Disclaimer: Full Metal Alchemist y sus personajes no me pertenecen.
Palabras Desconocidas:
*Galopo, el paso que da cuando anda un caballo.
*Zinc, material de hierro que se utiliza para el techo de una casa. Mayormente se utiliza para las casas de campos ya que tienen menos resistencia.
*Indignación, enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.
*Zafándose, escaparse o esconderse para evitar un encuentro o peligro. Librarse de una obligación o molestia.
Advertencia: En este contenido puedo haber lenguaje obsceno.
Summary: "No sabe ni cómo diablos paso ni como sucedió. Pero en cuestión de segundos aquel individuo ya se encontraba al frente de ella. Impidiéndole la salida. Estaba impresionada... La miraba con indignación. Rabia. Dolor. Sobre todo, tristeza."
Un HombreExtraño.
Capitulo 2. La casita del Lago
-.-.-.-.-
Aparte de Sciezska, que estudio con ella en el extranjero, no tenía muchos amigos en el pueblo. Sciezska había llegado dos días antes que ella. Pero antes de ir a verla, decidió dar un paseo a caballo por el fondo del valle. Francia e Inglaterra nunca pudieron brindarle esa paz que sentía aquí en su tierra natal. Pudo aprender a montar caballo allá en su estadía. Pero era mejor montarlo aquí. Ya que aquí estaba rodeada de área verde y montañas. Tenía más libertad. También quería bañarse en el lago. Realmente el misterio que tenía su madre el otro día ya era lo de menos. ¿Qué malo podría pasar? Además, era una nadadora y el hecho de que allí se hubieran ahogado una madre con sus dos hijos no impediría que ella disfrutase de su baño.
-Es… maravilloso. –susurro.
Ese día vestía pantalones de montar y una blusa blanca. Su pelo rubio lo peinaba hacia un lado, haciendo que estas cayeran en cascada. Despejando el ovalo perfecto de su rostro. Sus ojos azul intensos brillaban de entusiasmo. Le agradaba el lugar. Como la gente era tan ridícula de no quererse bañar aquí por lo que sucedió hace tantos años. Le diría a Sciezska que podían bañarse aquí. no había ningún peligro.
Ágilmente se desmonta del caballo de un brinco. Quería explorar un poco la zona. El día estaba hermoso y el sol brillaba como nunca antes. Perfecto para nadar. Pone una mano en el cuello del animal para dirigirlo cerca de un árbol. Un poco más para adelante se encontraba una casita. la miro con determinación, y recordó. Era la misma casita de la otra vez que había visto cuando exploro los otros días. Deteriorada. Esa era la única palabra que describía aquella vivienda que se veía a lo lejos. ¿A quién rayos se le ocurriría vivir ahí? Daba asco. Pero alguien habitaba en ella. Se podía ver un ligero humo saliendo de la chimenea. Ahí estaba otra vez. Curiosidad. Tenía curiosidad de ver que había dentro de ella y quien habitaba en ella. De paso le iba a dar ciertos consejos de remodelación y decoración. No caerían mal.
Cautelosamente se dirige hacia allá. Mientras más de cerca la veía, los detalles eran peores. Estaba hecha de ladrillos. El techo era de un zinc un poco viejo ya. Medio oxidado. No se podía ver el interior ya que las ramas de los arboles había tapado todas las ventanas. La puerta era de manera. Al parecer caoba. Pero el descuido hizo que perdiera su hermoso color. No podía esperar a ver quién era la persona que se encontraba allí viviendo. De seguro un pobre o mendigo de esos antisociales. Porque aparte estaba lejos del pueblo. Extraño. Había tres escalones al frente de la puerta. También una mini terraza. Al subir el primer escalón rechino la manera. Estaba casi podrida. En el piso había moho. Era repugnante el lugar. Finalmente había llegado frente a la puerta. Una sensación de miedo le recorrió la espalda. ¿Y si vivía un loco aquí? Lo peor que le podía pasar era que la violaran o la secuestraran. No. Mejor sigamos y averigüémoslo. Extiende su mano para girar la perrilla negra y rápidamente escucha un ruedo del lado izquierdo de la terraza. Y lo ve. Escucha inmediatamente la voz de un hombre joven:
- ¿Quién anda allí?
-Perdone… Yo… -tartamudea.
-¡Váyase de aquí! –grito.
-Oiga…
No sabe ni cómo diablos paso ni como sucedió. Pero en cuestión de segundos aquel individuo ya se encontraba al frente de ella. Impidiéndole la salida. Estaba impresionada. El hombre andaba descalzo, con el torso al descubierto. Se podía ver la mano dura ya que estaba bien definido. Al igual que sus brazos. Tenía una barba abundante. Sus ojos. Ojos que tal vez no olvidaría. Dorados. La miraban con indignación. Rabia. Dolor. Sobre todo, tristeza.
-Yo… Yo… -no podía hablar. Sentía un nudo en la garganta inexplicable. Temor. El miedo se había apoderado de ella.
-¡Lárgate de una maldita vez! No quiero verla por aquí, ¡Jamás! –le grita con dureza.
¿Cómo sus piernas respondieron? Ni idea. Pensó que su vida acabaría en ese mismo instante. Pero no. Al parecer no. Corrió como nunca antes pensó que podía correr. Como si el mismo diablo le seguí era por atrás. Nunca pensó que podía saltar tan alto hasta montar su caballo. Lo único que hizo fue correr. Correr, correr y correr. Galopo. Sin mirar atrás. Cuando llego a su casa, temblaba. En ese momento su madre entro a su pieza y la encontró.
