Nota de autor: Muchísimas gracias por vuestros reviews de apoyo, de verdad habéis sido súper amables conmigo y me hizo muy feliz leeros! Supongo que de verdad nadie se esperaba ésta pareja Jajajaja, pero a mi me gusta mucho como se ven juntos. Ojalá disfrutéis el capítulo.
PD: También se me olvidó mencionar que habrá algo de Kimizuki x Yoichi, para poner un toque de drama **Risa malvada**
PD2: Nao-kun, tú no te preocupes, tarde o temprano tendrás tu lemon, y del bueno 1313 **SPOILER, LEER SI SOLO HAS ACABADO EL ANIME** Claro que Lacus se topó con Yoichi... él fue quién mató a su hermana, en el anime se ve o.o
Capítulo 2: Aseverar.
Guren intercambió miradas con Yoichi y no dijo nada. Sólo metió ambas manos en los bolsillos de sus pantalones -algo que hacía de costumbre- y se marchó dejando al chiquillo con la ilusión en el suelo; pisoteada y hecha añicos. Él era completamente consciente de que la idea de tener una relación con sus superior era imposible, lo sabía mejor que nadie, aún así, siempre había un pero para todo.
De pronto se sintió mal, sabía que el profesor era cruel, pero podría haberle contestado al menos. Su rostro era un dilema y Yoichi tuvo ganas de llorar, pero se aguantó, notando como su labio inferior daba un pequeño tembleque nervioso y sus orbes verdosos se encontraban suspendidos en el suelo — Supongo que ya es hora de volver... —pensó, una vez atisbó el cielo anaranjado del atardecer.
Era realmente duro sentirse ignorado por la persona que te gustaba, pero el muchacho no tuvo más opción. En tanto, decidió ponerse en marcha a su dormitorio -el cual compartía con Kimizuki- entonces, mientras caminaba aprovechó en apreciar su arma más de cerca, pero había un problema.
—¡Yo te invoco! -dijo en voz baja, para no parecer un loco de esos de película, aún así el arco no aparecía. También probó zarandear la mano en todas direcciones, morderse el dedo y gritar otras palabras como; arco, demonio, y demás cosas sin sentido ¿Y bien? ¿Cuál se suponía que era el truco? —Hm... —era precisamente un momento delicado, pero no dejó de hacerlo mientras sus pies subían sin prisa las escaleras.
—¿Yoichi-san...?
Se sorprendió al escuchar esa voz tan cerca llamando su nombre.
—¿Yoichi-san? -la chica volvió a repetir y miró atónita la manera en que el joven hacía movimientos raros con sus brazos— ¿Qué sucede? —preguntó.
El chico se paró de inmediato cuando estaba a punto de pisar el último y más alto escalón. Se había asustado por el recibimiento tan repentino de su compañera. Mirando los ojos de Shinoa pudo notar que ésta seguía de lo más impresionada, incluso más que él. Resultaba ligeramente gracioso ya que se suponía que era el de cabellos castaños quién había sido visto.
A pesar de todo, Yoichi se las había arreglado para no pegar un fuerte respingo hacia atrás, pero había ejecutado un rápido movimiento para cogerse de la barandilla de metal. Después, el de ojos verdes le hizo un gesto para que bajara la voz.
—Yo sólo... Intentaba invocar a Gekkōin —respondió, refiriéndose a su demonio.
—¿No sabes hacerlo?-preguntó Shinoa.
Yoichi simplemente negó algo avergonzado mientras rascaba su nuca con una sonrisa risueña en su rostro, sin embargo sus cejas parecían pedir perdón.
Ambos comenzaron a reír.
Shinoa escondió ambas manos detrás de su espalda y le observó con una sonrisa desde arriba, hasta que el pequeño terminó en subir las escaleras y colocó su pequeña espalda contra la fría pared blanca.
Hubo un receso de varios segundos hasta que la de cabellos alilados mencionó palabra.
—¿Te gusta el profesor Guren?
