¡hola hola!

¿Cuanto tiempo ah pasado? Ya no tengo idea ¡puff!

Este capítulo me costo un poco, lo corregí tres veces porque simplemente no me agradaba como quedaba, al final este fue el resultado. No fue tan malo, creo.

Estoy feliz de recibir reviews, me hacen ser la persona más feliz cuando leo sus comentarios, aunque se que no los merezco. Gracias igual a las personas que me dieron FAV's y ALERT's, un abrazo psicológico y besos. Y supongo que también agradeceré las visitas, aun cuando no comenten.

Se darán cuenta en la lectura que Rin tendrá un nombre no tan sorpresa para los aficionados a Monthy, son cosas de su nacionalidad y así. 96Neko será Kuroneko, ya que 9 se lee Kyu y 6 como Roku, lo que da lugar a un sonido similar a kuro, que es negro.

Creo que es todo lo que tengo que explicar por ahora, supongo

Nos leemos abajo.


Disclamer: Vocaloid es propiedad y creación de Yamaha corporation, la historia es mía, o algo así.


La elección

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II

Posesión

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&.

Rin se quedo silenciosa. Quieta hasta el punto de contener la respiración.

Unos metros más adelante unos ojos curiosos la inspeccionaban con mirada intensa, en busca de algo que dudaba tener. Una sonrisa repentina apareció en ese rostro dejándola confundida, solo atino a ponerse nerviosa y a retroceder instintivamente cuando noto que quien la había pillado espiando se le acercaba a paso tranquilo y ligero. Intrigada y un poco asustada volteo a todas direcciones esperando que no fuera a ella a quien se aproximaba.

—¡Riliane! —sin previo aviso se vio envuelta en un abrazo que la dejo sin aire y tan tiesa como una pieza de porcelana.

Sus ojos se abrieron desmesuradamente al darse cuenta que la recién mudada vecina la estaba abrazando con tanta familiaridad y calidez que casi creía que eran viejas amigas reencontrándose. Su estupefacción aumento en gran medida cuando notó el parecido sutil entre ellas: cabello rubio, ojos azules, misma estatura y complexión. Decir que casi le da un ataque al corazón era quedarse corto.

—¡Oh Riliane! —prosiguió sonriente, llena de tanta dicha y felicidad que hizo sentir a Rin incomoda ¿Por qué la trataba con tanta familiaridad? Eran dos desconocidas que recién cruzaban caminos, incluso si fuera una admiradora no tendría porque conocer su nombre —. Cuanto tiempo sin verte —suspiro con mirada nostálgica—, tú cabello ah crecido, incluso sigues llevando tus orejas de conejo —agregó divertida

Rin la miro incrédula cuando la vio reír discretamente. Era cierto que cuando era niña llevaba el cabello más corto y también solían bromear con su lazo por alzarse como si fueran orejas de conejo, pero eso no tenia que saberlo. Hizo un esfuerzo tratando de recordarla, pero por más que intento no pudo.

—Soy Lenka —se presento amablemente. Ella asintió, no sin antes mandarle una mirada recelosa, el nombre no le sonaba familiar —, solíamos jugar cuando íbamos al parvulario, o al menos hasta que nos fuimos a estudiar a Alemania.

¡Oh! Fue todo lo que pudo decir como respuesta

Ahora que lo mencionaba tenía un ligero acento al hablar y el vestido de lana tejida no era algo que hubiera visto recientemente por la región. ¡Espera! ¿Ella ah dicho que eran conocidas del parvulario? Vaya memoria la suya, Rin apenas recordaba lo que había comido el día anterior. Un tirón fue suficiente para sacarla de su ensimismamiento, para cuando se dio cuenta Lenka la arrastraba al interior de la propiedad, su suave y bonita voz resonando en sus oídos como una campanilla de cristal.

—Veo que te quedaste en Japón, no sabes cuánto te envidio. Todo esto de regresar es un lio —comentó haciendo una mueca de disconformidad. Rin la miro de reojo, a pesar de que hablaba de algo que le molestaba aun conservaba ese aire tranquilo, ni siquiera había real muestra de enojo o molestia en su rostro —, aunque Alemania es interesante no hay nada mejor que el lugar de origen ¿no?

Lenka le sonrió amigable, contagiándola con su buen humor

—¡Hey! Miren a quien encontré —exclamó tan pronto pusieron un pie dentro de la gran casa. Rin observó fascinada el recibidor, la pequeña araña de cristal que colgaba sobre su cabeza proyectaba un hermoso patrón sobre la alfombra y ni hablar de lo espaciosa y elegante que era a simple vista —, estoy segura de que se alegraran de verte — comentó mientras se internaba dentro de uno de los salones

Esas palabras la sacaron bruscamente del encantó. Aquel plural empleado por Lenka no era algo que deseara averiguar.

—¡Espe—! —trato de detenerla, pero la dulce rubia avanzó por entre los salones buscando algo con la mirada.

La siguió dudosa, no tenía ni idea de a quienes se estaba refiriendo, lo que la hacía sentir tanto incomoda como culpable. Lenka le restó importancia a su queja prosiguiendo con su búsqueda, no fue hasta llegar al salón más grande del primer piso que se dio por satisfecha. La habitación era espaciosa, tal vez una sala de estar, grandes ventanales dejaban pasar los últimos rayos del sol dando un aire fantasmagórico a los muebles cubiertos por mantas blancas.

—Aquí estas —saludó al ver a quien buscaba sobre el sofá de tres plazas.

