¡Saludos!, aqui el dichoso y tardado capitulo xD; como adverti anteriormente es mucho más corto que su antecesor, pero no tengo remedio...
Hetalia no es mio, no fue y nunca sera mio, eso le corresponde al señor Hidekas Himaruya; por que si fuera mio, ya veriamos a todos los Latinoaméricanos haciendo su escandalo xDD.
María se encontraba en su habitación durmiendo plácidamente, arrullada por los ruidos del propio exterior, cuando una gota cayó en su ojo izquierdo; parpadeo un par de veces, al momento en que otra le siguió el camino a su antecesora. Irritada, movió su cabeza hacia un lado, pero esta vez el agua aterrizo en su oreja. Más molesta que antes abrió ambos ojos de golpe, para darse cuenta de la gotera de su techo. Se tapo por completo con la sabana, pero aun así el líquido logro filtrarse por entre las fibras de la tela. Se levanto de manera brusca, sentándose en la cama; aquello era una completa molestia. ¿Qué acaso no podía descansar? Anoche se había acostado demasiado tarde y… El agua volvió a caer constante en su cabeza. Enfadada se puso de pie para dar largas zancadas hacia la ventana, aun si esta no se encontrara demasiado lejos; la lluvia parecía inundar las calles de toda la ciudad. ¿Se habría resfriado? No recordaba que un país se enfermara tanto como para que existiera tal aguacero... En ese preciso instante se agarro de la manta de su vestido, donde se encontraría el corazón. De forma instintiva dirigió su mirada a la carta que se encontraba en su camastro. Ahora las gotas descendían en el escrito, logrando que la tinta empezara a escurrir entre el papel. Rápidamente la tomo entre sus manos, y la agito desesperada, intentando inútilmente secarla, pero parecía no tener salvación. Y antes de que se alcanzaran a mojar igualmente los boletos, casi los arranco de su lugar, sin llegar a destrozarlos. Suspiro satisfecha, para inmediatamente enterarse que ahora la carta desprendía un ligero olor a tinte, vodka y manzanilla, provocando en ella una sonrisa, en el tiempo en que se percataba de que las letras no se habían perdido por completo al difuminarse, y todavía se podían distinguir las palabras.
– ¡Llegare tarde! –Grito asustada al recordar que el barco zarpaba a las diez de la noche, y ella se encontraba en la capital; no creía llegar a tiempo a la costa.
Tomo un par de botas sucias que se encontraban tiradas sin cuidado en el suelo, y un vestido tradicional que se hallaba en su armario. Al terminar de alistarse, se hizo una improvisada trenza, sin importarle los dolorosos jalones de cabello que se daba en el proceso. Agarro una maleta que se podía ver en un rincón de la habitación, y comenzó a meter toda la ropa que sus manos tuvieran a su alcance, sin siquiera echar un vistazo de lo que formaba parte de su equipaje. Cerró con toda su fuerza el maletín, para inmediatamente después agarrar su bolso de tirante largo, en el que acostumbraba a guardar todo. En el coloco sus documentos y dinero de varios países, incluyendo algunos rublos y kopeks, la moneda rusa en aquel momento, cosa a la que tenia acceso por su antigua identidad. Se puso un abrigo negro para evitar enfermarse, ya que estaba al corriente de que ahora podía resfriarse con mucha más facilidad. No se olvido de ambas cartas, de las cuales una necesitaba leer con urgencia pero no tenia tiempo, puesto que su reloj indicaba que eran exactamente las ocho de la mañana. Salió casi disparada por la puerta y corrió sin importarle el hecho de que se estaba quedando empapada.
Después de transitar por las largas calles durante algunos minutos, se paro en frente de la estación de trenes y compro un pasaje para el puerto de Veracruz, donde arrancaría su barco hacia Rusia. Tomo asiento en una de las butacas en silencio; y ahora que miraba los pasillos del lugar, se entero de que había manchado el suelo de lodo durante su carrera. Su rostro enrojeció ante este hecho, y lo hizo aun más al observar como varias personas caían de manera estrepitosa al resbalarse con el agua. Lo bueno era que nadie se dio por enterado de que había sido culpa suya. Su cuerpo comenzó a tiritar de frio y la piel se le erizo, ¿Cómo no se le había ocurrido tomar un simple paraguas?, decidió quitarse aquel abrigo del que parecían escurrir litros de agua, quedando ella parcialmente más seca. Tan distraída quedo en aquel asunto que apenas y se dio por enterada de que su tren estaba a cinco minutos de irse. Avanzo dando ella misma un par de tropiezos en el camino por el agua, hasta entrar de sentón en el ferrocarril. Como detestaba las mirada curiosas que se dirigían a su persona, las cuales le hacían sentir aun más avergonzada. Al levantarse se colocó en el cómodo sofá de la locomotora, no sin antes mirar el reloj que marcaba las ocho y media, al momento en que el vehículo comenzaba a arrancar hacia su destino.
