Pues esperaba mas comentarios pero bueno, al menos es uno ^^. Gracias chica. Aqui otro capitulo.
17 de Mayo
La rutina diaria que se ha adherido a mi vida parece querer seguir su rumbo. Pasan los días y siento que repito el día de ayer. Mi vida se ha vuelto algo sin sentido. Anoche mi alma revivió. Aquel objeto tras el ventanal junto a la calle llamo mi atención y no la soltó hasta que vi mi camión desaparecer. No estoy segura por que me intereso tanto aquel curioso objeto, y sabia que nunca sabría exactamente el por que. O eso creía…
El autobús se detuvo con aquel singular chillido que resonaba en mis oídos. Bajé los escalones y observe mi hogar.
Después de mi típico recorrido eché un vistazo alpaquete en mis manos, estaba caliente, pero no lo suficiente para quemarme las palmas. Subí las escaleras en espiral para luego quedar frente a una puerta desgastada.
La abrí con facilidad y entre al cuarto cálido. Los pequeños ventiladores giraban una y otra vez tratando de darle frescura alcuarto húmedo.
Busque con la mirada a la pequeña anciana y la encontré frente altelevisor en su sillón preferido, sus ojos perdidos y ojerosos.
Me acerque a la diminuta cocina y saque un plato hondo de las repisas. Vacié el líquido del paquete alplato y luego puse una cuchara.
Me acerque a la anciana y me agaché a su lado. Ella desvió la mirada de la pantalla para verme a mí. Cuando vio el plato en mis manos sonrió.
- Aquí esta su sopa Miya – le susurré con cariño mientras ella extendía sus largas y arrugadas manos hacia mi con un brillo de impaciencia en sus ojos.
- Dios te bendiga hija mía – repitió como cada día por la noche. Yo solo le regalé mi habitual sonrisa.
Me levanté y me encamine a la puerta, antes de abrirla miré a la anciana que comía su sopa con entusiasmo y alegría.
"Almenos alguien aquí es feliz con algo tan pequeño" pensé al salir.
Miré mi puerta y mi corazón comenzó a latir con tristeza.
Me recosté en mi cama y sentí mi columna quejarse. Giré y subí mis piernas abrazándolas, quedando en posición fetal.
Dejé que mis ojos se llenaran de gotas saladas mientras recordaba mí aburrido día y lo comparaba con aquellos días anteriores.
Pero recordé aquel objeto tras el cristal y mi corazón comenzó a latir con fuerza.
¿Por qué ese objeto me ponía así?
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Otro día, otra rutina, pero esta vez, tenía prisa, quería salir del restaurante para verlo, para admirarlo, para sentirme viva nuevamente.
Al empujar la puerta de atrás escuche un golpe seco y la puerta regreso a mí golpeando mi frente. Abrí la puerta con más cuidado frotando mi frente.
Observe el suelo, una silueta me miraba desde allí.
- Discúlpame, ¡¿estas bien? – dije inmediatamente acercándome a aquella persona.
Su mano se levanto y me hizo una seña de que no me acercara. Pero siguió mirándome.
Me quedé quieta sin saber realmente que hacer, simplemente seguí mirando.
Aquel sujeto se levantó me hecho otro vistazo y pude ver su sonrisa formarse en la oscuridad. Luego dio media vuelta y desapareció.
Yo me quede allí, atónita, confundida. ¿Acaso me conocía aquella persona?
Después, me encamine a casa.