Rin por su parte se había quedado en el marco de la puerta, aun indecisa a entrar o no. Una cosa era saludar a su nueva vecina, otra cosa era que está resultara ser una vieja, muy vieja, conocida, y otra muy diferente que fuera presentada a toda la familia, que al parecer también la conocían. Aunque no lo pareciera era tímida y algo vergonzosa, por lo que en ese preciso momento se debatía ferozmente entre: salir corriendo y dejar a Lenka con la palabra en la boca, o quedarse y resistir esa extraña situación.

—Vamos, levántate —dijo Lenka negando con la cabeza a la vez que una mata de cabello se alzaba por sobre el borde del respaldo.

No fue sorprendente toparse con un par de ojos somnolientos similares a los de Lenka, aunque ausentes de su calidez. Los cabellos rubios se encontraban algo revueltos a causa de la siesta vespertina, las ropas algo arrugadas al igual que la manta que cubría el mueble; el chico soltó un bostezo mudo antes de seguir mirándola perezosamente.

—Rinto, adivina a quien encontré —soltó animada, con un aura de inmensa felicidad que simplemente descolocó a Rin —, ¿la recuerdas?

Por un momento se sintió demasiado observada, casi desnuda ante la penetrante mirada masculina. Fue como si atravesara su pecho y todo su ser en busca de algo, que para alivio de ella no tardo en encontrar.

—Sí, la recuerdo —contestó elevando los hombros en muestra de desinterés.

Rinto se hizo a un lado dejando espacio libre para que ambas se sentaran, cosa que Lenka estuvo a punto de hacer después de hacerle una señal a Rin para que se acercara, de no ser porque una brillante idea cruzo por su rubia cabeza.

—Iré por algo de beber —soltó tan pronto se incorporó como resorte

Rin casi suelta un gritito al verse ante la idea de quedarse sola con Rinto ¡Ella apenas lo conocía!, es decir, podían ser conocidos de infancia, pero eso ya no contaba cuando uno de ellos ya ni recordaba al otro. Sus suplicas hacía Lenka se ahogaron en su garganta cuando la vio desaparecer del salón, estuvo tentada a seguirla, incluso a inventarse una excusa barata y salir huyendo, y lo hubiera hecho de no ser porque prácticamente se encontraba a escasos pasos del sofá. Rinto la miraba en espera de su próxima acción, casi instándola a tomar asiento. Dudo un momento.

Dejo su bolso sobre los bonitos y relucientes azúlelos. La espalda recta y la mirada clavada en los ventanales, sus manos firmemente en su regazo; no era intencional, pero el que el rubio a lado suyo la mirara como si fuera la cosa más interesante del mundo le daba escalofríos y la ponía nerviosa. El sol ya se había puesto y la oscuridad se acentuaba más a su alrededor, ninguno hizo ademan de prender la luz, Rin no se creía capaz, no cuando la mirada del tal Rinto le atravesaba con esa constancia que le resultaba mortal de ser dagas. A veces lo observaba de reojo, aunque no aguantaba mucho cuando él percibía el gesto.

Para ser familiar de Lenka, Rinto no se le parecía en lo más mínimo, hablando en un plano fuera de lo físico, claro. Ella poseía un aura calma, tranquilizadora, casi resplandeciente, por el contrario el rubio no le transmitía nada, era como el agua o incluso un espejo. Reflejaba todo y a la vez nada.

Ambos se mantuvieron en silencio, ella no sabía cómo iniciar una conversación adecuada y Rinto no parecía tener intenciones de hacerlo, es más, lucia entretenido, con que, quién sabe.

—¿A-así que estudiaron en Alemania? —comentó algo vacilante.

Silencio.

Debió esperarlo, él no parecía muy hablador.

Ya estaba resignada a que se mantendrían en un silencio incomodo hasta el regreso de Lenka cuando él hablo, su voz sonó cercana, tanto así que ella sintió su aliento rozar su mejilla.

—Te has vuelto más hermosa —susurró contra su oído causándole escalofríos. Automáticamente busco su mirada para encontrarla a escasos milímetros de ella, había dejado su posición despreocupada y acortado la distancia que los separaba—Riliane… —su voz ronca y la cercanía de sus rostros era la peor arma que podía usar contra ella, que apenas y procesaba lo que estaba ocurriendo.

Él se acerco inclinándose sobre Rin, pero esta se alejo retrocediendo. Mientras él más se acercaba ella se inclinaba hacía atrás en busca de escapatoria, grave fue su error al notar que su espalda estaba contra el posabrazos. Cuando intento escapar por el costado libre una mano se lo impidió cerrándole el paso.

—¿R-Rinto-san? —cuestionó nerviosa poniendo sus manos sobre su pecho para empujarlo.

El chico atrapo su rostro con sus manos obligándola a mirarle, y ella se perdió en ese profundo azul como si de un hechizo se tratase. Contuvo el aliento al sentir como perfilaba sus pómulos en una sutil caricia, él estaba concentrado en ella, sus miradas conectadas a través de la oscuridad. Rin se mordió el labio sin saber cómo reaccionar cuando él se relamió los labios y se inclino hacía ella con el afán de destruir el espacio que los separaba.

¿Acaso él planeaba…?

La luz se prendió iluminando toda la sala sacando a Rin de su estupor, tan pronto se dio cuenta de lo que iba a hacer empujo a Rinto con todas sus fuerzas y se incorporo rápidamente, reprendiéndose a sí misma por su repentina estupidez.

Rinto dirigió una mirada por sobre su hombro para encontrarse con unos ojos que lo miraban con dureza y seriedad, ahí, de pie junto al marco del acceso se encontraba un chico con los brazos cruzados y terriblemente tranquilo. Rin por su parte no se atrevía a levantar la mirada, se sentía avergonzada, incluso la presencia de Rinto a su lado la hacía querer que la tierra se la tragase, los habían visto, de eso estaba segura. Y para rematar ella era la única que parecía arrepentida, Rinto actuó como si fuera lo más normal del mundo.

