perdonenmeeeeeee! lo siento de verdad! Yo si quer soy un demonio ;_; a mi me da rabia cuando tardan en poner las contis y yo he tardado tanto! Es que he tenido algunos problemas con el capitulo, no estaba segura si lo estaba haciendo bien o si iba demasiado deprisa. Además, lo he puesto mas largo de lo normal por petición de ingrid uchiha. Seguro que tambien os gustaria que fuese largo a las demás, no?
En fin costesto a los rewiews si no os importa! :-D ante todo muchisimas gracias, me han echo sonreir un montón!
Phoenix : Gracias ;_; espero que lo sigas y perdona mi tardanza! *3* Besos preciosa! Y gracias por ser la primera tambien! Me llena el corazón
Akatsukihime : ¡Ayy! Gracias, me alegro de que te gustase tanto! y perdona mi tardaaanza ;_; lovee
dreish : Ahh dios! Me encanto que te gustase! Gracias. Bueno, mas o menos entendi que te hubiese gustado que Itachi hubiese aparecido mas pro el principio, nose, perdoname no entendi muy bien lo qeu dijiste D: De todas formas, he intentado sacar mas Itachi con este capitulo. Es que quiero que halla mas trama y misterio y sobre todo quiero que Itachi sea un misterio hasta el final asi que lo intentare. Pero hare todo lo posible para hacerlo aparecer más. Besos y muchas gracias!
MonoChronus : ¿Que decirte? Si eres un cielo ;_; me ha encantado que te encantase y que aceptases mi historia como buena. Realmente de admiro mucho chron-san. Espero poder gustarte con mis proximos capitulos tambien. Este la verdad es algo lioso, pero poco a poco ireis entendiendo. ¿De acuerdo? Si Itachi es muy atrevido y quiero que siga siendo así y vereis poco a poco como es. Espero que os transmita lo mismo que me transmite a mi y tambien espero que os quede satisfactorio este capitulo! LOVEEEEE POR U
xxVerithoxx : Si, ¿quien no odia las malditas matematicas? xDD Y Itachi es demasiado, espero captar toda su sexytura *_* muchas gracias por tu review! Espero qeu sigas mi historia! BESOSSS
Uchiha Fans : Gracias Stephan por tu suerte! *-* la agarré! Ultimamente ando con dificultad para los fics. Pero espero que te siga gustando mi historia y si yo tambien adoro esa relacion! Besos y muchas gracias
sakurita-akatsuki : ¡Muchas gracias ;_;! Espero seguir haciendo que te guste, besos preciosa, me has animado muchooo!
Sakemi-san : ¡GRAAAAACIAS! Siii, es demasiado vergonzoso, ;_; pero adoro los momentos vergonzosos, ¿sere mas mala que el propio Itachi? e_e xDD creo que nadie le puede superar en su rol de profe diabólico xDD
En fin, mil gracias y mucho sbesos! CHAUU
nana keeh! : En serio! GENIAL :-DDDDDDDDD Adoro que te guste y espero que lo sigas, muchas gracias por tu animoso review! Besosss
mizukitz : xDDDDDDD Tú y todas xDDD pero en fin, lastima que sea un amor platónico ;_; Cuando pense que no recebiria mas rewiews me llegas tú! xDD en fin, te lo agradezco, eres la gotita que me hizo reunir mas fuerzas! MIL BESOS Y GRACIAS
Ahora, tatatachaaaaaaaan ~:
Capitulo dos: Grita por los latigazos de la geometría:
Sakura estaba de piedra, no, no podía ser. Miro con los ojos como platos al que tenía delante, que parecía estar divirtiéndose ante la confusión de la chica del pelo rosa. Su madre seguía roja y avergonzada. Se parecía mucho a Sakura, excepto que su cabello era largo y estaba recogido en una coleta alta. Sakura se miro, y efectivamente, estaba en bragas. Desgraciadamente no era un sueño. Temblando ligeramente y enrojeciendo por momentos, tomo una gran cantidad de aire.
- ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh!- Grito a pleno pulmón, haciendo que los cabellos de los presentes se moviese violentamente y ella, con la velocidad de un rayo fue a su cuarto. Itachi quedo algo impresionado por como era posible que el grito de una niña moviese los pelos de dos personas. Pero esa impresión no podía competir con la maldad y diversión que sentía.
Cerro la puerta tras de si. Aun con la misma cara, seguía respirando torpemente. Se dejo resbalar en el respaldo de la puerta en un modo de rendirse a la situación. No podría hacer nada. ¡Pero madre mía! ¡Quería morirse!
