Titre : Et pour vous, ce sera

Título: Y para usted, caballero?

Autor: Doc G.

Género: Comedia romántica

Rating: General

Disclaimer: Nada es mío.

Notas: Hellowis ! Estoy muy contenta de saber que les gustó el primer capítulo. Tenía la intención de poner un capítulo por semana, pero esto de la traducción esta pesado… Aparte está largooo…

Capítulo 2: La entrada…

Cuando Blaise entró al departamento de Draco, lo vio tarareando. Cosa extraña, porque cuando Draco tarareaba significaba que estaba de muy buen humor. Y últimamente era raro ver a Draco de buen humor.

"Hola, hola, amigo mío," exclamó Malfoy al ver a Blaise. "Bonito día, no crees? Pasaste buena noche? Quieres un té? Un café? Chocolate caliente? Frío?"

Blaise se echó en uno de los sofás, mientras que Draco trabajaba en la cocina.

"Nada, gracias… Porqué te fuiste anoche, Draco? Fue como si me dejaras plantado…"

Draco no respondió, contentándose con solo levantar los hombros.

"Qué es lo que tanto te molestó de Nadia?" siguió Blaise "Su personalidad? Te juro que es encantadora!"

"Reconociste al chico que nos atendió ayer?" lo interrumpió Draco.

"No. Y no me importa."

"Era Potter…"

Un largo silencio siguió la última declaración del rubio.

"Qué? Quieres decir Potter, El Salvador? "

"Si Potter, el Salvador, ése Gryffindor pretencioso que tenía tendencia a creerse más de lo que era. Ah no, ese era yo…" rió Draco. "Te das cuenta? Quién habría pensado que algún día el gran héroe del mundo libre de la Comunidad Mágica sería chef de un buen restaurante, haciendo buena comida… "

"Y cómo sabes eso?" lo cortó Blaise, una ceja elevada, "ni comiste nada…"

"Viviendo como rey," seguía Draco, ignorando a su amigo. "La cara que ha de haber puesto el loco ese de Dumbledore cuando Potter le anunciara que iba para la restauración… Me hubiera encantado estar ahí. "

Draco frunció el ceño, el hablar de Dumbledore le recordó a los demás. Que se habías hecho Snape, Parkinson, los gorilas que aparentaban ser guardaespaldas…

«Y si les escribo, sólo para saber?» pensaba el rubio.

Cuando Draco acabó su escolaridad mágica en Hogwarts, pasó inmediatamente al banco Gringotts, tomo unos cuantos galeones, fue a su casa por su maleta y se fue a París, donde pasó 5 maravillosos años. Ahí se inscribió finalmente en la escuela de Arte, a pesar de su reticencia a convivir con muggles. Así fue como cortó cualquier enlace con su pasado. Estaba mejor de este modo.

"Hey, hey, Tierra llamando a Draco?" decía Blaise mientras pasaba una mano frente a los ojos de Draco "ya bájate de la Luna!"

"Perdón, decías?" respondió Draco sirviéndose una taza de café.

"Nadia?!" se impacientó Blaise, exasperado par el cerebro de cuervo de Draco. "Qué vas a hacer?"

Draco volvió a fruncir el ceño. Desde cuando conocía una tal Nadia? Ah, claro, la paliducha de anoche. Draco susupiró y vació su café en el lavabo. Asqueroso. Nunca aprendió a hacer un buen café… El colmo es que ni le gustaba, prefería una taza de chocolate bien caliente.

"Draco!" exclamó Blaise, su paciencia agotándose.

"No te preocupes, le voy a llamar a tu Katia esa… "

"Nadia!"

"Si eso dices. Le voy a decir que pasé una preciosa velada en su compañía y que era verdaderamente encantadora y muy graciosa."

"Y qué más?"

"Qué más quieres que le diga? "

"Que vas a volver a salir con ella, obvio. "

"Si claro," Que vuelva a salir con ella. "Algo más? Esta niña es las 10 plagas de Egipto en ella solita… No gracias, la próxima vez que le hable será por medio de mi secretaria. "

Draco siguió un momento más, y, bruscamente, agarró su abrigo y se dirigió directo a la entrada.

"Y ahora a dónde vas?" gritó Blaise atrás de él.

"A tomar un verdadero desayuno. Y anula todas mis citas del día. Me lo voy a tomar. "

Blaise se dejó caer en el sofá, echando pestes contra su amigo.

