Hola otra vez, pues como ya ven volvimos a aparecer, algo rápido pues la inspiración anda volando en el aire libremente ya que kikyo-dono tiene muy buena imaginación y no podía dejar de escribirla, bueno no deseamos entretenerlos con nuestras palabrerías, con ustedes señoras, señores, señoritas, jóvenes, niños y ancianos: el fic

Disclaimer: Inuyasha & Cía no nos pertenecen ni nos pertenecerán sino a la gran Rumiko Takahashi así que solamente nos basta con saber que nuestra historia es de su agrado

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- Juro que acaba de llegar, hija. No era mi intención que esto pasara pero la voz de una mujer no tiene tanta importancia como la de un hombre y por el bien de mi familia no puedo negarme – trataba de calmar la situación y por consiguiente la explosiva reacción de Kagome, ella había viajado hasta su casa para pasear y visitar lugares mientras convivía con ellos no para formalizar una relación y casarse

- Dios mío… "¿y ahora qué hago?" – Pensó llevándose una mano a la frente, jamás imagino que aquel viaje cambiaría por completo su vida ahora que haría

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SEGUNDO CAPITULO

"LA PRIMERA IMPRESIÓN"

Las dudas la asaltaron gran parte de la noche pues su mente se negaba a aceptar lo que acaba de ocurrir, la sola idea de verse comprometida le aterraba ella era un espíritu libre sin presiones y que por sobre todo amaba su forma de ser, pero estaba segura que a partir de ahora su vida estaría siempre gobernada por un hombre

Bufó molesta consigo misma por no encontrar una salida a todo eso, después de tantas cavilaciones el sueño por fin la venció y así entregándose a los brazos de Morfeo decidió que sería mejor aclarar todo eso en la mañana con su madre, inconscientemente un nombre emano de los labios de la chica cayéndose profundamente en el abismo de los sueños – Inuyasha –

Los rayos del sol se colaban por las ventanas jugando traviesamente con las hebras azabaches casi azuladas de la joven que en ese momento luchaba por que el sueño no la abandonará pero sus intentos fueron en vano pues los rayos insistieron tanto que terminaron atormentándola obligándose a ella misma a despertar, perezosamente abrió los ojos y recorrió su habitación que no había tenido la oportunidad de ver por todo el asuntillo de anoche

Esos mismos pensamientos la hicieron levantarse y dirigirse al baño para asear su cuerpo y por ende despejar su mente al menos por un momento; cuando entró de nuevo en su habitación la encontró bien arreglada y el desayuno servido en una hermosa mesita de caoba que se encontraba al centro de la habitación – "Mi madre debió enviar a las sirvientas mientras me bañaba" – pensó para si misma mientras se sentaba en uno de los cómodos cojines que se encontraban alrededor de la mesa y comenzaba a desayunar

No podrían ser más de la diez de la mañana y Kagome se encontraba embelesada con el jardín de su hogar, oyó unos pasos pero no volvió la vista sabía de antemano quien era y que buscaba, suspiró pues aunque intentó toda la mañana evitarla no podría hacerlo para siempre – Salam Aleyko Madre – inquirió la chica sin despegar su vista del despejado cielo azul lleno de nubes blancas – Aleyko Salam – contestó la madre

El silencio se torno incómodo y su madre jugaba nerviosamente con el yashmak blanco que llevaba, observó por el rabillo del ojo el comportamiento de su progenitora y sabía que algo muy malo tendría para decirle porque de lo contrario no arrugaría esa prenda como lo estaba haciendo, soltó un suspiro de resignación sabía que si ella no tocaba el punto su madre no lo haría – ¿Qué sucede madre? no has venido aquí para acompañarme a observar el cielo – la pregunta la pilló desprevenida pero sin poder ocultarlo más habló – Tienes razón no te puedo ocultar nada – sonrió tristemente pues sabía que lo que estaba a punto de decir provocaría diferentes reacciones en Kagome

