NO AUTORIZO LA COPIA DE ÉSTE FIC. CUALQUIER DUPLICADO DE LA NOVELA ES UN PLAGIO.
Historia desde el punto de vista de Rosalie.
—
¿Dónde había dejado la rasuradora? – pensé mientras buscaba en las gavetas del baño aquella máquina de afeitar rosada que era crucial para lucir el vestido a la rodilla de ésta noche.
Lo admito, estaba nerviosa. Casi dos años y medio de no tener que lidiar con citas, preparaciones y cuanta cosa más que había decidido olvidar gracias a mi ex. Para lo único que me arreglaba era mi preciado trabajo, y aun así me sentía descuidada en mi aspecto en relación hace años atrás. Pero hoy tenía una cita, una muy extraña y repentina cena con Emmett McCarty, quien juraría me hipnotizó para salir con él. ¡No había otra explicación!
¡Por fin te encuentro! – dije cuando encontré la máquina, escondida en el cajón de las medias. Me dirigí al baño y di el agua caliente, pasando a mirarme al espejo mientras soltaba mi cabello y dejaba mi ropa en el suelo. Era hermosa, más de lo que el promedio de las mujeres podría declarar, pero si tan sólo aquel hombre no hubiera causado ese daño que…
El teléfono sonó.
Corrí por el baño, desnuda, a buscar mi celular que estaba en la habitación contigua y logré contestar al tercer tono. Era él.
—Eh, Rosalie. Hola, soy Emmett. McCarty… — pensaba que no lo reconocería. Lo habría hecho con sólo escuchar su voz peculiar, varonil pero alegre.
—Ah sí, hola Emmett. ¿Qué ocurre? — me hice la desentendida.
—Es que quería avisarte que hoy llegaré una hora más tarde. — explicó. — Lo lamento en serio, pero tuve un problema y—
—Si no puedes, entonces cancelamos. — respondí confusa. Y algo molesta.
—No, no. Si puedo, es sólo que mi… hermana tuvo un problema y no puedo librarme antes.
Suspiré del otro lado del teléfono y traté de ver el lado positivo. Al menos tenía más tiempo para mejorar mi aspecto e intentar sacar a la 'vieja' Rosalie Hale.
—Está bien Emmett. Te veré más tarde.
—¡Gracias! — replicó algo eufórico. —De verdad, te lo explicaré todo.
—No te preocupes. Nos vemos.
—Nos vemos.
Corté.
Me quedé pensando un momento en su extraña llamada, y en mis inseguridades saliendo a flote. Cómo mi mente comenzaba a creer que marcó sólo para cancelar la cita, y que todo éste evento pasaría inadvertido… Pero aquel pensamiento no me inundó mucho, ya que estar desnuda, con la cortina abierta y un vecino de catorce años en plena adolescencia, no fue lo más correcto.
—¡Pero que…! —dije en cuánto identifiqué al pequeño 'puberto' con una baba de dos metros. ¡Menudo vecino que me tocó!
Entre salir a cerrar la cortina, y taparme con lo que fuera, me llevé gratis una espléndida caída que provocó un muy hermoso moretón en mi brazo. ¡Cómo dolía! Y lo peor era que se veía horrible y mi traje de esa noche no cubría nada de la caída. Genial.
Intenté cubrirlo con maquillaje, pero se veía fatal, y por si eso no fuese poco, en la ducha me había rasurado las piernas de manera tan nerviosa que pasé a cortarme en la rodilla. Ahora tenía un moretón y una costra. ¡Hermosa me iba a ver! ¡Hermosa!
Pero con todas los eventos desafortunados para salir de una manera decente, finalmente me vi al espejo y encontré algo de aquella mujer de hace unos dos años atrás, guapa y despampanante, que robaba miradas, provocaba celos y protagonizaba cada evento al que iba. Sí, Rosalie Hale había vuelto.
