Cap 1 Este soy yo Draco Malfoy
Hoy 5 de junio de 2012 me encuentro en mi despacho, solo como desde hace varios años, en el que debería ser un gran día, pero a veces la tristeza se apodera de mí, no sé si en verdad debo festejar o me debo poner contento por vivir un día más desde que desperté he recordado mi vida, soy un hombre de 31 no ahora 32 años que en realidad no conoce los sentimientos de un amor puro, o tal vez si los conocí, pero fue hace bastante tiempo, desde que la deje ir no pude volver a sonreír pero no la culpo por no recordarme yo fui quien hizo que ella me olvidara y es que era lo mejor, yo no podría hacerla feliz, lo que vivimos fue solo un sueño, hermoso pero sueño a fin de cuentas, yo nunca hubiera podido sacrificarla con todas mis acciones, sé que merezco lo que tengo, nunca forje nada, todo era de mi familia, las normas, los pensamientos, las ideas, las metas absolutamente nada me perteneció era un títere más en la familia Malfoy debía ser digno de conservar ese apellido aunque en realidad a veces me hubiera dado igual mi apellido si hubiera recibido una mínima muestra de cariño por parte de mi familia en especial por mi padre el bien nombrado Lucius Malfoy o por mi madre la hermosa y educada Narcissa Black pero nunca fue así, a ella nunca se le permitió.
... Recapitulemos...
Desde que mi padre supo que mama me esperaba, decidió mi nombre y mi futuro, debía ser igual a él, cuando ella planteo la posibilidad de que fuera niña, él se negó, sabía que los Malfoy siempre tenían varones, se encargó de poner en orden el que sería mi cuarto, elegir cada detalle para mi llegada, eran pocas las veces que aceptaba la opinión de mi madre, pocas veces permitió que ella me hablara bonito, decía que desde su vientre tenía que ser fuerte y que si me hablaba bonito me haría débil, que sería como cualquier chiquillo tonto que andaba por el mundo mágico, que debía ser diferente que tendría que ganarme a pulso el ser su único hijo. cuando nací no cambio mucho, solo permitió que ella me diera leche materna durante menos de seis meses, después cualquiera de los elfos se tenían que encargar de mis cuidados, no puedo negar que desde pequeño lo tuve todo, pero solo era material no hubo ninguna muestra de cariño, a veces mi madre lograba escaparse, me acurrucaba y cantaba una bella melodía para dormir, pero cuando mi padre la descubrió fue sin duda uno de los peores días que ella pudo tener, a partir de ahí, ella tenía que estar a su lado siempre y cuando salía, lanzaba un hechizo a mi habitación para que ella no pudiera entrar.
Tuve la oportunidad de convivir los primero años de mi existencia con la familia Black, pero de pronto mi padre me negó el derecho de verlos de nuevo, solo podía convivir con tía Bellatrix, que era la única que mantenía totalmente los ideales que mi padre decía eran los correctos para mí, ellos ayudados de mi padrino me prepararon para que cuando entrase al Colegio fue un alumno sobresaliente, una vez jugando con las pociones, cree mi esencia, a partir de ese día mi olor siempre seria a mentol con unos toques de pasto recién cortado, mi padrino me ayudo a saber cómo era que lo había creado, anote la receta en un pergamino para poder hacer más esencia cuando el frasco que había llenado se acabara.
A los 6 años yo ya sabía volar, mi padre me enseño, no de una buena manera, cada que caía de la escoba era peor el castigo que me daba, su escusa siempre fue que "los Malfoy eran educados así, para nosotros no había mas que aprender o ser un mediocre y ser desterrado de la familia", así que como yo no quería eso para mí a partir de ese día tuve que aprender todo a la primera, a veces mi padrino Severus Snape me enseñaba lo que no había comprendido pero todo era a escondidas de mi padre, no podía defraudarlo, mi madre era adorable pero no podía serlo abiertamente conmigo porque mi padre la castigaba, solo hubo una vez que ella me defendió y se ganó una golpiza por parte de él, -tenía 7 años y al preparar una poción que me había pedido mi padre, salió mal y la poción callo a la mesa manchando todo, mi padre me zarandeo gritándome que era un idiota, que un Malfoy nunca podría tener esos errores, y antes de que el comenzara a golpearme entro mi madre y no permitió que el me dañara pero a cambio la aventó y cuando ella se incorporó, le dio varias bofetadas hizo que sus labios sangraran, y la encerró en su cuarto, para la cena ella ya se había curado pero nunca olvidare eso, obvio después me las cobre, no permitiría que el maltratara a mi madre, después de ese incidente tuve más cuidado al hacer todo lo que se me imponía.
