Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer. Y la trama es una adaptación de una bella historia que leí hace un tiempo.
In The Arms Of Sleep
2. Recuerdo
La paz no volverá a
Este solo corazón
Todo comenzó aquella noche del 13 de junio. La lluvia caía intensamente.
Eran casi las 4.30 de la madrugada y Edward volvía de una fiesta, manejando con algunos grados de alcohol en su cuerpo, pero conciente.
La calle estaba extremadamente oscura y resbalosa. La lluvia y la niebla impedían ver a través del parabrisas, se hacía un tanto difícil maniobrar con el automóvil en esas condiciones. Sabiendo que no podría ir muy lejos en su estado y con la tormenta, Edward decidió estacionar el auto en una orilla. Sentía náuseas y fuertes puntadas en sus sienes. Decidió quedarse dormido allí, por lo menos hasta que el diluvio terminara, y él estuviera en condiciones para manejar.
Pero algo le hizo cambiar de opinión.
En las sombras de la noche, la silueta de una mujer se acercaba a su plateado Volvo. La muchacha empapada que no debería tener más de 18 años, le golpeó sutilmente la ventana del asiento del copiloto. Edward la socorrió, abriéndole la puerta para que entrara y estuviera protegida de la incesante lluvia. En ese momento las gotas caían del cielo como filosos cuchillos sin piedad por aquellos que la recibían.
"Gracias", musitó la joven, ya adentro del coche.
"No es nada", sonrió torcidamente Edward. "¿Qué hace muchacha como tú caminando a esta hora y en este vecindario de mala fama bajo lluvia?"
La chica no respondió a su pregunta, solo sonrió y extendió su mano:
"Soy Isabella, bueno, solo dime Bella. Y gracias de nuevo, prometo no darte problemas. Me iré en cuando pare un poco este estúpido diluvio", murmuró mirando con mala cara hacia la ventana.
"Mucho gusto, Bella, ¡Lindo nombre!", dijo Edward, sonriendo. Ella era tan hermosa… tan Bella. Su nombre le calzaba a la perfección. "Yo soy Edward."
Por unos minutos hubo un inquietante silencio y eso ponía nervioso al chico de cabellos cobrizos. Miró de reojo a la muchacha. Un adorable sonrojo cubría sus mejillas.
"¿Quieres que te lleve a casa?", se animó a preguntar Edward.
"Eh… no, no, gracias. En serio, yo ya me voy.", contestó la chica, nerviosa.
"¿Pero que necesidad de caminar? ¡Déjame llevarte! Dime, ¿Dónde vives?", insistió él.
"No, te lo agradezco, de veras. Pero no necesito que me lleves."
"Sería una gran descortesía de mi parte si no lo hago, Bella. Por favor, déjame llevarte. En tu casa deben de estar muy preocupados."
Después de muchas insistencias y súplicas de parte de Edward, Bella accedió a que la llevara. Él le sugirió que durmiera un poco, ya que, según las indicaciones que Bella le había dado, el lugar en el que vivía no era tan cercano.
El clima seguía igual que antes. La tormenta no ralentizaba su ritmo ni un poco. Edward, sin querer más tiempo y sintiéndose un poco mejor, encendió el motor del Volvo, dejando que el ronroneo del motor los envolviera.
Iba manejando sin prisa, sentía fuertes puntadas en su cabeza como si mil espadas salieran desde su interior. Y sus parpados ya no podían sostenerse.
Era evidente que no estaba en condiciones para ir al mando de un volante, pero aún así no decidió tomarse un descanso.
A ratos contemplaba a la hermosa muchacha mientras esta dormitaba. Su frente apoyada en la ventana, su pelo color chocolate cayendo en ondas por sus hombros.
Las puntadas en sus sienes se sumaban e intensificaban hasta que una de aquellas puntadas lo hizo perder la razón.
Inconsciente, tendido sobre el volante del auto, y sin dejar de presionar el acelerador, Edward perdió total control sobre su Volvo.
El automóvil se desvió de la carretera y chocó bruscamente contra un árbol.
¡Hola! Bueno, aquí el segundo capitulo. Muchas gracias por los Favourites y el review xD. Vamos, sé que las personas leen y no dejan review, no hará daño dejar uno ;).
Saludos,
Esme.
