Disclaimer: KHR no me pertenece (eso seguro ya lo saben xD) sino que es obra de Akira Amano-san. Yo solo escribo esto sin fines de lucro y con la intención de entretener un rato. Sino fuera así, hace rato habría hecho a Haru la protagonista(?) xD Los OC que aparecerán en la historia, pertenecen a sus respectivos autores, lo únicos míos son Shito, Megumi y Denev, y lo malvados por supuesto(?) muajajajaja
Notas Autora: ¿Qué tal mis hermosas caperuzas? :) ¿Cómo se la han estado pasando en este fin de semana?... yo realmente no he descansado mucho u.u pero aún así me divierto xD ¿Creían que había olvidado el capítulo? ¡Por supuesto que no! :D Tal y como prometí aquí les traigo el primer capítulo de este fic que como ya saben, es la secuela de L" inverno.
Muchas gracias a las chicas que dejaron un hermoso review en el prologo *u* me hicieron muy feliz. Agradezco mucho el interés que siempre le toman a mis historias y me alegra saber que les gusten mi ideas (feas y locas xD pero les gustan) Incluso se toman el tiempo de dejarme un comentario. No quiero entretenerlas demasiado por aquí arriba, porque yo se que quieren leer xD Solo comentaré una pequeña cosita, los OC desconocidos que aparecieron en el prologo, son por supuesto los miembros de la familia Ghiaccio que no tuvieron aparición en la primera parte (obvio xD) Y esos mismo guardianes fueron creados por las lectoras del primer fic.
Sé que hubo varias chicas que comentaron, y en verdad me hubiera gustado que participaran todas, pero como saben, envolver tantos personajes puede ser algo difícil. Por ello solo tomé el de algunas lectoras (casi la mayoría fueron quienes estuvieron participando con reviews) sé que es algo injusto, y que también hay a quienes se les dificulta dejar un review, a veces por la conexión a internet y otras porque leen desde el celular y no pueden hacerlo. Pero mantuve comunicación con la mayoría y fue por eso que opte por darles la oportunidad de crear un personaje para esta historia. Por eso intentaré manejar a los personajes que me otorgaron de la mejor manera posible *u* y reitero que todos tendrán su participación dentro de la historia, aunque no soy el tipo de persona que coloca a todos al mismo tiempo, por lo que es posible que algunos capítulos estén concentrado en unos y después en otros (de ahí la razón por la que estan en tres lugares diferentes xD) además de que eso los ayudará a relacionarse y conocer mejor a cada uno de los guardianes de Shito. Aunque reitero, este fic es principalmente un OCxHaruxTsuna por lo que son ellos quienes llevarán el protagonismo dentro de la historia xD
Todo aclarado, ahora si los dejo con lo interesante(?) xD
Nos leemos abajito para más noticias kawaii *u*
Advertencia: Probablemente haya OOC (Out of Character), pero intentaré reducirlo. Este fic es la SECUELA o continuación de mi anterior fic. Si eres nuevo(a) en la lectura, algunos detalles pueden resultarte confusos por lo que te invito a visitar mi perfil y leer la primera parte de mi historia. Puesto que este fic se desarrolla después del final del anime, algunos personajes canon tendrán una aparición diferente a la del manga (y si me refiero a Enma y compañía xD) Nuevamente habrá personajes canon que tendrán participación mínima dentro de la historia (como Bianchi, Lambo, I-pin, etc)
Aclaraciones: -"Cursiva"- Pensamientos, Recuerdos, Flashback, etc. (Por el momento serán todos, después agregaré más)
Fic dedicado a: Las lectoras y creadoras de OC para esta historia, mismas que me acompañaron durante la lectura de la primera parte. También esta dedicado a una persona que me ha inspirado mucho con sus historias y forma de escribir, pero que por algunas cosas no hemos podido comunicarnos como antes: Yami Krismiya (Te extraño T3T)
~ Nuova Alba della primavera ~
Capítulo I: Destino desencadenado
Los primeros rayos del sol fueron iluminando la habitación del chico que no hace mucho yacía recostado sobre su cama. Con calma se colocó frente al espejo acomodando la camisa blanca de su uniforme.
Sus cabellos, ligeramente húmedos, estaban despeinados como ya era costumbre. Buscó entre los libros que estaban sobre una mesita y entonces eligió los que ese día ocuparía en la escuela y uno a uno los metió dentro de su maletín. Una vez que terminó de arreglarse, bajó cuidadosamente las escaleras para llegar hasta la cocina de su casa, donde ya estaba su madre preparando el desayuno.
— Buenos días, Okā-san — saludó amable tomando asiento.
— Buenos días Tsu-kun— Nana sonrió al ver a su hijo, e inmediatamente sirvió su desayuno — Últimamente puedes levantarte temprano tú solo.
El castaño rió mientras rascaba torpemente su cabello.
— S-sí… —Tsuna no quería admitir delante de su madre que en realidad su cuerpo ya se había acostumbrado a la forma espartana en la que su tutor solía levantarlo, así que ahora ya no era necesario que estuviera presente para lograr que se levantará de la cama.
Y es que desde aproximadamente dos semanas atrás, Reborn había hecho un viaje para ver a Nono, por lo que Tsuna podía respirar tranquilo sin tener que estar alerta a cualquier golpe que su tutor quisiera propinar contra él.
— Lástima que no puedo disfrutarlo como antes…— susurró cansino. Todo había cambiado desde la llegada de Reborn a su vida. Aunque no podía quejarse, ya que también había obtenido cosas buenas.
— ¿Dijiste algo, Tsu-kun?
— No… nada Okā-san— medio respondió, pues ya había metido una tostada en su boca. Terminó de masticar para continuar — ¿Y los niños?
Era extraño que no estuvieran tratando de robar su desayuno. Ni siquiera había rastro de Bianchi.
— ¿No te enteraste Tsu-kun? Ayer por la tarde fueron a casa de Kyoko-chan y se quedaron a dormir allá. Bianchi dijo que iría a recolectar algunos ingredientes para la comida de esta tarde.
El rostro de Tsuna palideció, lo más probable es que ese día no cenaría en casa.
