Prompt: Salida de Amigos (Entrevistas para romper el hielo)
─ ¡Yuuri despierta! ─ Phichit saltó alegre sobre Yuuri quién dormía plácidamente sobre su pequeña cama en el dormitorio que compartían.
─ ¡¿Qué demonios Phichit?! ─ rugió Yuuri furioso por el ataque, aunque aún bastante adormilado. Sin pensarlo mucho, el japonés se sacudió la presencia sobre él haciendo que el tailandés cayera de la pequeña cama directo al suelo. Sin prestar atención a la queja de Phichit, Yuuri se escondió una vez más bajo las cobijas y se giró dándole la espalda a su amigo.
Si algo era cierto era que Yuuri Katsuki no era una persona mañanera, y el hecho de que lo despertaran de esa forma y tan temprano a juzgar por la nula luz que se colaba por debajo de las cortinas, hacía que su sangre hirviera de enojo. Exasperado, cerró los ojos una vez más tratando de retomar el sueño.
─ ¡No te vuelvas a dormir! ─ exigió el tailandés levantándose como un rayo y jalando las cobijas que estaban envueltas alrededor de su amigo ─ ¡Despierta! ¡Despierta! ─ decía mientras golpeaba a su adormilado amigo con una de las almohadas de su propia cama.
─ Phichit es nuestro día libre déjame dormir… ─ Rogó Yuuri, alejándose de Phichit lo más que su cama lo permitía y envolviéndose más con las cobijas.
Phichit soltó un pesado suspiro ante la acción de Yuuri, sin duda alguna levantar al japonés sería más difícil de lo que había creído, así que optó por su plan b, chantaje emocional.
─ Prometiste que irías con nosotros al parque de diversiones ─ se quejó el tailandés, sentándose en el pequeño espacio de la cama de su amigo, haciendo un puchero y fingiendo su mejor voz de tristeza.
Después de unos segundos Yuuri se giró a encararlo, Phichit con todas sus fuerzas y evitando echarse a reír fingió un puchero e intento que algunas lágrimas se aglomeraran en sus ojos.
─ ¿Quiénes son nosotros? ─ preguntó Yuuri, sintiéndose un poco mal ante la expresión de su amigo, sin embargo, Phichit ante la pregunta se levanto de un brinco de donde estaba sentado.
─ ¡Ketty, Mark, Joe, Susan y por su puesto yo! ─ dijo alegremente, dedicándole su mejor sonrisa al japonés, quien simplemente giró los ojos y le dio la espalda de nuevo.
─ No recuerdo haber prometido nada como eso… Oyasumi*─ diciendo eso Yuuri se envolvió en su capullo de cobijas una vez más, e ignoró a su amigo prometiéndose a no volver a creer en las lágrimas de cocodrilo del tailandés.
Phichit por su parte, estaba a punto de perder la paciencia así que volvió a jalar las cobijas que Yuuri apretaba fuertemente contra él.
─ ¡Nooo! ¡Yuuri Katsuki levántate ahora mismo! ─ exigió, el japonés lo ignoró olímpicamente e incluso enterró la cabeza bajo la almohada para ahogar los quejidos de Phichit. El tailandés indignado por ser ignorado, escaneo la habitación buscando algo que hiciera que Yuuri se levantara si o si, sus ojos brillaron maliciosos cundo divisó el gran poster de Viktor Nikiforov que Yuuri tenía colgado sobre su cama.
─ Ok, no te piensas levantar ¿eh? ─ preguntó tan amenazadoramente como una madre lo haría a un niño berrinchudo, mientras se acercaba poco a poco a la pared ─ ¡ENTONCES DILE ADIÓS A VIKTOR NIKIFOROV! ─ gritó, alcanzando una de las tachuelas que mantenían el poster fijo en la pared.
─ ¡NO TE ATREVAS! ─ gritó el japonés amenazante, sentándose de golpe en la cama y deteniendo las macabras intenciones de su amigo, quien sonrió complacido.
─ Pensé que no despertarías ─ se burló Phichit alejándose de la cama y del poster, disfrutando como Yuuri refunfuñaba mientras se quitaba las cobijas de encima.
─ ¡Aghh! Está bien, ─ dijo Yuuri derrotado, calzándose los zapatos, poniéndose de pie y tomando su celular de la mesita de noche junto a su cama, ─ Pero ¿porque demonios tan temprano? son las… ¡cinco de la mañana! ¡No, no, no! ¡Tú estas loco! ─ Yuuri lo miró indignado y Phichit a penas y pudo esquivar la almohada que voló directo a su cara.
─ Ya habíamos hablado de esto, iremos al Michigan's Adventure ─ le recordó el tailandés mientras Yuuri bastante molesto, arrastraba lo pies hacia su cómoda dispuesto a comenzar a vestirse.
─ No sé qué significa nada de eso ─ Yuuri aun estaba bastante enojado, el hecho de que lo despertaran tan temprano en uno de sus pocos días libres hacía que quisiera escupir fuego por la boca.
─ El parque de diversiones que está en Muskegon… ─ explicó Phichit emocionado mirando como Yuuri se cambiaba la playera que usaba como pijama por una limpia.
─ ¿¡Muskegon!? ¡Eso está del otro lado del estado! ─ Yuuri no podía creerlo, ¿de verdad sus amigos pensaban ir a un parque de diversiones que estaba a cuatro horas de ahí? Phichit le dedico su mejor sonrisa y comenzó a parlotear de nuevo.
─ Por eso nos estamos yendo a esta hora, si salimos a las seis como teníamos planeado llegaremos alrededor de las diez justo a la hora que abren el parque… ─ Yuuri giró los ojos ante sus palabras.