Cuando cumplí 11 años llego mi carta para ingresar a Hogwarts, mi padre me dijo que como buen Malfoy tenía que quedar en Slytherin, la cuna de los mejores magos, tal era el caso de Merlín y Voldemort, me lleno de prejuicios sobre la sangre, dijo que solo los sangre pura merecíamos lo mejor, que los muggles y los hijos de ellos eran escoria, que ellos eran sangre sucia inmunda que por un golpe de gracia pertenecían a nuestro mundo, palabras que yo tatué en mi mente.
Al entrar al colegio comencé una enemistad, rivalidad o como se le llame con Harry Potter y todo fue a partir que prefirió aliarse con el pobretón de Ronald Weasley, después a su grupito se unió una sangre sucia Hermione Granger, una sabe loto, a pesar de ser escoria por ser hija de muggles, siempre era la mejor en las clases, no supe como pero comencé a molestarlos solo para divertirme, era gracioso ver como peleaban como una manada, la más extraña, era como juntar un asno, una rata y una pulga pero la verdad es que conforme pasaron los años desee poder tener algo parecido a lo que tenían ellos una verdadera amistad, que no estuviera conmigo por miedo o porque era lo mejor para su familia, entre magos sangre pura no importaba si se caían bien o mal siempre tenían que socializar con los de su misma especie. Durante todos esos años navegue con la careta de un ser frio, egocéntrico, prejuicioso todo lo que un buen Malfoy debía ser, me vi inmerso en situaciones que nunca lo hubiera creído, era afamado por las chicas, la gente me temía y por ello me respetaban, era el mejor de Slytherin, tome decisiones o más bien acepte imposiciones por parte de mi padre, Voldemort regreso y la profecía tenía que cumplirse, en Quinto curso me hice mortifago, algo que a mi padre lleno de orgullo, pero yo ya no pensaba lo mismo, pero lo hacía porque así debía ser, ese era mi destino, desde niño mi padre había manejado mi vida, poco tiempo después de mi iniciación, llego una de mis tantas misiones, debía matar al viejo Dumbledore, pero no lo logre, no tenía el valor para hacerlo, a pesar de todo, respetaba al anciano y al final Snape mi padrino fue quien le lanzo el letal hechizo. Lo que nunca nadie supo fue que mis sentimientos habían comenzado a vivir, y es que desde el cuarto año mi subconsciente había comenzado a pensar en una sola chica, que no era la indicada para un Malfoy pero si para un Draco, me enamore de Hermione Granger, y casi todo ese año había tenido una relación con ella, todo había sido muy extraño, yo el príncipe de Slytherin preferí estar con Hermione Granger una hija de muggles, en lugar de estar con cualquiera de las otras chicas del Colegio, no sabía porque pero un día me arme de valor y la busque ... aún recuerdo aquel día, era un viernes, sabia dónde estaba solo era cuestión de que las cosas se dieran y que ojala ella no me rechazara...