— ¿Eh?— reaccionó unos segundos después — Pero si Kyoko-chan no está en su casa.
La pelimiel había tenido que hacer un viaje con sus padres, y aunque deseaba quedarse con su hermano, al final terminó por ir y dejar que su Ryohei se encargará de la casa. Después de todo no estaría mucho tiempo fuera, porque aún seguían en clases.
— Parece que fueron a jugar con el hermano de Kyoko-chan— una gotita apareció en la frente de Tsuna, no sabía cómo era que podía aguantar a esos pequeños— Por cierto, ¿puedes avisarle a Haru-chan que esta tarde haré una comida para tus amigos? — Prosiguió su madre, aún de espaldas al chico — Hace tiempo que no se reúnen todos juntos.
— Ah, claro — el castaño asintió. Era verdad, últimamente los únicos que iban a su casa eran Gokudera y Yamamoto. Aunque se reunía con los demás en la escuela, no era lo mismo — Esta tarde traeré a Haru y los demás.
Finalmente, después de la conversación con su madre, el chico tomó sus cosas y salió con rumbo a Namichuu. Si bien aún era temprano, eso le permitiría tomarse su tiempo para llegar, quizás tomando el camino largo. De vez en cuando no venía mal pasar tiempo solo.
Los últimos meses habían sido ajetreados, después de su viaje al futuro y la llegada de Ghiaccio.
La llegada de Ōkawa Shito.
Sacudió la cabeza y continuó, pero una voz a lo lejos captó su atención.
— Vamos pequeñito, es peligroso~desu — cuando Tsuna se acercó, pudo ver cómo cerca de un árbol se encontraba Haru intentando alcanzar a un gatito que parecía asustado al encontrarse en una rama delgada, seguramente pronto podría romperse.
Claro que la de ojos chocolate no era lo suficientemente alta como para poder alcanzarlo. Pero para sorpresa de Tsuna, la chica colocó su bolso en el piso y comenzó a subir por el árbol.
— ¡H-Haru! — La llamó de inmediato — es peligroso. Además… — el castaño bajó la mirada sonrojándose un poco — a-alguien p-puede verte…
— ¡Hahi! Tsuna-san— sus ojos alcanzaron a visualizar la silueta del chico, y de inmediato se dio cuenta que se refería a su falda — No problem~desu, Haru lleva puesta su ropa deportiva debajo— señaló sus shorts.
Una gotita apareció en la cabeza de Tsuna.
— De acuerdo, pero ten cuidado — advirtió con preocupación.
El castaño observó como la chica iba acercándose poco a poco, pero el gatito parecía tan asustado que en lugar de ceder, comenzó a acercarse más a la orilla.
— Haru no te hará daño… Haru te ayudará a bajar — decía repetidamente, como si el pequeño animal pudiera escucharla.
Tsuna, quien la observaba desde abajo solo esperaba que no fuera ella quien se hiciera daño.
Justo cuando la mano de la chica estaba a punto de alcanzarlo, Tsuna escuchó como la rama comenzó a romperse más. Temiendo que Haru pudiera caer, corrió posicionándose debajo.
— Haru, baja por favor.
— Haru no puede dejar aquí a este pequeñín — se negó.
— Pero… — cuando el castaño estaba a punto de replicar, la rama ya no pudo aguantar más el peso de la chica, y entonces Tsuna solo pudo observar como Haru estaba a punto de caer.
Levanto lo brazos para poder atraparle y no diera de lleno contra el pavimento.
Haru solo dio un pequeño gritito y cerró los ojos. Ya ni siquiera había prestado atención al gato. Fue entonces cuando los brazos de Tsuna la atraparon por la cintura, mientras ella se aferraba a su cuello, pero el impulso logro que ambos cayeran al piso recibiendo gran parte del daño el joven.
— Tsuna-san… Tsuna-san… — lo llamó Haru temiendo haberlo lastimado. Se quitó de inmediato de encima de él y se arrodilló a su lado — ¿E-estas bien? Haru lamenta no haberte hecho caso.
Él lanzó un quejido, y abrió uno de sus ojos. Pudo observar a Haru con el semblante preocupado.
Y de inmediato comenzó a reír.
— Estoy bien — dijo.
— Tsuna-san es malo por asustar a Haru de esa manera — se quejó haciendo un mohín.
— ¿Tú estás bien? ¿No te hiciste daño? — fue su turno de interrogarla. Ella simplemente asintió, poniéndose de pie y de paso ayudándolo a levantarse.
Ambos sacudieron su uniforme.
— ¡Hahi! Es muy temprano para que Tsuna-san este por aquí — prosiguió ella después de un rato, mientras avanzaban.
— Ya que Lambo no está en casa, pude descansar mejor. Además me pareció buena idea caminar tranquilamente hacia la escuela. ¿Y tú, Haru?
— Desde los últimos meses, Haru se levanta muy temprano para hacer ejercicio. También he descubierto que puedo hacer muchas cosas de camino a Midori. Las mañanas siempre son tranquilas por aquí, así que Haru puede pensar mejor sus próximos diseños de trajes — sonrió.
La de ojos chocolate siempre había sido alguien animada y para ella era muy fácil conversar. Comenzó a contarle como iba en la escuela, lo que hacía después de clases y sobre algunas de sus compañeras de aula.
Tsuna la escuchó atento. Podía ver como sus ojos se iluminaban siempre que hablaba de sus hobbies. Desde hacía ya un tiempo, ella siempre tenía una sonrisa en el rostro, tal y como era cuando la conoció. Irónicamente, él había sido el culpable de que un tiempo ella dejará de sonreír y hablar como normalmente lo hacía.
Si en ese tiempo, él se hubiera dado cuenta antes de sus sentimientos, quizás su relación ahora sería diferente. Él podría ser una de las razones por las que ella era feliz pero, lamentablemente, eso había cambiado.
Aún se arrepentía de haber dejado pasar tanto tiempo…
"De pie frente al gran reloj del centro comercial de Namimori, Tsuna esperaba el momento de que ella comenzará a hablar. Había llegado con casi dos horas de antelación cuando, aquella mañana, había recibido la llamada de Haru citándolo en ese mismo lugar. Y ahora no podía negar que sus nervios estaban destrozándose con cada minuto de espera.
