Tu Regalo… soy yo
Por Mayra Exitosa
Capítulo II
Un Ángel dormido
- Candice, Archie regresa de sus estudios, sabías que dejaron el noviazgo pendiente por la familia de tu amiga la Srita. Britter.
- No lo sabía Tía, hace tiempo que no me escribe, le escribía seguido pero dejó de responderme, después se cambiaron de dirección y no supe a donde.
- Que falta de propiedad, que no son amigas desde niñas.
- Si Tía, pero para la madre de Annie no era bien visto que ella fuera amiga de una enfermera, menos al enterarse que vivía con un paciente.
- Vaya, en otro momento diría lo mismo, ahora que se trata de mí, no puedo ocultar que me has dado en el orgullo. Pero la verdad es que los Britter se molestaron porque Archivald decidió encargarse de sus estudios y de la administración de los bienes de Europa, sin pedir matrimonio todavía, mientras que la Sra. Britter tenía prisa en que se contrajera matrimonio en seguida. William no quiso presionarlo, no después de la desaparición de Alister. Sencillamente no puedo obligar a Archivald, cuando William es quien debería estar pensando en casarse antes.
Me di por vencida con ellos, al menos ahora tengo una hija que podrá representarme algún día en el castillo Andrew, como mis padres lo soñaban.
- ¿Representarla?
- Bueno hija, siendo mi descendiente eres mi heredera, por tanto William verá por ti, como lo hace por mí, pero en el árbol familiar, tu aparecerás conmigo, y eso obliga a William a que le exijan que se case para continuar con su legado, no que se cruce de brazos a esperar que le caiga una esposa del cielo. Ambas sonrieron por la ocurrencia de que William se casará con un ángel.
- Tía es agradable escucharla de manera menos formal.
- A esta edad he visto tantas cosas, mira que no sabía que Archie no quisiera casarse, que tuviera la inquietud de buscar los restos de su hermano. Pero eso solo ellos lo saben, piensan que uno está pintado en una pared y no me doy cuenta de las cosas, hija sé feliz, el día que veas al hombre de tu vida, dímelo hablaré con William para que te case con él. No esperes a que pase el tiempo y te quedes como yo… sola y esperando ser aceptada por quien trataste siempre mal.
- Tía no diga eso, usted no me trato mal, simplemente era muy traviesa y rebelde para usted, ahora comprendo que el tiempo es un amigo que al que debes sonreírle para que te considere entre sus favoritos y al menos te acompañe en la soledad y en el camino con dignidad.
- Me alegra saberte contenta conmigo Candice. Gracias. Madame Elroy recordaba aquella ocasión en que estaba enferma y la corrió por culparla de todo, hasta de la muerte de Alister, ahora que la veía y le recordaba a Rosemary, sentía una vergüenza enorme, sentimientos encontrados tratándose de la dama más fina y querida por todos en la familia, su sobrina mas amada, tanto como William y gracias a Candy el estaba con vida y los Andrew podían seguir gozando de la fortuna a la que tenían derecho solo si William estuviera ahí, si Candice no lo salvará, arriesgando hasta su reputación hoy todos los Andrew estaríamos en luto y perdida de bienes.
Pasaron varios días, Candy no se había encontrado con Albert y Archie pronto llegaría, recibió carta de Paty y pasaría a visitarla, iba a los lugares de beneficencia y era mucho muy agradable ayudar como enfermera, porque podías ayudar sin un horario y sin límite, en compañía siempre de una dama para que no estuviese sola así mismo de un chofer para que representara a la familia con una labor altruista.
Las cosas del evento eran extenuantes, la fiesta seria en Lakewood y hasta los Legan estaban invitados posiblemente los vería, pero Niel y Elisa ya estaban casados.
Un día salió a montar y vio a - ¡Puppet! Con cautela la siguió y parecía cansada, ella tal vez quería ser atendida por Albert, pero este no había regresado aun. Candy bajo del caballo y lo amarró a un árbol, la siguió despacio notando que Puppet la esperaba y la guiaba, fue entonces que noto tenía sangre seca.
-Pequeña ¿te lastimaron? Como puedo ayudarte linda, mira cómo estás, Albert no ha vuelto, fue entonces que el pequeño animal, descubrió un pozo en el suelo donde dos mofetas salían abriendo sus ojitos. Candy se enterneció al ver a las mofetas familia de Puppet y los acariciaba con ternura vio Puppet irse, dejándole a sus pequeños, al parecer la sangre había sido de dar a luz y ahora se estaba alejando para cuidarse y que le ayudaran con sus críos.
