Cap 2: Determinación

Preparé un bolso con mi ropa, le dejé una nota a mi padre sobre mi cama y esperé a que se hicieran las doce impacientemente.

Observé el reloj y casi me caigo de espaldas al ver que eran las doce menos cinco. Me entraron las dudas de repente, pero no era momento para eso ahora.

Abrí cuidadosamente la ventana de mi cuarto y bajé por el árbol que había al lado.

En la calle al lado de mi casa se encontraba Edward esperándome puntualmente. Me sorprendí al ver que no se hallaba en la moto, si no en un precioso BMW descapotable blanco. Me subí rápidamente y el arrancó con mucha velocidad.

-Bienvenida a la diversión Bella- dijo mientras ponía el estereo y sonaba una canción que me encantaba. DJ got us fallin in love. Reí felizmente mientras tarareaba la canción- será mejor que duermas un rato, será un camino largo.

Y era verdad, era miércoles. Nos tomaría dos días llegar allí.

Cerré mis ojos y antes de caer en los brazos de Morfeo escuché un dulce sueño que venía de Edward.

Desperté al sentir el cálido sol en mi rostro. El radio seguía sonando y una brisa cálida chocaba contra mi piel.

Miré hacia mi costado y sonreí con la imagen. Edward se encontraba tarareando "You shook me all night long" de AC/DC mientras manejaba tranquilamente. Giró su cabeza al sentirse observado y me miró divertido.

-Buenos días Bella Durmiente. Espero que hayas podido dormir bien.

-Genial.-le respondí sinceramente.- ¿dónde nos encontramos?

-En Napa. Ya estamos en California.

-Wow, si que condujiste. – no pensaba que había avanzado tanto. – ¿quieres que maneje yo así descansas un rato?

-No, estoy bien. Llegaremos a eso de las siete a Long Beach. Puedo dormir en un hotel ahí.

-OK.- Luego de mi simple respuesta pude darme cuenta de que recién me levantaba. Así que ya no tenía maquillaje, debía estar hecha un desastre.-Demonios.

-¿Qué sucede?- preguntó preocupado

-Debo estar hecha un desastre. Ni siquiera estoy maquillada.- susurré apenada. Edward sonrió dulcemente.

-Bella, te ves bonita con o sin maquillaje. No te preocupes. Pero igual a unos tres kilómetros hay una parada de descanso, puedes ir al baño y podemos desayunar y comprar comida para el camino ahí.- me sonrojé furiosamente por su cumplido.

-Gracias.- susurré, pero el igual lo escuchó.

Llegamos rápidamente al bar y yo fui directo al baño. Cambié la ropa que traía ayer por unos jeans rasgados, una musculosa negra y unos borcegos negros. Me maquillé levemente y salí del baño.

Frente a la puerta se encontraba Edward apoyado contra la pared. Se veía genial como siempre.

Jeans, remera blanca, converses negras. Simplemente exquisito.

-Te ves genial Bella- dijo mientras me dejaba un beso en la comisura de mis labios.

-Gracias- le respondí media atontada.

Nos dirigimos hacia una mesa y comimos el desayuno entre risas y chistes.

Edward cada vez me gustaba más. El creía que era graciosa incluso cuando contaba un mal chiste. Era tan dulce.

El estaba poniendo mi mundo patas para arriba y se lo agradecía tanto. Mi vida era un desastre y el la estaba convirtiendo en menos de un día en maravillas.

Seguimos el camino charlando y escuchando música.

Mis padres debían estar furiosos y eso lo deducía de cada llamada que me hacían y yo no respondía. No me importaba como de enojados pudieran estar. Me sentía bien, libre, feliz. Y no iba a dejar que ellos lo arruinaran.

Pero había un problema entre toda esta felicidad y era que no quería regresar. Sabía que cuando regresáramos todo volvería a la normalidad y no quería separarme de Edward.

Basta Bella, deja de pensar en eso. Me reprendí mentalmente.

Tenía que disfrutar el momento. Ya después me enfrentaría a eso. Pero de algo estaba segura y eso era que el deseo que sentía por Edward no se iría. Y solo había una forma de calmar esa llama que se encendía en mi cuando el me tocaba y eso era llegar hasta el final con el esta noche.