Disclaimer.
Pokémon ni sus personajes me pertenecen.
Información
Éste fiction será en determinación de cuantas buenas críticas reciba, si tiene Review's y le gusta a los usuarios, proseguiré.
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La ciudad de Yantra era azotada por una fuerte tormenta que ya sumaba 12 horas sin parar, los Pokémon salvajes dormían plácidamente bajo los densos arbustos ya que como no había viento, la fuerte lluvia refrescaba la noche.
Ash había logrado conciliar el sueño alrededor de la 1:05, mientras que Lem no lo había logrado. Éste estaba muy pensativo y preocupado por el simple hecho de haber tenido ese sueño tan extraño.
Su hermana Clem siempre intentaba buscarle una esposa; cosa que aún no lograba entender ¿Por qué? Quizá era por molestarlo y avergonzarlo ya que después de todo, ella era una niña.
Sin embargo había algo que lo intrigaba: ¿Por qué nunca le molestó con Corelia? Ella era muy buena amiga, ¡De todos! Pero eso no era excusa para sacarlo de casillas de vez en cuando. Lem pensó por un momento en que quizá era masoquista y no se había dado de cuenta, pero lo negó después de imaginarse eso.
Tras analizar un poco su cuestionamiento, decidió observar la hora en su mesita de noche. Eran las 2:46 de la madrugada y aún seguía despierto, sin sueño. Aún llovía y el sonido daba indicio de que seguiría lloviendo por un largo rato.
-No entiendo por qué me siento tan raro… -comentó en una voz baja para no despertar a sus amigos.
De vez en cuando se podía escuchar los ronquidos de Ash y uno que otro quejido por parte de Pikachu; al parecer, sus amigos estaban durmiendo muy plácidamente.
Tras tres cuadras del centro Pokémon se hallaba la casa de Corelia, era muy acogedora y bonita; quizá por ser la líder del gimnasio y tendría que mostrar virtudes.
Casualmente ella no se encontraba dormida; veía televisión muy plácidamente en su litera y su pijama le daba la impresión de estar muy cómoda.
No poseía su típico atuendo de deportista, andaba con una pijama blanca algo parecida a su uniforme salvo por uno que otro detalle y no traía sus característicos patines ya que descansaba sus pies.
Lucario estaba profundamente dormido cerca de la ventana, la lluvia lo relajaba arduamente al igual que a Corelia, pero ésta no tenía sueño alguno.
-Buhh… -balbuceó mientras hacía zapping sin encontrar un programa adecuado. –A ésta hora no pasan nada bueno… Como quisiera que fuese ya de mañana, seguramente Ash me dará una extrema pelea. –afirmó con buenas ilusiones en sus ojos.
Tras continuar con lo suyo por varios minutos, optó por ir a beber un poco de agua y así tratar de dormir. Apagó su televisor y guardó el control de éste, se estiró un poco y le pareció molesto colocarse sus patines solo por un vaso de agua, por lo que fue descalza hacia el refrigerador. Mientras bebía agua, no podía evitar observar por la ventana la inmensa lluvia que caía; al parecer no iba a cesar pronto.
Cuando estaba por irse de nuevo a su habitación, una corriente eléctrica cruzó su mano por lo que al instante la quitó del aparato. -¡Auch! –exclamó algo molesta. –No debí venir descalza. –afirmó.
Al dejar su vaso, regresó a su dormitorio para tratar de conciliar el sueño, quizá esa corriente que le pegó le despertara el sueño; Y así fue. Apenas se acomodó en su litera, se quedó profundamente dormida.
…
…
…
-¿Uh?... –dijo mientras bostezaba. Al parecer ya había amanecido. –Buenos días, Lucario… -saludó entre pequeños bostezos; daba la impresión de que aún estaba dormida.
El Pokémon la saludó como de costumbre, Lucario despertaba muy enérgico siempre; Todo lo contrario de Corelia, ésta siempre despertaba más dormida que despierta.
Lucario notó algo raro en su aspecto, parecía pensativa. Su mirada cabizbaja hacia las sábanas no lo convencía.
Ella notó que su Pokémon la visualizaba con preocupación y extrañez.
-Jajaja… -rió avergonzada y con su mano en la nuca. –Es que… Tuve un sueño y… Pareció… ¡Muy real, oye! –afirmó sorprendida.
Su Pokémon solo se limitó a hacer una mueca y se dirigió al comedor dejando a la entrenadora sola.
-Hmmm… -regresó a su postura anterior observando sus fundas. –Ese sueño fue… -decía lentamente mientras llevaba su mano derecha al corazón. –woow…
Mientras tanto en el centro Pokémon, el entrenador del Pikachu parecía muy molesto. -¡No puede ser! ¿¡Aún lloviendo!? –se quejaba entre bailes de berrinches.