—¿Qué sucede? —inquirió con pocos ánimos

—Lenka me mando a buscarlos, sirvió algo de té y pastelillos —comentó el otro fijando su mirada sobre la rubia, quien cubría su rostro rojizo con las manos. Parecía que le iba a dar un ataque o algo por el estilo.

—Ya veo, se molestara si la hacemos esperar

Rinto se puso de pie y avanzo hacía la salida, incluso el era consciente del pequeño monstruo en el que se podía a llegar a convertir su hermana cuando se enojaba. Repentinamente Rin tomó su bolso llamando la atención de los dos chicos, reuniendo el poco valor que aún le quedaba levanto el rostro y se dirigió a ambos apresuradamente

—L-Lo siento, me tengo que ir. Discúlpenme con Lenka p-por favor —masculló antes de abandonar el living con paso apresurado.

Dos pares de ojos la observaron marcharse en silencio.

Rinto reanudo su marcha al comedor, donde seguramente su hermanita no estaría muy feliz al escuchar que su invitada había escapado. El otro chico permaneció quieto, observando a través de los ventanales como la melena rubia se alejaba rápidamente entre la oscuridad del jardín.

Seguía siendo tan inocente como la recordaba.

Una sonrisa se extendió entre sus labios.

—o—

Rin a travesó el jardín oscuro como pudo, tan pronto puso un pie fuera de la casa comenzó a correr como alma que llevaba el diablo, y no era para menos ¡Ella casi había besado al hermano de Lenka! O mejor dicho ¡Rinto casi la había besado! Y vaya en qué situación.

Cerró los ojos tratando de sacar la imagen de su rubia cabeza.

Lenka la invitaba cordialmente a su casa ¿y ella que hacía? ¿Coquetear con su hermano? No, eso no, era al revés.

Un ruido agudo y el sonido de un auto al detenerse la hizo reaccionar y darse cuenta que estaba cruzando la calle sin el menor cuidado, a punto de ser atropellada.

—¡¿Qué rayos te sucede?! —Grito alguien desde el interior haciéndole una señal obscena —, ve por dónde vas idiota.

Retrocedió algo aturdida, la fuerte luz de los faros y el ruido del claxon aun sonando la desorientaron, sus pies tropezaron y su peso la llevo hacía atrás lista para caer de sentón, no obstante, eso nunca sucedió. Unas fuertes manos la recibieron en plena caída.

—¡Déjela en paz pendejo! —habló un chico de forma autoritaria guiándola hacía la acera.

El conductor les grito nuevamente unos cuantos insultos antes de salir despedido a alta velocidad.

Levanto la vista en busca de quien la había ayudado, no se sorprendió mucho cuando encontró a Mikuo Hatsune mirándole preocupado, aun sosteniéndola con esa delicadeza que a veces era impropia de él.

—Rinny ¿estás bien? —interrogó

Asintió recuperando su espacio. En menos de una hora su nivel de estupidez había subido varios niveles, primero el encuentro con Lenka y Rinto y ahora casi ser atropellada ¿qué más seguía?

—Sí, todo bien —contestó ya tranquila — ¿Qué haces aquí? Ya es algo tarde

Mikuo sonrió dejando de lado su preocupación. Aunque nadie le quitaba el susto que se llevo al bajar del auto y se encontrarse con la escena de su mejor amiga a punto de ser hecha papilla por una camioneta.

—Estaba de visita en casa de los Shion, así que pensé en pasar a saludar —Rin comenzó a caminar hacía su casa seguida por él—, además me interesa escuchar cómo te fue en la sesión, se que pronto tendrás una entrevista.

—Sí, bueno, no fue la gran cosa —murmuró atravesando las rejas eléctricas de la casa, su mirada fue a parar un segundo a la casa de junto, donde aun descargaban algunos objetos de sus nuevos vecinos. Un perturbador y extraño escalofrió la a travesó hasta la medula y la piel se le erizo, eso no podía significar nada bueno ¿no?

—o—

—¡Rin~!

La chica hizo el amaine de voltear tan pronto escucho su nombre, sin embargo, un abrazo inesperado la tomo por sorpresa.

Kaito Shion la apretó contra sí, demasiado feliz para notar que la rubia trataba de alejarse de él como podía, suficiente tenia con que Mikuo hiciera lo mismo cada vez que se le antojaba para tener que incluir a Kaito en eso. Los chicos Hatsune venían detrás de él, discutiendo acerca de quien sabe que.

—Kaito —habló Miku alejándolo de la rubia de un solo tirón de oreja, él se quejo, su cuerpo inclinado de forma dolorosa por la diferencia de estaturas —, hazme un favor y deja de manosear a Rin

—Pero si solo la saludaba —se defendió tocando su oreja lastimada, la de cabellos turquesas resopló por lo bajo, a otro perro con ese hueso.

—Ajá —rodó los ojos, tanto Kaito como Mikuo amaban a Rin hasta el punto de mimarla y sobreprotegerla hasta extremos insospechados. Ella tenía que actuar como medidor —, vamos Rin, o se nos hará tarde

La aludida asintió comenzando a avanzar junto a su amiga, ambas portando el uniforme escolar de la preparatoria Pompeu Fabra, una academia cuyos estándares eran de los más altos en el país, todo aquel que quisiera hacerse de una imagen buena y el reconocimiento de los demás pasaba por aquel lugar. El uniforme femenino era una simple falda de tablones roja en conjunto de una blusa blanca y una corbata negra, el masculino por su parte eran pantalones. Rin al igual que sus amigos se cargaba un sweater en tono crema, uno de los colores permitidos para usar cuando la temperatura bajaba.

