-¡Está allí! ¡tienes un escudo en la mano!. bloquéalo con eso. Si ese hombre fuera tu enemigo estarías muerto- Cullen se giró para hablar más claro hacía el comandante- Comandante, no te detengas, los reclutas deben prepararse para una lucha real, no una práctica más.
-Sí, Comandante- Y a modo de despedida, se llevo fuertemente el puño al pecho y se dio media vuelta recto hacía la parte derecha del campo de entrenamiento. Cullen se quedó allí mirando como los reclutas entrenaban, se cruzó de brazos intentando no reconocer que el desgarro del aire con los tintineos del acero le relajaban. Lavellan se acercó despacio, observando a los soldados entregarse al entrenamiento, y se sintió perezosa.
-Hemos recibido nuevos reclutas, así como refugio y algunos peregrinos. Dijo cullen mirándola un leve momento de reojo pero sin querer apartar la vista de los entrenamientos.-Pero ninguno hizo la entrada que tú hiciste.-Se esbozó en su cara algo parecido a una sonrisa.
-Al menos, tengo la atención de todo el mundo...- Soltó Lavellan sin ser consciente de con quien estaba hablando, pero no se retractó y sonrió abiertamente.
-Sin duda-se quedó pensativo un momento- Yo fui reclutado por la inquisición en Kirkwall. Comenzó a dar pasos largos lavellan lo siguió- Yo estuve allí durante el levantamiento de los magos...-Suspiró- sé de primera mano la devastación que causó.- Ella daba zancadas torpes con los ojos fijo detrás, en los concentradísimos soldados.
-Ser-Dijo un encargado de Leliana, que fue detrás de ellos a prisa, con unos cuantos papeles en la mano.
-Cassandra buscó una solución. Ella me ofreció mi posición- recogió los papeles con cuidado, y los escudriño minuciosamente en unos pocos segundos- y yo dejé los templarios por su causa.- Ell anunciante siguió deprisa en otra dirección.-y ahora parece que nos enfrentamos a algo mucho peor...- Siguió leyendo el comunicado con mayor tranquilidad.
-El cónclave destruido, una grieta gigante en el cielo...- Sonrió irónicamente- Las cosas no pintan bien...
-Es por eso que te necesitamos- Cullen clavó la mirada en ella-La capilla ha perdido el control tanto de magos como de templarios. Y ahora discuten sobre una nueva divina, mientras la brecha sigue ahí.- Le devolvió el comunicado al anunciante que se acababa de acerca que se fue por donde vino.- La inquisición podría actuar donde la capilla no lo hace- Dijo con un espasmo en la mano con gran convencimiento-Nuestros seguidores serían parte de esto. ¡Hay tanto que podríamos hacer!.- La miró y negó tres veces rotundas con la cabeza- Perdóname... dudo que hayas venido aquí para una conferencia...
-No, pero si vos tenéis uno preparado, me encantaría escucharlo- Él comenzó a reir con tranquilidad mirando hacia el lado un poco avergonzado.
-En otra ocasión quizás...- Lavellan le regaló una amplia y pícara sonrisa con todo el cuerpo ladeado. Y él embelesado se le escapó también una sonrisa dulzona.
-Yo...ah...esto..- Cullen se aclaró la garganta, y miró hacia otro lado-todavía hay una gran cantidad de trabajo por delante.-A ella le hizo gracia el cambio repentino de un hombre a otro, incluso su forma de hablar cambiaba, era mordaz y seguro cuando se trataba de trabajo, pero no parecía defenderse bien con los ámbitos amorosos, y no sabía encajar un cumplido. Era extraño ver a un hombre tan entregado y fuerte en campo de batalla y que luego con n halago se quedara atolondrado como un adolescente enamorado. Pero un anunciante le salvó de ese atolladero.
-¡Comandante! Sir Rylan tiene un reporte sobre nuestras líneas de suministros.
-como te iba diciendo...-dijo gracioso, y le dió una palmada en el hombre al anunciante y se marchó con él. Ella se rió un poco mientras le veía marcharse, y se sorprendió a sí misma con una expresión irreflexiva, mientras le miraba.
Unos días después se sorprendió de nuevo , en los campos de entrenamiento, yendo a hablar con él sin ser estrictamente necesario, parecía un buen amigo, una persona honrada y valiente, el perfecto perfil de caballero, era gentil, educado y con una buena conversación. Al menos por allí ya no se sentía tan sola.
-Hola-La dijo al verla unos pasos en la lejanía- He estado pensando que, has hecho una gran distancia para llegar hasta aquí ¿es así?. ¿Eres del círculo de Ostwik?
-Así es...pasé la mayor parte de mi vida allí. Era un sitio serio, pero extraño el estar lejos...
-Lo haces a veces... yo todavía estoy acostumbrándome a mí mismo. Es... interesante...- Cruzó los brazos, y cambiaba el peso de pie, jugueteaba con las puntas de sus botas contra el suelo. A veces se comportaba como un niño, y a ella el contraste le gustaba...- Lo siento, el círculo no es el tema más agradable para conversar ahora. O nunca. ¿deberíamos hablar de otra cosa?.
-¿Tú llevas mucho lejos de casa?
-Desde que comencé mi entrenamiento, me fui de casa solo con trece años...
-Que joven...¿Y no echas de menos a tu familia?
-Sí que los echo de menos, es extraño estar tan cerca de casa ahora...y tan lejos a la vez, pero la orden se convirtió en mi nueva familia, fui feliz allí.
-¿Te gustó tu entrenamiento?
-Sí, pero también tenía sus partes malas- comenzó a reír- quería ser el mejor estudiante, pero no siempre lo conseguía...- Cullen suspiró con una sonrisa nostálgica pintada en la cara- fueron buenos tiempos, tiempos felices...
-Ser templario es una vida de sacrificio y dedicación... nunca tuviste deseos-Tosió- ya sabes ¿tentaciones de otro tipo? físicas...
-¿Físicas?¿Por qué...?- Se sonrojó un poco al darse cuenta, ella pensó que era adorable a su manera. Él se aclaró la garganta.-¿Por qué tú...?- Decidió no seguir por ahí- No es lo que esperaba... Los templarios pueden casarse, aunque hay reglar alrededor de ello, pueden hacerlo si consiguen un permiso de la orden...Algunos...esto...deciden renunciar a ello por devoción, pero...um...no, no es necesario...
-¿Tú lo hiciste?-Espero tranquila y expectante, a que él ordenara las palabras en su cabeza...
-Eh...yo...¿yo?...no nunca tome, em..tales votos.-Suspiró- Por el aliento del hacedor, ¿podemos hablar de otra cosa?-Ella sonrió para sus adentros.
-No, tranquilo, es...todo lo que necesitaba saber...-Dijo burlona.
-Pues si necesitas cualquier cosa, yo estaré aquí- Ella asintió con una sonrisa, y con paso lento, se fue por donde había venido, se giró una sola vez, para ver si la estaba mirando, y el intentó apartar la mirada, pero sí, por supuesto que lo hacía.