Finalmente, pudo observar cuando la de mirada chocolate se decidió a comenzar, pues respiró profundo.
— Haru está muy agradecida de conocer cuáles son los verdaderos sentimientos de Tsuna-san — ella mantuvo la mirada puesta en él. Tsuna permaneció con firmeza, sin importar lo que dijera a continuación — durante mucho tiempo, Haru creyó que ella no era lo suficientemente importante, pero ahora me doy cuenta que estaba equivocada~desu. Tsuna-san siempre cuido de Haru, a su propia manera. Realmente me hizo feliz darme cuenta de eso… — se detuvo unos segundos antes de continuar — pero… el corazón de Haru ha cambiado.
Los ojos de Tsuna analizaron los gestos de la chica. Ella realmente parecía decidida.
— Sé que los sentimientos que tenía por Tsuna-san eran sinceros, pero ahora hay un sentimiento nuevo que Haru quiere descubrir. No sé qué tan fuerte sea, pero Haru quiere intentarlo y darse una oportunidad. Por eso, no puedo aceptar los sentimientos de Tsuna-san.
Ella hizo una reverencia tras unos breves segundos de silencio.
— Descuida Haru — comenzó Tsuna. Algo en su interior le había advertido que esa sería su respuesta — Sé a que estas refiriéndote. Y-Yo entiendo que me equivoque, pero no tienes que sentirte mal por eso. Me alegra haber podido decirte lo que siento, y soy feliz sin tener que ocultártelo. Lo que te dije aquel día, lo volveré a repetir — confesó — lo único que quería era que lo supieras, y no importa que pase, mis sentimientos por ti no cambiaran.
Haru sintió la sinceridad en las palabras de Tsuna.
— ¿Tsuna-san seguirá siendo amigo de Haru…? — tal vez estaba siendo egoísta, pero quería a cada uno de sus amigos y estar lejos era imposible para ella.
Tsuna sonrió de manera dulce.
— Claro que lo seremos… — sus ojos hicieron contacto con los de ella — tú eres parte de la familia.
Haru no pudo evitar dejar escapar una lagrimilla.
— Y sobre Shito-kun — continuó el castaño — ahora somos aliados. No tienes que preocuparte más.
— Shi-chan es una buena persona, Tsuna-san no se arrepentirá. Estoy segura que puedes confiar en él.
— Yo también lo creo — asintió — aunque ahora ha tenido que marcharse a Italia.
— Haru lo sabe, pero ten confianza. Shi-chan encontrará a los malos~desu , y junto a Tsuna-san podrán vencerlos.
El castaño asintió.
Como líder de Ghiaccio, su intuición le decía que podía confiar en él. Ahora solo tenía que asegurarse de que hiciera feliz a Haru y la protegiera.
No le perdonaría si algún día la hacía sufrir…"
— Tsuna-san… ¿Tsuna-san…?— le llamó Haru por tercera vez, hasta que por fin reacciono — ¿Pasa algo, Tsuna-san? Pareces distraído~desu
— A-Ah, no es nada — respondió torpemente.
Para cuando alzo la vista, ambos habían llegado a la entrada de Midori.
— Muchas gracias por acompañar a Haru todo el camino— le agradeció con una reverencia.
— No fue nada —sonrió, pero antes de que entrará la llamó — H-Haru, Okā-san me ha dicho que hoy cocinará para ustedes. ¿Podrás acompañarnos a casa? — preguntó con algo de tímidez.
— Sí, Haru estará muy contenta de ir a casa de Tsuna-san. ¿Te parece si Haru los espera en la entrada de Namichuu? — Tsuna asintió en forma alegre — Entonces nos vemos después de clases.
— Sí
Haru estaba por entrar cuando entonces recordó la llamada que había realizado por la mañana muy temprano.
— Tsuna-san — le llamó una vez más, logrando que el chico volteará — Shi-chan me ha dicho que esta tarde te llamará, parece ser que hoy le darían información nueva que desea hablar contigo.
Tsuna cambio su expresión por una confusa, ciertamente tenía que ser algo importante.
— Gracias por el recado, Haru. Entonces estaré pendiente de su llamada — respondió y finalmente se despidió de ella para marcharse.
La investigación de ese extraño grupo estaba resultando difícil, y eso en parte advertía a su intuición de que debían tener mucho cuidado.
[…]
— ¿Por qué rayos estas siguiéndome, idiota del béisbol? — preguntó con fastidio el peliplata, mientras avanzaba por la calles con ambas manos metidas en el bolsillo.
— Vamos Gokudera, los dos vamos a la escuela. ¿Qué tiene de malo ir juntos? — preguntó Yamamoto con su habitual tono calmado.
— Ya te lo dije, no estoy aquí para ser tu niñera. Solo vine para poder acompañar al Décimo — lanzó un suspiró cansino — ¿Es que eres tan idiota como para no darte cuenta que el Décimo no puede andar solo por las calles? Como su mano derecha es mi deber escoltarlo.
— Pero Tsuna no estaba en casa, de cualquier forma has terminado por ir solo a la escuela — soltó despreocupado mientras cruzaba las manos tras su cabeza.
— ¡Lo único que tienes en el cerebro son músculos! Es por eso que no eres apto para ser un guardián — escupió con enfado Gokudera — Debemos estar alerta, sobre todo ahora, y lo único que piensas es en jugar a ir juntos a la escuela. Al menos el idiota de Shito está haciendo su trabajo de informarnos.
Los dos chicos continuaban con su caminata hacia la escuela Namimori. De nada había servido el apresurado paso de Gokudera, al final no había encontrado a Tsuna y como consecuencia había terminado yendo con Yamamoto.
Era una desgracia para el peliplata.
— Aunque no sirve de mucho, al final ni siquiera ha podido dar con su verdadera identidad — continuó — tanto presumir, y al final su equipo de investigación no es la gran cosa — se burló.
