Estaba MUY equivocado.
Debo admitirlo, fue una tortura. Y se los dice una persona que ha peleado durante toda su vida, teniendo que soportar rupturas de todo tipo, latigazos y demasiado dolor físico. Durante la primera semana, intente mostrarme lo mas normal posible, sufriendo en silencio.
Todos los días Kung Lao y yo nos hablábamos por teléfono, para confirmar que estábamos bien, esas llamadas como d horas. Si no me contestaba la llamada, me volvía loco. En fin, esa noche, quería tomarme un descanso, y nada podría ser mejor que las nuevas "Aguas termales" que habían puesto en el patio trasero, o eso era lo que yo pensaba.
Cuando llegue, me di cuenta que estaría solo , aun así, voltee hacia los lados para asegurarme que no hubiera nadie a la vista, cuando comprobé que no había nadie. Me quite mi vestuario y lo deje algún lado y acto seguido me metí a esa piscina en donde salia vapor.
La tranquilidad dominaba el lugar, comencé a respirar profundo, cerré mis ojos, mi cuerpo se relajaba conforme pasaban los segundos. En ese momento, un sonido hizo que los volviera a abrir, sonó como cuando intentas atravesar un arbusto, tuve la sensación de que en realidad había otra alma en ese lugar ademas de la mía. Sentía que estaba siendo observado, o mas bien espiado. No había nadie a la vista.
Me puse nervioso, pero me dije a mi mismo que solo eran ideas mías. Volví a cerrar mis ojos y a olvidarme de los problemas, en esos pensamientos, estaba Kung Lao, comencé a recordar sus caricias, sus besos, las beses en las que entregábamos nuestros cuerpos. Cuando voltee hacia abajo, note que mi miembro estaba tieso, no podía salir de las aguas termales de esa manera.
Se me vino a la mente una idea que nunca pensé que haría, masturbarme justamente en donde estaba, al aire libre. Por tercera vez, comprobé que no hubiera nadie mas ademas de mi. Tome aire, rodee mi pene con mi mano y comencé a "jugar conmigo mismo".
Para hacerlo mas rápido, cerré mis ojos y pensé en las caricias de Kung Lao. El placer que me provocaba logro dominarme, en ese momento, tan concentrado en mi excitante fantasía, no pude contenerme y comencé a gemir, mas bien no gemir, si no a gritar repetidas veces el nombre de mi amado Kung Lao.
Me olvide de que alguien podría escucharme o verme haciendo esas cosas.
- ¡Ahhh, Kung Lao! - No paraba de gemir, me estaba dejando ir.
Sentía que lo mejor se aproximaba, después de la gran fricción que estuvo sometido mi miembro, se acelero mi corazón, mis pulmones se contrajeron, mis pupilas se dilataron, no pensaba en nada mas que en el enorme placer que estaba recibiendo y de las veces que Kung Lao me dominaba, sus roces, sus caricias, todo de el.
- ¡Dioses! - Sentí como si la vida se fuera de mi en milésimas de segundos.
Había llegado al orgasmo, en ese momento, en menos de un segundo, sentí como esa sensación de calor que recorría mi cuerpo se transformaba en frió, al igual que una sensación de relajación total. Pero mi cuerpo se volvió a agitar otra vez cuando no solo sentí que había alguien ahí, si no que mas bien, a lado de mi vi una sombra.
- ¿Que estas haciendo? - Dijo esa voz que solo me recordaba a alguien.
Y no, no era Kung Lao, ojala lo hubiera sido. En ese momento, deseaba con toda mi alma que fuera el, pero la dura y triste realidad llego de la peor manera para mi.
Era Raiden, el maestro que me veía mas como un hijo para el mas que un simple alumno. Voltee de manera temerosa y lenta hacia el.
-...¿M-Me vio?... - Dije con una voz entrecortada.
-...Si...Lo vi todo... - Respondió en tono serio y estaba de brazos cruzados.
Baje mi cabeza de la vergüenza, para mi no hay nada mas incomodo que alguien, sobretodo una autoridad como la es un maestro, que ha confiado en ti toda tu vida, te vea haciendo intiminadades en lugares indebidos.
