Rock Lee llego a Suna.

Con una cantidad verdaderamente exagerada de sudor cayendo por su rostro y la respiración realmente agitada, pero no solo se detuvo en la entrada de Sunagakure, fue directo a la oficina del Kazekage. Fuera de esta se encontraban varios ninjas de la misma aldea, supo que todo había salido mal cuando se dio cuenta de que en medio de estos ninjas se encontraba Gaara, el kazekage y su pareja.

-Rock Lee...- musito Gaara una vez que vio a Rock Lee en el pasillo.

-Gaara...- dijo Rock Lee con voz cansada, no pudo decir nada más cuando la vista se le nublo, sus piernas flaquearon y cayó de lleno en el suelo; el sonido seco de su cuerpo caer contra el frió suelo del recinto retumbo en cada rincón del pasillo. Lo ultimo que escucho fue a Gaara gritando su nombre.

Después de eso, no escucho nada más.

[...]

Los genin de Konoha observaban fijamente al padre de Metal Lee completamente inconsciente en aquella cama, cansancio excesivo, eso fue lo que el doctor había dicho como diagnostico después de ver a Rock Lee, eso había sido sorprendente debido a que el ninja de Konoha era tan resistente en cualquier actividad física así que el hecho de que se desmayara por algo como eso... era extraño.

-Luce como si estuviese muerto- murmuro Boruto sin apartar la mirada, dicho comentario provoco que TenTen jalara su oreja derecha. -¡duele!-

-Tu padre me dio el completo permiso de reprimirte si decías alguna tontería- dijo TenTen con expresión enojada. -el esta cansado, no muerto-

Boruto tan solo sobó su oreja derecha fulminando con la mirada a TenTen quien hizo lo mismo, debía admitir que la mirada de la kunoichi le dio más miedo por ende volteo a ver hacia otro lado por ejemplo a la ventana.

-Es increíble que Lee-san tenga un limite para su energía- comento Inojin.

Kiba que también estaba en la habitación soltó un bufido, después poso su mano en la cabeza de Akamaru quien estaba a su lado, como siempre.

-Ninguno de nosotros tiene la vitalidad de antes, Rock Lee a su edad era en verdad enérgico- dijo el ninja experto en perros, soltó un suave suspiro al terminar sus palabras. -aunque... también me sorprende que haya pasado esto-

Shikadai concentro su atención en Kiba, después volvió su vista hacia Rock Lee, ahora que por fin sabía la verdad por palabras de su tío Kankuro debía pensar en todo atentamente y debía entenderlo, primeramente asimilarlo, aunque sería algo complicado no se comparaba en nada con lo que Meta estaba pasando, por algo no sabían nada de él.

Tan solo esperaba que Metal estuviese bien, después de todo, era su... familia.

[...]

Paso un día y medio para que Rock Lee recuperara sus energías por completo aunque claro, después de dormir plenamente ese día dijo que se sentía completamente recuperado, tan solo necesitaba ingesta de líquidos y dormir, era lo único.

Esos mismos días de descanso no lo fueron por completo, dado que ninguno supo nada de Metal durante ese tiempo. La preocupación de los dos padres del genin aumento, Rock Lee no perdió más tiempo y salió a buscarlo, debía hablar con él, debía explicarlo todo.

El día de la partida del kazekage a Konohagakure llego, pero sin saber nada de sus dos hijos no saldría de la aldea.

Para sorpresa del grupo de Konoha y Suna, fue que los chicos perdidos se encontraban ya esperándolos en la entrada de la aldea. Gaara sintió latir su corazón nuevamente y Lee, el quería correr hacia su hijo, abrazarlo y contarle la larga historia de todo ese malentendido que seguramente ya se había creado en su cabeza.

Pero al ver la mirada de su hijo, supo que lo que menos quería Metal Lee era hablar con él, bueno, ni siquiera estar cerca de sus progenitores, les miro con desprecio con una mirada que no era para nada de Metal Lee.

-Metal...- murmuro Rock Lee, pero no obtuvo respuesta por parte de su hijo, en cambio de Shinki fue completamente diferente.

-Ha pasado tiempo, papá- dijo Shinki con expresión inerte en el rostro, aunque en su estomago había un mar de emociones.

Rock Lee tomo en brazos a su hijo lo apego a su pecho y después lo contemplo de pies a cabeza, había cambiado bastante desde que lo había visto. Exactamente habían pasado... seis años. Shinki ahora tenía 12.

-Tch- musito Metal Lee dándose la vuelta para darle la espalda tanto al genin como al jounin.

Los demás miembros del grupo vieron eso, pero no tenían el derecho a comentar algo, era tan solo un tema que le incumbía a Rock Lee y Gaara.

