Lo siento, lo siento, lo siento! No es una actualización! Solo dividí el primer capítulo en dos! Pero el tercer capi viene en camino! Gracias a Mary, por como siempre, ser una fiel lectora y reviewer.


Chapter 2: Potter

Perdón, pero ¿cómo es eso qué se mudó?- preguntó James, cambiando su sonrisa tonta por una expresión azorada, tanto por la noticia como por el hecho de haber pasado tan buen rato que se le había olvidado preguntar por el paradero de Lily.

-Vaya vaya, Evans…- murmuró Sirius, riendo por lo bajo

-Sí, se mudó con sus mejores amigas, ya saben, chicas "muggles". Me dio mucha pena, y la echaré de mucho menos. Imagínense, no la tengo la mayor parte del año, y ahora resulta que se va… Pero ella asegura así estará más cómoda que estando aquí con su hermana… No se llevan muy bien que digamos… Ellas empezaron a tener sus diferencias desde que Lily empezó a asistir a Hogwarts, pero todo empeoró desde que murió mi marido. Es que Petunia… Bueno, ella no está muy en eso de la magia.

Los chicos se rieron, y la Sra. Potter sonrió, ligeramente sonrojada.

-Discúlpenos- dijo Remus – No queremos parecer descorteses.

-No se preocupen, para nada… Si son encantadores… Este, pero si quieren les puedo decir donde vive ahora…

-Claro, claro…- interrumpió James

Una vez les hubo dado la dirección y explicado el camino más corto, los chicos agradecieron las atenciones y se despidieron.

-Gracias por todo, Rose- agradeció Sirius amablemente, con una sonrisa encantadora, para ganarle puntos a James

-Por favor vuelvan cuando lo deseen. Ésta es su casa.

-Eres muy amable, Rose. Gracias por todo.- dijo James antes de tomarle la mano y depositar en ella un gentil beso.

-A sus pies- se despidió Remus, con una ligera inclinación de cabeza, mientras Sirius imitaba el gesto de James.

Los chicos decidieron irse a pie. Además de que era a solo 15 minutos de allí, hacía buen tiempo y el vecindario era encantador, con sus casitas victorianas y sus jardines bien cuidados. James recordó de repente lo que había dicho la madre de Lily y miró a sus amigos.

-¿Qué es eso de que la madre de Lily conociera de la supuesta amistad de Snape y Lily?- preguntó James, sin poder ocultar su furia por no hablar de un inexplicable ramalazo de celos.

-Lo que más me sorprende es que la aprobara- dijo Sirius, pensativo- Cualquiera podría ver la clase de… basura que es.

-¡La espiaba!- exclamó James, irritado- ¿Pueden creerlo?

-Que él observara entre los arbustos de vez en cuando a su antigua amiga no implica que él la espiara- dijo Remus en un tono lógico. Sirius y James lo miraron como si se hubiese vuelto loco.

-Si Rose supiera realmente quien es ese imbécil dudo que lo tuviera en tan alta estima- espetó James

-Ella no mencionó tenerlo en alta estima- señaló Remus

-Pero ella permitía que Lily y él fueran amigos- se quejó James

-¿Qué querías, que les prohibiera que lo fueran? Por lo demás, ya no lo son- suspiró Remus cansinamente, cuando vio que James iba a replicar

-En eso debo darle la razón a Moony- corroboró Sirius- Eran "amigos" y ya no. Tan simple como suena, así que deja de quejarte como un mocoso.

-Probablemente Lily lo mandó al diablo luego de haberla insultado de aquel modo tan vulgar al final de quinto año- escupió James

-Es obvio que ella decidiera dejarlo a un lado una vez él presentó su verdadera cara- concedió Sirius- Chica lista.

Remus le lanzó a Sirius una mirada escueta, pero no dijo nada.

-Bueno, en otra nota¿qué les ha parecido mi futura suegra?- preguntó James sonriendo radiantemente, sus amigos un poco sorprendidos aunque aliviados ante el cambio tan repentino de humor.

-Siempre tan optimista, muchacho- dijo Sirius palmeándole el hombro, ganándose un manotazo en la parte de atrás de la cabeza por parte de James- ¡Auch! Bueno, al menos siéntete afortunado en que viste a Evans desnuda.

