Fic hecho con los personajes de Happy Tree Friends, pero estando en un universo alterno con varios cambios, como que son humanos… ya lo sé, es muy rara esta idea.

Mondo media minishows es la compañía encargada de producir la serie, luego está Kenn Navarro como creador principal y después los guionistas, dibujantes, actores de voz y todos los que hacen posible que la serie exista.

¿Yo? Soy una fan de la serie y me gusta escribir para mí y para otros, ¿Por qué? ¡Porque lo encuentro divertido! Quitando los bloqueos de autor y esos momentos cuando la escena no sale como yo quiero. Con este fic estoy aprendiendo a hacer suspenso, vamos que no es tan sencillo pero hay que esforzarse.

Este fanfiction es especialmente para cierta lectora que lo pidió porque yo se lo ofrecí (¿?) Pero quien quiera lo lee que es gratis.


— ¡¿Por qué se detuvo el barco?! — Como todos lo esperaban, Flaky fue la primera en entrar en pánico. Ya se había parado del suelo y miraba en dirección al bote salvavidas.

—Tranquila, estaba planeado que se apagara automáticamente luego de dos horas, hay que ahorrar la energía de la batería interna— Le explicó Sniffles sin verla, estaba concentrado en lo suyo —Dejaremos que las olas nos muevan un buen rato y cuando haya viento desplegamos las velas que para eso están—

—Buena idea, aunque hubiera sido genial que nos contaras que pensabas hacer eso— Le dijo Petunia algo molesta, ella por unos segundos también había pensado lo peor.

El chico se volteó para verlos.

—No lo pensé necesario en su momento, de igual forma ya se los expliqué, no teman que cada paso ya lo tengo pensado en cuanto a navegación junto con Russell—

— ¡Vayan preparando el estomago! — Con la pronunciación de su nombre apareció acercándose al resto seguido por Lumpy —El barco se detuvo según lo planeado y eso significa que empezaré a cocinar— Dijo alegre yendo a la cocina.

Enseguida los que estaban jugando se vieron decepcionados, no era que Russell cocinara mal, para nada, era que solo cocinaba "Comidas marinas" y pensar que eso sería lo primero en su primer día y quizás en todo el viaje era no era algo que les abriera el apetito.

— ¡Espera Russell! — La pelirroja se le acercó a paso apresurado —No tienes que cocinar, no es justo, el barco es tuyo y tienes que soportarnos, yo cocino por hoy—Se ofreció amablemente.

— ¡Yo te ayudo! — El resto levantó la mano entendiendo qué quería hacer Flaky.

—No, no, yo puedo sola— Insistió la chica dirigiéndose lentamente a la cocina.

—Pues bien, gracias Flaky, entonces el resto vayan guardando y prepárense— Mandó el pirata y el resto obedeció moviéndose con rapidez.

Fueron guardando las cosas y cada uno en su habitación correspondiente se lavó las manos en el pequeño baño que traía cada una.

Petunia se miró las manos; resecas, con leves manchas blancas, las yemas de los dedos tenían grandes grietas y la piel parecía despegarse, las consecuencias de lavárselas hasta con cloro por querer evitar tener bacterias, suspiró y abrió solo un poco el grifo para tener un pequeño chorro de agua, mojadas las manos abrió el paquete donde estaba el jabón y se provocó espuma, luego del enjuague cerró el grifo con el codo y sacudió las manos para secarlas, no iba a usar la toalla y aunque tenía la ansiedad de usar el cloro que era para el inodoro se resistió repitiéndose que el jabón era suficiente.

Lammy demoró más tiempo, mirándose al espejo se lavaba las manos sabiendo dónde estaba cada cosa, porque una suave voz que le susurraba al oído se lo decía, le daba un escalofrió cada silaba dicha dentro de su cabeza, pero era útil para no quitarle los ojos al espejo asegurándose de que estaba sola, completamente sola.