El viaje a Konoha comenzó una vez que el Kazekage hizo acto de presencia, Gaara le sonrió a Lee cosa que el correspondió inclusive acaricio suavemente su mano derecha, algo que hizo sonrojar a Gaara, pero mucho más a Kankuro, TenTen y Kiba que lo vieron todo a la perfección, tan solo no querían imaginar como desquitarían aquel tiempo que no se vieron.

Les daba escalofríos el simple hecho de imaginarlo.

Todos comenzaron a caminar, sin duda lo que más hubo en el viaje fue un incomodo silencio que más de uno notó, más no comento nada al respecto.

[...]

En cada momento que Rock Lee y Gaara quisieron acercarse a Metal este simplemente se alejaba, cuando querían entregarle algo Metal utilizaba su arena para tomarlo, no quería ningún contacto de ningún tipo con ellos dos.

Ambos decidieron darle su tiempo, tal vez en Konoha podrían hablar o intentarlo, no podrían dejar las cosas así.

Llegaron a Konoha a eso de las 12 del día, Naruto les recibió en la puerta con una enorme sonrisa, cada uno correspondió esa sonrisa.

Salvo Metal que tenía una expresión sombría en el rostro. Cuando lo vio un enorme sentimiento de culpa lo inundo, el había provocado eso, era su culpa. Los preparativos para la llegada de los kages comenzaron, casi de la misma forma que cuando se trataba de un festival o algo por el estilo. Gaara se despidió del grupo de Konoha, de Rock Lee con un pequeño beso en la mejilla que provoco un nuevo sonrojo tanto en su rostro como en el de Lee... y el grupo de genins y jounins.

Se despidió de su hijo Shinki, pidiéndole que tuviese cuidado y que se verían en un rato más, de Metal Lee... no pudo hacerlo como hubiese querido así que tan solo le dijo un bajo.

"Cuídate" después de eso se retiro adonde Naruto.

Metal Lee dio una simple mirada a la espalda del kazekage cuando comenzó alejarse, un sentimiento en su pecho empezó atormentarlo, era...¿culpa?

Él no tenía porque sentir culpa, no debía sentirla, no tenía culpa de nada; él era una victima y nada más que una victima de las mentiras y secretos de sus padres.

No perdió más tiempo y se alejo, fue obvio que su padre comenzó a seguirlo.

-¡Metal espera! ¡Necesitamos hablar!- grito Rock Lee intentando alcanzarlo pero su hijo utilizaba aquella arena para alejarse con mayor rapidez, se notaba a la perfección que había pulido varios detalles en esa habilidad.

Metal continuo alejándose, en su cabeza rondaban las palabras que anteriormente el kazekage le había dicho. Las había dicho con una seriedad como si se tratase de nada, como si el hecho de dejarlo por 12 años no significara nada, como si el... no fuese nada.

-¡ALÉJATE!- grito y con aquel grito columnas puntiagudas de arena solida le detuvieron el paso a Rock Lee, las contemplo con una mirada asombrada. Varias de estas le bloquearon por completo el camino para seguir a Metal.

Estas empezaron a desmoronarse lentamente y cuando lo hicieron por completo, Metal ya no estaba ahí.

[...]

Metal Lee corrió lejos, lo suficientemente lejos para darse cuenta de que no estaba en un lugar al menos conocido para él. Pero le dio igual, se recostó contra un enorme y frondoso árbol, de los muchos que habían alrededor. Respiro, necesitaba hacerlo estaba muy agitado, muy cansado; pero no físicamente, estaba cansado... mentalmente.

Algunas lagrimas corrieron por sus mejillas, en Suna no se había dado el lujo de llorar como quería, una parte de él estaba dolida y otra estaba feliz. Al fin conocía a su "madre", pero la otra parte le hacia recordar todos aquellos años en donde su padre se desvelaba las noches que enfermaba, las muchas veces que vio a sus amigos y compañeros pasear de la mano con sus madres.

No despreciaba el hecho de que su padre lo acompañara en todo momento, pero... la falta de su madre era algo que le dolía.

Se vio sumido en un mar de pensamientos, sensaciones y sentimientos que no noto cuando un pequeño ciervo bebé se acerco hasta él, Metal reacciono hasta que estuvo lo suficientemente cerca de él como para sentirlo olfatear su ropa.

Miro fijamente al pequeño ciervo, este hizo lo mismo con él.

-¿Llorando a solas, Metal?- pregunto una voz cerca detrás del arbol.

Metal reacciono y acto siguiente se limpio los rastros de lagrimas y mucosidad de la cara.

-S-Señora Nara- musito con la voz entrecortada.