OoOoOoOoOoO

Harry ahogó un bostezo y volvió su atención al diario muggle que tenía en la mano. El metro estaba repleto, como siempre, y Harry estaba parado, agarrado desesperadamente a la barra frente a el, apretujado entre un joven abogado que gritaba al celular, y una mujer, picada en su novela policíaca. Harry se puso a sonreír estúpidamente, acordándose de las palabras de su amigo Ron un día que habían ido juntos en el metro al Ministerio de Magia.

«Pero porqué no le haces como todos los demás, Harry?» Le había preguntado el pelirrojo, la cabeza aplastada contra la puerta del vagón, «Un puño de polvos flu te evita estas…. Humillaciones!».

Por qué? Por que, para empezar, Harry odiaba el transporte de chimeneas. Y, sobretodo, por que a Harry le gustaba mezclarse entre el gentío muggle, en donde no era juzgado mas que por pasajero y no por Salvador del Mundo. Debía estar un poco loco…

Una voz sonó por las bocinas.

« Charing Cross! »

Su estación de metro. Harry salió apresuradamente de la lata de sardinas a la se le llamaba vagón, y prontamente salió para respirar el fresco aire de esa bella mañana de abril.

Caminó por Duncannon Street y llegó a Charing Cross Road, bastante vacía dada la hora, entró a un bar minúsculo, dejando detrás de sí el mundo muggle. Como de costumbre, saludo a Tom, el gerente del bar y se dirigió al fondo del lugar, hasta encontrarse frente a un muro de ladrillos. Harry, estaba a solo unos pasos del Callejón Diagon, al cual entro unos momentos después, con una sonrisa feliz en los labios.

Harry llegó rápidamente al restaurante « Los Merodeadores », pero cual fue sus sorpresa al ver que Draco Malfoy estaba anclado frente a la puerta del lugar.

"Malfoy?" inquirió Harry, los ojos exorbitados. "Qué carajos haces aquí? "

"Pues no es nada más que Harry potter! En fin! Me puedes abrir?! Me muero de ganas de ir al baño…"

Harry sacudió su cabeza, intentando poner un poco de orden en sus pensamientos, ahí había algo raro… Que Malfoy entrara casualmente en su restaurante estaba bien, pero encontrárselo al día siguiente, en la madrugada, enfrente del restaurante, diciéndole que quería ir al baño, iba más lejos de su imaginación.

"Bueno, vas a abrir Potter? Tengo frío, tengo hambre, tengo ganas de ir al baño y si no abres ahora voy a tener que tirar la puerta! "

"Intenta tirar la puerta y verás la respuesta que obtendrás de mí…" –respondió Harry. - "Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas" –murmuró apuntando a la puerta con su varita.

"Quien sea que tenga la maravillosa idea de intentar entrar a mi establecimiento verá como su cara se cónstela de hechizos… ", explicó Harry.

"Muy inteligente…" admitió Draco. Me sorprende que el Sombrero Seleccionador te haya enviado a Gryffindor. En serio pertenecías a Slytherin.

Harry ignoró el comentario e hizo pasar a Malfoy dentro. Le enseño la dirección general de los baños, que Draco usó sin rechistar. Por su parte, Harry abrió las persianas, dejando entrar la luz y el calor de la mañana, dándole un aire magnifico al lugar. Después prendió la chimenea con su varita y comenzó a escribir en una gran pizarra negra el menú del día.

"Un chocolate caliente… Un jugo de naranja… Y si tuvieras pan dulce sería perfecto." –respondió el rubio cuando Harry le pregunto lo que quería desayunar.

Harry desapareció en la cocina, y Draco oía un concierto de sartenes proviniendo de ahi. Pocos minutos después, Draco estaba disfrutando de un delicioso olor a chocolate, y estaba a punto de ponerse a babear. Para pasar el tiempo, Draco hizo el tour del restaurante de Potter.

La sala no era muy grande, pero era muy acogedora. Una treintena de mesas cuadradas de madera, para 2 ò 8 personas, estaban alineadas de un lado y otro del lugar, dejando un pasillo en medio para los meseros. Los manteles tenías motivos dorados y rojos, y Draco no pudo evitar pensar que Harry era un Gryffindor al 100 por ciento. Los colores eran fuertes, y uno se sentía a gusto aquí. Al borde de las ventanas había floreros con diferentes tipos de flores y el rubio sospechaba que estaban mágicamente preservadas.