-...L-Lo siento maestro, yo solo quería..."liberarme"...
Mi maestro dio una risa seca.
- Tranquilo, no voy a castigarte, es normal que el ser humano quiera "auto satisfacerse"... - Dijo en un tono diferente a comparación del anterior.
Me tranquilice al escuchar que no le parecía algo indebido, si no que algo mas bien natural. Pero me di cuenta que en ese silencia, sus ojos estaban clavados de mi cuerpo.
-...¿Me puede pasar mi ropa?...
- ¡Claro! - Se volteo para buscar mis pantalones.
Pero cuando me los paso hacia mi mano, aun no apartaba sus ojos de mi, era incomodo.
- ¿Podria voltearse? ¿Por favor?
- ¿Porque razon?
- Porque...creo que sera incomodo tanto para usted como para mi al verme desnudo...supongo...
- ¿Porque Liu? ¿Porque tienes que ser tan inseguro? - Pregunto - ¡Tienes un cuerpo muy sensual!...No debes que avergonzarte de tu cuerpo...
Me quede sorprendido al escuchar esas palabras salir de la boca de Raiden. Todo se quedo en silencio, yo no sabia que decir.
- Esta bien...Solo toma en cuenta de que no estoy aquí... - Dijo mientras apartaba su cabeza y volteaba a un lado.
Me salí de la piscina y me intente poner los pantalones de la manera mas rápida posible, pero para mi suerte, se abrochaban por atrás, estaba intentado de manera desesperada hacerlo lo mas rápido posible. Y lo peor, Raiden en vez de estar volteando hacia otro lado, al contrario, no paraba de verme.
-...Déjame ayudarte...- Dijo acercándose hacia a mi.
Me puso a de espaldas, agarro los hilos con los que se amarraban mis pantalones y comenzó a "ayudarme", en ese instante, sentí que algo rozaba contra mi trasero, era grande, grueso pero sobretodo estaba muy tieso. De ahí me di cuenta de que su miembro estaba rozando contra mi y el porque Raiden se tardaba tanto en el amarre, sabia que lo hizo a propósito. Intententaba no prestar atención a eso, pero ¿Como no iba a sentirlo? Incluso movía sus caderas, como si el pensaba que no me estaba dando cuenta.
Cuando por fin termino, me pregunto algo que realmente no sabre a que se refería en realidad:
- ¿Te sientes solo sin Kung Lao? ¿Verdad? - Pregunto acariciando mi espalda junto con mi oscuro y largo cabello.
Me puse mas nervioso, ya que eso me dejo pensando si Raiden sabia de la relación que tengo con Kung Lao.
- Te acompañare a tu cuarto...- Concluyo antes de que le respondiera.
Me agarro, no de la mano, si no del brazo. He hizo que nos dirigiéramos hasta mi cuarto en ese transcurso, se notaba que Raiden no me quería soltar de mi brazo y después de un largo e incomodo camino, llegamos a mi cuarto. Lo único que quería era despedirme de el y que el se fuera. Cuando abrí la puerta el me abrazo por detrás, donde volví a sentir el miembro erecto de Raiden rozando con mi trasero.
-...¿Sabes Liu?...Yo puedo acariciarte y hacerte sentir mejor que Kung Lao...- Me susurro al oído, con un tono que nunca había escuchado salir de el, un tono seductor.
Yo me quería alejar de el, mas sus brazos eran fuertes. Oí que cerro la puerta, me agarro de los hombros y me empujo hacia la cama de manera brusca, al hacerlo me quede paralizado. Raiden me acompaño hasta la cama, poniéndose encima mio.
- Juguemos a algo - Dijo mientras agarraba el lazo rojo que siempre traigo en la frente.
-...¿A-A que?... - Pregunte con voz temerosa.
Agarro mis muñecas, juntandolas, amarrándolas con el lazo y me las puso hacia arriba.
- ¡A que eres mi juguete! - Expreso.
Termine de abrir mis ojos de la sorpresa.
-...Y... - Sentía que no podía decirlo -...¿Que pasa si no...?