Tomo a los dos pequeños y los metió en su saco, se fue sobre el caballo hacia la casa de Albert donde recordaba que estaban los animales, al llegar recordó momentos vividos ahí con Albert y sonreía después pensó en el departamento donde vivió con Albert, se sentía tan bien estar con Albert, mientras preparaba algo para alimentar a los pequeños de Puppet, agradecía a Dios que ella se encontrará con Puppet, pues Albert no se encontraba, recordaba que Puppet fue quien salvó a Albert de la explosión del tren.
Dejó en una sección de la casa donde Albert vivía con los animales, con alimento y la promesa de visitarlos todo el tiempo, temía por los depredadores y los pequeños estaban vulnerables.
- Volveré pronto. Lo prometo.
A penas llegaba a la mansión y había mucho que hacer para ella, se apuraba y en todo excedía para quedar bien con su Tía, las cosas que le pedían decía si a todo y se apuraba a terminar, Elroy la miraba bastante solicita y que todo lo hacía a la perfección, así que estaba asombrada por como Candy había mejorado tanto en el tiempo en el que no estuvo con ella, Candy lo que deseaba era darse libertad de ver a los pequeños hijos de Puppet, pues estaban a su cuidado.
- Hija ¿ya te mediste el vestido para la fiesta?
- Si la señorita Mc Gregor ya termino conmigo, dice que el diseño lo deje en sus manos.
- Pero no te lo ha mostrado
- No Tía, tengo ocupada la tarde hoy, ¿le parece si lo ve por mí? si no le agrada tome la decisión que crea conveniente.
- Gracias por la confianza hija, hoy por la noche llega William, mañana al parecer llega Archie también.
- Tengo tantos deseos de verlos, desde que estoy aquí no le he escrito a Albert
- Ya lo veras por la noche
- Pero Tía, hoy tengo visita con el Dr. Martín, llegare un poco tarde.
- ¡Ah! eso es verdad. No te preocupes hija, ya sabes el chofer y tu dama que te acompañen no quiero que andes sola.
- Por supuesto Tía.
En el auto viajaba Albert con George mientras sonreían por como todo había sido perfecto en las negociaciones.
- Señor, nunca lo dude, sencillamente pensé por un momento que esa dama lo comprometería, pero si solo fue una fase para el negocios, ella quedo tan sorprendida como yo.
- George… no es bueno mezclar sentimientos con negocios, la dama no le importaba el negocio mientras tuviera una posibilidad en sus pensamientos de tener una relación a futuro, pero me refiero a una relación meramente comercial, no de otra índole.
- Si y su Padre quedo muy contento con la negociación, dijo que usted era el hijo que siempre quiso, pero a Dios gracias tiene una hija muy impetuosa. Ambos sonrieron moviendo la cabeza de un lado a otro.
- ¿Candy está bien? no me ha escrito en meses, crees que este molesta porque mi Tía la adopto.
- No. No lo está, las vi la última vez muy felices y de compras.
- Me alegro, te comenté que me encontré a Terry Grandchester
- No me lo había comentado señor.
- Si, fue muy agradable tiene un hijo pequeño y su Padre lo llamó a Inglaterra, al parecer se encontró con Archie, su hijo es muy buen niño, tal vez vengan para mi cumpleaños, lo invite con su familia, dijo que haría hasta lo imposible.
- Es tiempo que piense en su descendencia también.
- Antes mi descendencia era Candy ahora…. Es mi prima.
- Si. Espere a verla.
- Porque lo dices así, pasa algo que no me hayas comentado.
- Si madame Elroy ha cambiado mucho, realmente le dice hija todo el tiempo y se ha tomado el papel tan en serio que envió los documentos a Escocia para ponerla en el árbol familiar como su hija.
- ¿Es en serio? Candy no sabe lo que significa eso para mi Tía. Albert estaba sonriendo ahora Candy era la heredera de su tía y por tanto debía ver por ella, al menos no la alejarían de él.
Llegaban a la mansión, Candy aun no regresaba de sus labores, Albert al saberlo y comentarlo con su tía no podía creer la felicidad de su Tía.
- Si ella está realizando labores altruistas en nombre de la familia, créeme es un orgullo para mí, nuestras amistades envían cartas y notas de agradecimiento porque ella ha ayudado a niños que no tenían padre, los lleva al hogar que también auspiciamos, da atención directa a los necesitados…todo sin costo alguno, la mayoría de nuestras amistades saben que es de la familia y que lo hace por nuestra cuenta.
Albert vio a George quien alzó las cejas en forma de "Se lo dije" y Albert soltaba sus labios en sorpresa, su tía estaba orgullosa de Candy y su trabajo de beneficencia. Llegaba un telegrama y Albert sonreía.
- Es de Archie llegará temprano y viene con alguien preparen dos habitaciones.