La encontré una semana después del inicio de clases en la biblioteca, logre tener una plática amena con ella, después de sincerarme un poco con ella obviamente, era genial con ella podía hablar de lo que fuera, me fascinaba llevarle la contraria, fruncía el ceño, cuando pensaba en cómo responderme, cuando se ponía nerviosa mordía su labio, era simple, era increíblemente la mujer perfecta para mí, no me importaba nada más que estar con ella, desde esa noche acordamos seguir viéndonos, para platicar, los dos nos sentíamos en armonía, no supimos cómo fue pero nos enamoramos, pasaron algunos días, en menos de un mes nos veíamos a escondidas, en la biblioteca o en el lago, disfrutábamos de estar juntos, aún recuerdo nuestro primer beso, fue a la tercera cita, un viernes ella logro zafarse de Potter y Weasley, a ella le fascinaba mi loción (hecha por mi obviamente), la abrace y le susurre un *te quiero*, ella alzo la vista y me dijo *yo también Draco* acto seguido la bese, fue maravilloso, no era mi primer beso pero si era el primero que daba con un sentimiento verdadero, ese mismo día nos hicimos novios, sabíamos que era una relación prohibida, yo estaba consiente que ella era todo lo que necesitaba para ser feliz, pero también sabía que si alguien lo sabía, si Voldemort se enteraba mataría a mis padres y a ella, ella se molestó bastante la primera vez que vio la marca, pelamos, gritamos, nos herimos con cada palabra que dijimos ese día, pensé que la perdería pero no fue así, me confeso que me amaba por el Draco que ella conocía no por el que la había tratado como escoria en los años anteriores, cuando paso lo de la muerte de Dumbledore, regrese y la busque, Potter ya le había contado lo que paso en la Torre de Astronomía, le pedí perdón tantas veces, pero no podía herirla más, así que esa noche me despedí de ella y a pesar de amarla o por el hecho de que la amaba le dije que era lo mejor, ella lloro y me pidió que no tomara una mala decisión mas, pero ella nunca entendió que ya no había elección que al momento de tomar la marca ya no pertenecía al bando bueno, le prometí cuidarla y le di un beso, después pronuncie un hechizo que hasta el día de hoy odio con todas mis fuerzas, ***OBLIVIATE*** , ella al recibir el hechizo callo desmayada, la lleve hasta su cuarto y la bese por última vez.
Siempre estuve al tanto de sus movimientos pero de pronto a mi familia y a mí nos encerraron en la mansión, no teníamos comunicación con el exterior y un día llegaron los malditos carroñeros con Potter, Weasley y con ella, pero Potter no parecía Potter obviamente mi sabelotodo le había puesto un hechizo, mi tía Bellatrix me pidió reconociera al desfigurado para que si era Potter llamáramos al Lord, su amo, ella era como un perro fiel al señor Tenebroso, no podía descubrirle y permitir que matara a mi Hermione por lo cual le dije que no era Potter pensé que solo los encerraría, pero de repente todo se volvió un caos, enloqueció mas que de costumbre al ver una espada, gritaba histérica, yo no entendía mucho, pero de pronto mando encerrar a Potter y a Weasley, pidió quedarse con Hermione para hablar de chica a chica, aplico varios cruciatus a Hermione, yo no podía hacer nada, sin embargo mi madre se dio cuenta que con cada grito que escuchaba de ella, me tensaba, así que me tomo de los hombros y me condujo hacia otra habitación, se metió en mi mente y vio todo lo que había pasado, vio que la amaba, así que solo se llevó las manos a la boca para no gritar, regresamos a la habitación donde Bellatrix tenía a Hermione, vi una marca en su brazo, la maldita de mi tía, le había tatuado *sangre sucia* en el brazo, me llene de ira, no me podría contener por mucho, pero de pronto nuestro viejo elfo apareció y se los llevo.
Durante meses estuve sin saber de ella hasta que llego la batalla final, obviamente ella solo recordaba al Draco estúpido que había sido siempre, y recordaba que ahora era un mortifago, que estaba del lado malo de la partida, era el enemigo a vencer, observe todo participe poco, no tenía mucha cabeza para la pelea, pero odie tanto al verla besándose con el estúpido de Weasley, quise separarlos pero no podía, sabía que ese maldito la podría hacer feliz, que él estaba del lado bueno y del mejor para ella, que con el podría tener lo que yo le negaría por las malditas decisiones que tome, por ser siempre lo que los demás querían y no lo que yo deseaba. Termino la batalla el lado bueno había ganado.