- Pues, simple...Les contare a todos tus fantasías con Kung Lao... - Contesto.
No podía dejar que lo hiciera, mi reputación se iría a la basura, con solo esa acción.
- ¡No por favor!...¡Se lo ruego!... - Exclame en tono de preocupación - ¡Si lo hace mi reputación y la de Kung lao estará arruinada!
- Si no quieres que lo haga tendrás que ser obediente. - Concluyo.
No tenia opción, tenia que hacer todo lo que el me ordenara y dejar que el haga lo que quiera con mi cuerpo. Solo asentí con la cabeza, por lo que Raiden entendió que si aceptaba su "oferta". Me termine de acostar en la cama y voltee hacia otro lado por la pena. Raiden solo dibujo una sonrisa en su rostro y se acerco a mi cara.
Agarro mi mejilla para voltearlo a ver, pero mis ojos estaban cerrados. Acaricio mis mejillas con delicadeza.
- ¡Eres demasiado violable! - Expreso el en un susurro.
Podía sentir su respiración cerca de mi, me robo un beso, no en los labios, si no directamente en la boca. Pero al parecer, no estaba satisfecho con eso e intentaba meter su lengua dentro de mi boca, le negué rotundamente la entrada al principio, pero rompio el beso y.
- ¡Abre tu boca! - Ordeno.
Hice una pequeña apertura en mi boca, pero eso no evito que Raiden metiera toda su lengua, la metió en el momento que yo menos esperaba. Pero, estaba entre una barrera, no sabia si esto me estaba dando asco o placer, me estaba poniendo excitado y me gustaba, pero me estaba sintiendo sucio al mismo tiempo ya que le estoy siendo infiel a Kung Lao. No puedo negarlo, beso lo suficientemente bien como para hacer sentir esa sensación de calor en mi cuerpo.
Un hilo de saliva se formo entre nuestras bocas. Y acto seguido se dispuso a quitarme los pantalones, cuando estaba apunto de bajarlos un reflejo mio hizo que mis 2 manos atadas agarraran alguno de los brazos de Raiden, me arrepiento de haber hecho eso.
- ¡No! - Suplique sosteniendo su brazo.
Me volteo a ver, frunció el ceño, agarro mis muñecas y las devolvió en donde estaban, pero en ese momento sentí, que las apretó, haciendo que tronaran, me paralice, no solo por el mínimo dolor que sentí, que es lo de menos, si por lo que respondió a eso.
-...Mas te vale que no lo vuelvas a hacer... - Dijo en tono amenazante.
Ejerció mas fuerza en mis muñecas, haciendo que tronaran mas y mas fuerte, sentí como si me las quisiera arrancar. Asentí con mi cabeza dando a entender que, valga la redundancia, entendí o aprendí la "lección", por algo siempre te dicen que no te opongas a tu superiores.
Soltó mis manos y volvió a lo que estaba apunto de hacer, no me bajo los pantalones, mas bien me los arranco, haciendo que quedara desnudo frente a el, cerré mis ojos y voltee para otro lado, era bastante humillante. Cuando ahora te das cuenta de que yo estaba completamente desnudo y Raiden estaba con todo su cuerpo cubierto por su ropa.
- ¡Que sexy! - Dijo en voz baja, pero que pude ser capaz de escuchar.
Sentí como sus manos acariciaban cada parte de mi pecho, di un gemido cuando empezó a juguetear con mis pezones, los frotaba y los espiraba, hasta que sentí como su lengua empezó a pasar sobre ellos, succionandolos, causándome un placer demasiado vibrante y que mi miembro se pusiera duro otra vez.
Mis ojos se abrieron cuando Raiden agarro uno de mis hombros e hizo que me sentara, mi rostro quedo justamente en frente de donde se debía encontrar su entrepierna de Raiden.
-...No creo que tenga que especificarte lo que tienes que hacer...
Agarre la parte de enfrente de sus pantalones y saque su miembro, que no era grande, era mas bien enorme, mas de lo que yo me imaginaba cuando lo había sentido, era mas grande que el de mi novio Kung Lao, ademas, se notaba que aun no estaba del todo erecto.