— No digas eso Gokudera, es natural que después del ataque del que fueron objeto hayan retrasado su investigación — el moreno dijo en su defensa — además él mismo dijo que después de lo que sucedió, los ataques de esos sujetos se detuvieron.
— Bah, eso no tiene nada que ver. Debieron haber aprovechado esos momentos.
Totalmente contrario a lo que Gokudera creía, Yamamoto por su parte entendía un poco la dificultad de ese asunto. Quizás el hecho de haber pasado por tantas penurias durante su batalla contra Byakuran en el futuro, lo hicieron comprender lo difícil que puede ser moverse dentro del mundo de la mafia.
— Y ahora que hablamos del idiota… — Gokudera miró de reojo al pelinegro, no sabía cómo decirlo para no sonar tan interesado en el tema — no es como si me importará lo que haces, pero te llevas muy bien con esa mujer… la hermana del idiota.
— ¿Te refieres a Megumi? — Preguntó, ganándose una ceja enarcada del peliplata — Si, ella y yo tenemos muchas cosas en común— rió.
Gokudera bufó. Ciertamente era raro que alguien comprendiera las idioteces de Yamamoto, y a pesar de todo, la chica integrante de Ghiaccio no parecía tan infantil como para mezclarse con los dos idiotas más grandes. Si, se refería a Sasagawa Ryohei, y el tonto que tenía a su lado.
— Las últimas veces, ustedes estaban juntos en todas partes — continuó el peliplata, ya no estaba tan seguro de que Yamamoto fuera tonto por naturaleza — Cualquiera que te viera, diría que te gusta esa mujer.
— Por supuesto que me gusta. Ella es agradable.
Si el peliplata hubiera estado bebiendo algo en esos momentos, era seguro que se lo hubiera escupido en la cara.
— ¿Cómo es posible que lo digas de esa forma? Te recuerdo que no hace mucho, dijiste lo mismo respecto a la mujer estúpida — o sí, Gokudera nunca olvidaba las cosas.
— Haru también me gusta — respondió despreocupado. Realmente un día no muy lejano, Gokudera esperaba poder darle un buen golpe — Aunque ambas me gustan de diferente forma.
¿Sería posible que Yamamoto fuera tan tonto como para no entender a que se refería con "gustar"?
Gokudera Hayato no lo sabía. Incluso aunque era un inexperto en el arte de ligar, según las palabras de Shamal, hasta él mismo se había percatado de sus sentimientos por Haru.
Aunque técnicamente no había servido mucho.
— Haru es amable, divertida y es el tipo de persona capaz de crear un ambiente agradable — continuó el moreno, sin tomarle importancia al ceño fruncido de Gokudera — Megumi por el contrario, es formal y seria, pero una vez que la conoces puede llegar a mostrarte facetas desconocidas para los demás. Sin importar lo cerca que estés, siempre guarda cosas para ella misma. Eso… — se detuvo unos segundos. Gokudera enarco la ceja — hace que me dé la sensación de querer protegerla.
Si a eso se refería con gustar de diferentes maneras, quizás aún no le quedaba del todo claro que era lo que sentía.
— De verdad no tienes cerebro… — susurró en voz baja el peliplata — ¿Y entonces? Supongo que te has mantenido en contacto con la hermana del idiota.
Yamamoto lo miró de reojo, mientras continuaba caminando a paso lento.
— Desde hace mes y medio no hablo con ella.
— ¡Pero si ellos se han marchado hace dos meses!— el peliplata se golpeó mentalmente, ¿qué carajo le importaba a él lo que hiciera Yamamoto?
— Al principio nos llamábamos todos los días — dijo un despreocupado Yamamoto — supongo que ha estado ocupada.
— O simplemente ella no te considera su amigo.
— Es más viable la primera opción — sonrió el chico — Por cierto Gokudera… ¿has hablado con Haru?
— ¿Qué tiene que ver la mujer estúpida en todo eso? — esta vez el peliplata subió el tono de su voz.
— Me preguntaba qué tal te iba con ella, después de haberte confesado— soltó de lo más normal, logrando que Gokudera casi tropezará al escuchar esa pregunta.
— E-Eso no te importa, idiota del beisbol — respondió enfurecido volteándole la cara.
¿Qué le interesaba a él?
Ambos iban tan concentrados en su plática, que sin darse cuenta ya estaban en la entrada de la escuela. Y un muy efusivo Ryohei llegó hasta ellos, casi tirando a Gokudera por su rápida caminata.
— ¿Qué te pasa, cabeza de césped? — De inmediato Gokudera comenzó el reclamo — ¿Es que no puedes llegar de forma normal?
— ¿Qué pasa con esa energía, cabeza de pulpo? Si corrieras todas las mañanas no te comportarías así — respondió logrando que una venita saltará en la frente del más bajo.
Yamamoto solo comenzó a reír.
— Oh, buenos días ¡AL EXTREMO! Yamamoto— lo saludó, mientras el moreno correspondía — ¿No ha venido Sawada con ustedes?
— No, esta mañana cuando hemos ido a buscarle, él ya había salido — respondió el moreno adentrándose junto con los otros dos — supongo que llegará pronto.
— Quería avisarle que hoy se comunicarán con nosotros desde Italia.
— ¿Has hablado con el idiota de Shito? — preguntó ligeramente interesado el peliplata.
— No, me ha llamado Megumi — los tres detuvieron su paso justo frente al edificio principal.
— ¿Senpai se ha comunicado con Megumi? — esta vez Yamamoto también participó del interrogatorio.
— Desde que se ha marchado siempre hablamos por teléfono.
El pelinegro no pudo evitar preguntarse porque él no había podido comunicarse con ella. Si parecía tener contacto con Ryohei, ¿entonces significaba que de verdad no quería hablar con él?
Gokudera observó la expresión del más alto.
Seguramente algo tendría que estar pasando para que tener aquella actitud. Y la oportunidad perfecta para averiguarlo sería esa tarde.
[…]
Hibari observó a través de la ventana los alrededores de la escuela. Todo había estado marchando con la rutina de siempre.