Sirius empezó a carcajearse nuevamente ante el recuerdo, mientras James se sonrojaba y Remus le lanzaba una mirada desagradable al primero.

-Era la foto de una bebé de seis meses- le reprochó Remus- Por Merlín, estás enfermo…

-¿Enfermo yo?- tosió Sirius, secándose las lágrimas- Eso díselo a Jamie aquí. Sólo míralo. Se pone más rojo que la grana.

James le dio otro fuerte porrazo en la cabeza, haciendo al moreno ojigris soltar un aullido de dolor. Remus sonrió complacido ante el merecido escarmiento.

-Es increíble que estemos haciendo esto- comentó con frescura

-Diferente, para variar.-dijo Sirius, con el ceño fruncido y aún frotándose donde James le había pegado

-Este año ella estará conmigo como que me llamo James Potter.- aseguró James, golpeando un puño contra su palma abierta.

-Eh, James… Verás, no quisiera desalentarte, pero eso mismo dijiste el año pasado- comentó Sirius como al azar, mientras se apartaba un mechón de sedoso cabello negro de los ojos.- Y el antepasado. A ese ritmo, tendrás que cambiarte el nombre.

Sin ser apenas consciente de ello, los muchachos atraían todas las miradas femeninas. Solía suceder bastante a menudo cuando andaban juntos. Cada uno poseía virtudes que cautivaba al sexo opuesto a simple vista: Sirius, su elegante sofisticación innata que complementaba maravillosamente aquel físico tan espectacular, y una mirada directa e intensa; James, su aire despreocupado y travieso, así como la seguridad en sí mismo que era despedida por cada uno de sus poros y resultaba abrumadora y casi intimidante; Remus, a pesar de su figura larguirrucha y aspecto pálido y ligeramente enfermizo, era el humilde poseedor de una sonrisa cálida, unos ojos expresivos y profundamente emotivos que inspiraban simpatía y auténtica confianza a cualquier persona que los mirara y unos exquisitos modales que le daban un aire muy gentil. Peter, si bien no era lo que se dice guapo ni sofisticado, y quedaba bastante opacado en ese sentido frente a sus amigos, tenía un favorecedor aspecto de un niño grande, provisto por su cabello castaño corto, sus grandes ojos azules y nariz pequeña. A leguas se notaba que era limpio y muy organizado, era muy agradable con todo el mundo, y además cocinaba de las mil maravillas. Probablemente el hecho de que la reacción que provocaban en la mayoría de las mujeres les resultaba tan obvia que simplemente la pasaban por alto.

-A la que pienso echarle el lazo este año es a Victoria Scriven- anunció Sirius descuidadamente

-O sea que este año te vas a ir por la línea de lo inocente, Padfoot.- comentó James- Fascinante.

-No, no. Apuesto 25 galeones a que hay lava ardiente debajo de esa dulce fachada- contestó Sirius, una sonrisa de depredador jugando en sus labios

-¿Y qué hay de Dalilah?- preguntó Remus, con el ceño fruncido

-¿Qué con ella?

-¿No que andabas de nuevo con ella¿O ya se pelearon?

Sirius se encogió de hombros.

-Ya sabes como somos…

-Presuntos amigos con derechos ocasionales…- suspiró James dramáticamente.

Remus bufó sonoramente mientras veía por el rabillo del ojo a Sirius esbozar una sonrisa enigmática.

-Ustedes saben mejor que nadie que la quiero…

-Por supuesto, la quieres tanto que siempre que la buscas es porque no tienes nada mejor que hacer y sólo para desecharla una vez te aburres- comentó Remus desapasionadamente

-No la busco sólo por que no tengo nada mejor que hacer- espetó Sirius, poniéndose a la defensiva- ¡Además, nunca he oído una queja de su parte! Hasta donde yo sé, ella no parece estar en desacuerdo con la manera en que nos vemos.

-Si no te dice nada es porque es demasiado orgullosa como para…

-Pues entonces si ella no me dice nada, no me daré por enterado.- rebotó Sirius con voz sedosa y un brillo retador bailando en su mirada

-Que conveniente…

-¿Pero como te…¿Tú de que hablas, Remus?– prosiguió Sirius, entrecerrando los ojos, más enfadado por momentos- Tú y yo sabemos que no eres el más indicado para darme lecciones de moral a mí.