- Hijo también vienen unas amistades de Candice, una joven Patricia O`Brien se quedará unos días con nosotras, su abuela me la encargo mucho.
- Ya veo. ¿Y cuando veré a su hija Candy, Tía?
- No debe tardar, solo que el día de hoy tenía un dilema y muchas labores, la lleva mi chofer y va con su dama de compañía.
Pasaban las horas la cena y no llegaba Candy, Albert se pasó al estudio a tomar una copa, se paso el tiempo leyendo algunos papeles. Su tía le informaba de los detalles de la fiesta y este sonreía, por como tendría una fiesta de cumpleaños por primera vez, se sentía como debutante con todo lo que su tía había organizado, ni Candy en su presentación había tenido tanto detalle, pero era el jefe de la familia, su tía echaba la casa por la ventana.
En un suspiro se fue a su pensamiento al pasado no midió el tiempo… cuando por la ventana vio una sombra blanca corriendo, este se sorprendió salió corriendo para ver de qué se trataba, ya era media noche y el vestido se iba por los jardines de rosas de su sobrino y seguía, con distancia la siguió hasta la cabaña y entro cual ser humano por la puerta.
- Ya llegue mis pequeños, disculpen la tardanza… mami está aquí.
Albert se quedo helado era una madre con hijos, se acercó asomando su rostro y eran los rizos de Candy sentada en una silla, cuidando de… ¡Sus hijos!
- ¡Candy!
- ¡Albert! Pensé que estabas dormido. Al voltear estaban dos pequeñas mofetas con una mamila improvisada, Candy tenía su cabello suelto por completo y ropa de dormir. - Son los pequeños de Puppet, pero como no habías regresado, los he cuidado aquí.
- Pu… Puppet… son sus hijos, ahora comprendo se escondió tanto tiempo de mi, que ya tenía familia, veo que tuvo dos pequeños. ¿Y dónde está?
- Se tuvo que ir, me encontró a mí y ya tienes dos pequeños que cuidar. Le coloco a la pequeña mofeta en sus manos y le dio una mamila mientras ella le daba a la otra sonriendo. Albert estaba sorprendido la pequeña en sus manos parecía dormir y débil, de inmediato sacó algunas cosas y se dirigió a los pequeños, comenzó su labor de revisarlos y cuidarlos, al terminar, después de estar bien cuidados y dormidos vio a Candy quien dormía en un sillón de lado.
- ¡Candy! Estas cansada mi peque… Albert la observo bien, Candy ya no tenía pecas, dormía y se veía muy diferente su rostro, sus manos, sus pies los que alzaba donde estaba recargada, el camisón blanco y su bata… parecía un ángel por completo. La tomó en sus brazos y salió de la casa con ella, sin poder dejar de observar que le recordaba a alguien… Al caminar con ella, sentía su corazón agitarse acelerado pasó por los jardines de las rosas y recordó a Rosemary, de inmediato vio a Candy y no pudo evitar sentir dar un beso a su mejilla al tenerla tan cerca en sus brazos.
Al entrar a la casa, madame Elroy estaba con bata viéndolo entrar con Candy en sus brazos.
- ¿Qué paso? ¿Que tiene Candice?
- Esta dormida, estaba cansada y se quedo en los jardines… al parecer le siguen gustando las rosas.
- William no son horas de conversar con Candice, menos en ropas de dormir y a estas horas, se que te deseaba ver… pero de ahí a quedarse dormida… esto es inapropiado, mañana hablaré con los dos.
Albert vio a George quien sonrió de medio lado y vio cómo subía con ella en los brazos para dejarla en su habitación. Albert la vio y la arropaba, cuando se convirtió en una mujer tan bella, porque se parecía tanto a Rosemary, era como tener un ángel en sus brazos.
Al salir su Tía lo observaba y el sonreía sin percatarse de que ella lo estaba viendo, en sorpresa su Tía comentó
- Todavía sonríes hijo, que no sabes que toda la casa buscaba a Candice y el jardín fue el primero en el que revisamos, no hijo esto no se queda así, serás un caballero pero quiero que me respondas como un Andrew antes que se vuelva a mencionar de mala manera el nombre de Candice Andrew, se dio la vuelta y entró a su habitación dejando a Albert incrédulo. George se acercó por la espalda y dijo
- Buenas noches señor,
Albert lo vio pasar sonriendo y abrió los ojos por lo que estaba pasando, a caso estaban juzgando a Candy y a él solo por unos instantes, vio el reloj de la pared y eran las tres de la mañana, como se le paso el tiempo con los pequeños de Puppet, en qué momento permitió esto él, porque estaba de nuevo el nombre de Candy en entre dicho, si no había pasado nada, que acaso era una broma del destino, se encamino hacia su habitación y se escuchó caer un cuadro de la pared, al girar se regresó y era el cuadro de Rosemary sonriendo, el que se había caído, lo levantó y lo colocó en su lugar verificando por que se había caído si ahí no había fuentes de aire, se encaminó a su habitación al entrar la ventana estaba abierta y las cortinas volaban, se escuchaba en el viento… - ¡Felicidades Bert!
