Disclaimer: Tokyo Ghoul no me pertenece. Es propiedad Sui Ishida.

Advertencias: Leve SPOILER del manga de Tokyo Ghoul. No es muy fundamental, pero es una parte de este.

Nota de la autora: Había una vez, una autora, que cuando tenía inspiración, escribía todos los días. Pero cuando no tenia inspiración, ni siquiera se aparecía por Word. Nos leemos abajo.


I

Observaba con detenimiento aquel pequeño objeto en mis manos. Que los conejos me gustaran era obvio y por esa razón un conejo en un llavero era bastante usual que yo usaría. A decir verdad no me desagradaba el regalo, en especial sabiendo que era de él. Aunque la conversación con Nishiki esa tarde en el café, me dejo un poco preocupada.

-Nishiki, pedazo de mierda…La chica que vive contigo… Kimi, ¿cierto? ¿Tú le das regalos a ella?

-¿A qué viene eso, Touka perra? Si, cuando debo hacerlo…en su cumpleaños y días como esos…

-¿Y le das llaveros?

-¿Llaveros? ¿Esas mierdas que das a la gente que no te importa y con quienes gastar dinero no vale la pena?

Hubo silencio muy incomodo. Pero de inmediato fue roto cuando mi cólera se concentro en mi voz y grite a todo pulmón.

-¡VOY A MATARTE, PEDAZO DE MIERDA!

-¿¡Eh?! ¿¡Porque?!

Estaba considerando a detalle las palabras de Nishiki, sabía que era un tonto que no pensaba antes de hablar, lo tenía bien claro. Pero sus palabras, incluso si fueran del más grande idiota de la tierra me habían lastimado. No quiero imaginarme que Kaneki me diera esto solo porque no tuviera en que gastar su dinero o porque no le importaba su vida. Pero al mismo tiempo, una parte de mi subconsciente se aferraba a que Kaneki no había cambiado del todo, que el Kaneki bueno e inocente seguía ahí, en lo más recóndito de su alma.

-¿Pasa algo, Touka-chan?

En cuanto gire mi rostro pude toparme con la mirada preocupada de mi amiga, su única amiga en el colegio. Yoriko Kosaka.

-No, no es nada-conteste seca, sin inmutarme en mi tono de voz.

-Oh, pero, ¿Qué es eso?-pregunto ella con el entusiasmo tan conocido por mí. Observaba mi conejo de llavero que justamente estaba observando en el salón de clase-¡Qué lindo! ¿Dónde lo compraste?-

-Yo…no lo compre, pero…

Y me maldije por lo baje. Inmediatamente al recordar de quien era el regalo, mi rostro se cubrió se un ligero rubor, demasiado ligero. Pero Yoriko me conocía desde hace tanto tiempo que sabía cada una de mis reacciones, era demasiado intuitiva, y peor aún, si yo le daba armas para que me hiciera sufrir. De inmediato mi observo con picardía, echándome una mirada acusadora y coqueta. Supe que estaba perdida, aun si todavía nada comenzaba.

-¿Eh? ¿No te lo habrá dado aquel chico apuesto que estaba en tu departamento?-se encargo de remarcar el "tu", mientras su voz fingía inocencia falsa.

-¡Oye! ¿¡Que te hace pensar que él me lo dio?!-reclame de inmediato.

-Quien sabe… Es solo que…cada vez que él te ve…o cada vez que lo ves…

Enarque una ceja, en una señal de que no entendía nada de lo que estaba hablando. Porque en verdad, no entendía que trataba de decirme en ese jodido momento.

-Es solo que…Así se mira la gente que planea casarse y tener hijos-dio una risita traviesa.

-¿¡Q-QUE?!

-Solo bromeaba, Touka-chan, pero ¿Sabes? No me pondría celosa si tuviera novio…

-¡No es mi novio! ¡Ni siquiera me dio este regalo porque le interese! ¡Es solo que no tuvo algo más con que gastarse su jodido dinero!

Inmediatamente no capte lo que decía. Eran dos cosas que se habían salido de control. La primera: Había declarado con toda claridad que Kaneki si me había regalado aquel llavero. Segundo: Le había gritado de una forma brusca a Yoriko. Ella me miro un poco sorprendida por un breve instante, pero de inmediato ablando su expresión y me miro con una sonrisa triste.

-L-Lo siento…-murmure apenada. Ella negó con la cabeza.

-No, no. Es solo que, pareces molesta en vez de estar feliz…Y eso… me preocupa realmente, Touka-chan

Yo me tense levemente y baje la mirada a la madera fina de mi asiento, apretando los puños en el proceso, junto con aquel pequeño objeto inanimado.

-¿Qué debo hacer?-pregunte en un susurro, pero que fue claramente escuchado por Yoriko y de inmediato me brindo toda su atención-Él…se está alejando cada vez más y más…pero me da esto…Como si fuera un premio de consolación. Yo no quiero su lastima…-

De nuevo ella me miro preocupada. No lloraba, no lloraría ahí en el aula, donde cualquier estudiante pudiera entrar y verme. No me mostraría tan débil, pero justo en ese instante tenía el llanto acumulado en mi garganta, y el dolor azotando mi pecho con fuerza. Mis puños –que seguían cerrados sobre la mesa- fueron detenidos por la mano suave y cálida de ella, quien me sujetaba con tranquilidad.

-¿Sabes? Yo no creo que te tenga lastima-confesó-Dices que se está alejando, pero, probablemente tenga un problema en el que no quiera incluirte. Pero, de algún modo, él no quiere alejarse de ti. Parece que más bien, quiere demostrarte que aun piensa en ti y que hay algo que no lo deja alejarse del todo de ti

-¿Por qué crees que no me tiene lastima?-pregunte, finalmente, mirándola a los ojos.

-Tú no eres esa clase de personas que dan lastima, Touka-chan-sonrió alegremente-Eres muy fuerte, independiente…Incluso, creo que le darías más miedo que lastima-

Sonreí sin poder evitarlo, dejando escapar un bufido como una pequeña risita. Ella dio otra risa un poco más estruendosa que la mía. Mi corazón se calmo un poco más y pude respirar tranquila.

-Gracias, Yoriko-le agradecí.

-No importa. ¡Vamos! ¡Quiero ver si aún quedan algunos de esos panes en la cafetería!-comento ella saltando de felicidad, mientras yo la seguía en silencio.

Observe mi regalo de nuevo. Ahora lo veía más hermoso que antes. Mi corazón se regocijó al pensar que él estaba interesado en mí. Todavía.


Nota final: Creo que mañana empezaran a haber momentos entre estos dos. Y Ayato de colado (? Saludos. Nos leemos.

Atte. Ari