Finalmente ya todos estaban ya en la cocina-comedor, esperando en la mesa a que la pelirroja terminara con el rápido almuerzo que preparó, ya que decidió hacer pastas saltadas en verduras ya que según ella era sencillo.

—Deberíamos hacer rondas para la comida— Propuso la idea Cuddles cuando ya todo estaba servido.

—Suena bien— Apoyó Petunia la idea.

—Entonces yo cocino la cena y—

— ¡No! — Casi todos en la mesa interrumpieron al del parche.

—Más bien, es que no sería justo que cocinaras, déjalo todo en nuestras manos— Terminó por decir Toothy no queriendo que Russell se sintiera mal.

—Si ustedes dicen— Cedió.

—Yo hago la cena— Lumpy llamó la atención del resto, entre ellos se miraron y terminaron por dejarlo sabiendo que sabía cocinar bien, por algo era Chef, y critico culinario, y ayudante de cocina, y panadero, y dueño de un carro de comida rápida.

Siguieron comiendo entre charla y charla y con el sonido de las pequeñas olas, esas que no estando bajo la mirada de ninguno lentamente cambiaban su color, como si del fondo una tinta subiera y se expandiera en la superficie tiñendo justamente la zona alrededor de ellos a pesar de que el agua se movía siguiendo su rumbo.

Al terminar de cenar y que por votación Cuddles lavara los platos el resto fue a sus habitaciones para "digerir la comida mejor" descansando en las camas. Flaky se recostó unos diez minutos dando vueltas en su cama sintiendo la comodidad, estirándose y no importándole estar con los zapatos puestos, así hasta que escuchó como una fuerte ola chocó justo en su pequeña ventana que no se podía abrir, fue cuando algo de miedo le llegó, se abrazó las piernas y se puso a recordar todas esas películas de personas perdidas en altamar torturándose sola, aunque a los minutos recordó a Sniffles, el chico le había dicho que sería una buena oportunidad para vencer su miedo al mar por lo que se levantó para buscar las pastillas anti mareo que en ese momento no necesitaba, pero que al consumirlas la hacían sentir mejor consigo misma, pensando en que consumirlas le aumentarían el valor, aparte de que el sabor de ciruelas, fresas y naranjas le inundaban el paladar entreteniéndola del miedo, había buscado pastillas de esos sabores específicamente por eso, era relajante esos sabores cítricos en diferentes medidas, luego con los nervios bajos, cinco pastillas aún sin deshacer por completo en la boca y mirada decidida se asomó por su ventana para ver el agua.

Sus ojos se abrieron más, tembló un poco y se alejó, en lo que pensó fue en decirle a alguien lo que vio por lo que salió en busca de la habitación del genio.

— ¡Sniffles! — Llamó a la puerta golpeando insistentemente hasta que escuchó que sería abierta.

— ¿Sí? —

— ¡Hay tiburones o algo así asechando! ¡El agua está roja por la sangre seguramente! ¡Debemos alejarnos! ¡Es peligroso! — Le dijo con prisas.

—Flaky, no hay tiburones por aquí y menos en esta época del año, estoy seguro— Le informó esperando que se calmara.

— ¡Que el agua está roja te digo! —

—El mar suele verse de colores cálidos cuando atardece—

— ¡No es eso! ¡Ve y mira! — Sniffles resopló, pero salió del lugar a cubierta, lo mejor era ver qué era lo que estaba asustando a la chica para darle una respuesta lógica al asunto y que se calmara.

Ambos salieron y vieron a la Giggles y Cuddles en frente maniobrando con los celulares para tomarse una foto haciendo la posición del Titanic, algo aburrido según Sniffles porque esa pose la habían hecho mil parejas y más, las parejas deberían ser más originales, pero yendo al asunto se acercó al borde del barco siendo seguido por la pelirroja, aunque no tuvo que llegar al final para ver que efectivamente el agua no era del color habitual.

—Ah, te refieres a esto— Dijo como si ya supiera del asunto.

