Nota: El presente capítulo presenta Shonen Ai, al que no le guste, no lo lea.
Espero que les guste, y si tiene alguna sugerencia... dejenla en un review
Sólo escúchame.
Impulse
Despertó tranquilo, la conversación con Zetsu el día anterior le había servido, estaba decidido a olvidar.
– El amor es para tontos- dijo para si mismo mientras no podía evitar reír.
Después de todo el amor solo le había traído sufrimientos a su vida, antes de empezar a interesarse por alguien vivía sin preocupaciones, hacía lo que quería, no le importaba lo que pensaran los demás, podía salir desnudo si quería ignorando las quejas de Itachi y disfrutando al ver como Hidan repetía que era un pecador y balbuceaba algo sobre un castigo divino. Pero ahora que estaba dispuesto a sanar todo volvería a ser como antes y mejor aún, porque tendría un amigo.
Se levantó perezoso de la cama, al igual que todas las mañanas, se fue quitando el pijama a medida que se acercaba al baño, tirándolo por donde se le antojase, se sentía feliz y nadie podría cambiarlo era su nuevo inicio, el primer día de su nueva vida. Entró a la ducha y dejó que el agua recorriera su cuerpo lentamente mientras cerraba los ojos y levantaba la cabeza. De pronto se sorprendió pensando en Zetsu.
-¿Qué me pasa?... es mi amigo…Sí, es sólo eso.- al parecer traba de convencerse.
Comprendió que llevaba mucho tiempo allí y dentro de poco Kakuzu le cortaría el agua dándole un discurso sobre economía y sabe dios que otra cosa. Cerró la llave del agua y con una toalla en el brazo se dirigió nuevamente a su cuarto, se secó y se vistió rápidamente. Caminó en dirección a la cocina. Al igual que ayer sólo estaba Zetsu sentado, un poco adormilado miraba la nada.
-Hola un…- Dijo sonriente mientras miraba al otro akatsuki.
-Hola…- pronunció desganado como recién despertando de su ensimismamiento- te ves feliz hoy.
-Es que es un lindo día ¿no lo crees? – comenzó a buscar algo para comer y se encontró una barra de cereal.
-Si tu lo dices…supongo – parecía un tanto pensativo.
-Mmm…quería darte las gracias por escucharme –se sentó en frente de él a comer- me siento cómodo hablando contigo un – le sonrió tiernamente tal como lo haría un niño pequeño.
-G-gracias…- se sonrojó y al notarlo trató de ocultarlo bebiendo un poco de té.
-No, yo soy el que te debe agradecer –se fijó en el reloj- disculpa...es tarde me tengo que ir…
-Deidara…espera- se levanta con ademán de detenerlo- ¿podemos hablar más tarde?
-Claro un¿Dónde?¿A qué hora?
-A las cinco bajo el árbol ¿te parece?
-Por mi está bien - Caminó hacia su cuarto para arreglar lo que necesitaría en la misión que le había sido asignada.
Zetsu intentaba meditar. Sabía que debía confesarle a su compañero lo que sentía, aunque tal vez fuera demasiado pronto, sólo habían hablado tranquilos una vez pero se lo tenía guardado desde hace mucho. Más de cuatro meses atrás notó como un pequeño calor le recorría cuando escuchaba a Deidara y para que decir cuando le miraba! .
Podría haber vivido de sus miradas, respirado su aire, alimentado de sus besos, eran incontables ya las veces que soñó con que todo era realidad. Tenía que hacerlo, sí, hoy sería el día.
A las cuatro y media el rubio venía llegando muy cansado de una misión, le había seguido el juego a Sasori y lo ignoró todo el tiempo exceptuando decirle lo justo y necesario. Se dio un largo baño y se cambió ropa. Miró la hora, eran las cinco, tal vez llegaría un poco atrasado. Corrió por la casa atravesándola para salir, no quería que Zetsu se molestara, la verdad lo había visto pocas veces realmente enojado pero en la última ocasión casi devoró a Tobi por treparse a él con la excusa de descubrir cuál era el fruto que daba Zetsu en primavera. Por supuesto, no tuvo éxito y simplemente encontró una golpiza de la que cualquiera no se olvidaría, claro que Tobi no aprendió la lección.
Continuó corriendo hasta llegar al gran árbol y vio ahí a su amigo sentado. Se detuvo en seco.
-Disculpa la demora- dijo aún con la respiración entrecortada- me retrasé un…
-Está bien solo llevo un rato aquí, siéntate- su tono era amable pero algo nervioso.
-¿Por qué querías hablarme?- lo miró curioso y sintió un extraño impulsó de sentarse muy cerca de él, así lo hizo.
-Emm…- se sonrojó al rozar con Deidara y agachó la mirada- hay algo importante que quizá debas saber…
-Dime, te escucho – sonrió dulcemente.
-Bueno yo…- lo miró a los ojos sin poder ocultar lo colorado de su rostro. No terminó la frase, contempló paralizado como el chico de ojos claros se acercaba lentamente a él.
No entendía que era lo que Zetsu le provocaba simplemente guiado por un nuevo impulso se movilizó hasta quedar tan cerca como para sentir su respiración. Juntó suavemente sus labios apenas tocándolos y como dándose cuenta de lo que estaba haciendo se alejó rápido y avergonzado.
Por un largo rato abundó un silencio profundo, ambos miraban el suelo un poco acalorados.
-G-gomen ne…- mantenía su mirada fija- No sé que me pasó…me dejé llevar y…
-Descuida…no tiene importancia
-Zetsu¿podemos hablar otro día?...la verdad es que no me siento muy bien- Se paró y se marchó antes de que el peliverde pudiera decir algo.
Hasta el próximo capítulo!!! espero q sea pronto... ya estoi pensando en arrendar unas musas inspiradoras. P
