2. Kanon
Durante su estancia en el Santuario submarino de Poseidón, Kanon de Géminis, o más bien de Dragón Marino, hizo buenas amistades. Claro, primero lo odiaban a muerte por atreverse a engañar al dios de los mares, pero después se les pasó el enfado y algunos Generales Marinos empezaron una amistad con Kanon. Si alguien lo buscaba, solamente debía localizar a Io, Baian o Sorrento para encontrarlo. También compartía bastante con Isaac pero el peliverde solía fastidiarse con rapidez y buscaba su soledad, típico Acuario, según el Géminis menor. Al principio salían a la superficie a pasear, pero apenas esos tres cumplieron la mayoría de edad, incluyeron la bebida y también las fiestas, mas nunca con la intención de terminar borrachos con la cabeza metida en el mar. Eran bastante más sanos de lo que parecía y sus salidas eran esporádicas. Hasta que el gemelo menor se fijó en Thetis.
La preciosa rubia siempre estaba sola pues no había chicas en el ejército de Poseidón, sin embargo, esa no era la verdadera razón de su aislamiento. A la Sirena le gustaba disfrutar de su propia compañía y para estar escuchando chistes idiotas, machistas y sin nada de gracia, prefería hundirse en una aparente soledad que no hacía daño a nadie. A pesar de su juventud, se llevaba muy bien con Sorrento y, contra todo pronóstico, también era muy amiga de Krishna. Con éste último solía compartir conversaciones muy largas y profundas.
Kanon se había fijado ya en la preciosa Sirena nórdica pero cuando lo hizo, ella no era mayor de edad y le parecía un poco de mal gusto, además de algo totalmente reprobable, intentar cualquier cosa con una chica tan joven. Sin embargo, apenas la chica cumplió la mayoría de edad, el joven Dragón Marino comenzó a cortejarla de forma muy sutil, algo que tuvo que detener pues su presencia en el Santuario era requerida. Sí, era un General Marino pero la armadura que le correspondía era la de Géminis y tenía que ir a su llamado.
Él creyó que lo mejor sería volver apenas terminara la guerra pero no contaba con que Poseidón enviaría a sus Generales a apoyar a los atenienses. Juntos, los seis Generales Marinos y Thetis, quien pelearía codo a codo con los Santos Femeninos, fueron de gran ayuda para contener al enemigo. Un par de días más tarde, cuando la guerra había terminado y todo volvía a su curso natural, Kanon comenzó nuevamente su reconquista; ésta vez utilizando Atenas como un buen lugar para salir con la muchacha.
Para su buena o mala suerte, éste gesto no pasó desapercibido a los ojos de Saga ni de Defteros, de hecho, de nadie. Parecía que no existía una sola alma en todo el ejército de Atenea que no creyera que el menor de los Géminis actuales era demasiado solitario para ser "normal" (también se rumoraba que en realidad, él era así de solitario porque estaba enamorado de la novia de su hermano), por lo tanto, la noticia de que estaba saliendo con la única mujer del ejército de Poseidón se extendió como pólvora. Todo llegó a oídos del propio Kanon que no tuvo más remedio que confesarse con su gemelo y su maestro quienes lo felicitaron por su intento de sentar cabeza.
Si era honesto consigo mismo, odiaba que el mundo supiera de su vida personal. Era igual o más reservado que Saga, quien, de no ser porque estaba saliendo con la mujer más hermosa de todas las guerreras al servicio de Atenea (y era complicado ocultar toda esa conexión que tenían), seguramente habría mantenido el secreto. Después de que su relación salió a la luz, la verdad era que no se molestaban en ocultarlo aunque seguían siendo respetuosos y guardaban su distancia en las reuniones con la diosa de la guerra; ante todo, ambos eran fieles a su diosa. Pero ese no era el caso con Kanon. En el fondo del mar, el ejército era bastante más reducido que en el Santuario, así que podía darse el lujo de tener secretos todavía.