Me perdí entre mis pensamientos hasta que mi padre, mi madre y yo fuimos llevados a juicio, primero paso mi madre quien había sido sentenciada a dos años en Azkaban, era una condena mínima, ese día me entere que ella había traicionado al señor Tenebroso, solo para regresar a mí, por verme a salvo, después seguí yo, mi juicio fue un poco más largo pero me exoneraron casi por completo, solo debía acudir a firmar cada mes, sorprendentemente el Trio de oro como se les comenzó a llamar a Potter, Hermione y Weasley habían testificado a mi favor, por no delatarlos en la mansión y Potter al decir que no había podido matar a Dumbledore, entre otras cosas, se supo que yo estaba amenazado por Voldemort, que si no hacia lo que se me indicaba el mataría a mis padres, por ultimo llego el turno de mi padre el no tenía escapatoria, fue sentenciado al beso, yo me sentí aliviado con el veredicto, el ya no podría hacerle daño a nadie, pero antes de eso debía cobrarme muchas cosas, así que antes de cumplirse su sentencia lo visite y le mostré mis recuerdos, él supo que estaba enamorado de Hermione, que yo mismo había enviado una carta al ministerio contando algunos de sus muchos actos en contra de Potter, grito como loco pero una hora después quedo muerto en vida.
Dos años después mi madre salió de Azkaban, me encargue de que no perdiera la cordura en su estadía en la prisión mágica, cuando regreso a casa todo fue diferente, ella y yo teníamos una muy buena relación y aunque a veces me insistía a buscar a Hermione y devolverle la memoria de lo que vivió conmigo no podría hacerlo, ella estaba feliz con Weasley.
Después de un par de años de novios Hermione se casó con Weasley, formaron una familia, en la actualidad tenían dos hijos, la mayor Rose de 6 años y el menor Hugo de 4 años, ambos trabajaban en el ministerio, la maldita comadreja era lo que ella merecía, aunque fuera un pobretón le deba la estabilidad que yo nunca hubiera podido darle.
Han pasado 15 años desde la guerra, algunos años después de la Guerra, conocí a una mujer, Astoria, ella ahora era mi esposa, me había aceptado con todo y mi pasado, tenemos un hijo, Escorpius Hyperon Malfoy,de 6 años, es identico a mi pero la gran diferencia es que yo no sere igual a mi padre, mi hijo crece en un ambiente de amor, me enamore a mi modo, pero me enamore de mi esposa, aunque no podria nunca olvidar a mi pequeña sabelotodo, ella siempre ocupara un lugar en mi corazon, todo ha cambiado, intento ser un buen ejemplo para mi hijo y vivo en armonia con mi esposa, ella es una buena mujer que me entiende, y me ama, tal vez mas de lo que yo a ella, pero somos un matrimonio normal, se lleva bien con mi madre quien la acepto desde un principio, son buenas amigas y juntos hemos hecho de Scorpius un buen niño, se que cuando entre a Hogwarts no cometera los mismos errores que yo, se que podra ser un buen hombre cuando cresca y me seguire sintiendo orgulloso de mi hijo.
-Papa.. ¿pudo pasar? - escucho la vocesita de mi hijo
-Claro pequeño entra, ven aqui sientate conmigo - se sienta en mis piernas, y me mira con sus lindos ojitos grises (caracteristica Malfoy)
-papa hoy es tu cumpleaños, mama y la abuela te prepararon un pastel, asi que por favor actua
feliz y como si no supieras - se sonrojo al notar que nuevamente habia dicho algo que no debia
-Claro hijo y dime ¿de que es mi pastel? -le pique las costillas para que riera
-ahmm no puedo deicrte es sorpresa, vamonos ya anda apurate - rodo los ojos, era igual a mi
-adelantate tu hijo, en un momento te alcanzo - lo baje y le di una plamada en la espalda -deacuerdo papa pero no tardes ya tengo hambre - se acaricio el estomago en una forma graciosa, sonrei al ver esa accion
Mi hijo sonrio y salio de mi estudio, al verlo a el me doy cuenta que vale la pena celebrar un año mas de vida, un dia mas para reparar los errores del pasado y sobre todo para sentir un profundo amor por mi familia, este soy yo Draco Malfoy, ex-mortifago, ex-idiota ahora soy un hombre de familia, que vive para hacer feliz a mi unico hijo, a mi esposa y a mi madre, y a pesar de los años para estar pendiente de mi pequeña sabelotodo, que ahora ya es una mujer en toda la extension de la palabra.