—Debió haber una matanza debajo del barco— Dijo temerosa su acompañante.

—No lo creo, si fuera sangre se vería distinto—

—Oigan chicos ¿Por favor nos toman fotos? — Llegó la parejita a interrumpir un momento.

—Claro— Respondió el de lentes tomando el celular de la chica.

—Chicos, ¿No creen que el agua está rara? Se ve roja, como si un animal hubiera hecho sangrar a otro hasta la muerte— Comentó viendo como los dos hacían poses para el recuerdo.

—Yo no la veo roja— Respondió Giggles asomándose —Es más bien color cobre caliente u ocre rojizo, aunque se ve con tonos de café cítrico—

—Ey, una foto aquí— Dijo Cuddles subiéndose al barandal y estirando la mano para que su novia subiera.

—No lo sé— Ella vio la mano ofrecido con inseguridad.

—Cuddles, bájate—

— ¡Es peligroso! Si te caes la criatura sentirá el movimiento brusco del agua y sabrá que algo cayó en su territorio y te comerá de un bocado, o peor ¡De a muchos bocados! —

—Solo será un momento, aunque me quedaré aquí si mi querida novia no sube conmigo— Insinuó viéndola.

—Bueno, pero solo una foto— Terminó por subir.

—Rayos chicos, bueno, no parpadeen que en serio deben bajar de ahí rápido— Sniffles tomó la foto en donde Cuddles abrazaba a Giggles desde atrás estando los dos en la baranda, algo le decía que el rubio acostumbraba a esas cosas y era por eso que tenía un mayor historial de muertes.

—Una más— Pidió Cuddles cargando a Giggles quien gritó de la sorpresa y el miedo acompañada de Flaky, que aunque no era ella la que estaba en los brazos del chico con mucho peligro de caer al agua tenía miedo de que su amiga cayera junto con él.

—No, no, no, era una foto, ¡Bájame Cuddles! —

—Eso sí que es peligroso, mejor bajen—

—La foto— Sonrió esperando al otro chico.

—Bueno— Le hizo caso y tomó al menos cinco fotos seguidas para que no hubiera necesidad de repetir eso y mantenerlos a salvo.

—Ya, bájame—

—Quizás una más—

— ¡Cuddles! — Le gritaron cinco voces a la vez y fue una en especifico la que lo hizo sentirse verdaderamente castigado y por eso tuvo la necesidad de bajar rápido, tanto así que no tuvo cuidado por lo que Giggles tuvo un aterrizaje a cubierta algo doloroso.

—No creas que no te vi— Dijo Lumpy detrás de la pelirroja, fue él quien le entró el miedo al rubio pues era como un padre. Estaba acompañado por Russell y ambos llevaban cada uno lo necesario para pescar.

—Solo era una foto— Trató de excusarse con el adulto.

—Más bien parecía que ibas a lanzar a Giggles por la borda— Habló Russell —Eso se hacía antes pero ahora se vería muy mal, ni yo la he lanzado, a ninguna porque me agradan y mira que tu tratando de deshacerte de ella— Decía divertido por la situación.

—No la iba a lanzar—

—Pero casi que nos vamos al agua los dos— La de cabello rosado ya estaba de pie revisando sus golpes.

— ¡Cuddles y Giggles se cayeron al agua! ¡Hay que salvarlos! — Una Lammy muy histérica salió para pedir ayuda, claro que su cara luego era de mucha confusión cuando los vio a los dos arriba del barco y secos.

— ¿Qué? No, no nos caímos, aunque casi— Le dijo Giggles viéndola extrañada.

—Pero, yo, los vi, los oí desde mi cuarto— Los seguía mirando siendo raro para ella que estuvieran ahí.

—Parecen que fantasmas de otras vidas nos asechan— Dijo Russell divertido y Lumpy lo miró con emoción pensando en lo genial que sería tener fantasmas, hablando de la adrenalina, porque fantasmas en sí no son divertidos.