Temari lo observo por unos cuantos segundos, después solo suspiro y sentó a un lado del menor.

-Ya es momento de que comiences a llamarme "tía", ¿no crees?

Los ojos de Metal Lee se agrandaron demasiado, Temari tan solo sonrió y contemplo con esa misma sonrisa el pequeño ciervo que estaba cerca de ambos.

-Es obvio que no lo sabes pero yo estuve cuando naciste, también Kankuro, Rock Lee y claro... Gaara- comento la kunoichi de Suna. Espero que Metal le prestara la atención que debía y así fue, cuando comenzó hablar Metal la miro fijamente.

Lo recordaba a la perfección.

-Le tomo más tiempo que a mi con Shikadai pero es obvio que no estaba preparado para un embarazo, pero se lo tomo mejor de lo que imagine, cuando supo que iba a tenerte se sintió muy... emocional. Antes no era de esa forma, le costaba mucho demostrar sus emociones a veces creía que no tenía, pero cuando conoció a Rock Lee todo cambio completamente, tu llegada lo hizo más feliz que nada, si eras niña tendrías el nombre de nuestra madre y si eras niño... bueno, para nada llevarías el nombre de tu abuelo así que eso se lo dejamos a Rock Lee, por lo visto dio en el blanco-

Metal sin pensarlo comenzó a disfrutar de lo que Temari contaba acerca de su nacimiento, pudo sentir que aquel resentimiento que sentía hacia sus padres se desvanecía.

Al menos hasta que llego a una parte de la historia en donde su expresión cambio radicalmente.

-Gaara estaba feliz por tu nacimiento, pero él sabía que sus momentos contigo serían solo esos, al menos... por un tiempo indefinido.

-¿P-Porque?- pregunto Metal.

Temari tenia la vista concentrada en aquel pequeño ciervo que aun no se iba de donde estaban ellos, después volvió la vista a Metal.

Sonrió para él.

-Porque te ama más que a nada en el mundo y juro que con ese amor te protegería por siempre, por ese amor renunció a verte crecer, renuncio a todo por tu seguridad por el bienestar de ti y tu padre- aquellas palabras ocasionaron una sensación agradable en el pecho de Metal.

Sus labios formaron una sonrisa.

-Él sabía que una vez que todos se supieran la noticia de que el kazekage había tenido un hijo este correría peligro, por ello, el que fueses hijo del kazekage se mantuvo en secreto... hasta ahora.

El chico de cabello negro y cejas gruesas miro entre lloroso a la contraria.

-¿Hasta ahora?- pregunto sin saber que decir o que mas preguntar.

-Hoy los dos hijos del Kazekage se enfrentaran en un combate amistoso- y sin que Temari dijera más, Metal Lee se volvio un manojo de nervios que se levanto de un salto.

-¡¿A-A QUE SE DEBE ESO?!- pregunto entre nervioso y algo lloroso.

Temari no dijo nada tan solo lo miro fijamente, sin dejar de sonreír se puso de pie y poso su mano en la cabeza del más bajo.

-Eres el hijo del Kazekage Gaara, así que demuéstralo- respondió alborotando los cabellos del más bajo -ademas, tengo algo para ti-

Metal se vio algo aturdido por aquella caricia algo brusca, sin embargo se despabilo cuando vio a Temari comenzando alejarse.

-Se... ¡Tía Temari!- la llamo pero no consiguió respuesta, mucho menos cuando esta empezó alejarse. No le quedo de otra mas que seguirla, ¿ella tenía algo para él?

¿De que podía tratarse?

[...]

La llegada de todos los kages dio el inicio para la reunión, todos se reunieron el ya bastante remodelado dado varios acontecimientos anteriormente los cuales lo habían dejado bastante... poco habitable. Rock Lee no podía disfrutar de todo, no cuando no sabía donde se encontraba su hijo, Gaara de igual forma lucia afectado, no estaba concentrado en las charlas que mantenían los kages y no participaba para nada.

Todos los kages lo notaron pero no tuvieron oportunidad de preguntar acerca de esto cuando todo dio comienzo con la voz de Sai Yamanaka anunciando el inicio de aquel torneo amistoso entre aldeas, nada en serio tan solo era para probar las habilidades de todos como antes se había hecho.

Después del pequeño combate entre Akimichi Chou Chou y Inojin Yamanaka daría comienzo una pelea que varios esperaban desde que había sido anunciada en los programas que habían sido entregados fuera del recinto.

-Shinki, genin proveniente de Sunagakure- presentó Sai a Shinki quien no deshizo su enorme abrigo de arena magnética ni siquiera cuando todos comenzaron a verlo desde los asientos, algunos gritos que decían su nombre no les prestó atención alguna.