- Lo sé, pero no te desvíes del tema – escudriñó al tiempo que se voltea y quedaba frente a frente con ella, odiaba que le dijeran las cosas con la vista baja y con el dedo índice elevo la barbilla de su madre para verla directamente a los ojos, Sara no teniendo más opción continuó – Hoy en la mañana llamó Inu no Taisho para acordar que fuéramos a su casa a conocer a Inuyasha – tragó fuertemente al notar como aquella pequeña pizca de felicidad había sido sustituida por furia que sorpresivamente pudo controlar – Entiendo, ¿a qué hora debemos ir? – exhaló fuertemente mientras sus nudillos se volvían blancos por la furia que estaba conteniendo, no debía desquitarse con su madre pues sabía que en el aquel país por más que su madre hablará, jamás la escucharían, eso era algo que amaba de Japón pero ahora no tenía más opción que ayudar a que el honor de su madre se mantuviera, pero no sería tan fácil, daría pelea y si el muchacho demostraba que aceptaría su forma de ser entonces le daría una oportunidad de lo contrario encontraría la manera de huir y regresar a Tokio.

- Debemos llegar a las 12 del mediodía pues desean que lleguemos a comer con ellos – Kagome la observó detenidamente al tiempo que soltaba una risita sarcástica – no se supone que las mujeres y los hombres no comen juntos – preguntó pues conocía a la perfección todo en cuanto a costumbres, tradiciones y reglas – así es pero esta es una ocasión especial y sabes bien que se hacen excepciones – contrarresto Sara al observar como su hija maldecía por lo bajo – se que no te gusta lo que esta sucediendo Kagome, pero déjame asegurarte que a mí tampoco – oh por Alá como deseaba que su hija jamás hubiera llegado o al menos no en ese momento, pero nada podía hacer pues al parecer su destino estaba escrito desde hace mucho tiempo

- Bien entonces iremos pero antes me gustaría ir al mercado para ver que puedo comprar al menos me ayudará a despejar la mente – contestó al tiempo que entraba en la casa para colocarse el caftan y el yashmak, salieron sin prisa pues iban con tiempo de sobra, pasaron por diferentes puestos y compraron diversidad de cosas, sin embargo un hermoso caftan de un rojo pasión con bordados de oro fino y algunos estampados de flores color blanco llamaron la atención de sus ojos chocolates, sin poder resistirse se acerco al lugar y comprobó que la tela fuera auténtica no lo pensó dos veces y lo compró sabía que le había salido algo caro pero realmente valía la pena

Sara no había notado que Kagome se había quedado atrás así que cuando volteó la vista se preocupó pues no la encontraba por ningún lado pero suspiró aliviada al verla sonreír tan abiertamente y como entre sus manos traía algo muy hermoso a simple vista, cuando llegó con ella le mostró extasiadamente su nueva indumentaria, lo que ninguna de las dos notó es que justo detrás de ellas un comerciante había dejado su carreta con toda su mercadería adentró y que el animal que conducía dicho carruaje era nada más y nada menos que un inocente toro

Kagome se imaginaba con el caftan y sonreía divertida mientras su madre aprobaba su compra hasta que un enfurecido resoplo y un golpe en seco a la tierra árida la tomo por sorpresa, algo en su interior le decía que no debía voltear a ver y salir corriendo del lugar; pero su cuerpo no respondió y por inercia volteó la vista encontrándose con unos ojos tan rojos como la sangre que no la veían dulcemente como hubiese deseado

Así que por instinto hizo lo que cualquier persona coherente haría, salió corriendo como alma en pena, grave error, pues fue en ese momento que el toro en un movimiento brusco logró soltarse de la carreta y comenzó a correr a Kagome frenéticamente, corría a todo lo que le daban sus piernas tropezando con infinidad de personas, algunos al ver el porque de su sofocante carrera optaban por lanzarse al estilo matrix para escapar y algunos otros hacían galas de que las clases de gimnasia y aeróbicos que funcionaban (eternal-vampire: no estamos seguras si allí lo practican pero en nuestro fic si kikyo-dono: dejen que la imaginación fluya libre y desordenadamente, xD)

