24 de octubre de 2013
Querido Edward:
Pensé que una vez que estuvieras fuera de mi vida, de mi vista, podría olvidarte y dejarte en el pasado. La verdad, y no me cuesta admitirlo como pensé que pasaría, no te he olvidado.
Te tengo presente todos los días, me levanto y lo primero que pienso es si tu dia ya habrá empezado, si tu primer pensamiento fue en mí. Aunque estoy completamente segura que no es así.
Te extraño.
El destino se burla de mi y de mis sentimientos, como sabrás mi hermana Alice se cambio de preparatoria y como si fuera una broma pesada de parte de la vida termino en la misma que tu.
Te cuento que el otro dia fui a recogerla a la salida junto con mi padre. Estaba tan nerviosa, quería verte y no quería verte al mismo tiempo. Fue entonces que empezó una canción en la radio de la camioneta.
Una canción del grupo que a ti te gusta. ¿Gracioso, no?
Así que, dejando mi imaginación volar, me encontré pensando en un escenario donde tu llegaras a mi lado en ese momento, que escucharas la canción y te dieras cuenta que era el escenario perfecto.
Tan emocionada estaba que le mande un mensaje de texto a mi mejor amiga, contándole que la canción era perfecta para ese momento y que estaba esperándote con una sonrisa.
Toda una idiota.
Obviamente nunca apareciste. Ni siquiera sé si esa es tu hora de salida, si habías ido ese dia a la escuela, si querías verme. No sabía nada de ti. Como siempre.
Patético.
Bueno ese dia fui con mi hermana a comprar vestidos. Un completo horror.
No encontraba algo que me gustara, todo se me veía asqueroso. Mi hermana se veía muy hermosa en todos mientras que mi gordura hacia que por más lindo que el vestido fuera se viera feo en mí.
Debo admitir que ese dia no pensé en ti, al menos no tanto como días anteriores.
Seguramente porque estaba ocupada encargándome de mí autoestima. No es por decir que eres culpable de que esta haya bajado, pero si ayudaste a disminuyera. Tú y Tanya.
Admito que aunque esta carta termine como la anterior, guardada en un cajón, decidí escribirla porque es la única manera que tengo de "estar contigo".
Mis contactos se borraron por una falla del tonto celular, no me había importado hasta que me di cuenta que también había perdido tu número. Casi lloro ese dia.
Tenía esperanzas de que me mandaras un mensaje y así recuperaría tu número pero nunca me llego ese mensaje.
Y hasta ahora sigo esperándolo, a pesar de que meses han pasado ya.
Te extraño.
Pero eso ya lo dije, no sé si lo sepas aunque espero que no.
Quiero que pienses en mí como una mujer fuerte, no como la niña chiflada y débil que en realidad soy.
Joder, quiero que pienses en mi como lo prefieras. Pero piensa en mí.
Por favor.
Hace unos días fueron los quince años de Ángela, insistí en que te invitara.
No lo hiso, obviamente. No le caes muy bien, para ser honesta.
En la fiesta un amigo, al que quiero mucho, bailo conmigo y en vez de sentir sus manos en mi cintura quería y casi podía sentir las tuyas.
No sé que signifiquen estos sentimientos que siento por ti. Te amo, de eso estoy segura.
Pero ha pasado más de un año desde la última vez que te bese y aun lo recuerdo perfectamente.
Eso me recuerda, después de la fiesta de Ángela, mi grupo de amigas y yo nos fuimos a su casa a dormir y empezamos a hablar de una niña la cual come con la boca abierta. Lauren comento que te había visto comer en un festival de la escuela y dijo que comes como camello, ósea que mueves la boca algo extraño.
Yo me reí y te defendí diciendo que no era cierto y que mejor se callara si no quería que hablara de sus ex novios.
Pero fue entonces de me pregunto "¿Así besaba?"
Era obviamente una pregunta en broma pero hiso que me quedara pensado en nuestro último beso y mis labios empezaron a picar porque ansiaban otro beso tuyo.
Incluso ahora que solo lo escribo me hace recordarlo y mis labios empiezan a picar de nuevo, me los muerdo deseando que seas tú quien los muerda.
Te extraño.
Odio repetirlo tanto y dejarme tan vulnerable en esta carta, pero es la verdad. Te extraño con todo mi corazón.
Ahora lo único que tengo de ti son tus publicaciones en las redes sociales, en las cuales no soy capaz de seguirte por vergüenza a que te des cuenta de que mis sentimientos hacia ti no han terminado, si no que al contrario, el fuego en mi corazón solo se hace más grande dia a dia.
Mi tía tendrá un bebe. Otro bebe.
Así que como dicta mi alocada imaginación, imágenes de una casa grande con paredes blancas y ventanales azules llegaban a mi cabeza. Tú y yo dentro de una de las habitaciones, inclinados hacia la cuna de donde descansarían nuestros hijos.
Ahora, mientras lo escribo no puedo contener una risita que escapa de mi boca.
Soy una ilusa.
Pero te puedo asegurar que nadie te ama más de lo que esta pobre ilusa lo hace.
Y tengo miedo. Mucho miedo de que este sentimiento por ti me impida ver a alguien más con ojos parecidos a los que te veo a ti.
¿Y si ya no me puedo enamorar de alguien más?
Llegare a mis sesenta años sola y seguiré pensando en ti.
Sonare extremista pero esa es la realidad que mis ojos ven ahora. Talvez en uno o dos años más mi vida cambie y sea un cambio positivo.
Pero por lo tanto sigo estancada en el mismo lugar que hace tres años.
Edward, mi amado Edward, espero que algún dia encuentres a la persona que te hace feliz.
Si, incluso si no soy yo. Porque yo puedo morir sola y pensando en ti pero me dolería saber que vives una vida en la soledad. Te amo y el amor se trata de poner primero a la persona que es dueña de tu cariño.
Mi corazón te pertenece, siempre lo hará. Eres mi primer amor y espero que no el ultimo.
Esta es la última carta que escribiré hacia ti, es hora de empezar a olvidarte, es hora de seguir adelante con mi vida y contigo en mi corazón me es imposible. Te amo pero tengo que dejarte atrás.
Siempre tuya, Isabella Swan.
