Habian transcurrido varios días desde la ultima vez que vio a Kakashi. El peli-gris no había ido a visitarla como lo hacía normalmente y tampoco se lo había topado por la aldea. Estaba tan acostumbrada a verlo casi todos los días que comenzaba a extrañarlo, aunque no quisiera admitirlo. Mientras iba creciendo la confianza entre ellos, por la cabeza de Sakura había pasado la idea de tener algo más con su ex-sensei, pero la desechó rápidamente, eso era impensable, él la conocía desde pequeña y le llevaba varios años de edad, seguramente aún la veía como su inocente alumna o peor, cómo su hija. -NO NO NO -sacudió la cabeza- seguro me ve como una buena amiga, solamente- pensaba. En fin, se había acostumbrado a su presencia y ahora no podía negar que lo echaba de menos, así que decidió pasar por su casa. Era el turno de ella, él siempre iba a verla.

Se bañó y se vistió rápidamente. Eran las 10:00 a.m cuando salió de su departamento camino a la casa del peli-gris. Ya en la puerta se dispuso a tocar…

-Sakura -llamó Kakashi desde una ventana antes de que ésta tocara la puerta. Había sentido su chakra antes de que la peli-rosa llegará- ¿Sucedió algo? -preguntó con una cara vacía de expresión.

-No -respondió la médico algo extrañada por la actitud de su ex-sensei- Solo venía a visitarte, hace días que no sé de ti y... esto… me preocupe un poco -añadió algo apenada.

Kakashi sintió algo en su pecho y deseo sonreír, pero se mantuvo inexpresivo, ya había tomado la decisión de distanciarse de su ex-alumna y ésta era la mejor manera. -No hay de qué preocuparse, Sakura -suavizo un poco su mirada, pero seguía serio- He estado entrenando por mi cuenta. Mañana partiré a una misión complicada.-

-Partirá a una misión complicada y no me lo ha dicho como siempre -pensó Sakura. Esto hizo que sintiera una rara sensación de vacío en su interior. No lo entendía bien, no era la obligación de él contarle estas cosas, pero estaba tan acostumbrada, y encima estaba la actitud indiferente que le dedicaba el peli-gris- Ya veo -contestó- bueno, espero que todo salga bien -deseaba regresar a su casa luego, no se sentía bien y no sabía porqué- Nos vemos en cuanto regreses, suerte. -le hizo una última seña con la mano y se alejó de la casa saltando por los tejados.

-Es lo mejor -pensó Kakashi mientras la veía marcharse. Recordaba lo difícil que le fue controlarse el día que vio a ese peli-negro posar la mano en la mejilla de Sakura y no quería imaginarse cómo podría ser cuando otro la abrazase o la besase… Sacudió la cabeza. No quería pensar en eso, la sola imagen lo ponía mal. La misión llegó en el mejor momento. Era larga, seguro duraría varias semanas, las cuales le servirán para sacar a la peli-rosa de su cabeza y concentrarse en otra cosa.- Es lo mejor, definitivamente -pensó por último y se dirigió a visitar la tumba de sus amigos, como lo hacía siempre.

Entró a su departamento y se estiró en el sillón, su cabeza era un lío ¿Por qué se sentía de esa manera? Recordaba continuamente el rostro del peli-gris -Como si fuera una extraña- pensaba Sakura. Pero no era la gran cosa, alomejor su ex-sensei había tenido un mal día, quizás no quería ver a nadie -o quizás no quería verme a mí…- Se sintió peor. Lo estaba pensado mucho, quizás no debería darle tanta importancia, pero… -tampoco me conto lo de su misión- ¿Por qué debía contarle? Ella era solo su amiga, no era nada más -y nunca seré nada más…- Otra vez la sensación de vacío ¡Pero qué le pasaba! Era obvio, ella no podía ser nada más para él, Kakashi nunca la vería de esa manera y, además, no era correcto. Ella tampoco debería permitirse sentir algo por el peli-gris, a pesar de lo apuesto que era y lo cómoda que se sentía con él, era algo sin pies ni cabeza. -¡YA ESTÁ! -se dijo- es hora de pensar en tipos de mi edad.- Entonces recordó la declaración de día atrás que le había hecho su compañero, Kimura Arata.