Acerque mi cara y solo lamí y chupe la punta, y masturbandolo con mis mano derecha, haciendo que se pusiera tieso. Cuando alce mi mirada para verlo, el no gemía, solo tenia una sonrisa que demostraba su placer.
Cuando baje mi cabeza para volver a lo que estaba, Raiden agarro mi cabello e hizo que metiera mas su pene a mi boca, era tan grande que no podía meterlo ni la mitad, que ya es mucho decir.
Pude ser capaz de sentir como su falo se volvía cada vez mas duro y tieso en mi boca. Y como su tamaño cambiaba ligeramente a uno mas grande.
Después de un tiempo que no podría especificar, Raiden soltó un gruñido, agarro mi cabeza y sentí como mi boca se llenaba de ese liquido tan viscoso y caliente.
Cuando lo saque de mi boca, su semen aun seguía dentro, quería escupirlo, mas tenia miedo de que Raiden se enojara, pero, no sabia si se sentía bien tenerlo o si me estaba dando asco, agarro mi barbilla y la volteo para arriba, haciendo que me lo tragara.
-...Lo hiciste bien... - Susurro viéndome a los ojos.
Después de esas palabras, me tomo de la cintura, el se sentó en la orilla de la cama, e hizo que me sentara desnudo entre una de sus piernas. Mi vista siempre se desviaba de su mirada, por segunda o tercera vez agarro mi mejilla he hizo que lo mirara.
-...Veremos si Kung Lao es el único que "te hizo suyo"... - Dijo mientras me tocaba todo mi cuerpo.
-...¿D-De que habla?... -Pregunte pero de repente, solté un gemido de placer que evito que siguiera hablando.
Raiden me estaba masturbando, y sentí su miembro rozando mi pierna, que aun no dejara de ponerse duro. Sentía esa sensación de calor que recorría mi cuerpo. Mi cara estaba sonrojada casi hasta los hombros. Lo voltee a ver por un momento y me dijo:
- Me gusta esa expresión que haces.
Cada cierto tiempo, intentaba agarrar la mano con la que me estaba tocando mi órgano, y le negaba con la cabeza rogándole entre gemidos que se detuviera. Que obviamente, el no hacia caso y seguía.
-...M-Maestro...Por favor...Me vengo... - Le rogaba entre incontrolables gemidos.
- ¡Aun no! - Exclamo el - ¡No te dejes ir hasta que te lo ordene!
Intente contenerme, y cada vez temblaba y forcejeaba mi cuerpo mas y mas. Pasaron interminables y tortuosos minutos en donde simplemente no podía aguantarlo mas. Y por accidente me deje ir, lance un gemido y salio disparado hasta el suelo.
-...No aguantaste nada... - Se quejo con tono de decepción - ¡Eso merece un castigo!
Raiden me agarro y me empujo bruscamente hacia la cama, y sentí que en menos de un segundo me había empinado, mi parte de arriba estaba acostada, pero mis piernas para abajo estaban hacia arriba.
- ¡No! - Intente detenerlo.
Pero, cuando menos me lo espere, justo en ese momento, el penetro mi entrada de manera brusca y forzada. Di un grito desgarrador, y ni siquiera se tomo la molestia de esperar a que yo estuviera listo, si no simplemente, mover sus caderas, que mas bien sentí como sus piernas chocaban con mi trasero, estaba demasiado adentro, estaba entre una barrera entre el dolor o el placer que me causaba tener algo tan grande dentro de mi.
Mis gemidos eran de un volumen ya considerablemente altos. Raiden agarro mi cabello y me amenazo con la siguiente frase.
-...Deberías moderar tu volumen, si no quieres ser descubierto de esta manera.
Cuando lo soltó, empece a moderarlo, intentaba cerrar mi boca lo mas que podía, me la tapaba con la mano, me mordía el dedo o el brazo, con tal de que olvidara el dolor. Pero de repente, sentí placer, de un momento para otro, y el dolor se había ido.