—Lammy, tu y yo vamos a charlar un momento— Se le acercó Sniffles para ir a la habitación de ella, intuyó que fue una alucinación.

—Espera, Sniffles— Flaky se le acercó antes de que se fuera con la otra chica —El agua—

—Seguro solo deben ser algas marinas con muchos minerales que tiñen el agua, no te preocupes, ve a tu habitación que te atenderé luego de Lammy—

—Yo voy a ver cómo le va a Petunia—

— ¿Ah? ¡Pero Giggles! —

—Nada, de momento quiero ver a mi amiga, estoy molesta contigo por no bajarme cuando te dije— Hablaba sin detener su caminar siguiendo a los otros tres.

—Oye, no seas así ¿te gustaría que te dejara para hablar con Toothy? —

—Buena idea, ve a charlar con él para que te entretengas— Sentenció la chica, Cuddles algo molesto porque ella se molestó hizo lo que dijo, solo porque quería.

—Después tendré que ir a vigilarlos— Le dijo Lumpy a Russell ya cuando quedaron solos —Toothy y Cuddles juntos hacen muchos desastres— Terminó por decir más divertido que preocupado.

—Según yo todos hacemos desastres— Se encogió de hombros y se acercó a la borda para dejar la cubeta con carnada en el barandal, puso la caña de pescar en su boca y con la fuerza de su brazo entero dio un salto que lo dejó sentado para la acción.

El otro hombre se le acercó pescar a su lado.

—El agua parece sucia— Comentó Lumpy.

—Todas las aguas están sucias en mayor o menor medida, está agua lo que está es roja, no sé muy bien por qué pero creo que una criatura interesante puede caer en nuestra trampa— Relajado se puso a mover un poco sus patas de palo.

—Si alcanzamos a sacar algo del agua creo que podría cocinarlo—

— ¡Yar! ¡Una cena espectacular! ¿Te imaginas poner en la olla al último animal de una especie? —

— ¿Algo como un pez de cinco kilos y en vez de escamas pelo? —

—Con un par de ojos a cada costado—

—Con aletas gigantes y con dedos muy separados entre ellos—

—Con púas pequeñas en la cola—

—Y venenosas—

— ¡Yar! ¡Esa es la imaginación! Veneno que solo se puede curar bebiendo la sangre del mismo pez—

—Sí, porque con el veneno en la sangre padeceríamos de alucinaciones—

—Y dolor, mucho dolor, como una buena patada entre las piernas—

—O como cuando te rompen el corazón—

— ¿Literal o qué? — Le preguntó Russell mirándolo raro.

—Como cuando te rechazan— Le respondió.

—Bobadas, a quienes eso les duele es porque no tienen un corazón fuerte ejercitado por las emociones de vivir al borde del peligro, por eso hay que ser valientes y lanzarse, es entonces cuando nada de esas cosas emocionales te podrá lastimar mucho, pero es que hay que hacerlo de verdad, no dudar, que he visto marinos que se quedan escondidos en el barco apenas se avecina una tormenta y a esos que la muerte de alguien cercano los mantiene muertos en vida— Hablaba bastante seguro de sus palabras.

—Suena lógico, oye ¿Qué tan fuerte es tu corazón? —

—Lo suficiente como para no llorar si se mueren todos ustedes ahora o si el amor de mi vida me desprecia— Dijo hinchando el pecho de orgullo —Aunque no te niego que no podría sonreír un buen tiempo si alguna de las dos cosas sucede, que tampoco es para la risa—

—Tú la otra vez te reíste sobre mi tumba— Inclinó la cabeza al agua para que no pudiera verle el rostro.

— ¡Ah! ¡Olvida ya eso! Que en primera no era tu tumba, era el edificio caído dónde moriste porque no saliste a tiempo cuando tú mismo activaste los explosivos para la demolición, y en segunda, eso de que murieras por algo que tu provocaste es gracioso, vamos, admítelo— Con el garfio le empujó el hombro levemente como forma de compañerismo.