-Tranquilo Ash… -Serena trataba de calmarlo, pero era casi inútil.
Ash no estaba enojado, estaba frustrado. ¿Cómo era que después de 18 horas aún seguía lloviendo? ¿¡Y su batalla!? Ya casi era mediodía y la lluvia continuaba con la misma fuerza.
De hecho, se encontraba tan molesto que estaba dispuesto en salir con todo y lluvia, pero sus amigos y la enfermera Joy lo detuvieron.
-¡Ash! ¿¡Qué no puedes esperar hasta más tarde!? –Lo regañó su amiga castaña.
Tras varios quejidos por parte del azabache, éste se tranquilizó y decidió ir a ver un poco de televisión en la sala de estar, donde allí se encontraba gran variedad de entrenadores y coordinadores.
Serena sin dudarlo, fue con él y así estar pendiente de que no se fuera a salir con la suya y saliera con todo y esa tormenta. Clem estuvo un rato con Lem debatiendo cosas triviales, entre ellas las pesadillas.
Su hermanita le estaba contando que tuvo una pesadilla con un Pokémon aterrador y que según la descripción, daba a entender que seguro era un Darkrai pero no estaban conscientes de tal Pokémon.
Después de debatir dicho tema, Lem inconscientemente le comentó su peculiar sueño.
-¿¡Qué soñaste con una chica!? ¿¡Y quién era!? ¿¡Cómo era!? ¿¡Te vas a casar!? –la voz aguda de Clem hacía retumbar el centro Pokémon, por lo que Lem no pudo evitar avergonzarse.
-¡Shhh! –la mandó a callar el rubio. Sabía que había cometido un error en comentarle su sueño, aunque lo hiciera inconscientemente. –No sé quién era… Ni tampoco como era… Quizá fue por ver esa novela de anoche… -mintió.
-¡Jajaja! ¡Hay hermanito! –se reía cruelmente, o eso creía Lem. -¿Ves por qué te busco una esposa? Si tuvieras una esposa no estarías soñando con chicas que ni conoces. ¡Pero no te preocupes! ¡Aquí está tu hermanita! ¡Te buscaré una! –exclamó muy fuerte.
Al cabo de un rato de escenas vergonzosas, Clem se fue a donde estaban Serena y Ash el cual éste último parecía irritado y calmado al mismo tiempo. Lem se quedó a observar la lluvia desde una gran ventana.
Las horas pasaban y la lluvia aún seguía, el equipo almorzó e hicieron amistades con los demás huéspedes, sobre todo el entrenador del Pikachu, quién descargó toda su furia con otro entrenador, éste también estaba molesto por no poder enfrentarse a la líder de Yantra.
Alrededor de las 2 de la tarde, un sonido familiar hizo al equipo dirigir su mirada a la entrada. Se trataba nada más y nada menos que de la líder del gimnasio.
-¡Corelia! –exclamaron Ash y varios entrenadores al verle.
Estos instintivamente saltaron a donde estaba ella para retarla, pero al ver mejor la situación se detuvieron.
Trágicamente el Lucario de Corelia se lastimó mientras entrenaba bajo la lluvia, por lo que no le quedó más otra opción a la líder que llevarlo al centro Pokémon.
-Ahh que mal… -se quejó Lem al ver que ya no habían más sodas.
Él se había separado del grupo para ir a comprar alguna bebida, pero como no había, regresó a la sala de estar.
Al llegar allí notó a un Ash decepcionado y le preguntó por su estado, el cual estaba muy cambiante últimamente. -¿Qué ocurre Ash?
-Nada bueno, el Lucario de Corelia se lastimó y ya no podré luchar hoy tampoco… -y para más desdicha, aún continuaba lloviendo.
-Eso sí está mal… -Lem analizó un poco las cosas. ¿Cómo sabía Ash esa noticia? –Oye Ash… ¿Y las chicas? –preguntó al visualizar que no estaban ni Serena ni Clem.
-Están con Corelia en la habitación de Lucario. –respondió señalando el lugar.
Lem se estremeció al saber que se encontraba allí, parte de su plan era verla cuando Ash la enfrentara, pero ¿Tan rápido? Ahora que lo pensaba mejor ¿Por qué esa extraña reacción? Es decir, solo son amigos-conocidos, nada fuera de lo común.
-Oye Lem, ¿Estás bien? –preguntó el entrenador del Pikachu al ver a su amigo viendo a la nada.
La pregunta lo había sacado fuera de sus pensamientos. -¿Ahh…? Sí, sí, estoy bien… Es solo qué…
Antes de proseguir, fue interrumpido por su amigo azabache.
-¡Ha es cierto! –exclamó para bajar un poco la voz y acercársele. -¿Sobre la carta verdad…? Casi lo olvidaba, de hecho ya había olvidado hacerle una a Serena… -Pikachu no sabía muy bien de lo que hablaba su compañero por lo que se limitó a oír muy bien.
