu privacidad, por eso pensé que sería el mejor lugar para esconder el dinero. Ella, por más necesitada que estuviera, no se atrevería a tomarlo.
—No te preocupes por eso…—dijo Sakura con una sonrisa—. Al menos, había sacado la ropa sucia y no estaban a la vista mis bragas.
Shizune sonrió un poco.
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—Es imposible acercarnos al territorio del Clan Nara sin ser descubiertos—informó Neji, después de examinar por largos minutos la zona.
Sakura dirigió sus ojos a Shino, esperando que él decidiera enviar alguna patrulla de insectos.
—El bosque es demasiado grande, esto podría tardar y no sé qué debemos buscar—explicó Shino.
—Tiene que ser algo relacionado con Orochimaru… o con Kakuzu—analizó Sakura. Se preguntó si se trataría de Hidan: pero él estaba muerto. Shikamaru se había encargado de él.
Como fueron suspendidos del servicio activo durante un mes por haber dado falsas alarmas, se reunían todos los días en una colina cercana al lindero del Bosque de los Ciervos. Aprovecharon el tiempo para estudiar a los miembros de Akatsuki conocidos y entrenar.
—He estado pensando—dijo Neji cuando el cielo estaba anaranjado—, que los tres están obsesionados con preservarse, con vivir…
Sakura, sorprendida, dejó de observar el horizonte, para mirarlo a él. Asintió.
Tsunade tenía el jutsu de rejuvenecimiento.
Orochimaru buscaba la inmortalidad.
Kakuzu había demostrado que no podía morir.
A los tres les desvivía la idea de continuar en este mundo.
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Fue capaz de reconocerlo por los ojos.
No había olvidado la mirada: un verde brillante en los irises sin pupila, sin embargo lo que más atemorizaba era la esclerótica roja: todos los vasos capilares rotos. Unos ojos sombríos, tan poco humanos que con solo mirarlos se descubría que vivió en la oscuridad y que el odio, albergado en los años de penumbra, residía en su interior.
Llevaba la boca cubierta, el cabello cubierto, el cuerpo cubierto… Quizá nadie supiera su identidad y lo trataran como a un cualquiera más: un negociante más, un socio comercial más, un ninja más.
Miró precavida a sus compañeras de misión. Nadie parecía ser consciente del peligro que corrían, ni siquiera Ino, que conocía de sobra las habilidades y la apariencia de Kakuzu.
Ino ni siquiera sabía que Kakuzu estaba vivo.
Sakura se sintió desfallecer por un momento, víctima de un mareo.
Era la culpa de guardar un secreto. El miedo de ocultar información relevante. La angustia por no advertir a su amiga…
Discretamente, Kurenai le golpeó el brazo para que prestara atención al parloteo de sus socios; sin embargo, sus ojos volvían a dirigirse a Kakuzu. Apenas escuchó a Kurenai cerrar el trato con un comerciante de la Aldea de las Nubes. ¿Qué hacía Kakuzu como negociante de las Nubes?
Sakura, temblorosa y elevando cada treinta segundos la mirada hacia el hombre encapuchado, revisó las cuentas. Todo había salido según el plan: garantizaban que el trigo no faltaría ese invierno. Era el primer paso para combatir los problemas de escasez.
Al finalizar la reunión, los invitaron a una celebración. Ella quería regresar a su aldea, pero no pudo convencer a sus dos compañeras de saltarse el merecido descanso y comilona. No se atrevía a revelar que Kakuzu, descarado y regodeado de una expresión triunfante, estaba vivo y muy cerca.
Ino la trató de amargada y trabajólica, además forcejeó con ella para que se cambiara de ropa y dejara el equipo ninja en la habitación. Sin embargo, Sakura se negó tan ferozmente que Kurenai debió intervenir. Al final, permitieron que Sakura asistiera con su ropa ninja, que desentonaba con los vestidos de las otras dos.
Ino, coqueta, conversó con otros invitados, mientras Sakura trataba de ubicar alguna señal de peligro, y, para su horror, descubrió que Kakuzu estaba en el mismo círculo que Ino. La médico corrió hacia el grupo y se colocó detrás de Ino. Si sus ojos matasen, Kakuzu lo estaría.
Kakuzu se separó del grupo para acercarse a la mesa de las comidas, Sakura aprovechó para seguirlo y entablar una casual conversación.
—Tu Lanza de Tierra* no puede hacer nada contra uno de mis golpes—susurró ella, amenazante.
—No me interesa comprobarlo—repuso Kakuzu.
Sakura apretó el puño.
—Aléjate de ella.
—¿O qué? No te atrevas a darme órdenes, mocosa.
Sakura tembló ante la mirada del ser.