─ Ok, me cuentas como te fue ─ dijo antes de que el tailandés pudiera terminar de hablar, caminando de nuevo a su cama, metiéndose bajo las cobijas y una vez más dándole la espalada a su amigo.
─ No, no, no… ¡por favor tienes que venir no quiero ser el mal quinto! ¡por favor! ─ rogó Phichit hincándose sobre la cama. Yuuri soltó un pesado suspiro, de todas formas, ya estaba despierto y no sería capaz de dormir de nuevo, así que se giró para mirar a su amigo y esté dedico sus mejores ojos suplicantes.
─ ¡Ughhhh! está bien, pero a cambio le sacaras filo a mis cuchillas todo el siguiente mes ─ ante su respuesta Phichit tan feliz como un cachorro se abalanzó sobre él, murmurando muchos "gracias, gracias, gracias".
Yuuri se levantó una vez más y se lavo los dientes y el rostro bajo la atenta mirada de Phichit que seguía asegurándole que se divertirían como nunca. Media hora después bajaron al estacionamiento para encontrarse con sus amigos, quienes los esperaban junto a una camioneta que habían rentado para la ocasión.
Yuuri hizo su mayor esfuerzo para ignorar las burlas por su semblante adormilado y no dedicarles señales obscenas a sus alegres amigos, quienes para ser tan malditamente temprano se veía frescos cual lechugas.
A pesar de su mal humor, el viaje en carretera no fue tan malo, se divirtieron jugando "20 preguntas" y cuando el hambre llegó alrededor de las ocho de la mañana se detuvieron en un pequeño restaurante al lado de la carretera, en donde Yuuri comió los pancakes más deliciosos que jamás había probado en toda su vida. Cuando estuvieron satisfechos y pagaron la cuenta subieron de nuevo a la camioneta y disfrutaron lo más que pudieron de la molesta música noventera que Phichit los obligó a escuchar por más de una hora.
Llegaron al parque de diversiones alrededor de la diez treinta de la mañana, Phichit lideró al grupo a través de todas las atracciones disponibles, siempre sentándose al lado del japonés y tomándole una foto antes y después de que los juegos comenzaran a moverse, Yuuri juraba que la foto que le tomó después de bajar de la montaña rusa era una de las peores que le habían tomado en la vida.
El grupo se divirtió bastante, subiendo a juegos, comiendo dulces y retándose unos a otros en los juegos de puntería, Phichit documentó el día lo más que pudo teniendo siempre como protagonista de sus tomas a su amigo japonés. Al filo de las seis de la tarde cuando todos estaban exhaustos, llenos de premios y listos para volver a casa decidieron montar la última atracción que les faltaba, la rueda de la fortuna.
Debido a que los compartimentos eran relativamente pequeños y solo cabían máximo dos personas en cada uno, Yuuri y Phichit se apretujaron en uno, guardaron silencio mientras subían lentamente contemplando el paisaje y disfrutando de las últimas luces antes del crepúsculo, cuando su compartimento llegó a lo más alto, con una sonrisa Yuuri atestiguó como el sol comenzaba a caer en el horizonte.
─ Admite que te divertiste ─ le dijo Phichit con una enorme sonrisa mientras tomaba una foto del paisaje y la subía a Instagram.
─ Gracias Phichit ─ dijo Yuuri simplemente, el japonés sabía perfectamente que su amigo lo había arrastrado a la aventura para distraerlo. La primera final de Grand Prix a la que había calificado estaba a penas a unas semanas de suceder, Yuuri había estado entrenando arduamente todos los días aterrado a que cuando el momento llegara arruinaría la única oportunidad de mostrarse ante su ídolo de toda la vida.
─ No hay de que, sabia que necesitabas un respiro, has estado sobre entrenándote últimamente ─ lo regañó Phichit, aunque el japonés sabía que era cierto. Las tardes anteriores Yuuri había patinado hasta que sus pies sangraron, Celestino tuvo que correrlo varías veces de la pista antes de que se lastimara gravemente.
─ Tengo miedo de hacer el ridículo ─ confesó Yuuri en un susurro, Phichit no dijo nada y solamente suspiró mientras tomaba una de las manos de su amigo tratando de transmitirle apoyo.
─ Confía un poco más en ti, yo se que lo lograras ─ Yuuri sonrió ante sus palabras, sabía que no era lo suficientemente bueno, pero las palabras de Phichit le daban esperanza, Yuuri suspiró mientras giraba el rostro para poder verlo.
─ Quisiera que pudieras estar ahí ─ Phichit le dio un apretón a la mano de su amigo, le dolía bastante no poder estar ahí para apoyarlo, la final del Grand Prix se había atravesado justo en la semana de sus exámenes finales, al no ser competidor del evento no tenía excusa para faltar y asistir.
─ Sabes que estaré apoyándote desde casa ─ prometió, al tiempo que comenzaban a descender. Cuando su compartimento por fin tocó el suelo, bajaron rápidamente y se reunieron con sus amigos dispuestos a regresar a casa.
Durante el trayecto de regreso Phichit cayó rendido sobre el hombro de su amigo japonés, Yuuri simplemente sonrió y lo dejo acomodarse sobre él, por su parte giró hacia la ventana de la camioneta para admirar el obscuro paisaje.
Aún tenía miedo sobre lo que pasaría en la final del Grand Prix y aunque sabía que tal vez no lo lograría y que tal vez haría el ridículo de su vida, estaba completamente seguro de que cuando regresara a casa Phichit estaría ahí dispuesto a consolarlo y secar sus lágrimas.
Oyasumi (おやすみ): Buenas noches.