Ningún hombre la había visto en bragas, y precisamente, el primero tenia que ser ese indeseable. ¡Por favor, necesitaba el Dios de la muerte!
Escucho desde arriba las suplicas y disculpas de su madre ante el atentado tan vergonzoso. No quería bajar, para nada. Ni en sueños. Aunque tuviese que luchar con su propia vida no bajaría.
Sakura se encontraba en la mesa del salón, sentada junto a su madre y enfrente de ella estaba el diablo. Sakura tenia una sonrisa forzada, su querida madre la obligo a volver a bajar cuando terminase de prepararse. ¿¡Su vida valía tan poco que cedía a los chantajes de su madre! La amenaza de: Como no lo hagas no te dejare en el ordenador nunca, siempre funciona. Itachi, en cambio, solo ponía esa sonrisa tan falsa y estúpida que Sakura notaba desde leguas cuando su madre estaba con el. Y ella tan tonta se la tragaba. ¡Por dios, esa maldita mascara de ángel no te servirá!
- Bueno, Señor…- Comenzó ha hablar la madre.
- Uchiha, Itachi Uchiha. Por favor, no me llame señor, aún tengo veintidós años.- Dijo con un ademán con la mano.
- ¿¡Itachi Uchiha! ¡Ya decía yo que me sonaba! Eres amigo de Naruto-kun, ¿cierto?- La madre de Sakura sonó con sorpresa y feliz al mismo tiempo.
- Si, ¿no me digas es la esposa de Haruno Otoshi?- Dijo con sorpresa al igual que la madre de la chica.
- ¡Si! Naruto me hablo mucho de ti… que alegría conocerte al fin…- Sakura se quedo de piedra. No, no podía ser. Ese amigo del que siempre hablaba Naruto era, ¡¿su tutor!
No, pero, siempre cuando hablaba con ella se refería a I-kun, ¿cómo su madre sabia el nombre? ¿Es que a ella se lo dijo y a Sakura no? La pelirosa no paraba de marearse con este lió. Naruto era amigo de su padre, ya que el que cuido de Naruto, Jiraya, es un gran socio de la empresa en la que trabaja el padre de Sakura. Naruto tiene veinte años y esta prometido con Hinata, una chica que conocía desde pequeños. Sakura realmente se lleva bien con ellos, y por eso muchas veces visitaban a su madre y a ella. Son casi hermanos. Naruto hablaba constantemente de un amigo al que llamaba I-kun, siempre decía que era bueno, amable y cariñoso. ¿Itachi amble, bueno y cariñoso? Já, no podía creerlo. Contaba muchas cosas de Itachi. Se conocían desde primaria y hasta los momentos mas vergonzosos del moreno los decía como si fuesen algo normal. Sakura estaba desconcertada, pero no pudo dejar pasar lo que significaba esto. ¡Sabia muchas cosas de Itachi! Antes de saber toda esta decepción, ella quería conocerlo. Pero ahora, quería vomitar. Su cara estaba como ida, mientras su madre e Itachi seguían hablando.
- Vaya, el siempre hablando demás…- Rió Itachi tan falsamente que Sakura sintió su oscuridad hincarse en ella. Un momento, si ella sabia todos los momentos vergonzosos de I-kun, ¡sabia los de Itachi! Eso es genial, increíble y deliciosamente se puede describir con una palabra: venganza.
¡Ja, ja, ja, ja! ¿¡Ahora quien manipulara a quien! I-kuuunn…. Sakura no podía contener esas expresiones de maldad en su cara. Todo el tiempo que Itachi le amargo la existencia, ahora será ella la que amargara la suya. Se inclinaría, le besaría los pies, le llamaría reina de las matemáticas y tendría que ponerle sobresalientes si no quería que publicase en la red sus momentos. Dios mió, Sakura sentía como su cordura se iba ante la tentación y la dulce venganza. Su madre y el tutor dejaron de hablar para mirar extrañados a Sakura.
- ¡Sakura, deja de hacer esas muecas!- Grito su madre algo aterrada. - ¿Estas pendiente de la conversación o estas en tu mundo yupi?
- Si…- Pero bueno, ¿y a ella que le importaba la conversación que tenían? Lo importante era que podía…
- ¡SAKURA! ¿Otra vez?-
Por dios, ¡¿Es que una chica no puede planear sus triunfos malvados!. Pensó la pelirosa. Itachi la miró y le sonrió falsamente, ella se la devolvió con el mismo cariño y amor que tenia la suya. Si, si, ríete, que dentro de unos días estarás llorando sangre.
