-Nota: Esta sera una historia sencilla y despreocupada que iremos subiendo de a poco y que esperemos que les guste cada vez mas ;) les deseamos un bello domingo :3
-LadyBlack y _AngelRenegaed
02) Su, Lugar:
Se sentaba en su mansion leyendo un libro aburrido y contemplo por la ventana de su salón los paisajes de Versalles. Suspiro pesadamente y se levanto cuando su prometido llamo a la puerta de su habitación y entro con una caja en la mano que ya nada significaba para ella. ¿Otro vestido? ¿Cuantos tenia ya?
-: Hoy, regresaremos a palacio. -exclamo.-
Rodé los ojos.
-: ¿Y porque debería ir yo? -me queje.-
El, me miro enfadado.
-: Porque tengo una noticia que dar y quiero que estés presente. Iremos a cenar con su majestad. -me explico.-
Recordé el baile y recordé su mirada y mi cabeza comenzó a darme vueltas. Claro. Prácticamente le arranque el vestido de las manos y dando un portazo a la puerta entre en uno de los vestidores. Yo salí entonces con un vestido de satén negro de mangas acampanadas ajustado a la cintura y que caía por el suelo como una cascada de encaje de tules de rosas y liras endemoñadas.
Le seguí a mala gana dentro de la carroza y el hecho de que me ordeno que no hablara durante toda mi estancia allí me hizo sentir peor. Me di cuenta de que no me importaba no poder hablar con tal de poder ver a Luis y esa idea comenzó a marearme. Sabia que yo no era así en realidad y que el me estaba destrozando porque en realidad no me amaba y sabia que si seguía así no habría nada que pudiera hacer para impedir que hiciera de las suyas.
Mis pensamientos fueron acallados por la voz del cochero anunciándonos que habíamos llegado. Tomo mi mano y al bajar las escaleras me sentí peor cuando Luis se acerco a nosotros luciendo su traje blanco preferido y nos sonrió. Todos inclinamos levemente hacia el la cabeza y yo palidecí mirando ofendida a mi prometido como si pudiera asesinarle con la mirada.
-: ¡Buenas tardes, majestad... -saludaron todos a coro, a excepción de mi.-
Quien patéticamente, no tenia el permiso de su prometido de hablar.
-: ¿Madame, se encuentra bien? -pregunto el rey.-
Al notar que no había respondido a ninguna de sus preguntas y yo asentí por toda respuesta y me incline en una leve reverencia hacia el. Luego de dedicarme una ultima mirada de soslayo, nos indico que entráramos al salón principal y todos rodearon la mesa y mi prometido estuvo por apartarme la silla pero el rey tomo su muñeca con brusquedad y yo me sobresalte.
-: La dama se sentara a mi derecha, Conde. -exclamo.-
Todos, rieron.
-: ¡Pero Majestad... -exclamo.-
La mirada que le dedico el soberano dejo en claro a mi prometido cual era su lugar y cual era el mio y termino apartando la silla que estaba al dado de la del rey para dejarme sentarme y yo me senté tímidamente. Frunciendo el ceño y odiando las nuevas ordenes que se me habían dado como dama de compañìa y esto hizo que mi prometido sonriera con avidez.
Se pusieron a discutir de negocios. Mi prometido era miembro de la corte y de ahí sacaba los bienes que tanto me refregaba en cara y cuando los sirvientes del rey sirvieron la carne me quede comiendo en silencio mientras los demás hablaban al dado del rey.
-: Madame... ¿Acaso no disfruta de la cena? -pregunto su Majestad.-
Neguée.
-: Entonces, ¿Porque esta tan callada? -pregunto.-
Intente decir algo y mire a mi prometido en busca de ayuda pero claro estaba que no iba a hablar por tanto me harte y me limite a decir la verdad...
-: Mi prometido no me permite hablar, Su Majestad. -exclame.-
Logre que se atragantase con la sopa y era que estaba harta de la situación en ese momento. Todos desviaron la mirada hacia el. No era que fuese una dama delicada y refinada que andaba detrás de la persona a quien mas amaba en el mundo. De hecho, ni siquiera sentía algo por el. El matrimonio, había sido arreglado por mi familia. No por mi.
-: Si nos disculpan caballeros... les dejaremos a solas con el postre un momento. -exclamo.-
Me quede en mi lugar porque a pesar de que Luis se levanto El Conde dio un golpe a la mesa con sus dos puños.
-: ¿¡De que esta hablando!? ¡Esta hablando con mi prometida! -le grito.-
-: Y usted con un rey que podría degollarlo ahora mismo si lo desea, monseñor de modo que yo en vuestro lugar cuidaría mis modales enfrente de la dama. -murmuro.-
Sonreí, sin poder evitarlo y el extendió su mano hacia mi.
-: ¿Le gustaría caminar conmigo, por el palacio madame? -me pregunto.-
Sonreí, ampliamente.
-: Si... -sonreí con mas ganas.-
El, dejo caer delicadamente su mano en torno a mi cintura y comenzamos a caminar en silencio por los pasillos. Si iba a ser la dama de compañía de alguien por obligación a menos seria la dama de compañìa de alguien que se lo mereciera y no de alguien que hiciera de mi lo que se le viniera en gana. En un principio no decía nada por no decepcionar a mi madre. Pero, no podía seguir engañándome a mi misma. Ella, lo entendería y estaba completamente segura de que desde ese día las cosas iban a comenzar a ser muy distintas para los dos...
-Nota: ¿Que les esta pareciendo hasta ahora esta pequeña historia?
Anímense a dejar mensajito ;)
Feliz Domingo ;)
-LadyBlack y _AngelRenegaed