—¿Cómo te fue en el concierto? —inquirió Rin interesada en el tema, cuando Miku la hubo llamado no le dio oportunidad de preguntar

—¡De maravilla! Kyoto es tan lindo, incluso me dieron algunos regalos como agradecimiento —comentó animada. En su brazo llevaba colgando una bolsa bastante grande, en la cual no tardo en rebuscar. Sin más le tendió a Rin un envoltorio de papel —es tú pedido, encontré ambos

Mikuo miro con curiosidad como la rubia abría el regalo dejando ver un libro y la caratula de un CD, sus ojos no tardaron en iluminarse provocando que su prima sonriera encantada.

—¿Y para mí? —cuestiono acercándose a Miku, Kaito la flanqueo del otro lado, interesado por los obsequios.

Rebusco en la bolsa, saco dos paquetes envueltos en papel que entrego a ambos chicos, quienes los miraron ilusionados

—Es todo lo que puede encontrar para ustedes

Mikuo recibió un sobre con varios CD'S, soltó un silbido por lo bajo al revisar cada uno, todos y cada uno eran de su gusto, tan propio de ella. Kaito se encontró con un paquete de galletas de mantequilla y un pequeño amuleto de la suerte de color rojo.

—¡Eres la mejor Miku!

—Miku-sama para ti —exigió al ver como el peliazul disfrutaba de su presente —. Tsk, todo lo que debo hacer por un par de inútiles —masculló negando suavemente. Rin sonrió, ella podía tratarlos de esa forma, pero en el fondo los apreciaba demasiado

La charla se extendió mientras atravesaban los pasillos y se dirigían hacía sus casilleros, en el camino se encontraron con otros compañeros de clases y profesores, casi a todos —A Miku le caí mal la creída de Zatsune, solía llamar perra como sobre nombre clave — les dio un presente, aunque no todos tan buenos como los de sus amigos cercanos. Incluso había llevado a Kuroneko un paquete de esferas de tapioca para que pudiera hacer sus propias bebidas, cabe señalar que el chico casi le declaraba un amor eterno mayor al de su novia.

—Todos pedían más, fue una lástima que tuviera que marcharme tan pronto —hablaba Miku dejando algunas cosas en su taquilla.

Rin sonrió al escuchar eso, sabía lo mucho que Miku amaba cantar, la música era su vida, literalmente, puesto ella era toda una Idol, tenía el talento, carisma y el apoyo de una productora discográfica tan reconocida como Voca On.

—Al parecer América te ah enamorado —Rin sonrió ante la mirada ilusionada de su amiga, en las vacaciones de verano había sido telonera de una cantante americana que dio una pequeña gira en E.U

—Deberías haber estado ahí, fue hermoso —ambas chicas comenzaron a avanzar por entre los pasillos, Mikuo y Kaito iban un poco más rezagados dándoles espacio—, hablaré con mi manager para saber acerca de la próxima gira, si los discos siguen vendiéndose tan bien en el extranjero pronto podré hacer una gira internacional y no dudes que te llevaré conmigo

—Eso me encantaría, salir del país de vez en cuando no está mal

Ambas rieron encantadas con la idea, después de todo salir de Japón sería toda una aventura. Inevitablemente Rin no pudo evitar pensar en Lenka, ella había dicho que regreso de Alemania, eso quería decir que tal vez había visitado otros sitios interesantes junto a…

Su rostro no tardo en estallar de vergüenza como si fuera un volcán en erupción.

Rinto, el hermano de Lenka se le venía a la cabeza al igual que el casi beso de la noche anterior. Ella había sido muy grosera al no despedirse de Lenka como la etiqueta mandaba, pero se sentía demasiado avergonzada para verla a la cara, en especial cuando casi había besado a su hermano. Ahogo un suspiro de culpabilidad, más tarde pasaría a saludarla y llevarle algún presente por su recién regreso a Japón, por supuesto consultaría antes por la presencia de Rinto, no deseaba verlo por el momento.

Se detuvieron frente a la puerta del salón, dentro algunos compañeros de clases ya estaban en sus puestos. Las chicas se voltearon en dirección a sus amigos para despedirse ya que compartían clases diferentes. Mikuo se acerco rápido a ella, quien sin darse cuenta mostraba un color rosado en las mejillas por estar pensando en el rubio, sin poder evitarlo se vio envuelta en los brazos del chico.

—Mikuo, me asfixias —declaró al verse sometida bajo el brazo de su amigo, quien froto vigorosamente su puño en la coronilla de ella.

Rin se retorció incomoda, detestaba que le hiciera eso, sin embargo, no podía quejarse, esa era una de las formas en las que le mostraba su cariño. Él no paro incluso cuando el cabello de ella obtuvo estática, no fue hasta que Miku le propino un zape contundente que la soltó a regañadientes. Ella le miraba algo disconforme, sus manos alisando su cabello ¿Qué rayos había sido eso?

—Las veo luego —aviso con una sonrisa tomando una dirección diferente junto al azulado.

Rin le despidió con un sutil movimiento de muñeca mientras la otra le sacaba la lengua como toda una cría.

—¡Gumi! —chilló Miku tan pronto ingresaron al aula de clases, la aludida estaba en su puesto, leyendo tranquilamente una revista de moda — ¡te traje lo que pediste!

Unos ojos verdes no tardaron en elevarse para encontrarse con un envoltorio de papel mate que le era tendido por la chica de cabellos turquesas, quien sonreía de manera radiante.