Vale, puede parecer que Sakura este exagerando sus actos por unas simples y aparentes humillaciones. ¡Pero es que no se han visto todo lo que hizo!
El primer día de clase, por que Sakura estaba distraída un solo minuto, ¡un maldito minuto¡ Le ordeno que repitiese toda su explicación y si no lo hacia bien, diría todas las notas de sus exámenes. ¿Os podréis imaginar el resultado? Era imposible que dijese cada palabra que pronuncio el rey del infierno. Pero después de eso, el primer mes, hizo que Sakura repitiese lo que habían dado el día anterior todos los días y si no lo hacia correctamente le mandaba el triple de tarea que los demás. El segundo mes, fue cuando el abuelo de Sakura murió, y falto a varias tutorías, pero fue tan sumamente torpe e insensible de ponerle faltas injustificadas esos días, contestándole: Me pregunto si el funeral de tu abuelo era todas las tardes que has faltado. Eso Sakura no se lo perdonó y lloro como una niña pequeña delante suya, y él, en vez de recapacitar y disculparse se quedo observándola todo el tiempo, con una cara carente de sentimientos y emoción. Fue una humillación para la joven, por lo que Sakura le insulto gravemente. ¡Tenia motivos! Al menos le dio el pésame a su madre. En el tercero, Sakura asistía a unas clases de canto, y habían días que interrumpía su rutina de tutoría, y le intento pedir permiso al profesor si podía no asistir un día, ¡UN DIA! A la semana. El sonrió maliciosamente y le contesto: De acuerdo, pero quiero que aprendas a cantar si vas a perderte mis clases. Ella asintió contenta, ya que no le había impuesto ningún castigo. Pero, como se equivocaba.
Al día siguiente de su primera clase de canto, en la hora de apoyo, el queridísimo y amable tutor le obligo a que mostrase su mejoría delante de la clase. ¡Tuvo que cantar delante de todos! Y al estar tan nerviosa le salio de pena. Toda la clase era un buffet de risas y carcajadas, y el postre, la mirada sádica de ese profesor. Ahora, en el último mes, esto. Diarias humillaciones. ¡Lo odiaba! Era cruel, despiadado, horrible, un ogro, un demonio, un hijo de Lucifer, ¡Un enfermo!
Sakura obtendría su venganza, claro que si, la obtendría.
- Bueno, señor Uchiha, ¿Cómo le va con su nuevo trabajo? – La madre de Sakura interrumpió en sus pensamientos, y está puso atención a la conversación.
- Por favor, llámeme Itachi.- La mujer, que se llamaba Hana, le sonrió y este continuó:- Muy bien, adoro a los niños, y los adolescentes me llenan de recuerdos, es agradable.
Un momento, ¿¡Que acababa de decir! Sakura no podía ni creerlo. Estaba en un shock emocional. Ese infame que castigaba a quien se opusiera en su mirada, y que maltrataba psicológicamente a los alumnos, se consideraba, ¿¡un ángel de los niños! No sabia porqué pero a Sakura le entraron una terribles ganas de vomitar.
- Vaya, se nota.- Una mierda, pensó Sakura.- Tan joven y tan maduro. ¡Es un ejemplo a seguir!- Sakura quería reír, pero tenia miedo de ser asesinada por su madre.
- No me halague de esa forma, soy un simple universitario con ganas de dar sabiduría.- No, era un demonio que solamente quería divertirse con las mentes inocentes y puras de los alumnos. Pensó de nuevo la chica.
- Ya lo creo, y es tan atractivo, seguro que tiene a todas las chicas detrás.- ¡Claro que las tiene detrás! ¡Pero porque las seduce con sus tactos indirectos tan directos!
- Por favor, no digas esas cosas, Haruno-san, no soy ese tipo de hombres.- Sonrió falsamente, haciendo un ademán con la mano para que se detuviese. Sakura se retorcía de dolor. ¡Su madre estaba siendo engañada! Era ese tipo de hombres que le gustaba tocar y provocar dolor a las personas.
- Seguro que a mi hija le tienes loca.- Y se rió suavemente. El sonrió aún más y miro a Sakura. Se acabo. La chica estalló. Se levanto de la mesa de golpe, dejando caer la silla y miro a los presentes roja de la furia y con los puños cerrados.
- ¡NUNCA ESTARIA LOCA POR ALGUIEN COMO ÉL!- Grito con todas sus fuerzas. Sus ojos estaban abiertos a más no poder y su corazón le latía a mil por hora de la gran frustración que sentía. Su madre le miro risueña.
