P.O.V. Louis
Solo queda una noche para ir a Hogwarts y toda la familia está reunida en la Madriguera, aun no entiendo cómo todo el clan Weasley cabe en esta casa, el antiguo hogar de mi padre.
Tenemos tiempo para estar fuera hasta la cena, así que nos ponemos a jugar a Quidditch o eso íbamos a hacer hasta que Dominique, mi melliza, abre la boca.
-¿Qué tenéis pensado hacer después de Hogwarts? Es nuestro último año
-Supongo que trabajaré directamente en la tienda con papá y tío Ron- dice Fred-, creo que les pediré que me metan en la de Hogsmeade y así ayudar a las siguientes generaciones de revoltosos.
-Me apuntaré a la Academia de Aurores y después trabajaré con papá en el departamento- contesta James.
-Estudiaré medicina en la Universidad Mágica de Nueva York y luego buscaré trabajo en Estados Unidos- respondo.
-¿Nueva York?- pregunta James.
-Sí, el muy idiota nos quiere dejar aquí y largarse para ser sanador- dice Dominique-, y lo peor es que nuestros padres le dejan. Aunque solo quiere ir porque Amy irá allí, o eso me dijo Lucy.
-La que fue a hablar, a ti te dejan ir a Milán para convertirte en modelo, eh Nique.
-¿Lo sabe Frank?- cuestiona Fred.
-No, no sé cómo decírselo.
-Te recomiendo que se lo sueltes sin más, sino será peor- aconseja James.
-Además de que no será un adiós para toda la vida, seguiréis juntos, estoy convencido. Por muy difícil que sea tener una relación a distancia, conseguiréis que funcione- dice Fred.
Fred es muy profundo cuando se lo propone, pero normalmente es de hacer muchas bromas. Al igual que el resto de nosotros, somos los más revoltosos de Hogwarts, pero eso no evita que podamos sacar buenas notas. En realidad desde quinto casi ni hacemos bromas ya que todos sabemos que para encontrar trabajo debemos centrarnos en los estudios.
Lo que quedaba de tarde lo pasamos entrenando Quidditch, la cena fue tranquila pero llena de risas, al menos hasta que la abuela Molly se interesó por la vida amorosa de los nietos que iban a acabar Hogwarts ese curso.
Todos tenían pareja, James a Lyssander, Fred a Jane, Dominique a Frank y Lucy a Andrew, pero yo no y eso fastidia mucho. Sobre todo si te gusta alguien y ese alguien es una de las mejores amigas de tu prima.
-¿Y tú Louis? ¿Has encontrado ya a alguna chica especial?- todas las miradas de los de la mesa se centraron en mí.
-No abuela, aun no tengo novia- contesté sin mirar a nadie.
-Seguro que este año consigues a la chica adecuada, ¿te gusta alguna?
-Sí- contesté algo cortante.
No me gusta hablar de ese tema aunque, en realidad, si todo iba bien conseguiría ir a la misma universidad de mi futura novia. Amy, ella es perfecta la mires por donde la mires, es de estatura media baja, facciones puntiagudas, nariz celestial, ojos grandes y pardos, pómulos altos, tez pálida, largo cabello castaño rizado, pechos pequeños, vientre plano, culo precioso, piernas delgadas. He pasado miles de horas mirándola y estudiando sus adorables gestos, conozco perfectamente a Amy.