Agotada tanto física como emocionalmente comenzó a adormecerse apoyando su cabeza en la gran ventana. Durante el trayecto, tuvo un sueño muy particular, en el que ella se encontraba atrapada en una telaraña y por más que lo intentara no podía salir, pegada a esta sin algún remedio; pero no era la única, a su lado se encontraba otra persona, una figura masculina, a la que no le pudo distinguir el rostro, puesto que se encontraba cubierta en un capullo por el mismo tejido que la tenia aprisionada. Mientras luchaba por escapar de aquel problema, sintió como algo afilado le tocaba la espalda, como la pata de una araña, recorriendo toda su columna vertebral hasta llegar a su cuello, al momento en que se le secaba la garganta del miedo. Despertó de golpe, sudando frio y aguantando las ganas de llorar ahí mismo; los rayos que resonaban en el exterior no obtenían si acaso aterrarla aun más. Pero eso no era lo peor, sino el hecho de que se sentía observada desde las afueras de su ventana. Cerró la cortina sin pensarlo dos veces, para después cubrirse con sus manos pretendiendo tranquilizarse, haciéndose un ovillo en la esquina de su lugar, respirando de manera agitada.
Cuando por fin había recuperado el sueño, el tren comenzó a detenerse. Concluyó que lo mejor era permanecer consiente en ese pequeño transcurso, para no tener aun más percances. En el momento en que este se inmovilizó, fue la primera en salir de ahí, a pesar de saber que tenia seis horas y media de sobra antes de subir al buque. Caminó entre las avenidas hasta detenerse en un restaurante que estaba relativamente cerca del puerto. En el instante en que comía, se decidió al fin por leer la carta. Y tal como sospechaba, eran sermones de su jefe por ausentarse en sus deberes como el país que fue. No se le ocurría una manera de encararlo y mucho menos de explicarle que ahora tan solo era una ciudadana común, como todos los demás. Al terminar de merendar, se dirigió hasta la costa y reposo ahí en mutismo total observando el atardecer. Posteriormente, se volvió a sentir vigilada por una presencia aun más fuerte, pero por más que buscara a su alrededor, no había nadie. Incomoda, transitó hasta -según le indicaron algunos marinos- el navío con destino a San Petersburgo, Rusia. Se alegro de tener tiempo de sobra; cuando pretendía subir a su nuevo transporte, distinguió como un niño trataba de reunirse desesperado al lado de su madre, quien miraba con pena como su hijo quedaba solo mientras ella iba en busca de una mejor oportunidad. Al parecer, la mujer solo llevaba consigo una entrada. Cohibida, María le entrego su boleto sobrante al pequeño, quien luego de mirarla sorprendido, le sonrió a modo de agradecimiento, y le dio un dulce beso en la mejilla, a pesar de los gritos avergonzados de su progenitora, quien le reprendía por atrevido. María le regreso ambos gestos, para finalmente abordar el buque. Miro la ciudad iluminada solo por algunos faroles; se arrepentía internamente de dejar todo aquello atrás, pero sabia que se lamentaría aun más sino buscaba a Iván y hablaba con el.
Agradesco a toda persona que se haya tomado la molestia de leer este fic, ya sea en secreto o no.
Wind und Serebro: Muchas gracias Kesesesesese, pero creo que más que resolverte tus dudas te he dejado con más... creo xD.
NymeriaDirewolf : Arigato; la verdad no se si Iván lo vale, yo le tengo mucho miedo. Y si María-neechan es una inconciente e inocente xD. No sabia que iba a llamar la atencion lo de las posdatas, pero me has recapacitado x3.
LadyLoba : Razon tienes de tener un mal presagio, esa bruja no se trae nada bueno... Y repito, no se si Iván lo vale, pero creo que si porque ya van dos veces que me lo dicen O_O xD.
Tambien le doy las gracias a:
AlondraVAB
LadyLoba
Milenka24
NymeriaDirewolf
Wind und Serebro
Por agregar este fanfic a favoritos ¡Me han algrado el dia!.
¡Saludos!.