- ¡Deja de armar jaleo! Si te has puesto roja y todo…- ¡Roja de la furia! Sakura se sentó, al menos Itachi le entendería. Le daba igual que la loca de su madre pensase de esa forma, lo hacia con todo el mundo, así que…
- Sakura, ¿de verdad te gusto? – Apoyo su cabeza en una mano, y la miro, con esa sonrisa falsa. ¡Este tío es imbécil! Iba a contestar, pero interrumpió su madre con una carcajada.
- ¡Como sigamos diciendo cosas así Sakura explotara de la vergüenza! – Si, pero no de vergüenza, sino, de rabia. – Y, por cierto, ¿de que quería hablar?
- Ah, si, de la conducta de su hija.- Dijo mas fríamente. El buen rollo falso del tutor había terminado.
- ¿Se porta mal?- Su madre se sorprendió un poco. Y Sakura rezó por que no se le cruzasen los cables y le metiera una torta a ese capullo.
- Está muy distraída. No presta atención en clase y no sabe realizar los ejercicios.- ¡Pero bueno! Ella estaba distraída por asuntos familiares, y si no sabe realizar esos condenados ejercicios es por que, ¡el hace que no los entienda!
- Oh, vaya. Debo decir que la disculpes. Últimamente su padre trabaja mucho y yo también, y esta algo sola…-
- Entiendo… pero deberían hacer algo al respecto, sino, le suspenderé la asignatura.- No lo entiendes, ¡mira lo que estas diciendo!
- Lo sé…- Hana miró a Sakura preocupada. Es verdad, ya no era una cría que debía distraerse porque sus padres no estaban. ¡Debía madurar! Pero aunque dijese eso… seguía siendo una humana, y necesitaba algo de calor en aquella vacía casa. No quería preocupar a su madre, así que, una pequeña mentira no haría daño a nadie, ¿no?
- Mamá, no te preocupes. Intentare preguntarle las dudas al profesor cuando no entienda algo y atenderé más. – Su madre sonrió.
- Eso debías haberlo echo desde un principio, no tener que hacer que venga precisamente tu profesor y se tome las molestias de hablar conmigo.-
- Tranquila, solo quería avisarle. Pero he comprobado que tomarán medidas. De acuerdo, pues si no hay nada más que decir, me marchó.- Y se levantó de su asiento. – Gracias por todo, señora Haruno.
- No hay de qué.- Se levantó junto a Sakura y ambas le acompañaron hasta la puerta. Una vez allí Itachi miro a más joven.
- Nos vemos el lunes, Sakura.- Un aire tan siniestro, aterrador y sensual. Daba miedo. Después recordó toda la información que había conseguido. Nada seria como antes.
Domingo. Placido y adorable domingo. Lleno de aire fresco, un sol deslumbrante y…
- ¡Sakuraaaaaaaaaaaaaaaaa! – Gritaba su madre desde abajo. Si, un silencioso domingo era lo que necesitaba la joven.
Su cabeza aún daba vueltas por lo de ayer. Necesitaba aclararse. En resumidas cuentas: Su padre compañero de trabajo y gran amigo de Jiraya, el ''padre'' de Naruto. Naruto, amigo de Sakura, por así decirlo. Casado con Hinata.
Ahora el amigo de la infancia de Naruto, el tal misterioso I-kun, resulta ser el demonio de las matemáticas; Itachi Uchiha. Naruto le contó a Sakura muchos de los momentos embarazosos de I-kun de su infancia. Conclusión: El mundo es un pañuelo.
La chica de cabellos rosados, sabía perfectamente que podría aprovecharse del destino y de las declaraciones de su queridísimo amigo. El único problema es, que le prometió a Naruto no decírselo a nadie. ¿Cómo se lo iba a echar en cara al propio I-kun?
Quería vengarse, si, lo deseaba, pero no quería perder a un gran amigo, además, ella no quería ser como esas chicas que cuentan todo lo que se les dice como si nada… Ella no era así. Decidir entre la satisfacción de la suave, dulce y espesa venganza era muy tentador. Por otro lado, los ojos azules tristes de aquel hiperactivo rubiales le prohibían mover los labios vengativos que tanto deseaba manifestar.
