Capítulo 2.

— Será mejor que vayas a ver a Bra… —Goten intervino con rapidez— Está medio bebida.

— Goten —Trunks meneó la cabeza indicándole que no debería haber siquiera abierto la boca, el pelinegro no supo qué más hacer por ayudar a su sobrina y decidió ir él mismo a ver a la peliazul y quizás echarle un buen balde de agua en la cabeza para que asimilara lo que le acababa de hacer a su "mejor amiga".

Fue entonces cuando dos antiguos amigos de los tiempos del viaje espacial se quedaron solos por primera vez en la noche, mirándose, simplemente mirándose por largo rato sin saber qué decirse.

— ¿Por qué nunca me lo dijiste? —Trunks no perdió el tiempo en corroborar si era verdad o no, Pan sabía que no podría mentirle y él sabía que ella no lo haría.

Pero era tan difícil decir la verdad.

— ¿Decírtelo? No valía la pena —ella contestó de pronto, había pensado por un momento en negarlo todo y huir pero eso parecía realmente ridículo e inapropiado, tanto que prefirió la crudeza de la verdad.

— Es por eso que… —tantas cosas pasaron por la cabeza del ojiazul en ese momento, tantas veces en las que encontró a Pan desganada sin motivo cuando él le pedía ayuda sobre la boda, sobre la elección de las corbatas que utilizaría para las cenas especiales y tonterías así, cosas que hacían los amigos por los amigos, pero ahora lo comprendía todo, ella nunca lo vio así como él— Estás simplemente confundida —intentó justificarla.

— Si, confundida —Pan asintió rendida, no tenía ganas de decirle que no era cierto, simplemente no tenía ganas, si él decía algo probablemente ella le seguiría la corriente hasta que la dejara en paz. Porque ella se había enamorado y ese era su problema, no de él— Escucha, de verdad me hace feliz que tú lo seas, y si es al lado de Marron ¡Mejor! Ella es una de mis mejores amigos y también deseo que sea feliz, lo más feliz que pueda ser.

— Pero Pan, tú…

— No te preocupes, Bra estaba exagerando ¿Acaso no viste en el estado en el que se encontraba? Trunks, por favor —alzó una mano y la blandió con gracia, haciendo como si nada ocurriera, el heredero de la CC vaciló, se sentía algo extraño saber todo lo que había sabido de golpe esa noche y que Pan por sí misma le confirmara que sentía 'cosas' por él aun siendo el mismo día de la boda entre él y su mejor amiga— Y no había tenido tiempo pero felicitaciones, ¡Eres un hombre casado! ¿Quién lo habría dicho? Solo queda Goten —añadió, intentando sonar normal.

— Gracias —le sonrió el de cabellos lilas, Pan le devolvió la sonrisa, aparentemente tranquila.

— Antes que nada soy tu amiga —la muchacha avanzó y lo abrazó, queriendo reafirmar con ese acto que Bra simplemente había exagerado demasiado la situación y todo estaba bajo control— Dime, heredero, ¿Eres feliz?

— Mucho —respondió él sin ninguna pizca de duda.

— Entonces todo está perfecto —la muchacha de ojos negros se separó de su amigo y le palmeó el hombro— No seas necio y hazle caso a Goten, tu hermana está algo pasada y probablemente deberíamos ir a verla —rio, Trunks terminó por acceder y ambos entraron a la fiesta ya que comenzaba a hacer algo de frío.

Al entrar, Pan se perdió entre la gente sin que Trunks se percatara. La muchacha se cruzó con su madre, quien no dejó pasar, algo extrañada, que su hija se notaba un poco perdida, como si se sintiera lejos de esa fiesta y de las personas, pero no tuvo ni tiempo de detenerla, Pan buscaba algo, un refugio, un lugar en donde esconderse, y como una niña pequeña finalmente lo encontró en un armario de aseo en el sótano de la corporación cápsula, cerca de los laboratorios y despachos de Bulma y su equipo.

Se dejó caer en un pequeño y sucio taburete y enterró su cara entre sus manos. La vida soñada que un día idealizó en su mente le resultaba tan ajena en comparación a su presente, a lo que vivía en ese momento que comenzó a preguntarse, una y otra vez, si la felicidad existía para alguien como ella, ya que parecía existir para todos, absolutamente todos, y aunque había conocido la sensación de la mano de su abuelito en su niñez, siendo más feliz de lo que nunca fue cuando él alegraba sus días, ya había aprendido a aceptar que él no volvería, que él ya no estaba y que los años pasaron sin él. Su nueva vida estaba llena de vaivenes, más malos que buenos, y el humillante momento que vivió junto a Trunks hace tan solo unos minutos fue el punto culmine de su paciencia.