Al fondo de la sala, dos inmensos estantes abrigaban los platos, vasos, cubiertos y otros platones. Los estantes encuadraban la chimenea, en la cual un fuego lento ronroneaba. Encima de la chimenea, un cuadro colgaba, mostrando un escudo dividido en cuatro, como el de Hogwarts, pero en el cual estaban representados un ciervo, un perro negro, un lobo y un fénix.

Y, por todos lados, había fotos enmarcadas, de las cuales algunas eran inmóviles, representando a Harry y a sus colegas en la vida diaria. Draco sonrió al apercibir una foto de Harry cubierto en chocolate y chupándose elegantemente los dedos. Había otra, de una cena en dónde una sola de las mesas estaba puesta. El rubio, curioso, se acercó, y cual fue su sorpresa al ver que se trataba de figuras muy familiares! Estaba la familia Weasley al completo, Hermione Granger, dos personas que identificó como Sr. y Sra. Granger, Dumbledore, McGonagall, Snape, Hagrid, Lupin, su prima Nymphadora Tonks, Ojoloco Moody, y otras personas que no conocía.

"Fue el día de la apertura des restaurante… El mejor recuerdo de toda mi vida." –murmuró una voz detrás de él.

Draco, sobresaltado, se volteó. Harry le dio entonces una enorme sonrisa y anunció que el desayuno estaba listo. El chef del restaurante lo condujo a una mesa cerca de la chimenea, y Draco retuvo, por poco, un grito. Eso era un desayuno?

La mesa contenía tanta comida, que hubiera podido nutrir a una manada de hipogrifos. Había pan, tocino, jamón, huevos, croissant, café, té, chocolate, mermeladas, hot cakes, pan dulce, mantequilla, cereal, salchichas, salsa, frijoles, fruta, leche y jugos.

"No tenemos que comernos todo verdad?" preguntó Draco preocupado.

"No, pero el personal de restaurante también come aquí su desayuno," reía Harry- "Buen provecho!"

Harry se sentó a la mesa hambriento, anudó una servilleta alrededor de su cuello, y se sirvió un poco de todo lo que había. Draco acabó sentándose también, y tuvo que admitir que esto era mucho mejor que su lamentable café matutino.

Quién hubiera creído que estas dos personas que se odiaban cordialmente en la escuela estarían tomando juntos el desayuno sin peleas ni provocaciones?

La conversación se orientó obviamente sobre el pasado, Harry curioso de saber lo que el Slytherin había hecho de su vida.

"Pues,"- empezó Draco-" fui a Paris. Renté un departamento en los Campos Elíseos, y durante casi tres meses, no hice nada. Visité todo París, por arriba, por abajo, por en medio… Me sentaba en los cafés parisinos, vi todos los museos, hice muchos paseos, en breve, todo lo que la guía Michelin decía que tenía que hacer. Hasta fui a ver la final de la Copa del Mundo de football! Obviamente acabé aprendiendo francés y decidí inscribirme a una universidad de Paris.

"Escogí la Escuela de Bellas Artes, renté un cuarto de estudiante, me hice todo un pequeño muggle! Si mi padre todavía estuviera aquí, se hubiera puesto furioso! Bueno, después de cinco años, cuando hube adquirido todos los diplomas más imposibles e inimaginables, decidí regresar, puesto que extrañaba.

« Con el dinero de la familia, abrí una pequeña boutique para vender mi línea de ropa, y el éxito llego tan rápido que me ves aquí, presidente y director de una de las mas grandes firmas de moda de Inglaterra… »

Harry eructó un poco, se excusó, y luego exclamó:

"Y bien! Quién te hubiera creído el patito feo de la familia Malfoy? Y tu madre? Qué pensó ella? "

"Al principio, estaba encantada. Había emprendido un camino muy diferente del planeado por mi padre, pero pronto empezó a volverse loca de tanto estar sola en una mansión tan grande. Fue entonces que la puse en una casa de descanso maravillosa… "

Harry asintió pensativamente. Después de todo, no había visto a la señora Malfoy que una sola vez, cuando la Copa del Mundo de Quidditch…

"Y los demás?" –preguntó Malfoy- "que pasó con ellos?"