-¿De qué demonios estás hablando, Sirius?- preguntó Remus entrecerrando los ojos a su vez hasta que no fueron más que dos rendijas

-Sabes perfectamente de que hablo. ¿O precisa que lo diga en voz alta?

-¡Eh, tiempo fuera!- demandó James, deteniéndose en seco y abriendo mucho los ojos- ¿Quieren dejarlo, caballeros? Este no es el momento!

Remus y Sirius se miraron a los ojos desafiantemente, y James vio intrigado como Remus se sonrojaba ligeramente antes de apartar la mirada.

-Tienes razón- dijo Remus con la respiración súbitamente agitada- Lo siento mucho, James.

Sirius gruñó una disculpa.

-Mientras no resuelvan sus diferencias al menos traten de llevar la fiesta en paz¿estamos?- exigió James

-Lo que tú digas…- medio accedió Sirius, poniendo cara de 'me da igual'.

Remus solo asintió vagamente.

-Pero conste que no soy yo quien…

-¡Sirius!- reprochó James, cortando los murmullos del muchacho antes de que se le escapase cualquier otra cosa.

-Olvídalo, James. Lo que nace torcido…- quedamente respondió Remus con una sonrisa maliciosa muy rara en él.

-¡¿A quien pretendes llamar gay?!– saltó Sirius de la nada- Además¿recuerdas eso que me dijiste? Creo que ya es tiempo que James se entere.

Por un segundo, todo el color se desvaneció de la cara de Remus; ¿había sido demasiado obvio? Tan obvio que incluso Sirius se había dado cuenta que…? No. No había manera de que supiera…

Convenciéndose de que Sirius solo estaba dándole un farol, Remus logró recobrar el control de sus expresiones faciales justo antes de que Sirius se diera cuenta de que había logrado meter el dedo en la llaga.

–No tengo idea de lo que dices. James¿podrías lograr que se calle?

-Ya no- respondió el de los lentes, suspirando con pesadez. Desde la dichosa bromita que Sirius le gastó a Snape, existía una volátil fricción entre Remus y Sirius que el unigénito de los Potter ha tenido que sobrellevar. En momentos como ese, James no podía evitar pensar cuanto tiempo más debía él ser castigado por la impulsividad de Sirius y la austeridad de Remus- Ahora solo queda que seas civilizado con él, Moony.

-James Potter- anunció Sirius en un jocoso tono de maestro de ceremonias-, es mi deber como TU amigo más honesto, virtuoso, entrañable e idolatrado incluso, confesarte, que Remus John Lupin, ese tipo a tu derecha…- Sirius añadió una pequeña pausa dramática, en la que Remus sudaba su columna vertebral intentando lucir inafectado y James enarcaba una ceja cada vez más alto-… quiere liarse a tu pequeña prima Saree- terminó el moreno, con una sonrisa de triunfo y el oído atento a la reprimenda de James hacia Remus.

Perdiéndose el ligerísimo suspiro de alivio de Remus, James solo miró de uno a otro de sus mejores amigos con el ceño fruncido. A decir verdad, le impresionaba más que Remus quisiera de hecho liarse a alguien que el hecho de que la aludida fuese su 'revoltosa' prima Saree.

-¡No quiero liarme con ella, depravado sexual! Yo no ando buscando noches de sexo salvaje, muy al contrario de ciertas personas que podría mencionar- declaró el chico que, aunque aliviado porque su secreto continuaba secreto, enrojecía de enojo ante la simple idea de ser comparado con Sirius por Sirius.

-No quieras venir a hacerte el casto con nosotros, Remie- dijo Sirius como si fuese la cosa más ridícula del mundo- Los tres sabemos que tienes de virgen lo que yo.

A esto, tanto Remus como el mismísimo James miraron a Sirius completamente escandalizados. ¡¿'Tener de virgen lo mismo que Sirius'?! Nunca aquellas calles de habían sido testigos de insulto tal. De hecho, James hizo el primer movimiento y se plantó frente a Remus, manteniendo las manos de este a los costados de su larguirucha figura.