- Maldición. – susurro desesperada. Ayer ya daba por sentado que iba a cumplir su deseo. Suspiró. De todas formas, ¿qué podría hacer ella? Solo era una cría, una niña de dieciséis años, y el un hombre, aunque solo tuviese veintidós. Siempre ha sido muy maduro, y no solo por su comportamiento en clase, no. Naruto le habló sobre el pasado de Itachi, realmente por el tono del amigo narrador podía notar que fue duro. No sabia mucho, pero el rubio dijo que perdió sus padres y a su hermano, y que la culpa fue suya. La chica pudo casi saborear el té de ese incomodo día después de que Naruto le dijese aquellas palabras…
- I-kun es muy sombrío…-
- ¿Por qué? –
- El… siempre ha tenido una vida muy dura, ¿sabes? Lo ha pasado muy mal, de verdad, no puedo creer como aún puede ir a trabajar, estudiar y buscar la verdadera felicidad…- Tomó un trago de té, dejando un pequeño silencio.- Si yo hubiese tenido esa vida… no estaría sonriéndote como ahora Sakura-chan.-
- Pero, tu también lo has pasado mal…-
- Si, pero el peor…-
- ¿Y que le paso?
- Solo te puedo decir que perdió su familia, y la culpa no fue nada más que suya.-
- ¿Qué paso?-
Naruto miro a Sakura, con ojos tristes, vacíos y con algún brillo lagrimal. Con sola una mirada Sakura pudo comprender de que no tenía permitido saber ese secreto, era demasiado personal y privado para que una chica que ni el mismo I-kun conocía lo entendiera. Y que, debía estar agradecida de que Naruto le hubiese contado parte de el.
Ella asintió y bebió más té de su taza. Miro al cielo. Iba a llover dentro de poco, que raro, el hombre del tiempo anunció sol para todo el día…
Sakura volvió a suspirar. Se sentía un poco mal. Pero, ¡¿qué mierda! El se había reído de la propia muerte de su abuelo. Ojala se pudriese. Mas, Sakura no era así. ¡Si no fuese tan buena hubiese sido la reina del mundo! Se maldijo en su mente.
- ¡Sakura! ¿Bajas o te bajo?- La agresividad de Hana despertó a la chica del todo, conduciéndola a la cocina de su queridísima y pequeña casa. Al bajar noto como el peso de la mañana se tiraba encima de ella y como sus pies, se enredaron y la hicieron caer por las escaleras. Que bonito, para completar el día. Pensó sarcásticamente Sakura.
- Mira que eres torpe.- Le dijo su madre intentando ayudarla.
- Estoy recién levantada, ¿qué te esperas?- Contesto con bordería. Nada más terminar la frase noto el golpe que su madre le había proporcionado en la cabeza.- ¡Ay!
- ¡No contestes a tu madre!- Chilló.
- ¡No te he contestado!- Otro golpe.
- ¡Sakura!- Ella calló. Tenía mal humor, pero el de su madre era peor.
Termino el día más rápido de lo que imaginaba. Se lo paso haciendo los malditos ejercicios y hablando con Ino por teléfono. A Sakura casi le dan ganas de llorar al pensar que el fin de semana se había pasado tan rápido, casi como un suspiro. Apenada subió las escaleras que le dirigían a su cuarto y encendió el portátil.
Un poco de chat, series, historias de fanfiction y a la cama, pensó. Lo primero, revisar su e-mail, mientras ponían a cargar los videos. El sonido irreconocible de un nuevo mensaje le cantó en la pantalla y miró de qué se trataba. Publicidad seguro, son como sensores.
El mensaje era de una chica, por lo menos eso decía su nombre: Aiko. Sakura abrió los ojos a más no poder, sorprendida, asustada y nerviosa al ver el contenido de aquel misterioso mensaje. Apago directamente el ordenador y fue a su cama. Jamás volvería a ver su correo.
Por la mañana, todo resultaba el doble de difícil que ayer: levantarse, vestirse y caminar a un lugar donde sabes perfectamente que es horroroso. Sakura no quería ir al instituto. No quería hacer nada, después de leer el mensaje, no quería ni pensar. Por favor era ridículo, no debía asustarse por cosas como esas. Su bostezo dejo atrás todo el silencio de la mañana y se dispuso a vestirse.
- ¡Sakura frentextrim!- Gritó una rubia con energía y voluptuosas curvas.
- Ino, ¿eres tonta o que? Te dije que no me calles frentextrim- lo ultimo lo hizo imitando el tonito de la rubia en forma de burla.
- ¡Venga ya! No seas aburrida…- miro alrededor y se acercó un poco más a la pelirosa, susurrándole:- Si te pones así no te contare el cotilleo que me he enterado esta mañana.
Sakura se sonrojo. No quería ser tan curiosa, pero no podía evitar las ganas de saber la noticia que susurraría esa loca. Era como uno de esos periodistas de la prensa rosa. Siempre con todo.
