P.O.V. Dougie
Una vez con los estómagos llenos y los discursos hechos, la gente empezó a formar un corrillo, porque sabían perfectamente lo que venía: tú momento. ¿Te acuerdas de aquel año? Yo fui nombrado el rey de la jungla y tú el rey de las pistas de baile… Fue un gran año, decidiste dejar de fumar y dedicar tu vida al deporte y yo opté por renunciar a todos mis vicios y dejar de hacer gilipolleces, como esa que casi me cuesta la vida pero fíjate tú… ¡No valgo ni para suicidarme!
Estaba cerca de Danny, él sonreía mientras esperábamos agarrado de la mano de Georgia, yo simplemente le devolvía la sonrisa de una manera un tanto forzada, pero sin que se notase, pues en el fondo soy buen actor (lo que pasa que en Just My Luck no me dejaron lucirme). Las luces se apagaron y solo unos focos morados iluminaban en medio de la pista, fue entonces cuando apareciste agarrado a su mano y el corazón me dio un vuelvo. Podía ver cómo te movías de una manera que me parecía realmente sensual, pero era ella quien estaba en tus brazos y yo no. Eso dolía por encima de todas las cosas porque habías decidido pasar el resto de tus días con Izzy, y vale, sí, somos amigos y compañeros de grupo, pero intuía ya desde aquel momento que nuestra relación de hermanos no iba a ser igual.
Mientras danzabas, recordé la primera vez que me acerqué a ti, que te dirigí la palabra. Yo era el primero de la cola para el casting de nuestro grupo y me acerqué emocionado a tu amigo y a ti… Y resultaste ser un borde. Pero todo cambió, y de ser un maldito sieso te transformaste en mi mejor amigo, algo lógico, pues pasamos mucho tiempo juntos. ¿Recuerdas aquel día en el baño cuando me afeité por primera vez? Me llevé la cuchilla a la cara y me hice un corte, de él empezó a emanar sangre y vi que estabas pálido y asustado, aunque enseguida me limpié y pudimos comprobar que era un cortecito de nada. Después me enseñaste tus técnicas y tus trucos: cómo echar espuma adecuadamente, hacia dónde rasurar para quitar todo el vello…
Pero aquello no era lo único a lo que me enseñaste. También aprendí de ti a fumar marihuana, y pensaras que eso es malo, tal y cómo he acabado. Sin embargo, yo creo que es algo que después de todo este tiempo me ha cambiado, soy alguien nuevo, todavía tengo mis vicios, ya sabes, el café, el tabaco y… tú.
Afortunadamente tu boda acabó. Te fuiste con ella y yo con Lara. Claro, que entonces no me daba cuenta de a qué venía ese latido desenfrenado de mi corazón. Ahora lo tengo claro y voy a luchar por ti, porque sé que hay algo entre nosotros, algo que va mucho más allá.
