Conociendo a Mi Salvador
II
Naruto la acompañaba todos los días, tanto en las mañanas como en las tardes de regreso a casa haciéndose cada vez más cercanos, esos tipos parecían no querer entrometerse más con ella o tal vez estaban buscando el momento perfecto.
-Hinata, este esperpento es Sasuke… el más arrogante del mundo.
-Hmp… muy reconfortable tu presentación, has mejorado tu dialecto – sus palabras desprendían sarcasmos a cantaros. Ni una sola palabra dirigida a ella, pero eso a ella no le importaba, solo estaba adentrándola más a su entorno.
-Procura no comer sola ni andar deambulando por ahí, por lo menos por unas cuantas semanas.
-Vale… N-Nos vemos – ella estaba tan feliz de que él se fuera convertido en su guarda espalada personal por al menos medio tiempo.
-Oye ¿Qué tanta simpatía con esa chica?
-Es muy bella ¿no?
-Hmp… ¿De dónde sacaste eso?
-Si lo es, solo que lo esconde… me gusta la idea de que solo yo vea su belleza escondida. Me escuchó cuando le dije que quedaría mejor con unas gafas más pequeñas.
-Suenas estúpido.
-Tú eres el Baka.
-La viste desnuda ¿verdad? – Sorprendido y sonrojado quedó el rubio.
-¡CLARO QUE NO, BAKA! ¡¿QUIÉN TE DIJO QUE ES ESA CLASE DE BELLEZA?!
-Yo no ando con este loco… No lo conozco, me voy baka desconocido.
- Hmp.! -*Tierna, Ingenua, Inteligente, Amable… su belleza física es solo añadidura, una hermosa añadidura*
-Será mejor que apresures el paso o nos sorprenderá la lluvia a medio camino.
-V-Voy – las gotas de llovizna comenzaban a caer sobre ellos y sin mucho más de un minuto el grifo del cielo se abrió por completo.
Ambos corrieron sin mucho sentido empapados por completo, en el cruce que debían tomar a casa de la ojiperla, él la tomó de la mano y siguieron de largo.
-¿A-A dónde vamos?
-¿Pretendes que te lleve a tu casa y luego valla mojándome aún más de regreso a la mía? ¿Tu padre permitirá que me quede ahí mientras escampa? – Él tenía razón, no había más remedio según ella y su razón manipulable – entra, quédate acá en la alfombra, voy a buscarte algo para que te seques.
Ella aguardó mirando de nuevo a lo lejos la sala, el ambiente seguía igual de pacífico y menos trágico. De nuevo no había nadie en la casa y la ojiperla tenía la confianza de bañarse y usar la ropa de Naruto con toda comodidad, y hasta de andar un poco más por la sala y la cocina.
-¿Qué haces?
-Amm… Seco el piso, lo mojamos cuando entramos – le dio una sonrisa ladeada luego de haber quedado sorprendido.
-No necesitabas hacerlo, pero me alegra que te sientas en confianza… eres muy juiciosa… esta vez yo haré la cena, espero que no te moleste que seas tú ahora a quien le toque mirar.
-Vale.
-Deberías llamar a tu padre, la lluvia no va a parar… usa el teléfono de la casa.
-¿No deberías llamar a tus padres primero?
-Mis padres seguro dicen que sí, el tuyo primero.
El tiempo pasaba y aunque ella ya tenía permiso de quedarse en casa de su "amiga", él se ocupaba más en hablar y preparar tostadas.
-Deberías llamarlos, me moriría de pena que llegaran y se encontraran con mi presencia… ¿Y-Y si se molestan?
-Ellos no vienen hoy… y tampoco se molestarían, son unos padres muy comprensivos.
-¡¿Eeeehhh?! - *¿Ya lo sabía? ¿Era una trampa?*
-¿Me tienes miedo? – Comía su tostada como si nada pasara mientras el mundo comenzó a darle vueltas - ¿Hinata? ¿Qué tienes? ¡Hinata!
Después de unas horas despertó en aquel cuarto rosa que ya conocía, aun un poco desconcertada, se recostó en el espaldar de la cama quitándose el paño húmedo de la frente.
-Despertaste… Lo siento, lo siento, lo siento… era broma, creo que me pasé… si quieres te llevo a tu casa, no importa.
-E-Está bien… - su voz era apenas un murmullo.
-No, estuvo mal, lo siento… espera ¿Qué?
-Y-Ya pasó… aunque no tenías que esconderme eso… solo quiero saber… ¿Por qué lo hiciste? – un deje de nostalgia era identificado apenas.
-D-Disculpa, no debí…
-Por favor no juegues conmigo – tomó todas sus fuerzas para pronunciar cada palabra de la forma más amenazante que pudo, eso le sorprendió, más todo lo que a él le inspiraba era ternura.