Albert sintió que estaba cansado y se fue a vestir para dormir.
Por la mañana Candy despertaba, se veía en su cama y recordaba a los pequeños de Puppet, de inmediato se levantó y se dio un baño, se arreglo rápido y vio el reloj, todavía no llegaba la hora del desayuno y alcanzaba a ver a los pequeños, ese día era importante llegaría Archie y su acompañante, Albert ya había llegado y Candy recordó cuando la sorprendió, sonreía al ver su rostro en sorpresa, los pequeños de Puppet lo habían sorprendido realmente, es el mejor regalo que le pudo dar Puppet para su cumpleaños, ahora tendría dos pequeñas Puppet, ¿que serían hembras o machos?
Salía volteando de un lado a otro corría por los jardines y llegaba a la zona del bosque para terminar en la casa, los pequeños estaban dando brincos y soltó en reír
- Vaya están mejor eh. Albert escuchó la voz de Candy con los pequeños y salió de la cocina.
- Candy, Buenos días… vienes a ver a los pequeños… a caso ya llegó su mamá. Se dirigió a los pequeñines que parecían entenderle y ella sonrió apenada, por como se había convertido en madre de los pequeños de Puppet.
- Bueno me tengo que ir, antes de que me descubran que estuve aquí.
- Candy, Tía Elroy me descubrió llevándote a casa y está molesta, hablará con nosotros hoy, le dije que te quedaste dormida en el jardín y no le mencione este lugar.
- ¡Oh! lo siento Albert, pero no te preocupes, ya veremos cómo le alegramos el día. Albert sonrió y Candy se acercó para abrazarlo, le agregó - Eche de menos tus cartas Albert, me alegra que estés bien y sonriente.
- Bueno, verte sonreír es muy agradable… tanto para menospreciar una llamada de atención de tía Elroy.
- Nos vemos en el desayuno, me tengo que ir. Salió sin dejar que Albert agregará más, la vio marcharse tan rápido que sintió pararse el corazón de repente y dejo todo, listo para salir y alcanzarla.
Candy entró por la cocina, se lavaba las manos y se ponía un delantal sonriendo, tomó un pastel y le giñó el ojo a la cocinera quien sonrió, de inmediato embetuno el pastel y la tía Elroy preguntaba por ella, el mayordomo respondía
- La Srita. Candice está en la cocina desde temprano, haciendo un postre para usted.
- ¿Cómo?
- Eso dijo a su dama. Madame. Se retiraba y madame Elroy se asomaba en la cocina donde estaba Candy de espaldas y ella entraba.
- Hija ¿Qué haces aquí?
- Su postre favorito Tía Elroy. Ella se acercó y probo el betún hizo una sonrisa y agregó
- Podemos hablar unos minutos Candice.
- Por supuesto.
- Hija, no es bueno que te quedes dormida fuera de la cama.
- ¡Oh! sí, lo siento Tía es que sentí que volvía a ver a Anthony en las rosas, me pase de tiempo. Madame Elroy al escuchar mencionar a Anthony, no pudo evitar sentir llorar, y la abrazó impulsivamente, Candice se sintió mal por haber mentido y le agregó - Por favor tía no quiero angustiarla, sé que no es bueno para usted.
- Es muy bueno hija, recordar a mi niño me hace sentir muy bien, disculpa a esta vieja achacosa, solo que… bueno vamos para que te prepares para desayunar, recuerda que esperamos a Archivald.
- Si Tía, ahora vuelvo. Salió caminado con paso firme sin correr y se retiraba recta, como a ella le gustaba, la vio subir la escalera tranquila recordando a Rosemary. Candy al subir el pasillo corrió al sentir que madame Elroy ya no la vería, pero por correr se topo con Albert empujándolo.
- Lo siento Albert, tengo que cambiarme a prisa, Albert la tenía frente a él tan cerca que sentía su cuerpo unido al de él, apenada se hizo hacia atrás Candy, después bajo la cabeza con sus mejillas sonrosadas por la pena de estar tan cerca de Albert, este lo notó e hizo una sonrisa al ver que Candy no había cambiado, solo era por fuera, la siguió con la mirada hasta verla entrar a su habitación y ella lo volteo a ver, sacó la lengua sonriendo haciendo que Albert hiciera una sonrisa más efusiva. Candy es maravillosa.