—Ah, gracias Miku —contestó recibiendo el envoltorio bajo la mirada azulada de Rin ¿Qué le habría pedido a Miku de Kyoto? Para su mala suerte la peliverde guardo el paquete bajo su mesa sin abrirlo—; Veo que tu sesión de fotos fue todo un éxito —comentó a la rubia con una sonrisa traviesa, tan típica de ella.

—¡Yo quiero ver! —Miku tomó la revista de las manos de su amiga y se apresuro a pasar las páginas hasta encontrar algunas fotos de Rin, su mirada se tornó meticulosa, evaluando cada vestuario usado

—No me hables de eso, fue todo un martirio por el clima helado que ya ah comenzado —vociferó tomando su asiento habitual, el penúltimo puesto de la fila pegada a la ventana.

—Pero si has salido bien, no sé de qué te quejas —Miku observaba una foto de la chica usando una vestido floreado con detalles en blanco y amarillo, su cabello atado en una trenza floja que descansaba en su hombro —, el poder usar toda esa ropa hermosa es la envidia de toda mujer

Gumi sonrió ante el comentario.

—Entonces eh fallado como fémina, mi sueño es comer todos los postres que existen

—No tienes porque desear parecer más linda, tú ya tienes novio —apunto Rin conociendo lo que Miku diría, ella siempre decía que una mujer debía lucir dócil, hermosa y amable. Casi la descripción de Lenka

Gumi estaba a punto de responderle cuando Kiyoteru-sensei ingreso al aula haciendo callar el alboroto matinal e interrumpiendo su conversación.

—Todos a sus puestos —ordenó dejando el maletín que traía consigo sobre el escritorio. Se acomodo las gafas sobre el puente de la nariz y se posiciono frente a la pizarra —; Hoy recibiremos a dos estudiantes que se incorporaran al curso, denles una agradable bienvenida.

La puerta fue abierta tan pronto el lugar se lleno de murmullos de expectación, recibir alumnos tres meses después de iniciar curso era algo que sucedía pocas veces. Los pasos de los recién llegados no tardaron en resonar en los oídos de Rin, quien se quedo petrificada en su sitio, incapaz de creer lo que sus ojos le mostraban. Hiyama-sensei le entrego un plumón a uno de ellos, quien procedió a escribir su nombre mientras el segundo se mantenía indiferente, barriendo con sus ojos azules a todo el grupo, quienes los miraban curiosos. Las imágenes de la noche anterior la abrumaron hasta el punto de encogerse en su asiento y desear ser invisible.

Una caligrafía hermosa y cuidada se mostro en el pizarrón al terminar de escribir sus nombres, todos sus compañeros los observaban interesados y prácticamente embobados

—Buenos días —habló una voz dulce y melódica llamando la atención de todos, su vocecita era como el tintinear de una campana de cristal —, mi nombre es Kagamine Lenka —se presentó haciendo una leve reverencia para después sonreír y señalar al chico junto a ella — y el es mi hermano, Kagamine Len, por favor cuiden de nosotros.

El chico rubio imito a su hermana, inclino la cabeza en señal de respeto para después hacer una sonrisa radiante que dejo a más de la mitad del cuerpo femenino embobado con ese simple gesto. Rin ahogo un grito de pánico, ese chico era el que había ingresado al living cuando estaba a solas con Rinto, a pesar de no haberlo visto bien por su apresurada huida podía jurar que era la misma persona.

Lenka no tardó en cruzar su mirada con la suya, dulcemente agito su mano en saludo causando que más de la mitad del grupo le dirigiera una mirada curiosa, incluido el hermano de está.

Era terriblemente perturbador el parecido que había encontrado el día anterior con respecto a su recién encontrada amiga de parvulario con ella misma, pero más aterrador era la similitud entre ambos hermanos, incluso Len tenía el cabello largo —aunque no tanto como Lenka— atado en una coletita alta.

—Veamos, en que sitios los pondré —habló el profesor meditando su elección, para miedo de Rin sus ojos fueron a parar al asiento vacío detrás de ella —, Hay dos asientos cercanos detrás de Dankworth —comentó señalándola.

Los hermanos asintieron haciéndose camino al lugar indicado, Lenka lucía una sonrisa simpática que atraía a los chicos como imán mientras Len se mantenía sereno, causando suspiros enamoradizos de sus compañeras

—Es aliviante saber que estas en la misma clase —suspiro la Kagamine tan pronto se encontró frente a Rin, quien hizo un movimiento de cabeza afirmativo.

Lenka dejo su mochila sobre el escritorio detrás de ella, por su parte Len tomo el asiendo del lado derecho a su hermana, cosa que alivio indescriptiblemente a Rin.

El profesor tomo un plumón y con libro en mano comenzó a apuntar algunas formulas en la pizarra, más Rin no pudo siquiera copiar adecuadamente, sentía sobre ella una mirada similar a la que Rinto le había dedicado el día anterior, cosa que la ponía de nervios.

Se sintió abochornarse y como sus orejas se tornaban rojas ante la terrible conclusión a la que había llegado:

Era definitivo, él la había reconocido.

—o—

Gumi y Rin se pusieron de pie para dirigirse a la cafetería, Miku se había marchado junto a Kaito y Kuroneko para apartar lugares, por su parte Mikuo las esperaba en la puerta, escuchando música tranquilamente.

—Lenka-chan ¿Qué música te gusta?

—¿Cuál es tu color favorito?

—¿Estas saliendo con alguien?