—Nunca lo olvidaré Russell— Fue recogiendo el dedal y tomó su balde con la carnada.

—No seas así de sensible, eh, Lumpy— Parecía bastante enojado.

Pero todo cambió rápidamente cuando el hombre de los ciento y un trabajos le vació el balde encima y puso le enganchó el gancho a la camisa para jalarlo y que se cayera.

—Este si es grande y raro, apesta un poco pero nada que limón y sal no arreglen en una carne— Sonreía travieso ante su acción.

— ¡Con que planeaste esto! ¡Pues esta presa va a luchar! — Exclamó quitándose el gancho con la mano.

Ya libre del agarre recogió su sombrero que estaba en el suelo, fue recogiendo el dedal y puso la caña en frente de sí.

— ¡En guardia! — Y movió su caña como si de una espada se tratara.

— ¡Adelante! — Lo imitó y comenzaron una pequeña batalla.

En cuanto Lammy y Sniffles entraron a la habitación de la chica se sentaron en la cama de ella.

—Bien Lammy, esto no es el consultorio pero creo que podemos hacer lo mismo acá que allá— Se acomodó mejor en su lugar viendo a la chica —Bueno, parece que alucinaste que Cuddles y Giggles se caían del barco, ¿Exactamente qué viste? —

—Justo frente a mi ventana, estaba viendo el mar rojo, cuando escuché sus gritos y los vi caer, el agua salpicó, el sonido del agua cuando algo pesado cae lo escuché, luego ambos sacaron la cabeza y me vieron, enseguida comenzaron a señalar arriba, lo tomé como que tenía que subir para pedir ayuda— Narró viendo sus manos que jugueteaban entre sí.

— ¿Estaban asustados? —

—No, solo al caer, porque gritaron, ya después solo señalaron arriba sin preocuparse, pero yo estaba preocupada por ellos—

—Bueno, pues no tienes de qué preocuparte, Cuddles estaba jugando en el borde del barandal con Giggles, pero no se cayeron al agua, más bien cayeron a cubierta, están bien, lo que tu viste debió ser algo creado por tu mente aburrida, dime ¿Has tomado los medicamentos? —

—Me dan dolor de cabeza y mareo, estamos en un barco, eso ya es para marearse— Respondió sintiéndose culpable de algo malo.

—Ya habíamos hablado de eso— Se acercó para ponerle una mano en el hombro —Pronto podrás dejarlas, de momento en todo el viaje deberás tomarlas antes de cualquier comida ¿Bien? Tu solo trata de disfrutar la paz que brinda estar lejos de los autos y las personas molestas, aquí estás rodeada de amigos, personas que te entienden y les gustar pasar tiempo a tu lado, pero sobretodo, personas Lammy, personas que te pueden abrazar— Terminó por acercarla un poco en un abrazo de poco contacto.

—Entonces ellos nunca cayeron—

—No—

—Debí hacer el ridículo—

—No, demostraste que los aprecias, eso no es ponerse en ridículo— Se levantó despacio del lugar —Ahora debo ir a ver a Flaky, tu busca a Mime para jugar que de seguro acepta— Le dijo sonriente antes de salir dejándola sola pensando en si hacerle caso o no.

— ¿Qué debería hacer? — Preguntó mirando a su costado esperando verlo acompañándola, pero no había nada, no esa vez, estaba sola, muy sola.

Sniffles tocó la puerta de la habitación de Flaky, ella le gritó que pasara y cuando entró vio el momento exacto en que ella se llevó un manojo de pastillas a la boca.

— ¿Te mareaste? — Ella negó y se puso a masticar en vez de esperar a que se deshicieran por la saliva — ¿Entonces? — Le preguntó cerrando la puerta detrás de sí.

—Me gusta como saben, y me calman— Él se sentó al borde de la cama viéndola apoyada en la cabecera y con un paquete de esas completamente vacío en la falda.