-¿Por qué piensas eso? – intentó acomodar un mechón de su cabello detrás de su oreja, pero ella estaba decidida a no ceder. Suspiró – No intento jugar contigo, no pretendo hacerte daño… sinceramente… si me aprovecho de la situación y por eso me disculpo, por ti soy capaz de hacer locuras, lo lamento de verdad. Un incómodo silencio perturbaba aquellos ojos tan azules como un cielo despejado, ella solo atinaba a bajar la cabeza y sumirse en sus pensamientos – no sé qué más decir… dime algo para no sentirme tan extraño, golpéame, desahógate - *sorpréndeme de nuevo*
-No eres igual que ellos ¿verdad?
-Oh, Hinata… ¡No! Para nada… En serio, te dejaré tranquila, me controlaré – se dio la vuelta para irse.
-Eres el único que sabe lo que pasó y quisiera desahogarme un poco… quería hablarlo contigo, pero ahora lo siento extraño…
-Dilo, te escucharé – se sentó a un lado de ella.
-Si es cierto que lo impediste, si es cierto que me ayudaste a superarlo bastante, desde ese día no he vuelto a llorar y cuando esos recuerdos intentan invadir mi mente los cambio por los recuerdos contigo esa noche… aun así… m-me parece no ser suficiente… es el único recuerdo de "eso" que tengo… sigo sintiéndome sucia cuando me veo al espejo… m-me… etoo… - me reconfortaba saber que algo bueno había salido de todo eso… p-pero…
-…pero vine yo y puse la atmosfera confusa… - de nuevo silencio – Hinata, te entiendo… me emocioné, no es que de pronto haya sentido atracción por ti, no fue haberte visto casi desnuda – eso ella no lo había deducido, pero si era cierto que estaba casi desnuda cuando él entró en acción – no fue haberte traído a mi casa, no fue haber pasado la noche contigo… ya… digamos que ya te había visto y esperaba una oportunidad para acercarme… me precipité, quiero hacer las cosas bien contigo y haré lo que haga falta, haré todo lentamente, lo que tú quieras, lo que a ti te parezca bien – silencio - ¿Hinata?
-Me gustas – en un segundo se sorprendió y al siguiente sonrió – no quiero ese mal recuerdo… me tortura y entristece – él se acercó a ella invadiendo su espacio personal, hasta donde ésta lo dejó, a escasos centímetros de sus labios, sin alejarlo - ¿Qué quieres lograr conmigo?
-Si me permites, si todo sale bien… bueno… ¡Valla! ¡Que preguntas!
-Dímelo.
-Me ilusiona la idea de conocer a la mujer de mi vida desde tan jóvenes… - silencio de nuevo, él se alejó - ¡Ask! Me estas volviendo loco ¡Dime algo! Recházame, golpéame, dime que me valla, que te deje tranqui…
-Bésame – la ojiperla estaba siendo mucho más suelta de lo que ella misma habría imaginado, la situación la había desinhibido, se sentía con tanta confianza con su salvador, el mismo que siempre la hacía sumirse en el desconcierto.
-¿Qué?
-N-Nada…
-No, si dijiste algo… - volvió a acercarse de nuevo y esta vez ella no lo detuvo.
El primer contacto fue apenas un roce, esperando la aceptación, luego con más confianza, deleitándose con cada toque, sus manos se posaron a ambos lados de su rostro, ambos se acomodaron en una mejor posición.
-Me encantas – susurro en su cuello mientras daba pequeños choque eléctricos al contacto de su boca, eso la tensó – Relájate… serás mi princesa, mi pétalo de rosa… y te trataré como tal…
La levantó y la sentó de lado en sus piernas, de nuevo pudo sentir en sus muslos aquel palpitar, ahora consciente de lo que eso significaba, lo abrazaba e inconscientemente metía las manos debajo de su camisa.
-Ayúdame – un escalofrío recorrió su espalda al escuchar aquella voz ya muy ronca.
-¿C-Con qué? – sonrió…
-Pues puedes ayudarme en lo que quieras, pero me refería a mi camisa, no quiero apartarte de mis piernas.
Con timidez y tropiezos atendió a lo que el rubio le pedía.
-Esa camisa te queda estupenda… pero ahora me estorba.
La despojó de ella e instintivamente ella se cubrió, con gesto dulce apartó sus brazos y la miró por unos instantes.
-M-Me… da… mucha pena.
-Ssshh… lo sé, eso en estos momentos lo hace más excitante.