Rin se vio atraída por esos comentarios, la pequeña rubia estaba rodeada por varios chicos, quienes soltaban preguntas sin ton ni son confundiéndola, incluso su hermano estaba siendo atosigado por las chicas de la clase y otras del grupo de al lado. Él por su parte parecía manejarlo mucho mejor que la pobre Lenka, que no sabía dónde esconderse

En acto de piedad se acerco a ella y le tendió la mano con una sonrisa

—¿Quieres ir a comer con nosotros? —invitó. A Lenka se le ilumino la mirada, le gustaba su nueva clase, pero el tratar con tantos chicos a la vez le parecía agotador

Para desilusión de sus admiradores ella tomo su mano y se puso de pie, con bento en mano avanzó junto a Rin, su mirada recayó sobre su hermano mellizo, quien se disculpo encantadoramente con las chicas y la siguió.

—Así que te trajiste a los gemelos —apuntó Gumi cuando la vio salir con ellos —, me agrada, carne fresca

Tanto Len como Lenka la miraron un tanto precavidos a lo que la peliverde soltó una carcajada, se iba a divertir de lo lindo con ellos. Mikuo los inspecciono curioso, a ellos no los había visto para nada.

—Son nuevos —dijo Rin a Mikuo mientras entraban a la cafetería, Miku les hizo una señal desde una mesa al otro extremo —, son Lenka y Len —señalo a cada uno.

—Soy Mikuo Hatsune, un gusto

—El gusto es nuestro —Lenka le sonrió, y por un momento el se vio deslumbrado por aquel gesto.

El grupo tomo asiento en medio del jaleo del casino. Gumi fue recibida con un beso de Kuroneko, Miku rodaba los ojos antes los comentarios de Kaito y Rin y Mikuo se sentaron juntos, como solían hacerlo. Los hermanos tomaron asiento frente a ellos, fue cuestión de un intercambio de saludos para que todos les preguntaran acerca de sus vidas.

—Así que vienen de Alemania, ¿Qué tal las alemanas? —Kaito preguntó interesado

—Son hermosas, pero demasiado hoscas —Len comentó comiendo de su bento, Lenka rodo los ojos —, les falta algo de feminidad

Sus ojos se deslizaron hacía Rin, quien platicaba con Mikuo acerca del CD que le había dado Miku. Sus mechones largos enmarcaban su rostro y sus grandes ojos azules le daban un aire inocente, ella poseía gestos suaves y recatados, lo que lo hacía pensar que ella sería la carne fresca del festín que se aproximaba.

—Pensé que eran de las que lo daban todo —El peliazul elevo sus cejas en modo sugestivo ganándose un golpe de la chica Hatsune

Len medito un momento sus palabras para luego sonreír enigmáticamente

—Sí, son apasionadas, pero no tanto como uno esperaría

—No hables de ellas como si fueran una marca de soda—apuntó Lenka guardando su cajita de almuerzo, Len le hizo un gesto de disculpa, ella era una defensora de los derechos de las chicas.

El timbre sonó anunciando un nuevo periodo, el grupo se encamino hacía el aula, las chicas pararon en el baño mientras ellos siguieron de largo. Miku se retoco el maquillaje mientras Gumi charlaba junto con Lenka, quien parecía adaptarse bastante bien al círculo de amigos de la rubia. Por su parte Rin espero a fuera, ella no tenía ninguna necesidad de ingresar al sanitario

—Rin-san —llamó un chico de un grado menor

—Sakine-san —saludo ella dedicándole una pequeña sonrisa

—Puedo hablar contigo un momento —Rin parpadeo algo confundida, pero acepto la invitación.

Al otro extremo del pasillo Mikuo notó como Meito era seguido por Rin, quien platicaba ajena a los ojos que la seguían hasta salir a los pasillos exteriores, Len igual se había percatado de eso, pero no dijo nada

—¿Ese no es Meito Sakine del club de futbol? —Pregunto Kaito apuntando en la dirección donde había desaparecido con su amiga —No sabía que él estaba interesado en Rin

—Bueno, ya era hora para la confesión de este mes —Mikuo llevo sus manos detrás de su cabeza mientras retomaba el paso a su salón, Miku y las demás recién salían del wáter. Era normal tener que ver de vez en cuando a un chico confesándose a la rubia, la gran mayoría eran rechazados, unos pocos tenían suerte de salir con ella unas semanas.

—¿No quieres saber cómo terminara esta vez?

—No, es bastante obvio que será rechazado.

Len hecho un último vistazo antes de avanzar a la par de sus compañeros.

—o—

—¡Rin! —gritó Lenka al verla de pie frente a la academia, la rubia parecía esperar a alguien

La campana de salida había sonado desde hacía un buen rato por lo que la institución estaba casi vacía, incluso el estacionamiento parecía desierto a excepción de un único auto aparcado. Rin la encontró saliendo del edificio junto a su hermano, ambos a la par como si estuvieran sincronizados

—Lenka ¿qué hacen aun aquí? —saludo al ver como los hermanos Kagamine se acercaban a ella.

—Papeleo de traslado —dijo la menor haciendo un gesto de desagrado, copias aquí, sellos, firmas. Nadie le había dicho que transferirse de una escuela a otra era tan agotador — ¿y tú?

