Segundo día de la semana Korrasami, la tématica de hoy es beso robado. De entrada les digo que no es muy feliz la historia pero para mí, robar un beso sería en una situación similar a la que cuenta esta historia. Espero que les guste.
Una semana.
Una semana había pasado desde Korra fue envenenada y nadie veía resultados muy prometedores. Todos esperaban que el efecto del veneno no fuera tan grave, pero desde el tercer día la cosa iba empeorando. La joven avatar no podía manipular ningún elemento, la sensibilidad de sus piernas se habían ido y como era de esperar la chica se había sumido en una gran depresión. Todos en el templo aire trataban de darle ánimos a Korra ¿pero qué se supone que debes de decirle a alguien que ha perdido su identidad?
Korra se convirtió en una especie de muñeca de trapo, en la isla de los maestros aire ella se estaba volviendo un mueble más.
Asami era una de las más preocupadas por el estado de Korra por no decir que era la que más al pendiente estaba de las necesidades que la joven Avatar tuviera. Ella se encargaba de llevarle la comida a su cuarto, de cambiarle sus prendas y ayudarle a bañarse, pero nunca podía dirigirle unas palabras de aliento y no es porque no pudiera hacerlo sino era por el hecho de que si le decía algo sería una carga más para Korra. Solo Asami entendía que Korra ya había hecho lo que estaba en sus manos para recuperarse pero no había sido suficiente y que el que todos estuvieran esperando que se mejoraba mucho sólo empeoraba el estado de humor de Korra.
Razón más que suficiente para que la ingeniero no dijera palabra alguna. Su corazón se oprimía cada vez que entraba a su cuarto y la veía postrada en la cama, con la mirada perdida; su aspecto estaba empeorando pues estaba comenzando a perder peso y debajo de sus ojos el insomnio ya estaba haciendo de las suyas. Por poco rompe en llanto al verla en ese estado, sin embargo se había jurado ser fuerte y permanecer a su lado por el amor que le tenía a la chica de la tribu agua. Ya había aceptado tiempo atrás que se había enamorada de Korra pero el miedo a ser rechazada siempre estaba presente pues no sabía si Korra la veía como algo más que una buena amiga.
Como todos los días Asami dejo la comida a un lado de la cama de Korra y estaba por salir cuando la morena habló, su voz apenas audible pudo causar un escalofrío en el cuerpo de la señorita Sato, esa voz parecía muy lejana como si proviniera de un lugar muy frio, desolado. Más aun, las palabras dichas dejaron helada a la ingeniero.
"Ya no pertenezco a este mundo, sería mejor si simplemente desapareciera"
Asami no pudo evitar hacer una mueca de horror ante esas palabras, no podía creer que Korra ya estuviera rindiéndose. Esta vez no se quedaría en silencio, tenía que dejarle en claro que estaba con ella, que no la dejaría sola. Así que decidida a hablar, dio media vuelta y se sentó en la cama a un costado del cuerpo de la morena, la susodicha clavo su mirada vacía en los ojos esmeralda que la veían con tristeza.
"No puedes simplemente irte, no porque seas el Avatar, sino porque nos dejarías con una gran tristeza si lo hicieras. Korra eres muy importante para todos, eres muy importante para mí, me dolería mucho."
"¿Por qué no simplemente me dices que soy una carga? ¿Qué ya estás harta de cuidarme?" Las lágrimas comenzaron a salir como un torrente incontrolable. Sin pesar mucho en sus acciones, Asami tomó entre sus brazos a Korra obligándola a sentarse. Comenzó a acariciar su espalda y su cabello mientras las manos de la morena se aferraban fuertemente al cuello del chaleco de la señorita Sato.
"Oh Korra, no eres una carga para mí. Nunca lo has sido y no lo eres ahora, debería ser soy la que se sintiera como una carga. Siempre estuviste a mi lado protegiéndome, te preocupas mucho por mí como lo estás haciendo ahora. Sé que no voy a poder agradecerte de la manera más adecuada, pero por ahora esto es lo que puedo hacer."