- Vale, escúpelo.- Ino sonrió satisfecha y se acerco, tapando con su mano su boca, para que por si alguna casualidad, hubiese un experto que leyese los labios.
- Al parecer, hay rumores de que Itachi tiene una amante.- Sakura agrando los ojos y la boca. ¿¡Él!- Dicen que es guapísima, rubia, con el pelo ondulado y largísimo. También que es estadounidense, con unos ojazos azules impresionantes, y ni hablar de su cuerpo.-
En ese momento se compadeció de la mujer. Era un ángel, atrapada por un demonio. Ino vio la cara triste de su amiga, casi llorosa y se quedo sorprendida.
- Sakura, ¿es que te gusta Itachi?- La cara de la chica cambio. Casi podía ver el fin del mundo el los ojos verdes de su compañera y quiso gritar, pensando que ese mar verde tendría un tsunami.
- ¡ESO NUNCAAAAAAAAAAAAAAA!- Grito a todo pulmón. Muchos se quedaron mirando asustados y Sakura se puso roja como un tomate.
- ¡Jajajaja! Ya decía yo, lo odias.- Rió a carcajada limpia.- Pero… ¿por qué estas triste?-
- ¡Porque me compadezco de la mujer!- Ino se quedo un poco ida, no entendía nada.
- ¡Ha sido secuestrada por el demonio de las matemáticas! ¿No lo entiendes?- Ino cambio su semblante a uno asustado.
- Sakura…-
- ¡No! ¿No te das cuenta? ¡Seguro que la ha seducido para hacerle cosas horrorosas! ¡Está llorando por su salvación!-
- ¡Sakura!- Gritó Ino ya harta. Antes de que pudiese contestar la pelirosa noto una mano es su cabeza, que la estrujaba cada segundo más fuerte. Una mano grande, masculina.
- Vaya, ¿y quien es ese demonio?- Susurro una voz aterciopelada en el oído de la salvadora de ángeles. No podía ser, no puede ser. Se dio la vuelta lentamente y vio que en efecto, era él.
- ¡Itachi-
- Sensei.- Dijo el con mosqueo. Es verdad, todos le llamaban así. Itachi-sensei. Llevaba una camisa blanca y un chaleco negro muy elegante desabrochado. Unos vaqueros y unos zapatos negros de cuero. Casi parecía un camarero de un restaurante de lujo si no fuera por ese toque informal que el le daba a su ropa. Ahora miraba a Sakura enfadado, pero con esa falsa sonrisa. Una de sus manos se apoyaba en su cadera y la otra, sostenía una carpeta de manera que este mismo se daba con ella golpecitos continuos en su hombro izquierdo.
Sakura tragó toda la saliva, llevándose por el caminó todo su valor. Ese hombre daba verdadero miedo.
- Y bien Haruno, ¿quién es ese demonio de las matemáticas? – Dijo haciéndose el inocente, sabiendo que las tres personas reunidas en ese pasillo sabían la verdad. Sabían que era él.
- Veras… Itachi…-
- Sensei, Itachi-sensei.-
- ¡Eso! – Contesto nerviosa señalándolo. El rodó sus ojos casi rojos y volvió a dirigirle esa penetrante mirada. Sakura sentía como su lengua se enredaba. – Veras... hablaba del novio de la hermana de Ino. Es un verdadero demonio, porque la hermana de Ino es un ángel y el no…- Sakura no sabia ni lo que decía.
- Ya, ¿y eso de las matemáticas?-
- Pues, porque le gusta las matemáticas, y por eso le decimos así.-
- Decimos.- Miro a Ino con otra mirada, una divertida, sabía perfectamente que era mentira, pero no podía acusarlas, no había nombrado su nombre. – Yamaka, ¿tú también le llamas así?
- ¡No, no, no. no! ¡Jamás! Es ella, que es muy desconfiada…- Dijo Ino torpemente mientras agitaba las manos y la cabeza en signo de negación.
- Mmm, que raro, no recuerdo que tuvieses una hermana.-
- ¡Es que está en Inglaterra!- Dijo Sakura rápidamente.
- ¡Si, y ella es adoptada, por lo que no aparece en la ficha!- Itachi suspiró. ¿Realmente esas niñas sabrían que aunque un pariente fuese adoptado se incluían en el expediente? Antes de que el replicara con eso Sakura hablo, parecen que se habían dado cuenta de su fallo.
- Perdón le hemos mentido… en realidad, Ino no tiene hermana…- Itachi sonrió satisfecho, al menos esa problemática alumna con ese cabella extraño era sincera.