Rin suspiró y elevo su vista hacía el cielo anaranjado del atardecer, el clima ya comenzaba a enfriar y eso la hizo encogerse más sobre si misma, deseo no haber olvidado su chaqueta

—Se supone que mi manager iba a venir a buscarme, pero parece que se le ah olvidado —dijo resignada, Sonika la había dejado plantada, otra vez, Se supone que debía ser al revés

—Uhm, que mal —susurró al ver como Rin revisaba su teléfono en busca de algún mensaje o llamada, por su expresión no le fue difícil darse cuenta que no había nada de nada—. Si quieres puedes regresar con nosotros, de todas formas vivimos cerca

Levanto la vista de su móvil para mirarla por un segundo, Lenka parecía animada ante la idea, aunque la expresión de Len no le decía nada en concreto, después de todo él parecía pasar de ella, cosa que la aliviaba

—Sí, creo que estaría bien

Len las guio al auto que estaba aparcado en el estacionamiento, un AVO de color amarillo, bastante simple, pero cómodo y practico. No fue sorpresa para Rin saber que él sabía conducir, Mikuo y Kuroneko también sabían al igual que muchos otros estudiantes. Lenka tomo el asiento del copiloto, lo que la dejo con el privilegio de escoger la estación de radio de su preferencia, cosa que a Len no le agrado demasiado. La canción de Iggy Azalea y Ariana Grande resonaba entre los vidrios cerrados del auto, flotando de forma firme y clara. Lenka tararea la melodía y hacia los coros mientras Rin se divertía al escuchar su suave voz imitar a la de las cantantes.

—Cámbiala, no me gusta —repitió por quinta vez el chico, sus ojos puestos al frente. Casi todas las estaciones habían sido vetadas por él.

Lenka inflo sus mofletes y lo miro acusadora.

—No lo haré —dijo cruzándose de brazos —, eres un amargado, en esta se queda.

Len llevo su mano al estéreo pero su hermana le dio un manotazo lo suficientemente fuerte como para dejarle un moretón. Rin se quedo callada ante la escena, el rubio se quejo sacudiendo la parte dañada, Lenka por su parte se hizo la muy digna y subió el volumen como castigo.

—No sé cómo es que somos hermanos, y peor ¡Mellizos! —chilló alzando las manos dramáticamente. Rin notó que su actitud tranquila se transformaba gradualmente al estar con Len, eso le pareció entretenido

—Fácil, si no te habías dado cuenta tú eres igual de insoportable —comentó chasqueando la lengua, la canción termino, pero otra peor a su parecer la reemplazo

Lenka estaba a punto de rebatirle cuando una risa salió de la parte trasera, Rin reía a carcajada suelta ante su pequeña discusión, sus manos ocultando su risa sin ningún éxito a la vez que se tiraba contra el asiento para evitar que la vieran

—¿Qué es tan gracioso? —Len no estaba de humor

—El tener un hermano —dijo simplemente ganándose una mirada curiosa de los dos chicos, ellos la veían como si estuviera loca —, bueno, yo no tengo hermanos. Lo más cercano es Mikuo y Miku

Lenka se acomodo en su asiento dándole la cara a Rin, quien aun parecía estar disfrutando su pequeña pelea

—Es verdad, se me había olvidado que eres hija única —Rin asintió, vaya que Lenka tenía una excelente memoria —, Entonces seamos hermanas —dijo sonriente. Dankworth dejo de reír ante el comentario, eso la había tomado desprevenida —, siempre eh querido una hermana, tener a dos brutos como familia no es agradable

—Mira quien lo dice —bufó Len por lo bajo, Lenka le golpeo suavemente en el costado con el ceño fruncido

Rin sonrió, los Kagamine parecían agradables.

—o—

El auto se estaciono frente a la casa de ellos. Rin no pudo evitar fijarse si las luces estaban encendidas o no, para su alivio estaban apagadas.

—¿Quieres pasar a merendar? Me regalaron unos pastelillos deliciosos —habló la menor de los Kagamine juntando sus manos alegre

Rin se quedo de piedra, ella tratando de evitar poner nuevamente un pie en la casa y Lenka tan amable invitándola, si se quedara más tiempo sería inevitable encontrarse con Rinto, y eso era una de las cosas que menos deseaba.

—Tengo algo que hacer —mintió provocando que la otra chica perdiera su alegría, en verdad le dolía rechazarla—, pero podemos dejarlo para otro día, tal vez —agrego con una sonrisa nerviosa

Ella asintió con el ánimo renovado, para luego acomodar su bolso sobre su hombro y avanzar hacía su casa

—Nos vemos mañana Rin —se despidió entrado a la propiedad

La rubia se despidió con un ademán y comenzó a avanzar hacía su casa, no quería toparse con el tercer hermano, no por ahora. Huir era lo mejor

—Eres bastante cruel —habló Len a sus espaldas. Rin había olvidado por completo que él también estaba ahí con ellas. Se detuvo tan pronto su voz desapareció, esas palabras la tomaron por sorpresa, él no le había hablado directamente en todo el día —. Lenka solo quiere mantener la unión de años atrás, pero tú solo huyes ante lo sucedido con Rinto, que cobarde te has vuelto

Rin giro sobre sus talones encarándolo algo ofendida. Sabía que era demasiado bueno para ser verdad que pasara por alto lo ocurrido.

—¿Disculpa? No fui yo quien lo comenzó, fue tú hermano —respondió mirándolo enfadada, ella en ningún caso se metería con alguien cercano a un amigo

—A mi me parece que ambos estaban cooperando en igualdad —señaló formando un sonrisa diferente a la que había mostrado a las chicas de la academia, eso no le agrado del todo —. Deberías esperarlo, estoy seguro de que estaría encantado de terminar lo que comenzaron

Rin lo miro horrorizada, bajo ningún motivo permitiría que algo así volviera a ocurrir. ¡Apenas lo conocía! O mejor dicho lo recordaba. Ni siquiera estaba segura del porque él había hecho eso

—Solo fue un descuido —se dijo así misma en voz alta, con las mejillas rosadas por el recuerdo aun vivido en su memoria

Un escalofrío la recorrió de pies a cabeza al notar que la mirada de Len se había endurecido como si de un tempano de hielo se tratase, no había puesto una cara tan aterradora en las horas pasadas.

