Perdón por la tardanza! No tengo excusas para dar, simplemente me dio vagancia.. (cosa muy normal en mi, soy una persona perezosa u.u'). Pero bueno, dejo de hablar de mí. Acá les dejo el 2° capítulo, espero que les guste!

Advertencias: Lemmon.


Capítulo 2

Genial. Por quedarse debatiendo lo sucedido con el chico de goma, había llegado tarde al almuerzo y ahora tendría que lavar las vajillas por una semana. Lo peor es que no podía hacer una mala limpieza como venganza porque el maldito ceja-espiral lo dejaría sin comer.

Terminada su tarea, salió de la sala y se dirigió a su habitación. Se encontraba recostado en su cama al momento en que, pasados unos minutos, escuchó que alguien tocaba su puerta. Irritado, se levantó para echar a quien osaba molestarlo en su momento de relajación, pero tal fue su sorpresa cuando al abrir no encontró a otro más que a Luffy sonriendole traviesamente y con una mirada un tanto.. ¿lujuriosa?

El menor entró empujando al espadachín y cerrando la puerta tras de sí. El peliverde estuvo a punto de replicar cuando sintió unos dulces labios contra los suyos. Presa del shock, no supo como reaccionar, pero poco a poco, fue relajando sus músculos y correspondiendo ese beso que, en el fondo, tanto deseaba. Juguetearon un rato con sus lenguas y exploron lo más que podían la cavidad del otro.

Lentamente, rodeó la cintura del pequeño con sus fuertes brazos y empezó a avanzar hasta la cama. Despegaron sus bocas por falta de aire y aprovechó para tumbarlo contra las sábanas blancas.

Comenzó a desabotonar el chaleco rojo mientras el otro rodeaba su cuello y buscaba nuevamente sus labios. Zoro estaba cada vez más exitado. Besaba el torso (ahora desnudo) de Luffy, le daba pequeños mordiscos y lo volvía a besar.

- Ah.. Unh.. -soltó el morocho al sobar una de sus sonrosadas tetillas.

Éso solo bastó para terminar de despertar el miembro del mayor. De un tirón le bajó los pantalones junto con los boxers dejando ver el erecto órgano del azabache.

Relamiendose los labios, engulló de una vez el falo. Lo lamía y volvía a engullir.

- Uhn.. ¡Ahh..! Mhn..

Los gemidos eran música para sus oídos y lo incitaba a más que esa acción. Liberó su boca y bajó sus propios pantalones. Salivó dos de sus dedos y metió uno de ellos por el orificio del moreno, quien pegó un grito de dolor.

- Wahh, Zoro.. ¡Duele, sácalo de ahí!

- Shh.. tranquilo, ya te acostumbrarás..

Para calmarlo, lo besó lo más dulce y apasionado que pudo, lo que tuvo el efecto deseado, ya que Luffy dejó de quejarse.

Cuando se hubo acostumbrado al primer dedo, metió el segundo, y comenzó a juguetear dentro suyo para que se adaptara a la sensación. Una vez preparado, postró a Luffy en "cuatro patas" y poco a poco insertó su miembro en la cavidad dilatada. Primero despacio, para no darle más dolor del necesario, pero posteriormente, tenía que saciar su exitación y los embistes fueron aumentando en velocidad. Gemidos agudos y gemidos graves se esparcían por toda la habitación, testigos de la indecente relación que ambos cuerpos perlados en sudor compartían.

- ¡Ahh..! ¡Zo- Zoro..! Uhn.. te.. te amo..

- Lu.. Luffy.. yo..

Ambos estaban a punto de llegar al climax cuando...

Un golpe seco se escuchó en el cuarto. Zoro se giró sobresaltado en busca del objeto que lo hubo provocado. Al costado de su cama, su Wado Ichimonji yacía en el suelo, como prueba que ésta se había caído produciendo el estruendo.

En ese momento fue cuando el jóven se percató de lo sucedido. Él se encontraba recostado en su cama, las luces estaban apagadas y se encontraba totalmente solo. Nada de lo que creyó realmente había pasado. Luffy no se le había insinuado, Luffy no lo había besado, Luffy no había tenido sexo con él y, principalmente, Luffy no le había dicho que lo amaba.

Quiso arrancarse los cabellos con sus manos hasta quedar calvo, pero estaba tan shockeado que ni éso era posible en ese instante. Sentía que el mundo se le venía abajo y que el karma disfrutaba viendolo sufrir tan cruelmente.

Se dirigió al baño, después de todo tenía que encargarse nuevamente de darle atención a zonas bajas de su cuerpo. Abrió la canilla y dejó que el agua helada golpeara su espalda tonificada; trataba de reflexionar, aceptar sus propios sentimientos. Ya no tenía sentido que siga negando lo obvio, si había algo de lo que estaba seguro era que él, Roronoa Zoro, temido ex cazador de piratas y actual segundo al mando de la banda de los Mugiwara... deseaba perdidamente a su capitán.


Y con ésto termina el capítulo. Muchas gracias por sus reviews! Prometo no abandonar esta historia, aunque tengan algo de paciencia conmigo, seguramente de vez en cuando tarde más en subir, pero no lo voy a abandonar!
Voy a dar lo mejor de mí por crear una trama más interesante. De nuevo, muchas gracias por sus reviews y si tienen alguna queja o algo, no duden en escribirla!