Escuela tranquila llena de herbívoros ruidosos, algunas cuantas correcciones contra aquellos que se atrevían a romper las reglas de Namichuu, y el grupo del rey de los herbívoros cuyas actividades estaban lejos de ser interesantes después del viaje realizado al futuro y la marcha de esos extraños miembros de Ghiaccio. Quizás era porque el bebé no estaba rondando por la escuela últimamente, pero no era nada divertido no tener con quien pelear.
Lanzó un bostezo mientras su pequeña ave Hibird, se posaba sobre su hombro después de cantar el tan conocido himno de la escuela.
— Oh, Kyo-san — Hibari volteó al llamado de Kusakabe, cuando este entro a la sala del comité disciplinario— Parece que todo está tranquilo desde esta mañana.
— Hmn — un simple sonido le basto para que Kusakabe entendiera que el presidente seguramente no estaba de muy buen humor.
Si bien no había nada nuevo, lo cierto es que tal y como había comentado Shito, Hibari se había mantenido al tanto de que algo extraño sucediera en la ciudad. No por el hecho de estar interesado en los asuntos de los herbívoros, sino porque el bebé se lo había pedido y la recompensa valdría la pena.
— Tanta tranquilidad es un poco extraña — soltó Kusakabe repentinamente.
Era verdad que algo raro había en la atmósfera.
Si Hibari lo pensaba con detenimiento, aquel chico de Italia había mencionado a un grupo de personas que al parecer eran fuertes y su cometido era atacarlos, ¿por qué no habían realizado ningún movimiento hasta el momento?
Fue entonces cuando el pelinegro sintió una mirada a sus espaldas, y regresando la vista miró nuevamente hacia la ventana. Observó con detenimiento de donde había venido aquella sensación que, estaba seguro, provenía de alguna persona. Pero no había nada.
Aunque por un momento creyó estar siendo vigilado por algo o alguien.
— ¿Sucede algo, Kyo-san? — preguntó Kusakabe al ver el repentino cambio en el presidente.
Pero Hibari no respondió.
— ¡Kusakabe-san! — uno de los tantos miembros del comité disciplinario entró y se dirigió al chico de extraño peinado. Pero en cuanto observó a Hibari retrocedió algunos pasos con temor — siento mucho interrumpirlo Hibari-san, pero me han dicho que hay una pelea en las afueras de la ciudad. Parece ser que una banda de delincuentes están creando alboroto. ¿Cómo quiere que procedamos?
Una sonrisa ladina se asomó por el rostro del azabache.
— Yo iré — dijo colocándose su chaqueta, mientras era seguido por Kusakabe.
Por fin tendría algo de entretenimiento y nada mejor que golpear a unos cuantos herbívoros para lograr perder el estrés que tenía en esos momentos.
[…]
— ¿Eh? ¿La madre del Décimo cocinará para nosotros? — preguntó con emoción el peliplata mientras salía de la escuela junto Tsuna y Yamamoto.
— Sí, también invité a Onii-san— respondió Tsuna con una sonrisa.
— Es una lástima que senpai no pueda ir con nosotros ahora mismo, aún tiene que quedarse en el club — comentó Yamamoto caminando a la par.
— ¿Tú no tienes que quedarte Yamamoto?
— No, hace poco que ha terminado el torneo y nos hemos tomado algunos días
— Jum, hubiera sido mejor que ningún idiota viniera — escupió por la bajo el peliplata — ¿De qué nos sirve que venga el ruidoso cabeza de césped?
— Vamos Gokudera, todo es más divertido si estamos todos juntos — Gokudera frunció el ceño al oír las palabras de Yamamoto, sin embargo cambió de inmediato cuando Tsuna le dio la razón.
— Onii-san dijo que llegaría un poco más tarde.
Los tres continuaron hasta llegar a la puerta, donde una castaña ya los esperaba en la puerta.
— ¡Tsuna-san! — Le llamó saludando con la mano, mientras iba a su encuentro — Hola Gokudera-san y Yamamoto-san — hizo una reverencia.
— Haru, ya estás aquí — continuó el chico de ojos marrón, mientras le sonreía.
— Sí, Haru decidió darse prisa para ir todos juntos.
— Lo que faltaba, que la mujer estúpida también fuera — gruño el peliplata, recibiendo una mueca de desagrado por parte de la mencionada.
— Haru no es estúpida — se defendió — y aunque Gokudera-san no lo admita, Haru sabe que en el fondo está contento porque este aquí — dijo sacándole la lengua.
— Q-Qué i-idioteces dices, mujer — un ligero sonrojo decoro el rostro de Gokudera.
Maldita mujer, desde el día en que se había confesado parecía querer aprovecharse de la situación. ¡Hasta era capaz de echárselo en cara!
Yamamoto no pudo evitar reír, al parecer su relación no había cambiado mucho.
— ¿Nos vamos? — les invitó Tsuna.
Los cuatro salieron con rumbo a casa del castaño mientras hablaban de cosas triviales, y había unas cuantas discusiones entre Haru y el peliplata.
Nada fuera de lo normal. Claro, hasta que se encontraron con Lambo por el camino y éste en un descuido chocó contra la pierna del peliplata.
— ¿Qué crees que haces, vaca estúpida? — le regaño el chico.
— El gran Lambo-san no puede perder el tiempo con Bakadera, tengo que esconderme de I-pin — contestó con desdén el bovino, lo que causo el enfado de Gokudera.
— ¡Hahi! ¿Y en donde esta I-pin-chan?
— Gyajaja la muy tonta… — apenas había comenzado a hablar Lambo, cuando fue detenido por un Gokudera que lo tomó por el cabello y lo lanzó por los cielos.
— G-Gokudera-kun…— le detuvo Tsuna, pero ya era demasiado tarde, el bovino ya había salidos por los aires.
— Jum, vaca estúpida, agradéceme que te haya ayudado a esconderte — se burló.
— ¿Cómo es posible que Gokudera-san hiciera eso al pobre de Lambo-chan? — inmediatamente lo regaño la de ojos chocolate.
— No te metas mujer, esa vaca estúpida se lo merece.