"¿Y si no me recupero? Todo el mundo espera que lo haga y lo intento ¡de verdad que lo hago! He tratado todos los días de moverme de la cama pero mi cuerpo no me obedece. ¡Yo de verdad quiero salir de esta habitación Asami!" Korra por fin había explotado, todos sus miedos estaba saliendo de su coraza. Seguía aferrada al cuerpo de Asami pero ahora su cuerpo se convulsionaba con el llanto.
"Lo sé Korra, lo sé muy bien. Te vas a recuperar, confió en que Katara te ayudará sólo hay que ser pacientes. Te prometo que yo estaré a tu lado si me necesitas, incluso si te recuperas no me iré a ninguna parte. Te quiero mucho Korra." Ahora era Asami la que lloraba, pues no pudo aguantar ver a Korra tan vulnerable, tan frágil. Su corazón amenazaba con romperse en pedazos.
"Yo también te quiero mucho Asami, eres mi mejor amiga. Y desde ahora dejaré que los demás me ayuden."
"Me alegra mucho escuchar eso." Y en parte era cierto, pues por fin la joven Avatar comenzaba a dar un paso más hacia su recuperación. Pero al mismo tiempo se había dado cuenta que sus sentimientos no serían correspondidos, no de la manera que ella quisiera.
"Asami, ¿puedo quedarme un rato más así?" Si bien Korra ya no lloraba tanto, aun se podía sentir como su cuerpo temblaba y durante ese momento su agarre aún era muy fuerte.
"Si, el tiempo que tú quieras" Y aunque le doliera, permaneció inmóvil acariciando el cabello de la morena hasta que esta cayo dormida por el cansancio que le provoco sacar esas emociones reprimidas.
Asami se separó lentamente del cuerpo de la chica de la tribu agua, pues no sabía cuándo volvería a estar así de cerca. Antes de que ese pensamiento cobrara más fuerza lo alejo de inmediato y recostó una vez más a Korra quien no reacciono ante la separación de esa fuente de calor. La señorita Sato vio el rostro apacible de Korra, sin darse cuenta su mano ya estaba acariciando sutilmente una mejilla de la morena.
"Korra si supieras que yo te veo como algo más que una buena amiga. Si tan solo supieras cuanto te amo."
Inclino su cuerpo hasta que pudo sentir en su rostro la cálida respiración que emanaba Korra con cada exhalación. Se detuvo la distancia suficiente para poder apreciar una vez más el rostro de su amada chica un momento antes de que cerrara los ojos eliminando la poca distancia que quedaba entre sus labios.
Ligero, casi imperceptible fue el contacto entre sus labios. Por un instante, la joven ingeniero deseo que Korra pudiera estar despierta para que sintiera lo que sus labios querían expresar, que pudiera sentir todo el amor que con ese beso quería hacerle llegar, sin embargo bien sabía que no sería posible. Que esta sería la única vez que sentiría aquellos labios contra los suyos. No habría segunda vez.
"Te amo Korra." Susurró muy lentamente, como si quisiera que esas palabras quedaran grabadas en la mente de la chica que ahora se encontraba en el mundo de los sueños.
Lentamente se separó de la chica como no queriendo la cosa, si permanecía más tiempo no sabía lo que podría ocurrir entre ellas. Camino hasta la puerta corrediza, no sin antes dar una última mirada a la joven Avatar y jurarse que a pesar de sus sentimientos seguiría siendo la amiga incondicional que Korra ahora necesitaba más que nunca.
"Aquí estaré siempre." Fueron las últimas palabras que pronunciaría Asami antes de salir de la habitación.
Notas finales.
Gracias por pasar a leer, mañana seguiré con la temática de esta hermosa semana :D
Saludos desde aquí y ya nos estaremos leyendo.