Se sentía tan pequeña frente al mundo y lo único que le quedaba en esos momentos de angustia era desear estar con él, con Goku, en un lugar en donde solo existieran los dos y ella pudiera encogerse y vivir aventuras con él por siempre; cerró sus ojos y volvió a sentir lo que sentía cuando él la cargaba en sus fuertes hombros, le compraba helados enormes y la defendía de los tipos malos. Además de la infelicidad, él la defendía de todo.


Era el segundo café cargado que le hacía beber a Bra esa noche y Goten ya se estaba cansando de la fiesta; estaba sentado frente a la princesa mientras ella bebía lo que él le ofrecía sin oponer resistencia ni hablar, estaba casi como sometida a su poder y él simplemente pensó que era la tremenda borrachera que se había tomado.

— Los borrachos dicen la verdad —murmuró, reflexionando más consigo mismo que queriendo iniciar una conversación con Bra, pero algo de curiosidad se activó en él, algo que lo hizo mirarla y preguntar:— ¿Realmente querías gritarle así a Pan? Tú… la ridiculizaste por completo.

— Lo sé —masculló la peliazul, Goten había pensado que ella no respondería pero lo hizo.

— ¿Lo sabes? ¿Lo recuerdas?

— ¿Qué? —siguió la joven, confundiéndose a sí misma, se notaba que aún no recuperaba del todo la compostura, su cabeza daba vueltas, no terminaba de reaccionar.

— Sigo sin creer que ella te haya dado el título de mejor amiga —Goten se estiró— Vaya que amistad ¿No?

— Lo lamento, de verdad, sea lo que sea que hice —sollozó la muchacha, intentando soportar las palabras del hombre que tenía en frente aunque sin mucho éxito pues lucía como si quisiera largarse a llorar, su barbilla temblaba y miraba al pelinegro con una mueca extraña.

— Díselo a ella cuando estés mejor —Goten vio llegar a Trunks a la cocina, y esperó que tras él viniera su sobrina pero eso nunca sucedió, por lo que miró al primero en busca de respuestas, levantándose de su asiento sin mirar a Bra.

— ¿Dónde está Pan? —preguntó, Trunks se encogió de hombros.

— La perdí en el salón de eventos, supongo que se quedó con los demás —contestó, el menor de los hijos de Goku lo pensó durante una fracción de segundo, algo no le cuadraba.

— Controla a tu hermana —le aconsejó a Trunks antes de salir de la cocina.

Bra, mirando hacia el suelo con su tazón de café entre las manos se sintió peor al escuchar las últimas palabras del hijo menor de Goku, intentando recordar con mucha fuerza todo lo que había sucedido y por qué se había pasado de la cuenta…


Los guerreros Z se agrupaban en el centro del salón más algunos invitados importantes repartidos en grupos, charlando alegremente. Las familias, los amigos, la comida, todo era un caos, los invitados eran realmente una multitud desbordada y Goten comenzaba a molestarse mientras esquivaba a todos, intentando encontrar una larga cabellera negra, debía admitir que esta vez su motivación por buscarla no era solo curiosidad sino que realmente se preocupaba de la joven, y cuando se rindió y se vio perdido, encontrando los ojos de su madre junto a los de la esposa de su hermano, caminó hacia ellas.

— Querida Videl, ¿Has visto a tu hija? —preguntó como quien no quiere la cosa, metiéndose una aceituna en la boca, la cual había sacado de una mesa de canapés al paso.

— ¿Qué le pasó? —Goten se sorprendió ante eso y casi se atraganta con la aceituna a medio camino de ser digerida. "¡Qué intuición tienen las mujeres!" exclamó en sus interiores, y se dedicó a encogerse de hombros y dedicarle una mirada inocente a la mujer, si quería saber, pues Pan en su momento podría contarle.

— ¿Qué le pasó de qué? —Frunció el ceño— Yo solo quiero molestarla —añadió convincente como siempre sobre sus intenciones.

— La vi pasar, ni siquiera dejó que le hablara, simplemente me esquivó y desapareció—explicó la mujer de ojos claros, Goten resopló: sabía que algo así había pasado luego de esa charla entre Trunks y Pan, fuera lo que fuera que haya sucedido en ella.