Al volver a las profundidades de los siete mares, ya el chisme se había esparcido y todos sabían que, de alguna forma extraña, Thetis y Kanon estaban juntos… o algo así. No había muestras de cariño entre ninguno de los dos en horas de trabajo, ni siquiera cuando tenían un momento libre pero apenas los tritones terminaban sus rondas y los otros Generales se marchaban a sus respectivos aposentos, la pareja era tan cariñosa como cualquier otra. Después vino el permiso de Atenea para que dejaran el Santuario y, como el gran Dragón Marino no tenía ganas de encerrarse en el templo submarino luego de ser liberado del otro, avisó (él nunca pedía permiso, solamente hacía saber a Poseidón que haría algo) al emperador del mar sobre sus planes y se llevó a Thetis con él.
Vivían felices en una casa más o menos grande en la isla de Curazao. Lo pasaban bien, era un lugar tranquilo pero siempre había algo que hacer. Podían bucear, ir de fiesta, nadar, hacer turismo de aventura: no había manera de aburrirse en ese lugar. Y, sobre todo, podían quererse y ser tan melosos como les viniera en gana pues nadie los conocía.
Kanon nunca había pensado en formalizar ninguna relación, aunque tampoco era que hubiese tenido demasiadas. Cuando su hermano lo desterró del Santuario era un adolescente que quería poder y los Santos Femeninos no llamaban para nada su atención y cuando llegó con Poseidón, pues tampoco era su prioridad formalizar nada (y no es que hubieran féminas en la armada del dios), así que la poca experiencia que adquirió fue a través de escapadas a la superficie. Iba de fiesta y esperaba; ventajas de ser tan bien parecido. Por lo menos estuvo con tres chicas hasta que le fue imposible volver a salir porque el deber lo llamaba. Nunca le interesó ninguna chica excepto Thetis, pero al ser tan joven, se convenció de que lo mejor era sacarla de su mente de una vez por todas, por esa razón tuvo aquellas aventuras sin importancia. Lo cierto era que estaba muy enamorado de ella y creía conveniente dejar de tontear, armarse de valor y dar ese gran paso.
Una tarde de verano, pensó que sería buena idea llevarla a bucear y darle ahí la sorpresa. Se escapó de casa mientras ella estaba en un spa. Caminó hasta la playa, en su cabeza no dejaba de aparecer su hermano, ¿qué consejos le habría dado para ese momento tan especial? ¿le habría ayudado a escoger el anillo de compromiso? Suspiró. Eran preguntas estúpidas, era más que obvio que su hermano mayor le habría acompañado en ese día. Tal vez no lo hubiera demostrado pero Kanon sabría que su gemelo estaría orgulloso de él, feliz por esa nueva etapa en su vida. Se sintió mal por no hacerlo partícipe pero las cosas eran así y no podía hacer nada, ya después se enfrentaría no sólo a la furia de Saga, también a la de Defteros. Negó, respiró hondo y puso manos a la obra.
Actuó lo más normal posible, ambos se sumergieron en el mar de impresionante tono azul, tan claro que podían ver variadas especies de peces y algún otro animal marino por ahí también. Siempre lo pasaban de maravilla cuando buceaban. Después de un largo rato sumergidos, salieron a comer algo. En la arena tenían lo de siempre, unas toallas, una sombrilla grande para cubrirlos de los inclementes rayos del Sol, una canasta de mimbre con comida variada y una hielera con las bebidas. Si algo tenía el mayor de los Generales Marinos, era que sabía manejar sus expresiones y cuando deseaba ocultar algo, lo hacía de maravilla. Actuó con normalidad por lo que Thetis no vio venir el momento en el que su apuesto novio se arrodilló frente a ella, sacó el precioso anillo de oro blanco decorado con un diamante bastante grande y le pidió que se casara con él. La rubia ni siquiera dudó en dar el sí y, con lágrimas en los ojos se arrojó a los brazos de su ahora prometido.
Ambos se tomaron su tiempo para disfrutar del compromiso y también para planear una boda bonita. No querían gastar demasiado ni pensaban invitar a todos: deseaban una boda sencilla, íntima y llena de amor. Un año y medio después de la pedida, ambos enviaron al final las invitaciones para la boda.