La pregunta fue brusca, directa, y se clavó en el pecho de Yoichi como si de miles de cristales esparcidos se tratasen. Su cuerpo se removió incómodo, eran pocas las ocasiones en que sentía flaqueza extrema. El estudiante había querido pronunciar algo en cuanto notó que la muchacha penetraba la mirada en sus ojos.
El rostro de Yoichi, fuera de aparentar sorpresa, aparentaba angustia. Sentía gotas de sudor deslizarse libremente por su frente— ¿En qué momento supo de mis sentimientos?... —pero esa no fue la bofetada más fuerte, sino que su compañera empezó a reír a carcajadas. Esa pregunta bailó en su mente durante todo el tiempo y el chico por un momento titubeó, ni siquiera hizo falta responder, ella lo sabía.
—Lo sé -aseveró— no hace falta que lo ocultes ¿De qué tienes miedo? -por su tono de voz parecía amable, sus gestos no mostraban segundas intenciones y la muchacha acercó la mano hasta los ondulados cabellos de Yoichi, acariciando las puntas con delicadeza— Yo puedo ayudarte, le conozco muy bien —ella era tan astuta, inteligente y observadora en silencio, sin que nadie lo notase, hasta el punto de dar miedo— Bueno, ya me dirás...
Yoichi apretó los labios formando una dura línea, sus ojos la siguieron lánguidamente hasta que Shinoa desapareció tras la puerta de su cuarto. Poco después vislumbró a Kimizuki, que le observaba desde la lejanía con una mano encima de su cadera. Cuando Yoichi se acercó, notó que la expresión de su compañero parecía aburrida y desganada, igual que siempre.
—¿Dormías? -preguntó Yoichi en un tono sereno, dedicándole una pequeña sonrisa.
—Lo intentaba —contestó.
Realmente le gustaba estar con Kimizuki, porque a pesar de ser serio él era muy buena persona, y le hablaba en un tono tranquilo y amable; todo lo contrario a cuando conversaba con Yuu y empezaban a tirarse piedras.
—Ven, vamos a echarnos un rato, tengo frío —el muchacho de gafas pasó su brazo cariñosamente por los hombros del más pequeño y lo llevó dentro de la habitación. Se tumbó en su cama recién hecha y le dejó un espacio a Yoichi para que se tumbase a su lado. Yoichi se dio cuenta de lo que estaba pensando y sonrió acurrucándose a su lado. Era sólo un abrazo entre amigos y disfrutar un poco del silencio en compañía, nada más.
Las persianas estaban bajadas, pero no del todo, permitiendo entrar la luz anaranjada del sol por los huecos en forma de lineas horizontales, cegándole un poco la vista al chico de pelo marrón. Pasaron unos pocos minutos hablando de tonterías, en un tono muy bajito de voz. Kimizuki no abría los ojos, pero sonreía todo el rato.
— ¿Te puedo preguntar algo sin que te enfades? -Kimizuki le miró seriamente.
Yoichi se sorprendió. No llegaba a entender a qué venía eso tan de repente.
—Claro...
—¿Qué es lo que te gusta de Ichinose?
Yoichi se quedó mirándolo a los ojos de lo más impactado ¿Había oído la conversación con Shinoa? ¿Acaso todo el mundo había notado que le gustaba Guren?
— No estoy seguro... Al principio esperaba que no fuera cierto, ni siquiera quería pensar en ello, tenía miedo —concluyó— Pero, él me ayudó muchas veces, es mi héroe.
—Qué estúpido.
—¿Q-qué? —Yoichi tartamudeó en un susurro.
— Nada, lárgate a tu cama, quiero dormir y no me dejas espacio- carraspeó su voz, dándole la espalda a su compañero.
¿Por qué esa crueldad de repente? ¿Había dicho algo malo? No lo entendía. Yoichi bajó la mirada de lo más preocupado y se retiró en silencio, soltándose de su agarre y sintiendo frío nuevamente.
Continuará...
