CAPITULO 2:
Recordaba tiempos pasados cuando el suave motor de un coche la sacó de su ensimismamiento al acercarse. Se giró a tiempo para ver un flamante Audi negro parando frente a ella. Las ventanillas tintadas se bajaron y una cabeza rubia y de piel marmórea le sonrió con desprecio.
-Buenos días, Granger. Veo que hoy llegas tarde. Me compadezco de ti.
Ella lo ignoró y siguió andando, sin llegar al extremo de correr como antes, pero con el paso veloz.
-Buenos días, Granger-rió otra voz desde el interior del vehículo.
La chica no tuvo que mirar para saber que Zabini acompañaba como siempre a su fiel amigo.
-¿Quieres que te llevemos, Granger?-le invitó el rubio.
Ella se paró y le dirigió una mirada tan intensa y macabra que Malfoy vaciló antes de mantener su sonrisa falsa y maliciosa. Sabía perfectamente que aquello era una broma de mal gusto. Arrugó la nariz antes de continuar caminando.
-Antes me voy al infierno, Malfoy. No me subiría a tu coche ni aunque me ofrecieras toda tu fortuna-que no era poca- y menos aún si tú estás dentro.
Zabini se inclinó y comenzó a reírse estrepitosamente. Varias lágrimas asomaban por los pliegues de sus ojos.
-Draco, eso a mí no me lo dice esa plebeya.
Cómo odiaba Hermione aquella palabra. Sobre todo, cuando la pronunciaba alguno de ellos.
-Callaos ya, estúpidos. Sólo sabéis malgastar vuestro tiempo insultándome, ¿no es cierto? Debéis estar amargados para estar siempre echándome cuenta a mí, una simple plebeya-gesticuló cuando dijo las últimas palabras imitando al rubio.
Siguió caminando bastante molesta, notando que la mochila pesaba cada vez más. Con la vista al frente, aún percibió cómo el coche que conducía el chico avanzaba a su altura, y los dos sonreían desde dentro con malicia. Draco iba a volver a hacer un comentario sarcástico cuando una bocina sonó en la calle. Otro coche, menos ostentoso que el de Draco y de pintura gris metalizada apareció por la esquina.
-¡Herms!-gritó una voz. Ella corrió hasta acercarse al coche, no sin antes dirigirle una provocativa sonrisa a Malfoy. Allí la esperaban Parvati y Padma Patil, con la música a todo volumen y a dos chicos en los asientos traseros.
-Súbete, chica. Veo que Draco Malfoy y Blaise Zabini te están molestando.
-Ojalá nos hicieran más caso a nosotras-suspiró Padma.
-Créeme que te arrepentirías-le dijo la castaña mientras abría la puerta de detrás y subía en el vehículo. Dean Thomas y Terry Boot la miraron con demasiado interés. Aunque Hermione era consciente de que su imagen pública había cambiado, no era capaz de darse cuenta de que muchos chicos tenían fantasías con ella, y no precisamente infantiles... Con su nueva forma de vestir y de arreglarse, dejaba ver muchas curvas insospechadas y sensuales, de las cuales ella era totalmente indiferente. Y que su pelo no fuera tan horriblemente desaliñado había ayudado mucho. Su madre le aseguró que eran cosas de la edad, y que ya era hora de que su cabello cambiara.
-Siento no tener música de tu agrado-rió la hermana mayor-. Tendrás que soportar el reggeaton.
-No importa-sonrió dulcemente y Dean cerró la boca para impedir que las babas cayeran en la tapicería del coche.
-Draco, ¿lo has visto?-preguntó Blaise.
Estaban aún parados en el coche, mientras veían al otro alejarse en dirección al instituto.
-No, ¿qué habría tenido que ver? ¿Cómo la arrogante de Granger alardea frente a mí?-inquirió ácidamente.
-Eres estúpido, Draco-rió el otro-. Me refiero a esa miradita que te ha echado antes de subirse-puso los ojos en blanco-. Nunca diría que llegaría a ver a Hermione Granger como una más de la lista.
-¿Qué lista?
-Andas corto hoy, ¿verdad, amigo?-satirizó-. Obviamente, estoy hablando de "la lista de próximos ligues de Blaise Zabini"-sonrió con un brillo sicótico en los ojos.
-La sola idea me repugna, Blaise. Tenemos muchas entre las que elegir.
-Tío, no seas capullo. ¿No has visto lo buena que está?
-¡Claro que no! Sólo son alucinaciones tuyas, gilipollas...-él sabía perfectamente que su amigo tenía razón, pero no podía reconocerlo.
-No, Draco-lo miró severamente pero con la burla en los ojos-. Esa era la Granger de antes. Ahora...no me niegues que sería excitante llevarla a la cama-rió macabramente.
Draco lo miró por un momento y parpadeó varias veces. Si lo analizaba todo objetivamente, el moreno tenía razón. Cuando había llegado a ese instituto, la pudieron ver a lo lejos, vuelta de espaldas, en el patio. Se habían peleado ambos por saber quién sería el primero en saludarla e intentar ligársela. Un escalofrío y la incredulidad los recorrieron cuando, en clase de Matemáticas, habían descubierto a Hermione Granger.
¿Por qué no admitir que ahora estaba mucho mejor y que no resultaba hiriente a la vista, sino todo lo contrario?
-Joder, puede que tengas razón, Blaise. Y me asusto sólo de pensarlo.
Su amigo rió antes de darle una palmada en el hombro.
-Te hago una apuesta, so cabrón. Apostemos a ver quién se la liga antes.
-Acepto, Blaise. Y no vengas hacia mí como una niña llorando cuando te gane tus cien euros.
-¿Cien? Eso es poco, no seas agarrado. Suelta trescientos.
-Está bien.
Se miraron mutuamente, y dos sonrisas nada inocentes surcaron sus rostros.
-Esto va a ser divertido, Draco.
-Sí. Muy divertido y placentero...-los dos rieron el chiste mientras el rubio pisaba el acelerador.