-¿Qué te pasa, hija? –asustada se acercó a ella. Temblaba. No podía controlar su cuerpo. No se concentraba en tranquilizarse. Temblaba, pero de miedo. Mucho miedo. Su corazón le palpitaba lentamente. Las palabras todavía no le salían. Podía sentir aquel mismo nudo que sintió hace unos momentos.
-Hija por Dios ¡¿Qué te paso?
-He… He visto… He visto a un monstruo. –aferrándose de su madre.
-Win, estas pálida… -le dijo la dama- ¿De dónde vienes?
-Del lago.
-Te dije que…
-¡Mama! –la interrumpió- solo me dijiste que no me bañara en el lago, que había una historia muy triste, pero no me contaste nada más.
-Sera mejor que no vuelvas, hija. –tornando su tono más serio.
-Cuéntame esa historia.
A pesar del miedo y el susto que había pasado. Sentía que todavía no debía de decirle a su madre que se encontró a un hombre allí. Necesitaba saber primero que había ocurrido ahí. Porque ese hombre estaba ahí. Porque esa actitud. Esa rabia. Esa tristeza.
-Es muy triste, muy trágica, y afecto a todo el pueblo. Nosotros no estábamos aquí, pues paso hace seis años, y ese verano tu padre decidió que nos fuéramos a Roma.
-Cuéntame lo que ocurrió.
-No quiero revolver viejas historias hija… Menos la de Edward Elric.
-¿Edward Elric? -"Así que aquel hombre que acabo de ver fue el, Edward." Pensó- ¿Acaso es hijo del alcalde Arturo Elric?
-Es sobrino. Oye, Win, ¿Por qué no vas a buscar a Sciezska? Te llamo hace un rato por teléfono. –cambiando rápidamente el tema y levantándose para irse.
-Mama. –la detuvo- Quiero saber todo sobre ese hombre que me miro con odio.
-¿Qué te miro? Winry, ¿Acaso lo visto? ¿Viste a Edward Elric? –sorprendida.
-Sí. –confesó- lo vi.
-Pero porque… ¿Por qué no me lo dijiste?
-Eso no importa ahora. Quiero saber cuál fue su historia. Por qué tanto odio…
-Todo fue muy triste y no quiero hablar de eso, hija. –zafándose de su agarre- Además, tu eres muy impresionable. Te afectaría.
Y sin más, se alejó. No insistió más, pero decidió conocer la historia de Edward Elric. Una vez sola en su habitación, mando a llamar a Marina, su nana de toda la vida. Estaba con ella desde el día que nació. Le tenía un cariño y una confianza inmensa. Tal vez ella la ayudaría a saber la historia de aquel muchacho. Ella estaba aquí cuando ocurrió aquella desgracia hace 6 años.
-¿Me llamabas, Win? –entra la señora de mayor edad.
-Sí, nana. Siéntate a mi lado. –le dijo en tono dulce colocando su mano en la cama en señal de que podía hacerlo.
-Niña, tengo mucho que hacer. –bufo.
-¿Recuerdas lo que ocurrió en el lago hace seis años?
-Cómo olvidarlo, allí se ahogaron dos hijos pequeños con su madre. Mira, los Elric tenían un sobrino llamado Edward…
-No lo recuerdo... –haciendo memoria.
-Él estaba en Madrid estudiando medicina. Había quedado huérfano muy joven y carecía de fortuna, excepto una pensión que le dejo su padre y que el gasto en su carrera, y la casita del lago que le dejo su madre. Los Elric tenían otra sobrina huérfana llamada Marta, quien poseía una gran fortuna. Dicen que don Arturo negoció con ese dinero y se hizo rico.
-¿Arruino a la chica?
-No, pero don Arturo si exploto el capital y se quedó con los dividendos. Bueno, eso es lo que dice la gente. –indiferente.
-Sigue con la historia, nana. –animándola.
-Los Elric habían decidido que Edward se casaría con su hija Rose. Cuando el venia de Madrid, salía con ella, pero no le gustaba. Un día, cuando regreso como médico y empezó a trabajar aquí como titular, se casó en secreto con su prima Marta. Fue un escándalo. Los Elric los odiaron a muerte y ellos se fueron a vivir a la casita del lago. Hubo comentarios… -pauso.
-¿Cuáles?
-Decían que Edward era ambicioso y que se había casado por interés. Marta no era bella, pero todo el mundo la quería porque era simpática, caritativa, todo lo contrario de su prima Rose… Ahora, Win, tengo que dejarte. –levantándose.
-Pero nana, ¿Cómo paso aquella desgracia al final?
-Lo siento linda, en otra ocasión. Tengo mucho que hacer. –sin vuelta atrás, esta también desaparece del cuarto dejando a una Winry malhumorada. Quería saber de una buena vez que había pasado aquella vez. Ahora que sabía el nombre de él y como todo había comenzado no podía dejar de saber el final. Porque ahora él es así. Porque se aísla de todos. Mierda. Era peor que descifrar un laberinto. Pero no se iba a rendir. Y menos ahora después de haberlo visto. Algo en él, algo diferente. La toco. De alguna u otra manera algo de él le producía algo a ella. ¿Qué? Quien sabe. Pero no se iba a quedar sin saber que era.
Hooola ^^!
aquí les dejo el 2do capitulo :3! Espero que les guste.
No se porque pero me he cojido con hacerlo un poco misterioso y suspensoso xD
pero creo que ya es tiempo de agregarle un poco de accion a esos dos no? *-*!
gracias por los reviews; espero seguir resiviendo mas ;D!
& perdonen si escribo este capitulo medio no se, incompleto (?)! Es que tengo que estudiar ya que mañana tengo examen de admision para la Uni x.x
sii lo se muy aburrido pero asi es la vida... *suspira* deseenme suerte xD.
Un beso (K) Love ya.
Att;*
Pudiin :3