Después de horas de persecución logró desaparecer del perímetro de búsqueda de aquel hermoso animal, se encontraba escondida en un callejón tratando de controlar su respiración cosa que no mucho le funcionaba, comenzó a retroceder poco a poco hasta que sintió que uno de sus pies estaba empapado y el otro machucaba algo aguado y posiblemente húmedo dirigió sus ojos hasta sus pies y notó que estaba parada sobre pedazos de carne y había botado un recipiente con agua – Mis zapatillas están arruinadas – no se dio por enterado de lo que había hecho hasta que unos gruñidos la hicieron voltear temerosamente rogando a cualquier Dios, Alá, Buda o ser sobrenatural que la escuchará y que la salvará.

Al parecer los dioses se habían ido de vacaciones o simplemente la habían ignorado pues detrás de ellas había una enorme manada de perros que al parecer no les gustó la forma en que Kagome había arruinado su almuerzo – esto no puede ser peor – mal augurio del cual después se arrepintió pues encontró a cierto amiguito perdido detrás de la jauría, no perdió tiempo y echo a correr de nuevo como pudo

Sara observaba anonadada como había quedado el lugar por donde, según versiones, su hija había pasado, todos los puestos estaban semi o totalmente destruidos algunas personas ayudaban a otras a arreglar los puestos, al tiempo que otros ayudaban a los pobres ancianitos a regresar su columna a la posición original para que dejarán de parecer origami

Mientras que en una enorme mansión, para ser más específicas, en el comedor un chico de cabellos plateados recorría el lugar como león enjaulado y con una visible mirada irritante, su padre se encontraba sentado con los brazos sobre su pecho y la mirada pérdida en algún punto interesante en el frutero, su madre no hacía más que observarlo y reír por lo bajo ya que aquella situación era muy graciosa – esa chiquilla ¿qué se cree? – exclamó furioso Inuyasha – no sabe que no se debe hacer esperar al prometido – la ira lo cegó por un instante y tomo con fuerza el brazo de vidrio estrellándolo en la pared, su madre parecía no inmutarse ante aquel acto al tiempo que Inu no Taisho hacía esfuerzos por no reírse de su hijo – Cálmate hijo, de seguro les ocurrió un contratiempo, no te desesperes – intentaba en vano calmar el explosivo humor de su hijo, sin embargo a él también comenzaba a preocuparle el hecho de que eran las dos de la tarde y no había rastro de ellas y eso que habían llamado a la casa y les habían asegurado de que ellas habían salido desde las once de la mañana

No muy lejos de aquel lugar una jovencita corría despavorida por cuanto lugar pudiese para perder a sus depredadores, fue tal su desesperación que entró a un establo donde se encontraban unos camellos al parecer de gente adinerada pues estaban bien cuidados, no divago más en sus pensamientos pues ciertos trotes y sonidos la hicieron recordar el como había llegado allí, no le dio tiempo ni de gritar pues los camellos al ver lo que se avecinaba comenzaron a hacer alboroto atemorizando más a la pobre Kagome que ya de por si cargaba los nervios destrozados, observó que había una puerta de salida, pero fue un grave error el abrirla, pues los camellos no tardaron en salir despavoridos de aquel lugar

Inuyasha estaba tan desesperado que en un acto de relajarse decidió salir afuera a tomar aire – Creo que lo mejor será enviar a alguien a buscarlas – afirmó el padre observando a Izayoi, la cual sonrió demostrándole que podía contar con su apoyo, volvió la vista para saber sobre la decisión de Inuyasha pero éste no emitió sonido alguno – ¿Inuyasha? – volvió a llamar, intento averiguar cual era el rostro de su hijo pero un alboroto en las afueras de su hogar le llamaron la atención, sus ojos se abrieron como platos al observar tremenda escena