Lem tragó un poco de saliva y bajó un poco su mirada. Sus lentes se volvieron blancos por la luz de las bombillas.
-Verás Ash… Hay más… -afirmó algo inseguro.
El pelinegro solo hizo una mueca.
-Es que… Tuve otro sueño… -esto último lo dijo en un tono muy bajo.
-¿Otro sueño? –fue la respuesta del pelinegro.
-Así… es… -Lem le contó un poco acerca del nuevo sueño que tuvo entre la madrugada y el amanecer. No había comentado nada porque no quería que se volviera una obsesión, pero ya lo estaba logrando.
El entrenador colocó una nueva mueca y comentó. –Ah, ya veo… -Ash no quería decir nada pero últimamente también estaba soñando cosas extrañas.
-Quizá… Debería… -Lem andaba algo nervioso, cosa extraña porque él no era de esos chicos inseguros.
Tras debatirse mentalmente si ir o no a saludar a Corelia, el destino le juega una mala racha y la líder los sorprende por detrás.
-¡Hola! –saludó muy energética.
-Uhgg… -tragó en seco el de lentes.
Lem intentó voltearse tranquilamente, pero al final lo hizo con escalofríos y fingiendo su estado, le saludó con una extraña sonrisa. –Hola, Corelia.
Ash no tenía idea si esto era bueno o malo, lo único que pensaba era tener su batalla de una vez pero el destino nuevamente intervino y un olor familiar lo llamó hacia la cocina. ¿Eran… galletas?
Al quedar los dos líderes solos; Lem lo tomó como una mala jugada, pero continuó con su fachada de tranquilidad.
-¿Está bien Lucario? Me dijo Ash lo que pasó.
Corelia le asintió muy alegre, al parecer no era nada de gravedad y optó por sentarse en un sofá.
A Lem le pareció buena idea y también lo hizo quedando ambos de frente y divididos por una mesita rectangular de vidrio.
-Y… ¿Cómo se lastimó? –intentó sacar tema para no quedar con un incómodo silencio.
-Como hoy supuestamente eran las batallas por las medallas, decidimos entrenar un poco bajo la lluvia, pero no nos percatamos que estaba muy resbaloso el suelo y bueno… Lucario se lastimó su tobillo. –explicó un poco apenada la chica, se oía muy torpe el relato. ¿Cómo era que un líder de gimnasio cometiera tonterías?
El rubio quería proseguir sacando temas para charlar, pero se quedó en completo silencio. Al parecer, los sueños son más malos de lo que parecen.
Tras un largo minuto, Corelia notó algo raro en el chico. -¿No has dormido bien? Tienes ojeras.
Lem no pudo evitar sorprenderse. ¿En serio tenía ojeras? Pero, durmió bien… Muy bien para ser exactos.
-¿Tengo ojeras? –intentó tocarse sus ojos pero al hacerlo, notó que también ella traía ojeras; aunque no muy notorias. –Oye, tú también tienes. ¿Tampoco has dormido bien?
Ella se incomodó un poco ya que no es de las chicas que se ven habitualmente en el espejo. –Ha pues… Es que anoche no dormí como lo esperaba… Quizá por esperar la batalla que tendría contra Ash… -afirmó no muy segura.
-Puede ser, la ansiedad siempre es un factor fuerte. –aclaró el rubio.
Un silencio incómodo se apoderó de la sala nuevamente, Lem poco a poco fue perdiendo la consciencia y cometió un ligero error. –Sabes… Te fuiste muy rápido…
-¿Uh? –Lamentablemente Corelia no pudo escucharlo, lo comentado por él fue en un tono muy bajo y no pudo entenderle. -¿Dijiste algo?
-¿Eh?... No… Nada… Solo que… -improvisó. –Aún sigue lloviendo.
-Según el informe meteorológico se debe a un gran manto de nubes realizados por muchos Pokémon agua y se mezcló con el clima y eso… También dijeron que se debe a la presencia de un Pokémon legendario que provoca torrenciales lluvias, tal vez sea…¡Achú! –estornudó sorpresivamente.
-Salud. –Lem se percató de algo curioso. –Oye Corelia… ¿Y cómo viniste hacia aquí? Está lloviendo muy fuerte.
La chica se avergonzó un poco. –Jejeje, vine corriendo rápido… Ya estoy acostumbrada a andar bajo la llu….-nuevamente estornudó.
-Eso no es bueno, es indicio de resfrió. –Aseguró Lem levantándose con el fin de ir a avisarle a la enfermera Joy.
-Tranquilo, no es nada. –Una vez más, otro estornudo.
-Si es algo, vayamos con la enfermera para que te revise antes que te enfermes.
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-¿Se enfermará?