— Gokudera-san es un salvaje~desu
Ambos comenzaron una pelea nuevamente. Era imposible que ese par se mantuviera tranquilo por unos momentos. Sin éxito, Tsuna intentaba detenerlos con ayuda de Yamamoto.
Si continuaban así nunca llegarían a su casa.
Pero justo cuando el chico se disponía a separar a Haru antes de que se lanzara sobre el peliplata, una extraña sensación recorrió su cuerpo.
Por un segundo, un escalofrío lo invadió, igual de parecido al que una vez sintió con Mukuro y Byakuran. No se equivocaba, eso era su súper intuición.
Algo, estaba seguro que algo iba a suceder. Y no pasó mucho antes de que se diera cuenta que estaba en lo cierto.
— ¡Cuidado! — gritó repentinamente, mientras empujaba a Haru y Gokudera.
Yamamoto reacciono por inercia, y también se alejó rápidamente. En solo una fracción de segundos, una pequeña corriente se había estrellado contra el pavimento, creando un gran hueco en el piso. Las grietas se extendieron a lo largo del pavimento.
Tsuna, que había caído junto con Haru, levantó la vista buscando de inmediato desde donde había provenido ese ataque. Los dos chicos hicieron lo mismo que él.
Ese golpe era seguro que era dirigido a ellos.
— Parece que la intuición del Décimo funciona de maravilla — una voz se escuchó de repente alertando a los chicos.
Cuando alzaron la vista, observaron la figura de una persona que estaba sobre el techo de una casa, que se encontraba tranquilamente sentada.
— ¿Quién eres? — Tsuna de inmediato se puso de pie. Si no tenía cuidado, algo más podría pasar.
Vio de reojo a Haru y después a sus dos guardianes. Ninguno parecía herido.
Concentró su mirada en aquella extraña figura, no podía saber con certeza qué tipo de persona era, puesto que llevaba una túnica que le cubría la cabeza y gran parte de su cuerpo. Además de una máscara que ocultaba la mitad de su rostro, dejando al descubierto solo una sonrisa que se formaba en su boca.
— Supongo que es una grosería de mi parte no presentarme debidamente al Décimo Capo de Vongola — dijo la figura mientras se ponía de pie y permanecía en el mismo lugar— pero en realidad no tenemos un nombre que nos identifique. En Italia nos conocen como Il Giudizio.
— ¿Il Giudizio? — estaba vez el sorprendido fue Gokudera.
¿Cómo es posible que uno de los miembros de ese grupo estuviera en Namimori? ¿Cómo es que Shito no les había informada nada?
— "El Juicio" — continuó— para que la Mafia no llame por ese nombre debe ser porque tienen conciencia de lo que hacen — dijo con malicia el hombre— si consideran que los estamos juzgando, es porque naturalmente ese repugnante mundo ha cometido demasiados pecados.
Tsuna lucía confuso ante sus palabras. ¿Quiénes eran realmente?
— Pasando a otro tema, probar un poco las habilidades del Décimo no parece mala idea. Esquivaste rápidamente mi ataque, te felicito por eso.
La sangre de Tsuna hirvió. ¿Probar sus habilidades? ¿Qué pasaría si alguno de sus amigos resultaba herido?
— Si lo que querías era eso, habría sido suficiente que me atacarás solo a mí — la voz del castaño tomó un tono serio.
Aquel hombre comenzó a reír.
— Creo que estas equivocado, Décimo. Siempre debes saber qué tipo de hazañas guardan los demás, la idea de tenerlos reunidos es para ver si de alguna forma, tus guardianes logran sorprenderme — masculló con burla
—Maldito, ¿qué te estás creyendo? — Gokudera lo miró con enojo.
Ese hombre estaba sacándolo de sus casillas al parecer tan confiado. Le importaba una mierda el supuesto informe de Shito, era imposible que ese sujeto lograra vencer al Décimo y ellos dos estando juntos.
— Haru, busca un lugar seguro — susurró el castaño a la chica, que se encontraba sorprendida viendo también a aquel hombre.
Ella asintió ante sus palabras y retrocedió unos pasos. No sabía si debía correr, puesto que era seguro que ese sujeto no la dejaría ir muy lejos, pero tampoco deseaba distraer a Tsuna y el resto viéndose expuesta, porque lo que su primer idea fue quedarse resguardada tras una casa en construcción no muy lejos de ellos. Lo único que tenía que hacer era mantenerse fuera de la vista de aquel hombre.
— Veamos… ¿lograrán evadir mi ataque también ellos? — soltó repentinamente el de túnica y entonces sacó su mano derecha de entre su ropa mientras hacía un rápido movimiento. De inmediato el mismo golpe que antes les había dirigido fue a estrellarse a donde ahora se encontraban Gokudera y Yamamoto.
— ¿C-Cómo es que…?
Tsuna parpadeó. Solo había hecho un movimiento con su mano, ni si quiera había podido ver que algún tipo de energía o llama se formará para poder crear un golpe así. Era casi como si algo invisible se hubiera estrellado contra ellos, eso sin contar que ambos estaban separados.
Una nube de polvo se alzó durante unos segundos disipándose casi inmediatamente, para tranquilidad de Tsuna, dejando al descubierto a ambos guardianes que al parecer habían logrado evadirlo.
— Deja de fanfarronear — Gokudera fue el primero salir de aquella nube y entonces con gran enojo avanzó hasta quedar a una distancia corta, alzó la vista hasta el chico y entonces encendió la llama de última voluntad de su anillo — Veamos si puedes contra mi sistema C.A.I
— ¿Seguro que podrás utilizarlo? — preguntó con sorna.
— ¿Eh? Pero… — el peliplata observó como su llama iba reduciéndose poco a poco, impidiéndole activar el anillo de Uri. Gokudera nuevamente intento liberar su armamento, sin embargo una espiral casi imperceptible estaba rodeando ambos anillos— ¿Qué rayos…?
Pero antes de que el peliplata pudiera reaccionar, sintió un golpe cerca de una de sus costillas y entonces salió disparado a uno de los muros cercanos.
— ¡Gokudera!/ ¡Gokudera-kun!— gritaron los otros dos al ver como el peliplata escupió un poco de sangre de la boca.