Harry se limpió la boca, emitió un pequeño suspiro, cruzó los brazos y ordenó sus ideas.

"Pues… Dumbledore se jubiló, justo después de que saliéramos de Hogwarts… Desde entonces se asolea diariamente en el Caribe. Fue McGonagall la que lo remplazó, pero en su última carta dice explícitamente que piensa alcanzar a Dumbledore pronto. Hay que decir que su casa al borde del mar está increíble. Snape es el sub-director, pero algo me dice que está a punto de tener un asenso."

Draco sonrió. Pobres alumnitos, van a estar encantados de tener a Snape como director. Podía imaginar a su viejo profesor de Pociones detrás de un majestuoso escritorio de roble, los dedos entrelazados bajo su mentón, regañando a un alumno que, por desgracia, hubiera tirado su jugo de calabaza al suelo. Y detrás de Snape, bajo un cuadro de Dumbledore roncando, estría un insignia de diría « Yo soy la ley »… Típico de Snape…

Pero cuando Harry le contó lo que había sido de Snape, Draco creyó que estaba soñando.

"Snape se casó con una muggle francesa, Adeline. Están esperando su primer hijo. Y que crees? Dumbledore va a ser el padrino! Sobre la insistencia de Adeline, naturalmente… "

"Snape? Casado? Padre de familia?" se atragantó Draco, los ojos exorbitados.

Harry asintió los más seriamente que pudo, y explotó de risa bajo su máscara.

"Después, Hagrid se casó hace dos años con Madame Maxime, ya sabes, la directora de Beauxbâtons… Tuvieron gemelos, pesando cada uno 8 kilos al nacer. Estarás contento de aprender que el profesor Binns, por fin, alcanzó el mundo de los muertos. Sprout dejo de ser profesora y se volvió actriz, y actúa en Hogsmeade como la sirvienta en Romeo y Julieta…"

Draco explotó de risa, imaginándose a su vieja profesora de Herbología actuando.

"Y la Sabelotodo y su comadreja? Se casaron y van a tener su onceavo hijo?"

"Para nada!" Si salieron juntos en 7º año, y después compraron un departamento para vivir juntos, pero su carácter se los impidió. Ella no era una sirvienta ni una ama de casa, y como Ron nunca se preocupó por los que haceres de hogar, pues no iba a ayudar. Entonces se separaron, pero siguen siendo amigos. Hermione se fue a Alemania y es ahora una medi-bruja. En cuanto a Ron, pues, encontró el amor en una persona llamada Luna Lovegood. "

"Lunática? La comadreja y la loca juntos? Es diez veces peor!"

"De hecho no. Son muy felices juntos y se van a casar en dos semanas. Espero que te inviten… "

Harry se tragó otro cuernito con mantequilla y se desamarró la servilleta. Más civilizado, Draco dobló delicadamente la suya y la puso sobre la mesa.

"Sabes que lo que me has contado va a impedirme dormir bien esta noche verdad Potter? Anoche no sabía quién eras, pero te me hacías conocido. Antes usabas lentes redondos no?"

"Si," sonrió Harry, "pero los muggles inventaron los lentes de contacto. Pero las encanté y ahora los puedo usar día y noche. "

Una campana sonó, poniendo fin a la conversación entre los jóvenes adultos. Harry se levantó para dejar entrar a su equipo de discapacitados mentales, que se hacían llamar cocineros. Y cual fue su sorpresa al encontrarse al gran creador de la moda en su restaurante.

"Amigos míos," comenzó Harry haciendo las presentaciones, "les presento a Draco Malfoy, un viejo amigo de Hogwarts. Draco, ellos son mi equipo de discapacitados mentales…"

"Hey, te calmas mi chavo… Soy Patrick, cocinero, ella es Victoria, y ella, Kathie… "

La última se puso roja cuando el ex Slytherin le dio la mano.

"Me gusta mucho lo que usted hace…" murmuró penosa.

Draco rió y agradeció el cumplido, y poco después dieron las 9. El slytherin se levantó, le dio las gracias a Harry, y le prometió regresar al día siguiente.

"Comprenderás," decía con un acento de falsa modestia, "no tengo suficiente dinero para que me lo traigan a domicilio »

Salió riendo y con una sonrisa desapareció de la vista del moreno.

"Irrecuperable…" suspiró Harry.