—Averiguaré dónde guardas tu maldito corazón de reserva y lo destruiré—dijo ella entre dientes.
El hombre no pudo evitar que la sorpresa se mostrara en sus ojos. No era de extrañar que descubrieran que en realidad poseía seis corazones (podía tener los que quisiera, pero él se conformaba con cuatro Atsugais*, su propio corazón y el salvavidas) y que el sexto corazón fue escondido en un lugar seguro… hasta que fuera el momento indicado para volver a ser reinsertado en su cuerpo.
Orochimaru le había advertido que dejaron demasiadas pistas (los instrumentos médicos, el cadáver de un shinobi sin corazón) y que no subestimara la habilidad de Tsunade y sus ninjas. Para quien conociera las posibilidades de su cuerpo de desmembrarse y almacenar corazones, sería fácil suponer que escondía, en algún lugar lejano al campo de batalla, un corazón de reserva que le permitiría regresar a la vida...
Pero a él poco le importaba que lo supieran. Nunca podrían encontrar el escondite.
Al cabo de un segundo, Sakura pudo ver como la máscara del hombre dejaba entrever las costuras en las mejillas, muestra inequívoca de que sonreía.
—Si algo aprendí de la batalla contra Hatake Kakashi y Nara Shikamaru fue no hablar de más. Y has cometido un grave error al revelarme tus planes.
—Has confirmado mi sospecha de que tienes escondido un corazón—dijo Sakura, y sonó más insegura de lo que esperaba, pero al menos había logrado defenderse en ese duelo de amenazas. Le alteraba los nervios ver en el pómulo: la costura, la sonrisa.
—No es mi intención acapararte—dijo Kakuzu, su mano enguantada hizo un gesto de disculpa y se alejó de ella.
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—¿Estás completamente segura?—preguntó Tsunade después de escuchar la información de Sakura sobre el paradero de Kakuzu—. ¿Reconociste los tatuajes?
Sakura negó. No sabía que Kakuzu tenía tatuajes. Pero solo había una persona sin pupilas y con la esclerótica roja.
—Era él—remarcó Sakura.
Tsunade asintió.
—Neji Hyuga está familiarizado con su chakra—dijo, pensativa, la Hokage—. Shizune, busca a Neji y partan inmediatamente. Quizá podamos encontrar a Kakuzu o conseguir otra pista.
Sakura esperó a que Shizune saliera para preguntar por qué Tsunade lo buscaba.
—Ya verás—fue la escueta respuesta de la mujer.
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—Cinco corazones—informó Neji a Shino y a Sakura, en su lugar de reunión—. Cuatro incrustados a su cuerpo en las máscaras que lleva en la espalda y su propio corazón en el pecho.
—¿Detectaste si es posible que pueda conservar otro corazón lejos de su… cuerpo?—preguntó Sakura, con esperanza.
Ahora que sabían que Kakuzu escondía un corazón de reserva, idearon el plan perfecto para derrotarlo: Aniquilar cada corazón y asegurarse de destruir el que había escondido y le permitía regresar a la vida. No le darían oportunidad a Orochimaru ni a nadie de volver a buscar su cuerpo e insertarle el corazón de reserva.
Neji negó con la cabeza.
—¿Y qué quiere Tsunade con él?
El Hyuga volvió a negar. Su tarea en la misión fue solo la de guiar a Shizune hasta el hombre. No supo de qué hablaron mientras estuvieron reunidos.
Continuará...
¡Gracias por leer!
Espero esta historia les parezca interesante y digna de un comentario.
Un gran agradecimiento a Laura, Teniente Jaz Mignonette , Layla Harrison, chikage y Mar Angys Dreams. Me hizo muy feliz leer sus impresiones. Descubrir que una historia de Kakuzu les haya llamado la atención, es genial :3
Sobre este capi: Sakura no sabe cómo fue que Shikamaru derrotó a Hidan (solo sabe que lo venció y se imagina que el equipo forense se llevó el cuerpo, como sucede cuando un mortal muere), por lo que no sabe qué hay en el Bosque Nara. Los planes de Tsunade serán revelado en el próximo.
Sobre el fic en general: No habrá ninguna pareja y los personajes serán: Sakura, Kakuzu, Neji, Shino Aburame, Tsunade. Después, vendrán Ino-Shika-Cho y Hidan. ¿Suena interesante?
Cualquier comentario, duda, queja... lo que opinen, será muy importante para mí. Así que por favor dejen un review :)
¡Nos leemos!
PD: La invasión de Pain a Konoha y la Cuarta Guerra, no han ocurrido. Eso sí: Sakura tiene 18 años. (No me gusta escribir de pubertos).
