Blanco (381 palabras)
La isla era pequeña. El mar parecía no tener límites. Más o menos en el centro de la isla había un lago de agua dulce y en el centro del lago había otra isla, en la cual se levantaba un palacio. Cuatro puentes, equidistantes entre sí, conectaban la isla central con la orilla.
No parecía haber una sola persona ahí aparte de ellos dos y Kanon se encontró preguntándose (de entre todas las cosas que podría preguntarse) quién se encargaría de la limpieza.
-Esta es tu habitación –indicó Poseidón, al tiempo que abría la puerta para él y le indicaba que entrara primero con un movimiento de cabeza. Titubeó un instante antes de obedecer, porque no le atraía la idea de dejar vulnerable su espalda mientras pasaba junto a… ¿su carcelero? ¿su compañero de prisión? Sin embargo, procuró disimular su inquietud y entró para examinar el lugar.
La habitación era espaciosa y sobria. Todo principalmente en blanco y diversos tonos azules. Muebles sencillos y elegantes. Inesperadamente, todo lo que pudo ver fue de su agrado en forma inmediata.
Lo cual no dejaba de ser preocupante.
-Pensé que me habrías preparado un calabozo.
-¿Para qué encerrarte? No tienes a dónde ir. Pero, si lo prefieres, creo que hay algo bastante aproximado a la prisión del Cabo Sunión en alguna parte de la vasija.
La sola mención de la prisión que se inundaba con cada subida de la marea bastó para arrancarle un escalofrío y supo que quizá su inquietud anterior había sido pasada por alto, pero ese estremecimiento era imposible que no hubiese sido visto y comprendido.
-No es necesario. Esto es más que suficiente –declaró, mientras se maldecía mentalmente por haber dejado por completo al descubierto una debilidad.
-Mi habitación es la de al lado, descansa un rato y hablaremos luego más cómodamente.
Una vez que estuvo solo, Kanon examinó la habitación de un extremo a otro y sin olvidar ninguno de los rincones. No tardó en encontrar el baño y un ropero bien surtido, pero además dio con un detalle que lo inquietó bastante.
Había una puerta que comunicaba su habitación con la de Poseidón.
Sin cerradura.
Por si eso no fuera extraño por sí solo, las dos habitaciones eran idénticas entre sí.
Excepto por el contenido de los roperos.