Y en ese instante me corrí, pero Raiden aun no acababa, aun seguía dando estocadas muy bruscas, que prácticamente me empujaba cada vez que lo hacia.
El no paraba, y no podía contenerme, tener ese miembro adentro era una sensación muy caliente y placentera. Me corrí por segunda vez, y de ahí solo me corrí por tercera vez, si no que mas bien me había llegado el climax por una incontable cantidad veces seguidas, una y otra y otra vez.
Hasta que, en ese segundo, mi vista se nublo poco a poco hasta llegar a negro, me sentí demasiado débil, no tuve fuerzas para decir nada mas, solo cerré mis ojos y deje caer mi cabeza hacia la cama.
Me había desmayado de tantas corridas. No se que paso después, no se si Raiden noto que me haba desmayado o que ni siquiera se había dado cuenta. Probablemente muera sin saber la verdad.
Al día siguiente, estaba mas débil y delicado que nunca, apenas abrí los ojos y voltee mi cabeza, no había rastro de Raiden. Intente levantarme muchas veces, sin lograrlo. Así que pensé en esperar que los minutos pasaran y que el cansancio se me fuera, lo cual duro casi horas. Cuando por fin logre levantarme, lo primero que sentí fue que mi abdomen estaba algo hinchado.
Mi objetivo en ese momento era buscar a Raiden, pero no podía salir al campo desnudo y sucio. Así que me di una ducha, en la mitad de eso, sentí que un liquido espeso y blanco salia de mi entrada y vi como caía desde mis piernas hasta el drenaje y como mi abdomen se vaciaba. En ese momento me quede consternado, golpee la pared y maldije a Raiden de muchas maneras. Me senté en la bañera y rodee mis piernas con mis brazos y me dispuse a llorar.
No podía creerlo, había abusado de mi y solo se fue sin nada mas que decir. Quería "vengarme", aunque me tarde como otra hora mas llorando y sollozando. Después de un rato lamentando lo ocurrido, me decidí salir, secarme y vestirme, salí del cuarto dispuesto a buscar a Raiden, y ahí lo vi, estaba asomado en la terraza viendo el campo. Se le veía tranquilo.
En eso, me dispuse a correr a toda velocidad hacia el, quería poner mis manos en su cuello. Pero todo eso se detuvo cuando el me volteo a ver, su rostro me intimido tanto que me detuve casi como un carro apunto de chocar.
Me quede de piedra y Raiden se acerco hacia mi, tenia miedo de que me regañara o algo por el estilo, lo se, he luchado con muchos monstruos muy intimidantes, pero no hay nada que me de mas miedo que algún regaño.
Cuando ya estaba en frente mio, agache mi cabeza. El sonrió, agarro mis muñecas, con mucho cuidado, como su fueran de cristal y como si un minino toque brusco se romperían. Me dio un beso en la frente y me dijo:
- Mi Liu...¡Estuviste increíble anoche!
Yo no sabia que contestar, mi cara parecía muy entristecida, mi vista estaba hacia abajo. Agarro mi barbilla y me dio un beso en la punta de mi nariz, y cuando menos me lo esperaba, uno en los labios.
-¡¿Porque lo hizo?! - Pregunte después.
-...Estabas indefenso... - Contesto en un tono burlón.
Mi cara se veía deprimida, Raiden cambio su sonrisa a una cara de preocupación:
- ¿Pasa algo?...¿Te sientes bien?... - Pregunto mientras tocaba mi mejilla.
-...Nada solo...¡Déjeme en paz!... - Conteste con un nudo en la garganta.
Me voltee para regresar a mi cuarto, hasta que sentí los brazos de Raiden rodearme.
-...Ok...Solo toma en cuenta que lo de ayer nunca paso...¿Ok?
-...Si...Esta bien... - Respondí en voz muy baja.
- Te amo - Susurro en mi oreja.
Me solté de los brazos de Raiden y me dirigí a mi habitación. En el cual, casi no volví a salir de ahí, después de esa experiencia, en donde fui sexualmente abusado. Y cada vez que salia por alguna razón urgente o necesaria, casi siempre tenia la cabeza agachada intentando evitar a mi acosador.