La levantó, quitó aquellos short y la colocó de nuevo en sus piernas, ésta vez ella tomó la iniciativa de colocar sus piernas a cada lado y enrollarlas en su espalda, él volvió a abordar su boca, esta vez con un poco más de exigencia y apretando sus pechos con descuido, la ojiperla no pudo reprimir un gemido que encendió aún más al rubio, sus labios se dirigieron directamente a sus pechos y una mano a su espalda, ella gemía cada vez más fuerte haciendo que el rubio perdiera poco a poco el poco control que tenía, en un movimiento la lanzó a la cama y el sobre ella.
-Me estas volviendo loco mujer.
Debajo de ella la contempló mejor, tenía la respiración agitada con pequeños espasmos que le hacían curvar la espalda dándole más acceso a sus pechos redondos y bien formados, los brazos a ambos lados de la cama y una mirada de desesperación y deseo, sonrió, era él quien la había puesto así, se posicionó encima de ella cubriéndola como caparazón, ella rodeó sus brazos en su cuello y una vez volvió a bajar a su pecho enredó sus dedos en los rubios cabellos intercalando una mano que recorría y apretaba su espalda, cada gemido y cada espasmo era recibido con mucho mas deseo. Poco a poco fue bajando su boca a su vientre y luego más abajo, hasta toparse con aquella única tela que la cubría.
-N-Naruto… - endulzó el odio.
La miró un momento sonriendo antes de despojarla de un solo golpe de aquella tela y nuevamente con suavidad dirigió su boca a aquella zona. Al contacto no pudo reprimir un alarido mucho más dulce que aquellas palabras. Detonó su cuerpo y la poca timidez que le quedaba desapareció, golpeaba con sus manos la cama y apretaba las sabanas a la vez que ladeaba su cabeza de un lado a otro con fuerza.
-Naruto… - era un ruego, su espalda se arqueaba mucho más y su mano posada en sus cabellos lo incitó a profundizar más.
El rubio tomó sus piernas y las levantó por encima de sus hombros incitándola a que lo rodeara y con una mano y de nuevo con su lengua jugaron de nuevo.
-Naruto… onegai…
-¿Qué? – una voz tan ronca que sabía justo lo le pedía pero que quería deleitarse con su petición.
-O-Onegai…
-¿Qué deseas?
-Naruto… - alargaba las palabras en puchero.
-Dilo.
-H-Hazme tuyaa…
La última puerta ya estaba abierta, él tampoco aguantaría más después de eso, se despojó del resto de sus ropas y de la gaveta de la mesita de noche sacó de inmediato el gorrito, lo hizo con tanta rapidez que parecía haber estado practicando para ello, en menos de un minuto ya estaba de vuelta encima de una impaciente ojiperla. Y de un solo golpe la introdujo, ella estaba tan húmeda que apenas lo sintió, sin dolor, solo incomodidad y placer, casi de inmediato sus caderas se movían comprendiendo el movimiento que ellas debían hacer.
-Oh Dios Hinata…
Ella ya no era ella, estaba sumida en el placer experimentando cosas que jamás había imaginado, sentía que si el rubio se descuidaba ella tomaría el control de todo, aprovechó aquella soltura para posarla encima de él.
-¡Ah! – gritaron ambos.
Ella se movía arriba y abajo con desespero y con sus brazos tocando su propio cuerpo y arqueando mucho más la espalda, él se tomaba de los cabellos cerrando los ojos luego de ver por un rato todo lo que ella implicaba en esos momentos.
-¡Aguarda, aguarda! – la sujetó e los hombros, mientras que ella se negaba a quedarse quieta.
-¡¿Qué…?! – su voz era más un ruego combinado con desesperación.
-Si no frenamos un poco me vendré muy pronto.
-No pares – ella no dejaba de rogar con aquella voz endulzada.
Él la tomó de nuevo y la colocó en 4, antes de volver a la acción acarició de nuevo su sexo y lo lubricó por si aún era necesario. La penetró de nuevo de un solo golpe y comenzó a embestirla.
-¡Oh por Dios! – Gritó ella.
Atinó a reclinar su pecho sobre la cama y arrugar las sabanas.
-Naruto… - su nombre era dicho con muchas más fuerzas y sus gemidos más fuertes y rudos.
Aumentó el ritmo paulatinamente hasta embestirla con todas sus fuerzas, siendo aceptado casi con agradecimiento.
-Narutoo… No puedo… Naruto…
-Dilo.
-M-Me vengo – casi en un susurro, pero lo suficientemente audible y lleno de dulzura para llegar ambos al éxtasis.
Cayeron ambos exhaustos uno al lado del otro, él besó su frente y la acomodó en su regazo.
-Sé que es pronto pero… considerando las circunstancias me sentiré libre de decirte que te amo – eso la sorprendió, lo abrazó con fuerza.
-Te amo.
Y hasta aquí el de hoy :) espero sea de su agrado, no olviden dejar reviews .
acepto tomatazos, calabazas y flores :)