- En realidad, es el novio de Ino.- Confeso falsamente Sakura. La rubia casi chilla, pero su mirada de sorpresa y frustración decía todo. Itachi se paralizo, y una vena palpito en su frente.
- Sakura Haruno…- susurro con una profunda voz.- Estas… ¡castigada!- Gritó.
- ¿¡Qué!-
- Lo que has oído, después de las clases de refuerzo te quedas otra hora y media conmigo, espero que recapacites.- Contesto mas mosqueado que nunca. Si Itachi odiaba una cosa era la mentira. Eso lo sabía Sakura, ya que Naruto siempre le decía como era I-kun cuando le mentía. Se dio media vuelta, con un aura negra a su alrededor, apartando a los alumnos cagados de miedo.
- Sakura… eres lista para lo que quieres.- Dijo Ino aún impresionada. La otra no podía no mover los labios, su vida acabada de hundirse.
- ¡Lo odio!- Gritó Sakura en el momento que cerro su taquilla. Ino, apoyada en la de al lado la miro compasiva.
- Es que eres una bocazas…-
- ¡¿Y tú! No entiendo porque a ti no te han castigado, has mentido también…-
- Pero la que le insultaba indirectamente muy directamente eras tú, no yo.-
- ¿Y? Es un sopla pollas.- murmuró con un mohín la pelirosa.- Además, ¿Quién le invito a la conversación?
- ¿Es que quien no prestaría atención a lo que decías? Si parecía que vendías pescado en vez de hablarme solo a mí.- Sakura se maldijo por dentro. Miro el reloj.
- Me voy Ino, me toca clases con el señor cotilla sopla pollas. – Ino se carcajeó.
- ¿Y eso de sopla pollas?-
- Lo que es, en serio, no soporto al mamón ese, dios, dios…-
- Tranquilízate, ¿cómo te quedas si te dicen ''Sakura la asquerosa frentona de las placas tectónicas''. Te gusta tanto la historia que es normal que te llamasen así.-
- Pero la cosa es que ¡yo soy buena persona y él no!-
- El solo es estricto. Piénsalo, a mejor su vida afuera de aquí es diferente.- No, claro que no. Sakura sabia perfectamente que el era igual en todas partes. Naruto se lo decía. Hablaba de su forma de ser, de su carácter y de muchas peleas entre ellos. En conclusión, Itachi parecía un amargado.
- Ya pero, es que encima ni dije su nombre.-
- Es obvio que se trataba de él.- Se burlo Ino. Como si fuese tan lógico, que lo sabría hasta un mono.
- Da igual, me voy. Luego te llamo y te cuento, ¿vale?- Sakura cogio su mochila y le dio un abrazo a Ino.
- Vale. No contestes, niña mala.- Ambas rieron y se fueron cada una por su camino. Ino era realmente buena en matemáticas, y no precisamente por que era muy inteligente en esa asignatura sino, porque era la que mejor copiaba de todo el instituto. Como si se metiese en la mente de lo demás.
Con pasos pesados, fue llevando su asustado cuerpo a la clase numero 37. Allí impartían las clases de refuerzo. Abrió la puerta, encontrándose a tres personas. Dos chicos y una chica. Sakura no era muy social, y aunque la mayoría fuesen macarras, se llevaba bien con ellos. Los chicos eran Chouji y Kiba. Ambos asistían una clase diferente a la de Sakura, pero se conocían desde la infancia. Chouji era un gordito castaño con golosinas por dondequiera y Kiba un chico con pelo castaño oscuro, normalito, pero algunas de sus formas y constumbres parecían las de un perro. Se saludaron con la mano y una amplia sonrisa.
- ¡Anda, Sakura!- Dijo Kiba con una mano alzada.- ¿Cómo tú con esa cara de depresión?
- La verdad, he tenido un fin de semana bastante horroroso.- Dijo deprimida.
- Que mala suerte, Sakura-san.- Dijo el gordito. – Yo en cambio, he comido un montón de Sukiyaki con Shikamaru. ¡Aprobamos el examen de lengua con muy buenas notas!- Sakura sonrió amablemente.
- Me alegro mucho.-
- Si, tu ya de por si sacas notas excelentes en todo, Sakura. En cambio en esta asignatura eres pésima.- Rió por la bajo Kiba. Sakura enfurruño las cejas un poco, pero después se rió.
- ¿Quién no le resultaría difíciles? Son odiosas. No las entienden ni su creador.- Los tres rieron, hasta que escucharon un bufido molesto proveniente de la chica alejada de ellos.