Mis tacones negros eran por lo menos de diez centímetros de alto, el cabello caía en ondas por mi espalda y el maquillaje era romántico pero que dejaba una mirada misteriosa. Mis uñas a la francesa, un anillo y una pulsera, y el elegante vestido corto y sin mangas de Alexander McQueen. Todo eso era el "Elemento Hale", cómo le llamábamos con Alice antes de que…
Olvídate de eso por una noche, Rosalie. Me obligué a pensar.
Y así fue.
Me encontré con Emmett en un restaurant elegido por él mismo, sin duda algo para lo que yo no estaba ni preparada ni vestida: ¡Pizza Hut! Por supuesto él no me dijo nada, aunque si me aduló mucho al verme por primera vez, resaltando lo 'elegante' que me veía. Ahora entendía por qué, además de que sus jeans y chaqueta de cuero me habían llamado la atención desde el comienzo.
Las miradas se fijaron en mí cuando entré en el local, pero no por lo usual de mi belleza, claro está. No estaba acorde al lugar ni a las personas dentro de él: Familias, jóvenes, niños… Todavía tenía un atisbo de esperanza de que Emmett me dijera '¡Es una broma! ¡Vamos a un restaurant fino!', pero nunca ocurrió. Esa noche tuvimos una muy peculiar cita.
—Creo que ya puedo decir lo ridícula que me siento en éste vestido. — confesé finalmente, cuando una chorreante pizza llegó a nuestra mesa.
—Te ves guapa. En serio. Y además fue mi culpa… —se disculpaba pero no podía dejar de mirar la pizza como si fuese la última en el mundo.
—Ya, tranquilo. —no le di más importancia al tema, porque fuera del restaurant, Emmett había sido un caballero, y además una excelente compañía. Me hacía sentir natural, como yo era a diario, y no quién pretendía ser.
Me contó de su trabajo en una tienda para cacería y excursión, siendo el dueño. Apenas llevaba un par de años en el rubro pero le iba bastante bien, ya que Seattle se encontraba a pocos kilómetros de montañas y animales furtivos. Me enteré también que tenía 28 años, uno más que yo, y que se había graduado de Ingeniería, pero que nunca le apasionó tanto como la libertad de tener su propio negocio. Era libre. No como yo.
Le hablé de mi vida laboral, de los años que llevaba trabajando en una empresa dedicada al comercio exterior, de lo estricto de mi trabajo y el explotador de mi jefe. Le conté de mi casa que había adquirido hace un año, y de mis planes para comprar el auto de mis sueños: un BMW M3 convertible, color rojo.
Eso llamó su atención y me sorprendió con una charla de mecánica, pero la verdadera sorpresa se la llevó él cuando no sólo le comprendí, sino que además corregí algunos errores que había dicho.
—¡Y además te gusta la mecánica! ¡Vaya! — exclamó, llenándose la boca luego con su último trozo. —Apostaría que ese moretón te lo has hecho intentando arreglar un motor.
¡Oh Dios! Lo había notado…
—Eh, no, la verdad, es que… —no podía contarle de mi caída, ni mucho menos que estaba desnuda y con mi pequeño pero pervertido vecino. —Sí, intentaba ver el motor de mi amiga. Ya sabes…
Se carcajeó un momento y yo le seguí. Emmett era agradable, y sobre todo, espontáneo. No parecía forzar sus palabras, ni pensarlas mucho, y además no podía negar para nada su increíble atractivo, que se escondía en una ropa totalmente normal. Podría sacarse mucho provecho si quisiera…
—Me gustas. —admitió sin más, como lo más natural del mundo, entre una sonrisa y un sorbo a su bebida. —En serio, sin dejar de lado que eres insoportablemente guapa e intimidante.
—¿Ah? —lo miré con duda y luego me reí, desviando mi mirada. —No soy intimidante.
—Pero si guapa.
—Oh vamos, cállate. —me sonrojé un poco, debo admitirlo.
—Hey, pero si es cierto. Además vas por las calles con tu aire de despreocupada, chocando con hombres guapos como yo para que te inviten a cenar. —bromeó.