—Esos paquetes son de treinta— La chica asintió — Imagino que ya estaba abierto cuando zarpamos—

—No, lo abrí hace poco—

—Bien— Tomó la caja sin permiso para que lo mirara —Debes de bajarle a tu dosis, esto es peligroso—

—Me siento bien—

—Ahora sí, luego no, lo mejor será que me des todo tu arsenal de estas cosas—

— ¡No! Las necesito, me quitan algo de miedo—

—No sé como supuestamente hacen eso pero recuerda que estás aquí, conmigo, para eso, quitar un poco de tu miedo al mar— Flaky abrazó sus piernas —Ahora hablemos un poco de eso—

—El mar está rojo y parece no importarle a nadie—

—Es que no hay que preocuparse—

— ¿Por qué hacen eso? Nadie se suele preocupar por algo, soy la única que se preocupa todo el tiempo por las cosas peligrosas ¡Por eso terminamos muertos! Porque todos ustedes parecen inmunes al miedo cuando es necesario, el miedo nos mantiene vivos—

—Vivos con miedo, vaya forma de vivir ¿No? Las veinticuatro horas con los pelos de punta porque todo alrededor puede acabar con nuestra vida— En eso el barco se inclina lo suficiente como para que la mesita de noche se mueva un poco.

— ¡Se va a dar vuelta el barco! — Exclamó aterrada, el corazón acelerado, las palmas sudando, una ola golpeó su ventana y ella dio un brinco en su lugar, las piernas le temblaban al pensar en que ella estaba ahí, dentro del barco, debía salir, subir las escaleras, ir a un bote salvavidas, no, primero tratar de conseguir algo de comida y agua, luego al bote salvavidas, lo pensó otra vez y supo que aparte necesitaba algo para pedir rescate.

—Flaky, calma, controla la respiración, no pasa nada, es normal que los barcos se inclinen un poco— La veía ahí a punto de tener un ataque de pánico.

Todo se volvió a inclinar al otro lado devolviendo la mesita a su lugar bajo la mirada asustada de la pelirroja.

— ¿Ves? Todo tranquilo, como deberías estar tú—

Ella escuchó un par de olas golpear, pero seguidas, muy seguidas, como si una persona ahogándose estuviera tratando de escalar por el borde, pero eran olas, agua que golpeaba incesantemente y hacían su corazón palpitar cada vez más rápido.

— ¿Podemos salir? Quiero algo de sol— Quería principalmente estar cerca del bote salvavidas.

—Bien, salgamos— Se levantó y apenas ella hizo lo mismo el barco volvió a inclinarse llevándolos a la puerta.

Sniffles abrió y la dejó pasar, ella con pasos torpes por sentir las piernas pesadas pero temblorosas avanzó, el chico la seguía desde atrás notando que se apoyaba mucho en las paredes y que su andar era lento.

El lugar se seguía inclinando de un lado a otro, subir las escaleras fue más difícil que antes pero al final lo lograron.

La pelirroja vio como Russell, Lumpy y Lammy estaban sujetados de un lado, luego el barco se inclinó y ellos se sujetaron con fuerza, ella en cambio cayó porque sus piernas no le respondieron, la vista se le volvía nublosa y le picaban las manos, los pulmones, la nariz y el cuello se volvía frio.

— ¡Eh, Sniffles! Tenemos unos problemas— Habló Russell apenas lo vio cruzar la puerta.

—Nada que no podamos soportar— Dijo mirando cómo se inclinaba todo, en eso vio a Flaky en el suelo —Flaky, oye Flaky— Se inclinó el barco y él cayó al suelo.

Ella asustada se pegó a la madera y comenzó a avanzar a rastras al bote salvavidas de la mañana, fue cuando el resto de los tripulantes salió sintiéndose más a salvo cerca de los botes, ella llegó al mástil del centro y ante el movimiento del barco se sujetó un momento.

Uno de los baldes de carnada se deslizó a sus dedos golpeándolos, ante el dolor ella se soltó dejándose caer al costado.