Esa chica con el pelo rojo como el rubí. Unas lentes negras y una blusa de lo más ajustada. Sakura tuvo unas más que otras disputas con ella, pero al final le cogio cariño.
- ¿Qué te pasa Karin?- Pregunto la chica de ojos verdes.
- Nada.- Solo que me molestan esas risas, dejándome aquí como una estúpida, pensó. Sakura sonrió. Karin no era mala chica. Muchas chicas pensaba que era una zorra y miles de insultos ofensivos, pero si la conociesen bien, se daría cuenta que es buena y tiene corazón. Ese era uno de los defectos de Sakura, era demasiado compasiva y empática. Naruto se lo pego. Al estar tantos años con ella y enseñándole lo que esta bien y lo que esta mal, dándole ejemplo, se le pego todo lo bueno de él. Era inevitable.
Se acercó a ella casi como un susurro y se puso de rodillas, apoyando sus brazos en la mesa de la chica de ojos carmesí. Esta se sorprendió un poco.
- No te pongas celosa, Karin. Cuéntame ¿que tal el día?- Karin le devolvió la sonrisa que posteriormente la pelirosa le había regalado y antes de que pudiese contestar un portazo la calló.
- Vaya, ¿y esta escasez de alumnos?- Dijo una voz masculina. Todos giraron sorprendidos. No era Itachi, sino otro profesor más viejo, más feo y más amable. Seguro. – Sentaos.
Sakura fue a su asiento, al igual que los cuatro o cinco alumnos que entraron detrás de ese nuevo domador de gamberros.
- Sacar el libro por la pagina 134…- Dijo el profesor. Al ver que nadie se molestaba en preguntar donde estaría el demonio, Sakura se concedió el permiso. Levanto la mano llamando la atención de ese regordete y medio calvo profesor. – Dígame… em… Haruno.
- ¿Dónde esta Itachi… sensei?- Preguntó con dificultad. No estaba acostumbrada a llamarlo así.
- Al parecer ha tenido un imprevisto personal.- Contestó. Sakura asintió y cada uno volvió a lo suyo. Al menos se quitaba el castigo. Pero lo raro es que últimamente Itachi tenía muchos inconvenientes. No solo el de la reunión con su madre, sino, que había faltado varios días y todos los sustitutos hablaban de lo mismo: un imprevisto personal… ¡Y luego le decía a ella que no debía distraerse de sus tareas por un asusto familiar!
Un hombre alto y muy atractivo hablaba, bueno, más bien discutía por su teléfono. Todo el día igual. Su vida era una continua tortura por culpa de tantas personas…
Suspiró y volvió a la tarea de atender la llamada.
- ¿Qué demonios quieres ahora?- Siseó molesto el hombre amargado.
- Vaya, menudos humos tienes hoy, I-kun.- Susurro una voz picarona y masculina. Esté llamado I-kun suspiró rabioso. – No te desesperes. Solo te quería decir que te esta esperando.-
- Vale… en media hora estaré allí.- El otro pareció asentir con su silencio y corto la llamada. Otra vez, esa maldita persona siempre le llamaba y su estúpido compañero le hablaba con ese asqueroso nombre que le puso Naruto. Lo odiaba, porque si le permitía que le llamasen así solo era una persona y era el dicho rubio. Si ese tipejo lo hacia era porque Itachi no podía hacer nada. Estaba atado. Atado a ellos. En ese momento entro un hombre apresurado en la sala de profesores, en la que solo se encontraba él.
- ¡Itachi-san menos mal!- Llamó exasperado ese hombre regordito y medio calvo.- ¿No te tocan las clases de refuerzo?
- Si… pero me han llamado y tengo un imprevisto…- Cogio su chaqueta y el tabaco.- Por favor, sustitúyeme.- Antes de que cerrase la puerta tras de si escucho al hombre:
- Itachi-san, ¿le pasa algo? Últimamente esta algo ocupado con sus asuntos personales y…- Este le miró con una sonrisa falsa, que engaño muy fácilmente al mayor de los dos.
- No se preocupe, solo es temporal.- Y se marchó.
En realidad, todos los alumnos y profesores estaban engañados. Puede que pareciese estricto, pero todos creían que era una dulce y amable persona. Todos menos los que sabían como era. Y del instituto, él, sabía que Sakura Haruno era la única que conocía su verdadera cara. Todo gracias a Naruto. El se mostraba como era únicamente con ella en todo ese maldito centro público.
PD: Si, adoro los corazones xDDDDD ( ) ESPERO QEU OS HAYA GUSTADO MILLONES DE BESOSSS