Sai dirigió su mirada hacia el extremo derecho en donde debía encontrarse el contrincante de Shinki.

Metal Lee, era lo que decían los carteles y programas, pero la presencia de Metal Lee no estaba por ningún lugar. Rock Lee se resigno a que no llegaría, Gaara de igual forma así que solo se levanto de su asiento e se dispuso a salir, pero se detuvo, una sensación extraña en la arena de su pequeño recipiente sujeto a su cadera lo hizo detenerse.

-¡Ahí esta!- grito la Tsuchikage entre emocionada y asombrada.

Ninguno de los kages retiro la vista del campo de batalla, mucho menos cuando una cantidad verdaderamente grande de arena llego ahí. Una persona se encontraba ahí, justo en medio de toda esa arena que ahora se posaba frente a Shinki.

Shinki miraba sonriente la arena, o mejor dicho, la persona que la había traído.

-Llegas tarde, hermano- espetó el genin de la arena.

La arena volvió a su lugar, justo en la enorme calabaza que Metal Lee tenía en la espalda.

-Si, lo siento- se disculpo el ninja de cabello negro. -pero, mejor trde que nunca, ¿no?- la seguridad con la que hablo sorprendió un poco a Shinki, lo poco que había conocido de su hermano en aquellos día le había dejado en claro que no era alguien con mucha seguridad inclusive algo torpe con una situación como en la que estaban. Pero ahora no, ahora Metal Lee lucía seguro, con una sonrisa si bien no era pretenciosa podría decirse que rayaba esto pero no lo suficiente.

Ninguno de los presentes dijo nada, nada que no fuese aplausos y gritos que ahora en parte se habían vuelto dirigidos para Metal Lee. Todos sus amigos y compañeros de academia se encontraban sorprendidos pero esa emoción se volvió algo completamente diferente.

-¡Tú puedes Metal!- ese fue un grito de Boruto, el cual fue acompañado de otros más por partes de sus demás amigos tanto Iwabe como Denki gritaban y decían que debía dar lo mejor de él.

Sin embargo de entre todos esos gritos uno en particular le hizo sentir que nada podía contra él en se momento.

-¡DEMUESTREN EL MÁXIMO PODER DE LA JUVENTUD!- grito Rock Lee desde lo suficientemente cerca para que fuese escuchado perfectamente. Metal volvió la vista hacia su papá, Rock Lee no espero nada que no fuese una simple mirada enojada pero en su lugar obtuvo una sonrisa grande por parte de Metal.

Esa sonrisa le devolvió la alegría completamente.

-¡YOOOSH!- gritaron Metal Lee y Shinki, la posición de ambos cambio a una de combate, la los dos arena hizo lo mismo al erguirse sobre ellos, tal acto provoco un grito sorprendido por parte de todos los presentes, inclusive de los kages.

Estos miraban sonrientes el evento.

-Sus dos hijos son sorprendentes, Kazekage- comento el Mizukge Chojuro.

Gaara dirigió la mirada hacia este, no sabía que decir al respecto así que tan solo contemplo el combate con su sonrisa y mirada más orgullosa.

El combate empezó, en ningún momento Metal Lee dejo de sonreír, mucho menos cuando su recuerdo más preciado apareció en aquellos momentos mientras sus patadas desmoronaban la arena de Shinki. A pesar de tener esa habilidad no iba a menospreciar los talentos natos en Taijutsu que su padre le había infundado desde pequeño.

Recordar aquello le hizo sentir una agradable sensación en su corazón, estomago... en todo su ser.

Aquella ocasión en la que recibió ese pequeño cactus que adornaba su escritorio, el cual veía cada mañana en que despertaba, aquel que se esforzó en cuidar cuando se le fue entregado como regalo de su "madre" quien se encontraba lejos pero no por nada olvidaba el cumpleaños de su ser más amado. Las veces que le daba agua, esas ocasiones en las que lo miraba fijamente esperando a que por fin una flor pero ni siquiera con su mirada insistente lograba hacerlo,su padre le había dicho que mientras más amor y cuidados le diese a ese pequeño cactus, tarde o temprano nacerían muchas flores tantas que Metal no podría ni contarlas.

Su recuerdo más preciado.

"Entre más amor des a ese pequeño cactus, más flores nacerán en él"

Amor, amor, amor.

Eso era lo que todo ser vivo necesitaba.

Eso fue lo único que Metal Lee necesito, para sentirse unido a Gaara, a su padre.

Metal Lee se sentiría feliz cuando volviera a casa, su cactus por fin... tenía una flor.

[...]

¿Termino?

Si se portan bien puede que haga algo de esta hermosa familia ;)

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