-Moony. ¿Recuerdas que, aunque ya somos todos mayores de edad y ya no tenemos el Rastro, se supone que no podemos hacer magia frente a muggles? Y este es un vecindario de muggles, Remus- se apresuró a establecer el agitado James. Su hábil táctica dio resultado. El chico de las gafas logró adelantarse a un ataque de ira que seguramente le haría llorar la muerte de uno de sus tres mejores amigos- Vamos Moony, eres mejor que esto- añadió quedamente, soltando con precaución las muñecas enrojecidas de Remus.

Remus, que admiraba a James por casi siempre decir las palabras correctas en el momento preciso, respiró hondo un par de veces ignorando completamente a Sirius y su cara de '¿ahora qué les sucede a estos?' mientras prendía su enésimo cigarrillo del día con su elegante encendedora de plata. Asintiendo con la cabeza a James, Remus retomó la caminata.

No obstante, en tono educado aclaró:

-En ningún momento dije que no lo había hecho, Sirius. Sin embargo, no ando buscándolo deliberadamente, ni provocándolo del modo tan poco decoroso en que lo haces tú. Al paso que llevas, me sorprende que aún no tengas una ETS, maniático. ¡Y! Por si convenientemente lo has olvidado, mis actividades privadas generalmente tienen lugar…

-Cerca de la luna llena, cuando tus instintos lobunos te hacen... relajar tu autocontrol, y si una chica se insinúa, te dejas llevar- recitó James- Sí, sabemos, Moony. Pero tienes razón en una cosa: Sirius, te apareas como conejo.

-¡James, deja de ponerte de su parte!– debatió Sirius, apuntando a James con el cigarrillo entre sus dedos mayor e índice.- ¿Y como es que crees sus excusas y no las mías, eh?

-No digo que sea una excusa, -refutó Remus, algo incómodo- Sé que debería controlarlo, pero es solo que…

-Que eres un hombre, con sentimientos, Moony- le tranquilizó James, e ignorando el berrinche de Sirius, rió- Bueno, al menos por varias noches. ¿Y bien?

Remus lo miró interrogante.

-Qué si es cierto que te interesa Saree- exclamó James exasperado- Tal vez puedo arreglar algo…

-Bueno- intercedió Sirius, habiendo recobrado la compostura-, si no es que ella arregla algo por sí misma antes.

-¡Sirius!- le detuvo Remus, no queriendo oír lo que tenía para contar.

El despreocupado chico de ojos grises se encogió de hombros.

-Hey, no es un crimen ser curioso; y Saree ha curioseado bastante¿sabes?

-¡No sé como puedes hablar así de ella¡Dices que es tu mejor amiga!

-¡Y lo es, de eso no hay duda! Pero por lo que he oído de sus labios, lo que estoy seguro que no es, es…

Remus se tapó los oídos y habló, cortando a Sirius de golpe.

-¡Ya! Solo piensas, hablas, sueñas, deseas y tienes sexo, Sirius.

-Remus tiene razón, Sirius- canturreó James con una sonrisita maligna que dejó caer casi inmediatamente- Pero no pienso seguir dejándote hablar así de mi queridísima primita, ok?

Sirius entornó los parpados.

-Eso lo dicen San Remus Lupin y San James Potter- siguió Sirius, haciéndoles a ambos chicos un ademán desdeñoso con la mano- Estoy seguro de que ella no me reprocharía mis palabras. Son unos encerrados. Reprimidos. Saree y yo, en cambio, somos gente de mente abierta.

-Tú lo has dicho, de mente abierta, no de patas abiertas- rebotó James, comenzando a irritarse- Y dudo que esté de acuerdo contigo. Al contrario, ya estarías con la frente al piso y las manos entre las piernas de estar ella aquí escuchando tus sandeces.

-Lo que sea- dijoSirius sacudiendo sus palabras, disfrutando de otra bocanada de veneno.

-Sirius, viene siendo hora de que te dejes de niñadas. Y de tratar a las mujeres como juguetes sexuales es toda una bobería de prepuberto- corrigió Remus, volviendo momentáneamente a su rol de 'conciencia' de los Marauders instintivamente.

-Cierto, Padfoot, -apoyó James, asintiendo con la cabeza- A este paso voy a comenzar a pensar que en realidad eres un patán.