—¡Cómo crees! —lo miré divertida, negando con mi cabeza mientras tomaba un sorbo a mi bebida.
—Sólo bromeo. —finalizó su rutina, y en aquel momento su celular suena, y con un gesto de disculpas, atendió en la misma mesa. —¿Hola? Hey, corazón, ¿cómo estás?
¿Me estaba jodiendo? –pensé.
—Sí, sí, ya me voy a casa, no te preocupes. No, para nada, no me esperes despierta, en serio. —continuaba hablando con toda naturalidad.
Estaba arreglando mis cosas ya, buscando dinero para dejar algo pagado de la pizza y largarme de ese lugar. ¡Qué fatal error había sido! Pero claro, era un idiota, un infiel de la misma clase de Royce. ¡Maldita sea, y hasta me lo hizo recordar!
—Nos vemos en casa mi amor. Descansa. —se despidió, y a esas alturas yo también.
Sin esperar a nada, tiré un billete sobre la mesa y me paré indignada de aquel lugar, sin esperar explicaciones, y sintiendo todas esas inseguridades del pasado viniendo hacia mí otra vez. ¿Qué se creía, que podía tener una aventura y poder hablar con su mujer en frente mío? ¡Idiota! ¡Idiota! ¡Mil veces idiota!
—¡Rosalie! —Emmett gritaba detrás de mí en la calle. —¡Espera! ¿Dónde vas?
Hice parar un taxi, sin responderle. Emmett se plantó a mi lado.
— ¡Déjame explicarte! —suplicó.
—¡No te preocupes, entiendo todo! —me enrabié. El taxi se detuvo y abrí la puerta pero él la cerró.
—No es lo que piensas, por favor.
—¡Eres un mentiroso! —intenté abrir la puerta pero seguía bloqueándola. —Emmett, déjame ir.
—No, porque tienes que ver algo antes de que logres terminar con ésta cita. Después de eso, no volveré a molestarte.
Me calmé y lo miré, decidiendo si darle o no esa oportunidad, analizando si tan sólo eran mis inseguridades las que me cegaban y buscaban el primer error para tacharlo de mi lista… Decidí darle una oportunidad, pero de excusarse.
—Bien. –dije, y él mostró alivio. Abrió la puerta y me dejó entrar primero.
Indicó una dirección, no tal lejos de donde yo vivía, y el taxista partió. Nos mantuvimos en un silencio incómodo, en donde yo tenía un lío en mi cabeza: ¿con quién hablaba? Y si era su esposa o novia ¿por qué me llevaba con ella? ¿Acaso eran una especie de pareja liberal y querían un….? ¡Oh no! Qué horror. No pensé más en ello, pero si en cómo Emmett insistía en no dejarme ir sin explicarme qué pasaba.
Finalmente llegamos a una casa de dos pisos, con todas sus luces apagadas excepto por una de abajo. Nos bajamos y Emmett se adelantó, sacando las llaves. Al abrir la puerta, me hizo pasar, y por supuesto dudé, y me quedé en el marco, viendo como el hombre de mi cita saludaba a una mujer algo anciana.
¿Vivía con su mamá?
Pero qué clase de hijo le dice a su madre 'mi amor'. No, no podía ser. Era acaso su pareja… ¡Agh! No lo podía ni pensar.
Y dentro de todo el lío en mi cabeza, las suposiciones extrañas y las conclusiones imaginarias que sólo mi mente podía armar, la respuesta bajó brincando las escaleras, en un adorable piyama de conejo. Saltó a los brazos de Emmett y lo rodeó con un fuerte abrazo, y un tierno beso en su mejilla.
—¡Papá! ¡Ya volviste!
Oh.
N/A: Respondo todos los reviews. Los Guests los respondo en el próximo capítulo.
No olviden entrar en mi perfil de fanfiction y así direccionarse a mi cuenta de Facebook, donde subiré fotos de la novela.
Gracias por leer.