Los camellos que tenían en el establo se encontraban corriendo frenéticamente por el jardín destruyendo todo cuanto se interpusiera en su camino, seguido de una enfurecida jauría y por último un enorme y al parecer molesto toro, todos en consecuencia o al parecer siguiendo o siendo dirigidos aún no estaba seguro por una muchacha, Inu no Taisho observó nerviosamente por el rabillo del ojo a Inuyasha pues él ya sabía de quien se trataba, pero su sorpresa fue mayúscula al observar como su hijo veía fascinado a aquella muchacha – "Es hermosa" – pensó Inuyasha pero su rostro volvió a endurecerse al notar como la estampida había destruido el hermoso jardín de rosas que con tanto esmero había creado, la ira se calaba por cada parte de su cuerpo, sus padres no hicieron más que retroceder pues lo que seguiría no sería nada bueno

Kagome corría como cualquier ser divino la ayudaba (alguno que se hubiera dignado a ayudarla), sus piernas comenzaban a dolerle y le quemaban debido al esfuerzo que hacía, su caftan estaba algo rasgado (por no decir que ahora parecía vestido de noche en tiras) de pronto todo su mundo desapareció al observar a un joven de ojos ambarinos posarse enfrente de ella y observarla fijamente, por un instante se perdió en aquellas lagunas de sol, pero un sonido de trotes la hizo recordar que estaba haciendo, corrió sin detenerse cuando sintió como si flotará no podía explicar la razón pero sentía una calidez única en todo su cuerpo para ser más específicos en la cintura, se sentía en el cielo, un momento, eso significaba que – POR DIOS ESTOY MUERTA – gritó asustada, veía por todas partes intentando entender que había ocurrido pero notó como cientos de hombres intentaban calmar a aquellos demonios que la perseguían, alzó la mirada y se perdió una vez más en aquellos discos que le fascinaron desde el primer momento, vio aquel semblante de preocupación y belleza único a su parecer, le maravillaba ese ser, acababa de despertarle curiosidad por saber quien había sido su salvador para agradecerle como se merecía un ángel como él

Pero sus pensamientos fueron borrados abruptamente con el comentario de aquel sujeto –TONTA ¿POR QUE NO TE FIJAS POR DONDE ANDAS? MIRA COMO HAS DEJADO EL JARDIN – vociferó molesto, aquella imagen de señor perfecto se borró inmediatamente de su mente y al mismo tiempo miles de adjetivos despectivos abarrotaron su mente – AL MENOS ¡TRATA DE SER SUTIL, BRUTO, NO VES QUE ME VENIAN PERSIGUIENDO UN RESTO DE ANIMALES! – exclamó en igual tono, se dirigieron miradas de odio y reproche. Sus padres se acercaron para oír su conversación pero se sorprendieron al ver como una mujer le alzaba la voz a un hombre, especialmente porque era Inuyasha, - "talvez" – pensó emocionado y preocupado Inu No Taisho – "las cosas cambien" – sus pensamientos fueron interrumpidos cuando dos voces se volvieron a oír – MOCOSA ¿NO TE ENSEÑARON RESPETO HACIA UN HOMBRE? – ¡PREFIERO RESPETAR A UNA MULA ANTES QUE A TI! – si talvez algún día se arreglarían, para ese momento la madre de Kagome ya se había unido al público espectador de tan singular pelea

Solo esperaban que las cosas marcharan bien, pues al parecer habría muchos problemas en el camino de aquellos jóvenes que en ese momento hacían gala de su amplio vocabulario dejando a más de uno perplejo por la senda de insultos que se proferían…

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Bueno y con esto terminamos el segundo capitulo

Pasamos a responder reviews

Han-ko

Dense-Kagome

INUKAN

Laurablack

Sandrika

CaritoAC

Buenos esperamos sea de su agrado, no olviden dejar reviews nosotras aceptamos de todo: comentarios, saludos, amenazas, chicos cualquier cosa será bienvenida, nos despedimos esperando volver a leernos, chao y hasta el siguiente capítulo, no se lo pierdan porque se titula "El día de nuestra boda" (E.V.: me encanta dejar con la intriga y a ti? K.D.: )

Matta ne!