Todo había sido tan rápido que lo había perdido de vista, pero Tsuna estaba seguro que ese sujeto era quien se había acercado a Gokudera lanzándolo lejos. Para cuando el castaño lo busco con la mirada, el hombre en cuestión ahora estaba de pie sobre un poste.
— No pensé que esto sería tan rápido, guardián — rió, viendo ahora al líder de Vongola.
Tsuna no espero e inmediatamente entró en modo hyper, utilizando sus llamas para poder volar y llegar hasta el enemigo. Cuando estuvo frente a él, Sawada activo sus lentillas.
— ¡X-Burner! — Preparo su llama para atacarlo, pero para cuando se dio cuenta el hombre ya no estaba frente a sus ojos— ¿Qué…? — y sin más sintió un fuerte golpe en su espalda, mandándolo al suelo con mucha fuerza.
— Demasiado lento, Vongola
— Tsuna, ¿estás bien? — Yamamoto corrió hasta llegar al castaño, Tsuna se arrodillo con algo de dificultad. Al parecer el impacto lo había afectado.
— Ahora es mi turno — Yamamoto desenfundó su Shigure Kintoki, y rápidamente subió a un tejado para poder llegar al enemigo.
— Katana, ¿eh?
El pelinegro tomó la espada y avanzó en dirección del hombre que estaba de pie a unos cuantos metros.
— Shigure Soen Ryu — el moreno movió su katana con la mano izquierda, justo cuando estaba a unos centímetros, quedando sumamente cerca; acto que el enemigo intento contrarrestar. Sin embargo para cuando se dio cuenta la espada había desaparecido y ahora estaba en la mano derecha del guardián de la lluvia— Quinta forma ofensiva… ¡Samidare!
Yamamoto había dejado caer su espada intencionalmente para tomarlo desprevenido, y sin dudarlo lo atacó con su katana. No haría lo mismo que con Squalo, esta vez Yamamoto sabía que ese sujeto iba muy en serio, y si fallaba alguien más podría resultar herido.
Tsuna vio desde lo bajo la batalla del pelinegro, y se percató de la sonrisa que evocaba aquel hombre bajo la máscara.
— Esto… — el pelinegro sintió como su katana chocó contra algo bajo la túnica que llevaba puesta, neutralizando su ataque.
— Buen movimiento — habló — pero necesitarás algo más que eso si quieres derrotarme.
Yamamoto sintió el empuje realizado por el hombre, logrando separarse del chico y quedando en evidencia el arma que portaba: una lanza en color negro y verde, con aquella resplandeciente punta en color plateado.
— Lo has hecho bien, ahora veamos que más tienes — dijo, y desapareciendo rápidamente de la vista del moreno, se acercó hasta quedar rostro a rostro.
— "Esto es malo…" — pensó el moreno, el enemigo tenía una velocidad impresionante incluso para lograr que a la vista común fuera casi como si desapareciera. Eso mismo sucedió cuando atacó a Tsuna.
Pero si estaba a esa distancia, no podría usar la lanza que llevaba en la mano y para él sería menos factible el fallar un ataque. Incluso podría utilizar su onceava forma ofensiva con buenos resultados.
Efectivamente, tal y como Yamamoto pensó, el hombre no utilizó su lanza. En cambio acercó su mano rozando levemente la espada del moreno, sorprendiéndolo un poco por su acción y acto seguido se dispuso a lanzarle un puñetazo, cosa que Yamamoto pudo esquivar fácilmente.
— "¿Qué es lo que trata de hacer?" — Yamamoto reaccionó unos segundos después, y nuevamente elevó su katana, pero para su sorpresa estaba había vuelto a su forma habitual — Pero…
Al ver su mano, aquella aura en espiral también rodeaba sus anillos y a Shigure Kintoki, impidiendo activar nuevamente sus llamas. Y para cuando se dispuso a alejarse, sintió un corte en su brazo derecho.
— ¡Y-Yamamoto! — gritó Tsuna al ver como comenzaba a brotar sangre de la herida recién hecha.
El pelinegro dio un salto atrás para retroceder y sostuvo su brazo.
— Rayos… siento no poder hacer nada Tsuna — dijo mientras bajaba de nuevo a donde se encontraban los otros dos— Mi anillo no responde.
Tsuna dio un vistazo a Gokudera, que con dificultad se había puesto de pie. Lo que fuera que hubiera hecho ese sujeto, ambos anillos estaban inhabilitados. Y eso impedía que pudieran utilizar sus armas.
— Vamos Décimo, ponte de pie — le dijo esta vez dirigiendo la mirada al castaño.
Tsuna lo miró, ni siquiera habían podido acercarse ni hacerle ni un rasguño. ¿Cómo se supone que podrían derrotarle?
Buscó con la mirada a Haru, tenía que asegurarse de que ella pudiera marcharse de ahí sin salir herida. Ya no era seguro permanecer cerca.
El castaño nuevamente se impulsó con sus llamas para subir, pero lo hizo alejándose un poco más de donde estaban sus amigos. Quizás tendría una oportunidad si lo llevaba a un lugar más solitario.
— No intentes ir más lejos, eso no funcionará.
—"¿E-Está detrás de mí?" — Tsuna se detuvo repentinamente, eso lo había sorprendido. ¿Qué tan veloz podía ser?
Sin esperar demasiado recibió un codazo en la nuca, pero el castaño logró detenerse gracias a la fuerza de sus llamas.
De repente Tsuna pudo ver como el hombre estiró su mano, dejando al descubierto la misma mano con la que los había atacado previamente. Esta vez se dio cuenta que aquel guante negro que llevaba parecía tener un símbolo grabado en él, y emitía una luz.
— Veo que quieres mantener seguros a tus amigos, pero no te preocupes — sonrió al ver la mueca de Tsuna — No estoy aquí para matarlos. Solo quiero probar algo.
— Deja de bromear — esta vez Tsuna estaba molesto — No voy a permitir que le hagas daño a nadie.