Mientras liberaba el humo de sus pulmones en la ya familiar oleada de placer, Sirius optó por darles un respiro a sus amigos. Le encantaba molestar, fastidiar a todo el que le rodeaba, un hábito que había tomado en su hogar y que aún permanecía con él; pero no necesitaba hacerlo con sus amigos. Por mucho que le divirtiera, lo mejor era no abusar. Además, siendo sinceros, Sirius no sabía en realidad si Remus tenía algún interés en Saree (ni que en realidad le interesara, tampoco), pero dado que Remie se había sonrojado y que en ningún momento había refutado las acusaciones de Sirius, lo lógico era pensar que SI tenía cierto interés en ella. Y, según el agitador muchacho, esa idea merecía de más análisis y discusión.

-De todas formas,nunca se me ocurriría meterme con Saree, porque por alguna extraña razón resulta ser mi mejor amiga, además de que Remus está interesado en ella- comenzó a teorizar el muchacho, hasta que un muy disimulado codazo en sus costillas lo hizo dejar el tema. Tomando la pose del Pensador, Sirius apoyó la cabeza del puño derecho, atravesó el antebrazo izquierdo frente a su muy elaborado torso, y literalmente se apoyó de sí mismo. La diferencia entre el Sirius caminando calle arriba y la estatua era prácticamente mínima.

-Y ya que estamos en las 'no', pues cabe decir que tampoco me metería con Lily por lo mismo contigo, James. Además, es demasiado moralizadora, así que puedes dormir tranquilo. ¡Oh! Y mucho menos con Fields, porque es una psicótica.

Tanto Remus como James entornaron los ojos a la vez. Sirius les ignoró, golpeando su mano abierta con el puño en el que había apoyado adorablemente su mandíbula.

-Entonces, volveríamos a Scriven y Dalilah otra vez.

-Sirius, deja de hablar de las chicas como si fueran pañuelos desechables- le reprochó Remus- ¿No crees que debes ir aprendiendo a andar con una sola chica a la vez¿De valorar a alguna? Ya es hora de ir decidiéndote por una. O al menos, por una a la vez.

Luciendo altamente perturbado por el comentario de James, con una cara de ofendido que aunque falsa, hubiese engañado a cualquier persona que no lo hubiese conocido durante seis años; Sirius dijo:

-¡Que ultraje! Me rehúso a decidirme por "una". ¡Eso sería terriblemente injusto para las demás!- debatió, intentando resistir la necesidad de sacar otro cigarrillo- ¿Sabes todas las mujeres que andan por ahí, deseando ser brutalmente amadas con pasión desenfrenada? James, no puedo decidirme por una!– añadió en tono indignado.

-¡Sirius II, 'El Benefactor'; siempre tan considerado!- se burló Remus, haciendo reír a James- Debo asumir por tu actitud y argumentos que nada de lo que digamos te hará crecer¿no?- pinchó el castaño, comenzando a entender la 'gracia' en molestar hasta el punto de volverse insoportable.

-El hecho es que no me decido por ninguna. Punto.

-Bien, entonces, haz lo que quieras. De todos modos, Victoria es una chica inteligente. No se dejará deslumbrar tan fácilmente de un idiota como tú.

-¿Y eso que significa?- preguntó Sirius con cara de pocos amigos mientras James se carcajeaba

-Significa que Victoria no es tan tonta como para caer rendida a tus pies desmayada solo porque le sonrías.

-Lo que tú digas.- dijo Sirius- Por Merlín, es una mujer, Remus. Yo puedo manejar a cualquier mujer si me lo propongo. Ya lo sabes.

-Buena suerte.- dijo Remus con una sonrisa irónica

-¿Y tú por que no te lanzas por Saree de una buena vez?- preguntó James

-¡Yo no pretendo lanzármele a Saree, James!

-Pero ella te ama- dijo Sirius con un dejo de impaciencia- ¿Cuál es el inconveniente?

James y Remus se miraron, y Remus entornó los parpados.