— ¿Y para dónde se fue?

— Por allá —le indicó un pasillo.

— No te preocupes, Videl, no es nada —la tranquilizó y se largó por el rumbo que le había indicado la mujer, revisando cada habitación, cada pasillo, cada puerta, sin descubrir nada ni nadie adentro.

Estaba desesperado.

Finalmente luego de bajar al subterráneo y explorar un poco sin llegar demasiado lejos —ya que sabía que ahí se encontraban las instalaciones más preciadas de Bulma— la encontró. Lloraba silenciosamente, encogida en un cuarto de aseo. Esa no era ella, esa era otra, Pan tenía algo roto dentro y Goten comenzaba a creerlo.

— Pan —entró al pequeño cuarto y sin molestarse en cerrar la puerta la tomó de un brazo y la levantó hasta abrazarla fuertemente en silencio, escuchando cómo la música retumbaba por todas partes, la alegría en general retumbaba por todo el lugar y todo eso golpeaba a Pan de una forma impresionante, no se encontraba bien, para nada— ¿Qué te hizo? —susurró.

— Nada, pelinegro —respondió con una sonrisa algo hipócrita, intentando mirar a su tío pero él insistió en cobijarla y así se quedaron— Me dijo lo que debió decirme desde un principio pero yo no quise verlo, y yo le dije lo que él quería escuchar.

— Pero no lo que tú querías, pelinegra.

— Ya sabes que no iba a poder hacerlo ni en un millón de años —siguió con esa sonrisa que su tío no soportaba porque sabía que era falsa, en ese momento ella no podía sonreír como si nada y lo sabía, pero pretendía ocultarlo.

— Te veo, no sonrías —le ordenó, y aunque sonara gélido y un poco malo, ella no debía mentirse, al menos no en ese momento cuando nadie los veía, Goten quería que Pan fuera tan sincera con él como pudiera.

— ¿Por qué?

— Olvida a Trunks —evadió su pregunta.

— ¿Cómo?

No respondió, no sabía cómo siquiera ella podría olvidarse de su mejor amigo luego de haberla visto realmente enamorada, ¿Cómo no se había dado cuenta de que esa niña se había enamorado desde los catorce años de Trunks? Era un tonto, si lo hubiera sabido antes también hubiera sabido que algún día su ilusión tendría que acabarse de golpe.

Trunks, aunque no lo quisiera ver, aunque lo quisiera obviar, estaba siendo involuntariamente cruel con ella, matándola lentamente con su final feliz de película con Marron, precisamente Marron.

— ¿Recuerdas cuando yo no te quería ver porque eras una molestosa arruina citas para mí? —ella asintió intentando secar sus lágrimas con el dorso de su mano, recordando con una pequeña sonrisa sincera cómo se ponía Goten al verla, se espantaba y la mandaba a hacer cualquier cosa lejos de él y eso le daba risa— No sé por qué lo recordé ahora, pero se me hace que ya nunca más será así.

— Desde la charla que tuvimos hace un rato cerca del mar ¿No es así? Logré hablar contigo de verdad, pelinegro intocable, quién lo diría —Pan parecía algo ¿Triunfante? 'Bipolares e intuitivas, anotación mental Goten, no te olvides de eso, las mujeres son un caso' pensó viéndola con confusión mientras ella continuaba— Era una de las cosas que debía hacer antes de morir ¿Sabes?

— ¿Qué cosa? —se intrigó más el pelinegro.

— El que me lograras ver como alguien que ya creció y que no te volverá a arruinar las citas, el poder confiar en ti todo lo que me ocurre, el llegar a ti y creo que ya lo logré ¿No? – Goten rio rendido.

— No me fastidias —confesó— Y sí, lo lograste finalmente.

Una escoba cayó al suelo y ambos saltaron para ver que Bra estaba en el umbral de la puerta con cara de problemas. Era Bra. Tío y sobrina la miraron algo extrañados y se separaron un poco del abrazo en el que estaban envueltos, a Pan le dio algo de risa la cara que ponía, era como para tomarle una fotografía y enmarcarla para la prosperidad, sabía que su amiga estaba loca pero ¿Por qué esa cara? Era casi como si estuvieran haciendo algo malo y ella los hubiera descubierto.

— ¿Bra? – soltó dubitativa pero la peliazul desapareció en un instante.

Aún estaba medio mareada y sus pensamientos no eran los mejores.