— ¿Incluso a la mafia? — preguntó — ¿Eres capaz de proteger a un grupo de hombres que lo único que hacen es derramar sangre? Espero un futuro mejor para ti, Décimo Vongola.
— Maldito, será mejor que te alejes del Décimo — gritó Gokudera desde abajo. No importaba si no tenía su anillo, el peliplata sacó su dinamita para atacarlo.
— N-no Gokudera-kun — gritó Tsuna, pero era tarde, el chico ya las había lanzado contra el enemigo.
El hombre solo hizo un movimiento de su mano, e inmediatamente estas fueron desviadas en diferentes direcciones. Una de ellas exactamente hacia donde se encontraba Haru.
Tsuna no tuvo más opción que posicionarse frente a ella y entonces la bomba estalló directamente en el castaño.
— Décimo/Tsuna — gritaron ambos guardianes.
— ¡Tsuna-san! — Haru salió de inmediato al ver como Tsuna era herido.
— No vengas Haru — le dijo él, la chica se detuvo en seco.
El hombre dio un vistazo a la chica que acaba de salir de su escondite, la misma que estaba con ellos al momento de su ataque.
— Ya veo, así que eso es lo más importante para el Vongola— sonrió al ver el rostro preocupado de Tsuna — Algo de diversión no viene mal.
Al escuchar las palabras del hombre, los tres jóvenes no pudieron evitar mirar en dirección de Haru. Y antes de que pudieran hacer algo, aquel mismo golpe invisible pegó contra una de las paredes de la construcción en la que estaba la chica.
— Cuidado, mujer — Gokudera corrió y la empujó logrando que no fuera golpeada por el muro que cayó— Corre antes de que ese sujeto continúe — le advirtió
— Pero Gokudera-san… — el peliplata le dio una mirada reprobatoria, y entonces ella se puso pie. Sin embargo, en vez de alejarse miró alrededor.
— ¿Qué esperas, mujer estúpida? — le gritó al ver que no huía.
— Pequeño fallo — habló nuevamente el hombre en túnica — No le daré a ella, si eso temen. Veamos que tan buena suerte tiene una persona — y acto seguido movió nuevamente su mano y una corriente salió disparada.
En esta ocasión Tsuna pudo observar claramente como tomaba la forma de un remolino pequeño.
Aquello fue a estrellarse con algunos barrotes de madera que sostenían parte del techo y algunos materiales que se encontraban ahí.
— ¡HARU! — gritó rápidamente y sin pensarlo, utilizó sus llamas para llegar lo más pronto posible hasta ella.
Si no hacía algo, Haru resultaría herida. Pero iba ser imposible para él lograr quitarla de ahí para esquivar aquello. No tuvo otra opción más que envolverla con su cuerpo para cubrirla del golpe.
Incrédulos, Yamamoto y Gokudera observaron como toda la construcción se desplomo sobre ambas personas, dejándolos sepultados bajo el escombro.
— ¡Décimo!
— ¡Haru!
Los dos corrieron hasta llegar a donde se encontraban, y comenzaron a remover los escombros caídos.
— Eso fue todo por hoy. Les dije que no pensaba matarlos — habló el hombre que ahora estaba de pie no muy lejos de ellos. Los dos guardianes se pusieron en guardia de inmediato — Será mejor que atiendan a su líder ahora. Nosotros tendremos oportunidad de encontrarnos de nuevo.
Ambos sintieron una corriente de viento muy fuerte, y para cuando abrieron los ojos aquel sujeto había desaparecido por completo.
No era una broma, aquel enemigo no había utilizado ni el 10% de su poder. Ni siquiera Tsuna había podido tocarlo.
¿Sería posible que Il Giudizio fuera tan fuerte como para que ellos no le hicieran ningún daño?
Porque entonces tal vez ni siquiera uniendo fuerzas con Ghiaccio, ellos conseguirían derrotarles…
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Continuara…
Notas Finales: Hasta aquí llegamos el día de hoy :) espero que les haya gustado. Es curioso, porque recordando el primer capitulo de L" inverno, hay similitudes entre ambos. El primer capitulo de aquel fic comenzaba exactamente con el recuerdo de Haru siendo rechazada por Tsuna, y el primer capitulo de esta secuela es exactamente a la inversa, Tsuna siendo rechazado por Haru (¡Venganza! LOL) Pero desde que publique el final de la primera parte, siempre me pregunta como era que Haru le daría "calabazas" a Tsuna y pues ahora han visto como xD
Como ven, aquí hemos visto exactamente que sucedió durante el ataque, mientras Shito se encuentra en Italia. He decidido hacerlo de esta manera, para no dejar ni un cabo suelto. ¿Qué piensan de este enemigo? ¿Luce malo? ¿O es un asco? Ya saben que las sugerencias son bienvenidas en cualquier momento.
Tambien aprovecho para aclarar que la unidad Scuro (el equipo especial de Shito) es algo parecido a CEDEF y Varia de Vongola xD Al igual que Shito y sus guardianes, ellos son investigadores, la diferencia radica en que ellos se especializan en la infiltración y la interferencia entre redes electrónicas, además de que su líder es un poco diferente y no le importa hacer lo que necesario para lograr su cometido.
Ya pues, eso sería todo.
Las noticias kawaii son que estoy pensando en hacer una historia nueva (no tan larga) pero un poco (MUY) dramática. ¿Creen que sería bueno? En fin, de cualquier forma estaré concentrada en este fic -se nota que necesita alguien con quien hablar(?) :v - Gracias por tomarse el tiempo de leer y comentar. Nos vemos la próxima semana :D donde ahora si comenzará lo bueno(?) xD
Sayonara.
Especial agradecimiento a: Sayaneko-chan, hiyori ishida, angelacorus, chica panquesito, Kanade Miniwa y hitomi62
*ADELANTO DEL PRÓXIMO CAPITULO: La llegada de Ghiaccio a Namimori es inmediata, directamente al hospital donde se encuentran. ¿Tensión entre las familias aliadas? Y parece que especialmente entre los lideres de ambas. ¿Será posible mantener la unión contra el enemigo? Y por si fuera poco, hay un problema más grave entre Shito y Haru.