-Olvídalo, Sirius- dijo James y agitó la mano restándole importancia

Sirius largó la colilla de su cigarrillo nuevamente y se encogió de hombros mientras sacaba su varita distraídamente. No bien había llegado a su boca cuando la sintió resbalar de entre sus dedos a una velocidad imposible y luego una mano se aplastó en su pecho haciéndolo tambalearse hacia atrás.

-¡Maldita sea la hora en que empezaste a fumar, joder!

Sirius se volteó a ver a Remus con expresión sorprendida antes de esbozar una sonrisita maligna.

-¿Qué es eso que oigo? Remus¿maldiciendo como un vulgar marinero?

-Sirius Orion Black…

-¿Ahora qué hice, Moony?- se quejó Sirius

-Barrio muggle, cabeza hueca- le recordó James, aporreándolo en la cabeza. Remus retiró la mano que había aplastado contra el torso de Sirius, mientras un pequeño envase rectangular se deslizaba por el.

-Tic Tacs- explicó- Refrescan el aliento. Aunque si no fumaras, no tendrías ningún inconveniente de esa índole.

-¿Cómo es que siempre andas con golosinas muggle?- preguntó con un mueca, ignorando el último comentario de Remus, mientras se metía un par de las famosas mentas en la boca

Remus se encogió de hombros. Al ratito estuvieron parados frente a una casa rosa con vallas blancas que le daban la apariencia de un pastel. Los chicos intercambiaron miradas.

-James, ten el honor de tocar- dijo Sirius- Insisto.

Con una sonrisa irónica por la fachada y su similitud a un pastel, James sonrió burlonamente, se alborotó el cabello nuevamente antes de poner el dedo sobre el timbre.

-¡Ya voy!- gritó una voz femenina dentro

-Me pregunto si serán guapas…- dijo Sirius- De niñas parecían un poco idiotas.

-¡Tu tipo! Debe ser tu día de suerte.- rió James por lo bajo

Una guapísima y sonriente rubia de ojos grises abrió, en shorts, con una blusita que dejaba su vientre al aire y descalza. Remus y Sirius carraspearon.

-¿Qué tal?– saludó James

-… ¡Hola!

-Venimos buscando a Lily. ¿Podrías decirme si anda por aquí?

-¡Ah, claro! Pasen, pasen- preguntó la rubia- ¿Son amigos de Lily?

-Sí…

Los chicos intercambiaron otra mirada. Por dentro, la casa parecía estar siendo decorada como aquellas que ves en las revistas de juveniles. Mujeres… Al parecer aún no habían terminado, porque había mucho movimiento en la casa y cajas por todas partes.

-La llamaré, siéntanse donde quieran.

La rubia subió media escalera y vociferó a Lily. Sirius empezó a golpear a James en las costillas con el codo repetidamente.

-¿Viste, viste¡Que culo tiene la rubia!– James se rió por lo bajo y Remus entornó los ojos.

-Y tú que no querías venir…- susurró James - ¿Te imaginas lo que te hubieses perdido?

-¡Lily!

-¡Ya voy!- gritó Lily de regreso. El corazón de James empezó a latir más rápido de pura anticipación al oír la dulce voz de su pelirroja por primera vez desde que habían salido de vacaciones.- ¿Qué pasa, Cami? Por como me llamas, parece que la casa estuviera en llamas.

-Casi casi- le susurró su amiga emocionada- Con toda esa divinidad en un solo sofá, no dudaría que la casa se incendiara… Te buscan, Lils.

-¿Quién… es?- preguntó Lily alzando una ceja, sospechosa ante la excitación y las palabras de su amiga.

-Zeus, encarnado en tres humanos.- chilló guiñándole el ojo, mientras subía corriendo, obviamente para avisar a las demás

Lily comenzó a bajar, repentinamente angustiada, y con la ligera sensación de que algo no estaba bien. ¿Tres chicos? No podía ser que… No, ellos eran cuatro. Además ¿que harían esos en su casa? Ni siquiera sabrían que se había mudado. Pero la ansiedad que se había estado acumulando en su estómago no la abandonaba.

-Vamos, relájate Lily- se dijo en un susurró para calmarse- No puede ser él…

No podía ser que fuese él, pero sí, efectivamente era. Cuando llegó al pie de la escalera lo vislumbró sentado. Es su casa. En su sala. En su sofá. Potter.


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Biseaux,

MadeAnge