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Amor
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Llevaba tiempo con la espinita clavada de que algo no iba bien, lo sentía ahí en lo profundo de su pecho pero evitaba pensar demasiado en el tema, sin quererlo se negaba a saber lo que ocultaban esos dolores en el corazón.
Pero las aguas se removieron la tarde que Mousse salió del restaurante con una mochila y la mirada perdida en el horizonte, la escena parecía nostálgica.
— Me voy de viaje y tal vez no regrese Shampoo.
— Si estás haciendo esto por mí no creas que te pediré que vuelvas.
Shampoo se sorprendió de que le hablara en su lengua materna, significaba que podía estar tomando las cosas muy en serio, un frío le recorrió la espina dorsal cuando una sonrisa cálida pero con un deje de sarcasmo se pintó en los labios del experto en armas.
— No, no lo hago por ti. Decidí entrenar por mi cuenta mi cuerpo y mi mente. Pasé mucho tiempo en Nerima esperanzado a algo que no ocurriría jamás, no puedo pedirte que me ames si antes no reparo mi orgullo dañado — una diminuta risa, casi imperceptible se le escapó en un suspiro — aunque no creo que puedas entender de lo que hablo.
— ¿Estás burlándote de mí?
— No, para nada. Pasé 3 años maravillosos aquí, conocí a Ranma y él me enseñó que debo seguir mejorando, no por los demás sino por mí.
La joven estaba sorprendida por la revelación del hombre pato que no reaccionó cuando él se acercó lo suficiente a ella como para despedirse con un beso en la frente. Mousse le dio la espalda y comenzó a andar hacia sabrá dios donde.
Ella torció la boca y entró al restaurante con la inquietud otra vez pegándole el pecho.
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Un par de días después se encontró con su amado en la valla por la que caminaba cuando se dirigía a la escuela, sonrío y se apresuró a abrazarlo, él puso la cara de sorpresa de siempre e intentó despegarla mirando a los lados preocupado.
— ¡Espera Akane! Te juro que no es nada, mujer que me esperes.
Shampoo quien se divertía con los celos mal disimulados de la Tendo la intentó provocar.
— ¿Acaso no harás nada Akane?
La mencionada se giró, llevaba ya un par de metros de distancia y aunque enojada tenía una sonrisa que a Shampoo le pareció de autentica victoria.
— No es como si yo tuviera que interferir, al final es Ranma quien sabe lo que hace — hizo una pausa, esta vez sus ojos cafés se clavaron en los suyos y la hicieron tragar saliva con pesadez — Y también una cuestión de orgullo y amor propio.
El chico de la trenza aprovechó su desconcierto y se alejó de ella, persiguiendo a su "prometida oficial" mientras continuaba pidiendo disculpas y la chica lo ignoraba molesta. Ahí fue donde volvió a sentir el dolor en el pecho, había querido fingir que sabía que eran celos, pero no era así.
Era otra vez esa irritante palabra que mencionó el chico pato y ahora Tendo: Orgullo. Además si agregaba la cereza de "amor propio" se percataba, por vez primera que estaba rogándole a un chico que era evidente estaba enamorado de otra.
Lo sabía desde el inicio, lo notó aquella tarde que Ranma, convertido en gato, besó a la chica.
Siempre lo supo ¿Entonces por qué continuaba ahí? ¿Era acaso que estaba mal entendiendo el orgullo con la tradición? ¿Y la obsesión con la falta de amor propio?
Aquella noche, presa de la revelación, la chica China decidió dejar Nerima en un viaje de autoconocimiento y entrenamiento.
Quien sabe, incluso podía toparse con Mousse por casualidad.
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Drabbles no tan drabbles, así esporádicos. Sin ton ni son.