***Flashback***

-¿Te acompaño a casa? -le preguntó el peli-negro a la salida del hospital luego de que ambos terminaran sus turnos.

-No voy a casa -le respondió con una sonrisa- Hoy me juntaré con mis amigas para comer y, quizás, beber algo.-

-Ya veo..-dijo Arata y soltó una carcajada- esa es la razón por lo que andas de tan buen humor hoy.-

-Claro, hace mucho tiempo que no salimos a desestresarnos. Cada vez tenemos menos oportunidades de juntarnos -se puso seria- Entre misiones y sus novios es difícil encontrar una noche en la que coordinemos todas.-

-Entonces disfruta mucho esta noche, Sakura-chan -le dijo su compañero y arqueó sus ojos mientras le sonreía.

-¡Claro! -Sakura volvió a sonreír.

-Sakura-chan ¿Tú tienes novio? -le soltó Arata con un tono algo más serio, lleno de curiosidad.

La peli-rosa se extraño por la pregunta tan derrepente. -No -respondió cambiando su sonrisa por una expresión despreocupada- Entre tantas misiones y mis turnos en el hospital no podría encontrar tiempo para uno.-

El médico se quedó en silencio y la miró fijamente con sus grandes ojos verdes, entonces apoyó una mano en su mejilla. Sakura se sobresaltó, no esperaba esta acción por parte de su colega y abrió mucho sus ojos en señal de sorpresa.

-Sakura... -comenzó el peli-negro- hace mucho tiempo que he querido decirte esto: Eres una mujer asombrosa y no he podido dejar de pensar en ti. Me gustas.-

Ella sentía como sus mejillas se coloreaban, nunca hubiera sospechado de los sentimientos de Arata-kun hacía su persona. Debía decir algo. Tomó la mano que seguía en su mejilla y comenzó a bajarla. -Arata -le dijo- eres un gran compañero y lamento no poder corresponder tus sentimientos. En estos momentos no deseo una relación amorosa.-

-Comprendo, Sakura-chan -respondió sonrojado e incómodo Arata. En su cara se notaba la decepción- pero piensa en mí cuando decidas abrir tu corazón.-

Sakura le dedicó una tímida sonrisa y soltó su mano -Debo irme -le dijo y Arata asintió- Adiós -hizo un último gesto con la mano y se dio media vuelta para encaminarse al lugar donde vería a sus amigas.

-Adiós, Sakura- le respondió su colega.

*** Fin del Flashback***

Luego de que Arata se le confesará, coincidió en un par de turnos con él en el hospital y a pesar de que ella lo había rechazado, el joven mantuvo el trato de siempre con la peli-rosa, como si nada hubiese pasado. Nunca se había fijado detenidamente en su colega. Ciertamente era muy apuesto. Era un poco más alto que ella y su contextura era delgada, sin ser excesiva. Su pelo era negro y con ondas, lo que le daba un aspecto de tenerlo desordenado siempre, el cual le quedaba muy bien. Su tez era morena y pareciera ser extremadamente suave, pero sus ojos eran su mayor atractivo. Estos eran grandes, de un color verde oscuro, pero que bajo la luz del sol se volvían más claros y con tonos amarillentos, eran muy lindos. No entendía, entonces, por qué nunca había puesto su atención en él. -Quizás debería empezar a hacerlo- se dijo. Sí, lo mejor era que empezara a desarrollar nuevas relaciones con personas de su edad. Esa era la mejor manera de no dejar crecer sentimientos por su antiguo sensei… -¿Cierto?-