—Es pasado, no volverá a suceder —recalcó al sentir la molestia palpable en el ambiente por parte de ambos. Emprendiendo el camino de regreso a su destino dando por zanjada la conversación

Ni había dado un par de pasos cuando el rubio la empotro contra la pared de ladrillos, el aire abandono sus pulmones dolorosamente dejándola sofocada por un momento. Ella lo miro incrédula, sus manos sujetadas a ambos lados de su rostro con fuerza.

—No, por supuesto que no volverá a suceder —dijo Len con una sonrisilla que no le agrado para nada

Y para su desconcierto y enojo el chico la beso como si tuviera derecho de hacerlo.

Rin abrió los ojos desmesuradamente al sentir como exploraba su boca después de morderle el labio sin nada de delicadeza, el tacto era posesivo, demandante, abrasador. Ella intento patearlo, pero una pierna del chico separo las suyas hundiéndose entre la falda escolar, apretándose contra su cuerpo de forma asfixiante e intima, obligándola a mantenerse en su sitio. Sus lenguas se encontraron danzando entre ellas, sin embargo, ella no lo hacía como signo de correspondencia, sino que trataba de rechazarlo. En medio de aquel beso forzado ella le mordió una infinidad de veces para que la soltara, pero no cedió, por supuesto que no.

Si pensar en besar a Rinto le resultaba bochornoso el besar al segundo hermano le fue humillante, en especial cuando el beso era tan insensible, vacio. No encontró rastros de nada en esos labios que presionaban contra los suyos. Cerró los ojos hundiéndose en su furia, las lágrimas no tardaron en aparecer en sus ojos, contenidas por su orgullo.

Len no se separó de ella hasta que se vio saciado, aunque si Rin tuviera que describirlo fue más como un aviso, una advertencia

Sus miradas se encontraron por una fracción de segundo antes de que él la soltara como si su tacto le fuera insoportable, Rin bajo la mirada llena de frustraciones, sus puños se cerraron fuertemente y le lanzo un puñetazo a la cara que fue detenido fácilmente. Len le torció el brazo y la obligo a girar sobre sí misma para someterla de forma dolorosa

—Escucha bien, solo lo diré una vez —susurró con voz ronca en su oído —, tú eres de mi propiedad desde ahora, así que no dejes que otro te toque.

Rin se removió entre sus manos tratando de soltarse, pero un tirón en sus cabellos la hizo llevar su cabeza hacia atrás, arqueándose más contra él

—¿Entendido? —repitió al ella no decir nada.

Rin apretó los labios, nunca lo escucharía de su boca. Otro tirón más fuerte la hizo apretar los ojos del dolor, él la miraba esperando su respuesta. Entre la bruma de sus lágrimas perfilo su rostro antes de asentir lentamente. Len sonrió y la soltó, ella cayó de rodillas contra el suelo

—Así me gusta —dijo satisfecho, Rin enterró sus dedos en la tierra a la vez que lagrimas salían de sus ojos, eso era de lo peor que le habían hecho, él era de lo peor.

Se puso de pie y le lanzó una mirada llena de rencor y odio por entre su cabello, Len le sonrió amable revolviéndole el estomago. Corrió a su casa en busca de consuelo y de un lugar seguro, él la vio alejarse, incluso tuvo la desgracia o bendición de escuchar su llanto.

Era lo mejor que podía hacer, en especial para alejarla de Rinto, quien había visto parte de lo sucedido.

La decisión estaba tomada, ya no había vuelta atrás.


continuara...


¿Les gusto? Si es así díganlo, y si no pues también

Perdón por errores ortográficos, no duden en decirme si encuentran alguno que se me haya escapado.

Bien, veamos, es hora de curiosidades *redoble de tambores*

1.- Sí, para los que se preguntaban el nombre completo de Rin es Riliane, tomado en base a la protagonista de la la historia del mal, uno de las ramas de 'The Evillius Chronicles', Riliane Lucifen d'Autriche.

2.- El nombre de 'Pompeu Fabra' es de una Universidad en España, si no mal recuerdo ayudo a desarrollar la tecnología que dio nacimiento a Vocaloid

3.- El concierto del que hablan Rin y Miku en Estados Unidos fue el que se llevo acabo por Lady Gaga, su cuarta gira llamada Artrave: The artpop ball tour, Miku Hatsune fue su telonera durante su travesía en E.U. desde el 6 mayo hasta el 3 de junio de este año.

4.- Sí, Kuroneko (96neko) es novio de Gumi, cosa curiosa que salio espontáneamente

5.- Los hermanos Kagamine en orden descendente son: Rinto (primer año de universidad), Len y Lenka (ultimo año de preparatoria, mellizos), esa Rin atrae a los mayores.

6.- La canción que no le agrado a Len es la de PROBLEM de Ariana Grande ft Iggy Azalea, tengo un problema con ella y con Luvatorrrry!

Creo que este es el fin de las curiosidades de este capitulo ¡Puff! fue mucho, nunca había escrito 17 hojas en Word, incluso a mí me sorprendió.

Muchas gracias por dejar review, un autor no puede existir sin lectores como ustedes:

Dianis Mar

Sychronicity Girl

Lilliamne

*Espacio publicitario*

A favor de la campaña «Con voz y voto»: porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es como manosearme la teta y salir corriendo. Extraído del perfil de Kryptonita.

*Fin de espacio publicitario*

Frijolitos gracias por leer, incluso a ti lector fantasma que pasas por aquí y no das signos de vida con un comentario, pero las visitas te delatan ¡eh!

¡Nos leemos luego gente!

Pc fuera~