Capítulo 2
-La Madriguera
Hermione suspiró profundamente, mientras se miraba en el espejo, y trataba de peinarse. Entonces, se escuchó un ligero "toc toc" al otro lado de la puerta, y la voz de Harry sonó a continuación.
-La señora Weasley dice que han llegado carta de Hogwarts para nosotros. Te esperamos en la cocina –y entonces, se escucharon los pasos del chico, bajando las escaleras.
Hermione volvió a suspirar. Hacía una semana que ella y Harry habían llegado a la Madriguera a pasar las vacaciones, y en todos esos días, no había visto ni una sola vez a Ron.
En realidad, no lo había visto desde la Batalla de Hogwarts, y Hermione tenía la idea de que la estaba evitando.
-Seguramente está muy ocupado en la tienda –le había dicho Harry, aunque por su tono de voz, no parecía nada convencido-. Supongo que George no podía mantener el negocio solo…
Se cayó al instante, al ver como se ensombrecía el rostro de Ginny, ante la alusión de la pérdida de Fred, y se apuró a abrazarla.
Hermione se limitó a asentir con la cabeza, y se levantó del sillón, diciendo que necesitaba ir al baño.
Y ahora se encontraba allí, mirándose al espejo, fingiendo que se acomodaba el cabello. Suspiró nuevamente, pensando en Ron.
-Ese idiota de Ronald Weasley –se dijo cuando ya no se escuchaban los pasos de Harry en la escalera.
Aunque no era culpa de Ron (al menos no del todo), no podía evitar estar enojada con él. Era cierto, ella había sido quien lo había besado en la Sala de los Menesteres, y también era cierto que no habían dejado nada en claro entre ellos dos, por lo que Hermione estaba segura, ahora sí, que aquel beso no había significado nada para su amigo.
Sacudió su cabeza con fuerza, como si quisiera espantar moscas, y se apuró a abrir la puerta del baño. Bajó las escaleras, y entró a la cocina. La señora Weasley le puso su carta con el estampado de Hogwarts entre las manos, y lo miso hizo con Harry y Ginny.
-Parece ser que este año me esperan muy pocos libros nuevos, mamá –había dicho Ginny al terminar de leer su carta-. Será una visita muy rápida al Callejón Diagon.
-¿Y qué dicen las de ustedes? –preguntó entonces viendo a Harry y Hermione.
-La profesora McGonagall dice que "debido a las circunstancias del año pasado" podemos repetir nuestro séptimo curso.
-¡Eso es maravilloso! –exclamó la señora Weasley-. Me pregunto si Ron habrá recibido también una de esas –y salió corriendo a buscar una pluma y pergamino, mientras gritaba "¡Errol!" para que la lechuza se apareciera.
La carta que llegó de parte de Ron, a la mañana siguiente, había respondido de manera afirmativa a la pregunta de su madre. Sin embargo, lo que agregó después, hizo que Molly Weasley le enviara de vuelta un vociferador.
-¡Mira que piensa que está por encima de los logros académicos! –le gritó a su marido en la cena, con la carta de su hijo en la mano-. ¡Ese niño cree que puede darse el lujo de no estudiar su último año en Hogwarts!
-Pero Fred y George tampoco terminaron Hogwarts. Supongo que Ron ha decidido quedarse con George a cuidar la tienda ahora que Fred no está… –puntualizó Ginny en voz baja y quebrada. La señora Weasley estaba por replicar, pero el escuchar el nombre de Fred hizo que temblara, y se desplomó en la silla.
-¿Tú qué piensas hacer, Hermione? –se apuró a preguntar Harry.
-¿Yo? Pues claro que pienso volver.
-Al menos alguien tiene la cabeza sobre los hombros –dijo la señora Weasley, y se apuró a mirar a Harry-. ¿Y tú, Harry querido?
-Pues… -Harry la miró, algo preocupado-. Yo no pienso volver, señora Weasley.
Los señores Weasley, Ginny, Harry y Hermione habían ido al Callejón Diagon a la semana siguiente.
-Podemos darnos una vuelta por Sortilegios Weasley –dijo Harry en voz baja, para que nadie más que su amiga lo escuchara-. Si quieres, claro.
-A mi no me importaría –dijo Hermione con tono despreocupado, fingiendo que no sabía que Harry se refería a Ron al hablar de Sortilegios Weasley.
Así que Hermione terminó de pagar unas cuantas plumas nuevas, Harry tomó los tarros de tinta, dijeron a los señores Weasley y a Ginny que no tardarían en volver, y ambos salieron de la tienda. Caminaron por delante de un par de locales, hasta que llegaron al estrambótico y llamativo puesto de Sortilegios Weasley.
Harry se apuró a abrir la puerta, y Hermione entró, tratando de ocultar su nerviosismo.
-¡Harry, Hermione! –se escuchó el grito de George, pocos segundos después de que hubieran entrado -. ¡Hey Ron, mira quienes han venido!
La larguirucha figura de Ron se asomó por detrás de un estante. Sonrió al ver a sus dos mejores amigos, y se acercó a saludarlos. Aunque parecía que más bien sólo se fijaba en Harry, ya que rehuía de la mirada de Hermione, y si tenía que dirigirle la palabra, solo pronunciaba monosílabos, y siempre mirando hacia otro lado.
-¡Harry ven, quiero que veas esto! –dijo en ese momento George. Harry se encogió de hombros (miró velozmente a Hermione) y lentamente, siguió a George, quien se dirigía a la parte posterior de la tienda.
Entre Hermione y Ron se hizo un incómodo silencio.
-Escuché que volverás a Hogwarts este año –dijo el pelirrojo después de un rato. Hermione asintió lentamente-. Me alegro por ti.
De nuevo el silencio incómodo.
-¿Y tú por qué no? –preguntó la chica.
-Prefiero quedarme con George, ayudando en la tienda.
Ambos miraron a diferentes lados.
-Ron –dijo ella, visiblemente nerviosa-. ¿Sobre lo que pasó en la Sala de los…?
-Amigos, Hermione –se apuró a decir Ron-. Amigos nada más.
Hermione asintió bruscamente, se dio la media vuelta, y salió del local. Se quedó afuera, sentada en los escalones, apoyando su cabeza entre sus manos, esperando a que Harry apareciera. El chico llegó pocos minutos después, y se sentó junto a ella.
-Se han peleado, ¿verdad? –Hermione asintió sin decir palabra-. ¿Entonces…? Lo que pasó entre ustedes…
-Entre nosotros no ha pasado nada –dijo ella, limpiándose las lágrimas que amenazaban con querer recorrer sus mejillas-. Y tampoco va a pasar. Somos amigos, eso es todo.
Harry se levantó de los escalones, y extendió su mano para ayudar a su amiga a levantarse.
-Vayamos de vuelta a la Madriguera-. Hermione tomó su mano, y se puso en pie.
-¿Me visitarás de vez en cuando? Aunque sea en las salidas a Hogsmeade –de repente, Harry la abrazó.
-Para qué son los amigos.
Hermione se sorprendió por el gesto, pero lo abrazó de igual modo. Y sin poder contenerse más, rompió a llorar.
Aquí estamos de nuevo =) Esta vez estamos viendo lo que paso con Hermione, y ella también regresa a Hogwarts =O Me pregunto que clase de cosas pasarán sin Harry o Ron cerca. Y hablando de Ron... se que lo he pintado un poco malo, pero era algo necesario, espero y me perdonen n.n
Por cierto, gracias por los reviews de ayer. ¡Me sentí muy emocionada! Así que espero y se den un tiempito y me dejen otro, aunque sea peque. ¡En verdad se los agradecería! n.n
